1 El filósofo Harmut Rosa y la teoría de la aceleración
martes, 23 de septiembre de 2025

Viernes, 11:00 de la mañana, Instituto Goethe. Es una agradable mañana de septiembre en una de las zonas más señoriales de Madrid, pero Hartmut Rosa se siente como el ejemplo vivo de la teoría de la aceleración que le lanzó a la fama hace 20 años. Mientras se sienta con El Confidencial, recuerda que apenas lleva un día en Madrid, pero ya ha dado dos charlas, ha tenido una cena, se dispone a dar su primera entrevista y por la tarde estará pinchando heavy metal. A las siete de la mañana del día siguiente saldrá camino a Barcelona. Entre medias, habrá conocido a decenas de personas cuyos nombres no recordará.

El del catedrático de Sociología en la Universidad de Jena y director del Centro Max Weber se ha convertido en uno de los nombres más citados en las facultades de filosofía durante los últimos años, como recordó su compinche de pinchada, Ernesto Castro. Quizá desde la publicación de Tardomodernidad en crisis o Remedio a la aceleración, publicados por NED Ediciones, o antes, con Alienación y aceleración (Katz) o Lo indisponible (Herder). Es el último gran representante de la teoría crítica contemporánea, el heredero de Max Weber y Theodor Adorno.

La teoría de la aceleración podría sintetizarse como esa paradoja tan contemporánea por la que cuanto más tiempo podemos ahorrar gracias a la tecnología, más estresados, acelerados y quemados nos sentimos. La metáfora por excelencia es la de un hámster en su rueda. Cuanto más rápido corre, más difícil le resulta bajar porque terminaría aplastado por la rueda. Y Rosa, ¿nunca ha deseado parar y bajarse de todo? “Podría, claro, si hubiese dicho que no a esta entrevista no me hubiese muerto y podría haber seguido con mi trabajo académico”, sonríe. “Pero no sería lo correcto en este contexto”.

A menudo, prosigue, le han reprochado incurrir en lo que critica. Pero la aceleración no es una elección personal sino una característica del tardocapitalismo, y él no es un defensor de lo slow. “Hay una conciencia ...

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#filosofia - #aleman - #adorno - #maxweber

2 Arbancón en la Edad del Hierro (s. V a. C.) 4ª parte
viernes, 06 de septiembre de 2024

El rey Kaikoko fabricó espadas en su ciudad natal de Kaiseda (en la orilla del río Henares) hasta los 24 años de edad. Justo el día que los cumplió decidió viajar a Tartessos. Pidió a su padre un permiso de seis meses y partió con su tío Kaio Ancón para conocer la capital en la desembocadura del río Guadalquivir. Había oído todo tipo de historias sobre Argantonio, el mítico rey de Tartessos que cada tres años enviaba oro, plata, cobre, etc, al rey Salomon de Israel y había conseguido formar un emporio de gran riqueza. Los habitantes de Tartessos eran ampulosos y de genio alegre, habían construido una gran ciudad en la isla central de una laguna rodeada de canales navegables y concéntricos, sus recursos marinos eran comparables a los metalíferos, exportaban también aceite, vino y chacinas para delicia de fenicios y griegos, creando una sociedad mercantil y cultural muy avanzada.
Bajaron por el río Tajo, cruzando las tierras de sus aliados los carpetanos, hasta el final de la sierra de Gredos, luego subieron por el puerto de Miravete hasta Aliseda, Cáceres, en las tierras de los lusitanos y llegaron hasta el río Guadiana, siguiendo río abajo hasta su desembocadura. Un poco antes visitaron las minas de Tharsis en Huelva y pudo ver con sus propios ojos la goethita, la forma del mineral de hierro de aquellas tierras. Veintiséis días tardaron en viajar, en total, hasta el océano, pero cuando llegaron se extasió con el espectáculo de su inmensidad y su luz. Allí su tío atendió algunos asuntos y rápidamente consiguió embarque para el día siguiente. La situación política en el sur de la península había cambiado radicalmente cuando los cartagineses (hijos naturales de los fenicios) y los etruscos, se dieron cuenta de que Tartessos comerciaba con los griegos y decidieron intervenir (batalla de Alalia o Alatia, año 535 a. C.). Por eso mismo Kaio le propuso que ocultara su ascendencia griega en todo momento a partir del embarque.
Tras un día de navegación calmada llegaron...

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#arbancon - #edaddelhierro

3 La Vegueta. Parte 1
martes, 07 de mayo de 2024

En la línea 17 hasta el Teatro Pérez Galdós, a la estación de las líneas amarillas.
Visita a la Catedral, subiendo en ascensor a una de las torres. Asedio holandés en el 1599.
Visita al Mercado de la Vegueta.
Comida en el 928 Capital. Ensalada con pera, remolacha y mojo verde con nueces; exquisita. Calamares rebozados con panco y semillas de sésamo; ricos. Costillas de cerdo asadas a baja temperatura, en salsa especial con batatas fritas; muy buenas. Antes de empezar un vermú preparado. Para beber un blanco de Tenerife (pendiente subir foto).
Vuelta a coger el 17 hasta final de trayecto en Centro Comercial junto al Auditorio. Raquel me regala una camiseta bicolor y en la terraza de la zona de restauración un par de cervezas Tropical; momentito "¿aquí los baños son comunitarios?".
Regreso al apartamento con parada en bar rock y tal, echando dos cervezas especiales de la casa.
Ya en el apartamento rematamos la jornada, primero en la terraza chismorreando a cuenta de los viandantes, y terminando con una cenita a base de tortilla francesa, aguacate y tomate canario.
Termino agotado, pero contento.

