Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Yo no lo quiero, lo juro. Yo quisiera que las cosas fueran de otra manera, pero lo que yo quiero no se corresponde con la realidad de los hechos. A mí me gustaría que todo fuera mucho más fluido y que las personas empatizaran francamente, sin engaños ni disimulos; pero no suele ser así, no en alguno de los que me «rodean», no. Hoy Joshua se ha presentado en casa y parecía que no hubieran pasado las semanas, los meses. Volvía a presentarse ante nosotros el rapsoda de los cojones, el altivo catedrático de las pelotas, el number one de nada. Venía pontificando, venía incordiando, venía pinchando al azar, venía y no quería marchar. Yo no quería hacerlo, pero lo he hecho: he mostrado mi cara más hosca, mi yo intransigente ha tomado la escena y he saltado a la yugular de sus tontas palabras, le he dado caña. Han sido varias las veces que le he mandado a la mierda, como suena, «A la Mierda» con mayúsculas. Yo no quería, pero no he podido evitarlo, o evitarme. Y a Joshua nada de esto le ha parecido bien; se ha disgustado bastante y era previsible. Cuando salía a regañadientes por el pasillo camino de la puerta, refunfuñaba, pero yo no he sabido lo que decía: no podía yo escuchar, mis orejas estaban protegidas con mis maravillosos auriculares nuevos, los de a 1€ de AliExpress, y no he escuchado sus argumentos furiosos. Justo ha llegado Ima y ella más tarde me ha explicado que iba lanzando fulgurantes lamentos «Que soy un viejo, que hay que respetarme»... otro clásico de la poesía medieval. Y ya digo, yo no quería que la situación desembocara en tragicomedia o en melodrama o en mierda puta. No quería que pasara así, pero así ha pasado. Y Raquel? Raquel sufriendo, sintiendo la impotencia, no sabiendo si llorar o cabrearse, no viendo una salida -yo tampoco la veo-, atascada entre sus deseos y las realidades, chocando de frente contra el muro de la incapacidad del poeta para hablar en prosa, o, más bien, para escuchar en prosa, o en verso, que da lo mismo, pero ...
En el supuesto de que hubiera alguien allí (la actual Costa Este estadounidense), que no lo había, aparte de bisontes y secuoyas, bien podrían haber recibido a aquellos nautas de la Edad de Piedra al berlanguiano grito de «Españoles, os recibimos con alegría». Porque una vez más ha vuelto a la palestra la teoría de que fueron antepasados de los españoles los primeros en poner sus pies en el que luego sería Nuevo Mundo.
Todo empezó en 1999, cuando dos arqueólogos, Dennis Stanford y Bruce Bradley mostraron su creencia de que europeos provenientes del suroeste francés y la Cornisa Cantábrica habrían sido los primeros en llegar a América hace la friolera de entre 26.000 y 19.000 años. La teoría no fue muy bien recibida por la comunidad científica por aquel entonces.
Primero, por la dificultad de cruzar el Atlántico con la tecnología prehistórica. Unos 2.500 kilómetros. Y también por la ausencia en la llamada cultura Clovis (la que se cree la más ancestral de América) de ningún vestigio de arte parietal paleolítico.
Sin embargo Stanford y Bradley, como los legendarios pioneros Lewis y Clark, siguen dispuestos a mantener su teoría. Y ahora parece que han logrado aportar todas las pruebas necesarias: un conjunto de herramientas de piedra de «estilo» europeo (Solutrense) de 19.000 a 26.000 años de antigüedad, encontradas en seis lugares diferentes de EE.UU.
Dennis Stanford y Bruce Bradley proponen que estos europeos (o remotísimos españoles) procedentes de la cornisa Cantábrica y el sur francés, viajaron a Norteamérica por el pequeño filo de la parte congelada del entonces ultracongelado Atlántico con un bote o sobre el hielo. En pleno punto álgido de la Edad de Hielo, se sabe que tres millones de kilómetros cuadrados del Atlántico Norte eran transitables porque estaban cubiertos de hielo toda o buena parte del año.
Stanford y Bradley insisten en que aquellos hombres eran suficientemente capaces de hacerlo, pero no tenían pruebas para demos...
Los jázaros o jazares (en hebreo, singular «kuzarí» כוזרי, plural «kuzarim» כוזרים; en árabe, singular خزري, jazari; plural, خزر, jazar; en turco, hazarlar, en singular, «hazar»; en griego, χαζαροι; en ruso, xазары; en tártaro, singular Xäzär, plural Xäzärlär; en persa, singular «xazar» خزر, plural «xazarhâ» خزرها; en latín, gazari o cosri) fueron un pueblo túrquico procedente de Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).
En el siglo vii, los jázaros fundaron un kanato independiente, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Cáucaso Norte a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia...) y Crimea.
Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio romano de Oriente contra el Imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental. A finales del siglo x, su poder declinaría frente al de la Rus de Kiev, siendo su imperio absorbido por los emergentes estados eslavos, posteriormente emigraron hacia Europa donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo xiv las epidemias de peste y las invasiones mongolas los disiparon.
Orígenes y prehistoria
Los orígenes de los jázaros son inciertos. Tras la conversión...
Esta mañana he salido a caminar por la orilla de la ría, como siempre, pero con una variante: he subido las escaleras del puente de la Salve y he caminado por la orilla del Guggenheim hasta cruzar por el puente Euskalduna y así llegar a Sani. Una variante leve pero guay. En casa, el peque lo tiene todo en perfecto estado; hoy había dejado las ventanas abiertas de par en par ¿?. Tras la parada técnica en casa he regresado a Santutxu en metro; hay que cuidar las extremidades, no hay que abusar; de hecho hoy he vuelto a fantasear con practicar el tranquing por el Paño y por Dulla... placer insuperable; veremos. Y de regreso a casa? Pues poner una colada y preparar lentejas con morcilla. Y tranquilidad sobre la butaca mientras Raquel conversaba animadamente con sus compañeros tratando el emergente tema del Movistar Home, joder, jajaja. Y ahora escribir y teclear con fervor. Y no pienso hablar de Ucrania.
Irati y Rubén. Palabras para recordar un miércoles de abril. Hace frío. Los andamios todavía ondean fuera, donde las ventanas muestran el polvo de las viejas calimas y el desastre que avanza hacia nuestras adormecidas entrañas. Las posibilidades sí existen; pero a quién le importa esto, mejor dejarlo ir. Cierto, conocer el buen camino no es la solución que buscamos. Cierto, el conocimiento no es la salvación. O quizás sea que la salvación es una idea insensata, un fin para el que no son necesarios los medios que nos promocionan los maestros del fin del mundo. Que se derrumbe el edificio que tan torpemente hemos construido puede que no sea sino el principio de algo que no sabemos concebir. La reacción ante el peligro varía en función de la distancia; es una de las leyes que Newton dejó en esbozo, quizás porque no daba con las variables y las constantes. En estos tiempos que me está tocando vivir es fácil percibir que la teoría está ahí, palpitando con fuerza, como queriendo romper el huevo de la ignorancia. No saber no es garantía de nada; maravilloso argumento que sirve para una cosa y para la contraria. Yo confieso que estas noches de vigilia, cuando me sumerjo bajo las sábanas y busco argumentos dulces que me inspiren un buen dormir, cuando dejo libertad a mis pensamientos para encender mundos que no conocen la moral ni los infinitos caminos que van desde el bien hasta el mal, estas noches me dejo llevar a un escenario azotado por la guerra, la verdadera, la que mata y la que te deja seco, la que te mata de hambre y de sed, la guerra que te retuerce el cuello y termina con toda tu provisión de lágrimas, la que anula las palabras y olvida y paraliza. En ese escenario, me pregunto, cuál pudiera ser mi papel, cómo me movería, hacia dónde. A bote pronto, mi voz interior, la que no calla nunca, me dice «huye, sobrevive»; recuerdo haber estado en una tesitura muy remotamente lejana un día de febrero, acurrucado sobre una litera junto a un tipo de Guadalajara,...
John J. Mearsheimer es profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, y un conocido teórico de relaciones internacionales. En cierto sentido, es considerado como miembro de la escuela neorealista en relaciones internacionales.
Nacimiento: 14 de diciembre de 1947 (edad 74 años), Nueva York, Nueva York, Estados Unidos
No pasa por su época de mayor popularidad, pero el club de los realistas sigue haciéndose oír en entrevistas y artículos. Su tesis principal es que Estados Unidos, al frente de la OTAN, se dejó llevar por la borrachera de victoria de los años 90 y acabó plantándose en el umbral de Rusia, que solo había bajado la guardia provisionalmente. El peligro estaba claro: algún día Moscú se pondría en pie y recuperaría su espacio, si era necesario, mediante la fuerza. Europa sufriría, y los realistas podrían señalar con el dedo la arrogancia de Washington y espetar: ¡os lo advertimos!