#grancanaria2024 - #catedral - #mercado - #restaurante - #928Capital - #centrocomercial

5 John Mearsheimer
domingo, 03 de abril de 2022

Rusia, la OTAN y el club de los realistas

John J. Mearsheimer es profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, y un conocido teórico de relaciones internacionales. En cierto sentido, es considerado como miembro de la escuela neorealista en relaciones internacionales.

Nacimiento: 14 de diciembre de 1947 (edad 74 años), Nueva York, Nueva York, Estados Unidos


No pasa por su época de mayor popularidad, pero el club de los realistas sigue haciéndose oír en entrevistas y artículos. Su tesis principal es que Estados Unidos, al frente de la OTAN, se dejó llevar por la borrachera de victoria de los años 90 y acabó plantándose en el umbral de Rusia, que solo había bajado la guardia provisionalmente. El peligro estaba claro: algún día Moscú se pondría en pie y recuperaría su espacio, si era necesario, mediante la fuerza. Europa sufriría, y los realistas podrían señalar con el dedo la arrogancia de Washington y espetar: ¡os lo advertimos!

Y la verdad es que lo hicieron. La hemeroteca es terca, y Youtube aún más. Esto decía el politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, en 2015: «Occidente está encandilando a Ucrania con sus cantos de sirena y el resultado final es que Ucrania va a quedar destrozada. Lo que estamos haciendo, de hecho, es animando a ese resultado». Mearsheimer se refería a las seductoras ofertas que Washington susurraba al oído de Kyiv: sobre todo, la promesa de entrar en la Alianza, precedida por acuerdos de colaboración y por envíos de armas e instructores.

Desde el otro lado del espectro político, Noam Chomsky, también en 2015, hacía la misma profecía: «La idea de que Ucrania pueda unirse a una alianza militar occidental sería bastante inaceptable para cualquier líder ruso», declaró. Este proyecto «no protege a Ucrania, sino que amenaza a Ucrania con una gran guerra».

Lo interesante del club de los realistas es que incluye a fríos halcones de la derecha, como Henry Kissinger o...

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#politica - #OTAN - #EEUU - #rusia - #ucrania - #guerra

6 Redescubriendo a Joshua
sábado, 26 de febrero de 2022

Ha sido un sábado intenso pero sencillo, frenético pero errático. Hemos bajado por Iturribide hasta coger la vereda de la margen del Guggenheim, para entrar en el Mediamarkt de Zubiarte. Nuestro objetivo era la sección de soportes de televisor para elegir uno que nos sirviera para colgar la tele nueva en la columna. Y hemos triunfado: un soporte perfecto por 65€.
La vuelta al barrio en el 48, bajando en casa para dejar el artilugio, y acercarnos al BM a comprar vituallas con el carrito de las idems.
Y hete aquí que... en la puerta del portal de casa estaba el poeta!!! Ouh mamma!!!
El gramático estaba en modo «arrepentido», pero a mí no me ha resultado creíble en absoluto, de hecho en ese lapso de tiempo corto, en el que Raquel le atendía con sus problemas y dilemas, en tres ocasiones se ha dirigido a mí para suplicarme «Alberto, perdóname», como si eso fuera así de sencillo. El perdón es un estado de las emociones que no es característico del ser humano. La emoción más correspondiente sería algo así como la revancha, o la indiferencia, o la apatía. El perdón es un argumento de tipo «judaico» que ha de ir acompañado, indefectiblemente, de un sincero sentimiento de arrepentimiento aderezado de una dosis importante de vergüenza propia, o algo así.
En fin.
Tras el incidente en verso hemos continuado con nuestros planes: visita carrito en mano al BM de Zabalbide. Cervezas, leche, tintorro, carne, jamón york y gel de ducha, y fijo que algo más.
Un par de cañas en el Errondaberri y el Vaquero y a casa.
Jesús? Tres visitas relámpago de Raquel para socorrer al capo arrepentido para solucionarle sus problemas técnicos con el teléfono y los auriculares inalámbricos, y para darle nuevas oportunidades de balbucear súplicas y perdones... tragicomedias que en su día tuvieron una gran aceptación pero que hoy en día ya no llenan las salas ni los auditorios, ni atraen a los críticos especializados.
En fin.
Ya en casa, Raquel ha preparado una sabrosa sopa de ...

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#joshua - #zubiarte - #mediamarkt

© Zalberto | enero - 2026