Y la verdad es que lo hicieron. La hemeroteca es terca, y Youtube aún más. Esto decía el politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, en 2015: «Occidente está encandilando a Ucrania con sus cantos de sirena y el resultado final es que Ucrania va a quedar destrozada. Lo que estamos haciendo, de hecho, es animando a ese resultado». Mearsheimer se refería a las seductoras ofertas que Washington susurraba al oído de Kyiv: sobre todo, la promesa de entrar en la Alianza, precedida por acuerdos de colaboración y por envíos de armas e instructores.
Desde el otro lado del espectro político, Noam Chomsky, también en 2015, hacía la misma profecía: «La idea de que Ucrania pueda unirse a una alianza militar occidental sería bastante inaceptable para cualquier líder ruso», declaró. Este proyecto «no protege a Ucrania, sino que amenaza a Ucrania con una gran guerra».
Lo interesante del club de los realistas es que incluye a fríos halcones de la derecha, como Henry Kissinger o...
Dentro de la denominación Rioja, esta subzona cuenta con reconocidas bodegas elaboradoras entre su vecindario. Representa en torno al 20% de la superficie de la DO y algunos de esos destacadísimos vecinos son Marqués de Riscal, Remelluri, Torre Oña, Izadi, Luis Cañas, Remírez de Ganuza, Baigorri o Viñedos del Contino (CVNE), entre otros tantos.
Compuesta por 18 municipios vascos al sur de la provincia de Álava (Baños de Ebro, Barriobusto, Cripán, Elciego, Elvillar de Álava, Labastida, Labraza, Laguardia, Lanciego, Lapuebla de Labarca, Leza, Moreda de Álava, Navaridas, Oyón, Salinillas de Buradón, Samaniego, Villabuena de Álava y Yécora), la Rioja Alavesa es una de las tres zonas que conforman el territorio que ampara la denominación de origen Rioja y sin ninguna duda la que viene ganando reconocimiento y prestigio desde hace varios años a una marcha acelerada que ha supuesto que no paren de llegar nuevos residentes al territorio interesados tanto en sus viñedos como en la localización.
Esta mañana Raquel ha amanecido con el ojo derecho a la birulé, con una especie de derrame interno... ohhh. Ha salido disparada a urgencias oftalmológicas del IMQ, en Alameda Recalde. Afortunadamente no ha sido nada de importancia, en todo caso un estornudo demasiado fuerte o una tos rebelde, jajaja. Pero el susto no nos lo ha quitado nadie,
La palabra sánscrita preta deriva de pra-ita, literalmente [alguien que se ha ido]. Originalmente se refería a los espíritus de los muertos. Más tarde en la época puránica y budista, el término quedó confinado a un tipo de espíritu malvado e infeliz.
Los seis reinos del samsara (sánscrito: gati; tibetano: 'gro tuba; chino: qu; japonés: shu) también llamados seis reinos de existencia o seis reinos del renacimiento, según la cosmovisión budista, son las formas de existencia o destinos que conforman el ciclo de la existencia (samsara), en las cuales renacen los seres sintientes en tanto no se hayan liberado y alcanzado la iluminación (nirvana).
Los seis reinos de existencia son:
Reino de los Deva, el reino de los dioses, dotados de felicidad y orgullo. Asociado al color blanco.
Reino de los Asura, el reino de los "semidioses" o "demonios" que son caracterizados por su ansias de poder. Asociado al color verde.
Reino humanos, también conocido como Reino Manuṣya, está basado en el deseo y apego, pasión y duda. Asociado al color amarillo.
Reino animal, o Tiryag-yoni, determinados por la estupidez, y el dejarse llevar por los instintos naturales. Asociado al color azul.
Reino de los Pretas, o reino de los espíritus hambrientos, estado de ser posesivo, avaricia, y envidia. Asociado al color rojo.
Reino de los Narakas (o reino de los nirayas), equivalente al infierno, el reino del sufrimiento, ira y maldad pura. Asociado al color gris.