El perdón es un estado de las emociones que no es característico del ser humano. La emoción correspondiente sería algo así como la revancha, o la indiferencia, o la apatía. El perdón es un argumento de tipo «judaico» que ha de ir acompañado siempre de un sincero sentimiento de arrepentimiento aderezado con una dosis importante de vergüenza propia, o algo así.
A primera hora, tras los abdominales laterales y las planchas solares, me pongo cómodo, con poca ropa pues el día se anuncia primaveral, y salgo a caminar por mi ruta ribereña de siempre. Al llegar al Elorrieta doy la vuelta y en el regreso entro al BM de Sarriko a hacer las compras previstas para el día; me falló el solomillo de pavo, que no tenían. Compré cosas para Indi, acelgas baby y media berza y 4 patatas para nosotros, lechuga, arroz basmati, y más cosas. Cargando 2 bolsas repletas cojo el metro hasta Santutxu. Para completar el plan alimenticio me veo forzado a dejar las 2 bolsas en casa y, tras atender un poco al Señorito, bajar al LIDL a por el pavo, y de paso leche y cebolletas. Ya en casa organizo la compra y me focalizo en colocar los "focos", je. Bueno, pus colocados quedan los focos, tras una operativa intensa y reconcentrada. Sólo queda esperar a la noche para evaluar su aportación al interiorismo de nuestra casa. Para comer... berza con patatas y solomillo de pavo macerado en mostaza y especias; todo muy rico. Siesta en la cama, donde comienzo a ver de nuevo la serie "Mandalorian" de Dysney, que me encantó en su momento. Apenas aguanto unos minutos y me dejo dormir. Al levantar me instalo en la butaca y me entretengo con mis cosas. Pendiente los focos... Es al anochecer cuando se procede al "encendido" de las luminarias, y cuando se constata que la opción no era aceptable: luz fría, ambiente gélido, iluminación innecesaria. Toda una mala elección. Por suerte para mí apenas tengo que insistir en ello a Raquel, y ambos tomamos la decisi...
Otro día más la actividad tiene su inicio cuando aún falta mucho para que el astro rey haga sus intentos por tomar posesión del cielo: aún así su luz se ha de filtrar sobre todos nosotros. Son las 5:15 e Indi, aupado encima de mi cuerpo yaciente, reclama que se dé comienzo a la sesión matutina de cepillados y alimentación. No hay otra: me levanto, me desvisto del modo nocturno y me coloco los pantalones del modo casero matinal, ésos que Raquel me donó cuando iban derechitos a la basura samaritana. Tras un par de horas largas de actividades rutinarias, tanto gatunas como personales (PC: noticias, y bitácoras variadas) mi voluntad retoma un plan de hace un par de días: colocar la elíptica en primer plano y dedicar a ella sesiones diarias de pedaleo y sudor. No cedo y me entrego, pero espero a que amanezca y a que todas las luminarias se apaguen en casa. Son las 8:31 cuando doy banderazo de salida al recorrido hacia ninguna parte. Música de la lista de "canciones que me gustan" y ropa de batalla total; bermudas recortadas de un pantalón de chándal listo para tirar y camiseta blanca ultrasobada. Durante 50:02 minutos y los correspondientes kilómetros (el simbolismo más palmario que representa los tiempos que habitamos) me dejo llevar por la furia incontenible que pugna por salir y... que sale. Una sudada en condiciones que pide a gritos una ducha y un cadencioso retorno a las pulsaciones en descanso. Las actividades previstas se enmarcan en la lista pluscuamperfecta de un hombre que ansía la paz: el hogar se redime en mí. Dos asuntos candentes: uno, poner a lavar la ropa de cama y llevarla a secar a la lavandería de la calle Santutxu, la habitual en mis correrías; dos, bajar carrito en mano al LIDL a reponer elementos prioritarios de nuestra cotidianeidad alimentaria, las botellas de agua con gas, las de leche entera fresca, los yogures naturales cremosos, las cebollas y las patatas, las menguantes latas de bonito en aceite de oliva, los cacahuetes que no había (...
Las 5:05, comenzamos. A las 9:30 nos vamos a Sani por la margen derecha. Al inicio del regreso, en Sani, nos encontramos con R., que está estupenda, mejor que hace unos años -me comenta que lleva un par de años sin fumar... ah, eso era-; lleva en su regazo una perrita muy mona. Regresamos parando en el BM de Sarriko a comprar tarrinas con gelatina de las que le entusiasman a Indi, y subiendo al metro en Deusto, en la Avenida del Ejército le pese a quien le pese. Salimos a la superficie en Santutxu, en el Carmelo. En casa. Nos ocupamos de las tareas más deliciosas de cada día, las cotidianas, como su nombre indica. La colada la tenemos que quitar del tendedero porque se ha puesto a llover en serio; me ayuda Raquel. La comida del día es de sencilla elaboración: la crema de berza que aún nos quedaba en la nevera; los champiñones que compró Raquel en el LIDL, para acompañar a... una pechuga de pavo a la Air Fryer. Poco trabajo y buena digestión. Recogemos el asunto y cada cual a su relax. Raquel... ni idea; yo a la cama a escrolear un rato y a dormitar tan a gusto. Nos incorporamos a eso de las cinco, cuando sale Raquel a sus yogas y sus cosas. Nos instalamos en la butaca y continuamos con la lectura de "Filosofía del budismo zen" de Byung-Chul Han, un placer y una gran concentración. Estoy maravillándome con la experiencia de los haikus.
La gripe K me tiene sometido, no me recupero al ritmo que yo quisiera y me estoy impacientando. Hoy Raquel se ha ocupado de la cocina -con todo el desorden que eso implica, y del que antes de la siesta me he ocupado-. Ha preparado una crema ligera de berza con patata y caldo de pollo. El caldo de pollo lo he dejado listo yo mientras la chavala se iba al Mercadona de Bolueta de compras; he aprovechado dos muslos de pollo congelados con la idea de usar a posteriori su carne en alguna sopa ligera. Cuando Raquel ha regresado del Mercadona yo ya tenía el caldo en el táper gigante y la cocina despejada. La chavala ha dejado las compras y carrito en mano ha bajado al LIDL a completar la cadena de suministros para poder pasar un finde casero con de todo. El menú a base de crema de berza y pimientos rellenos congelados del Mercadona ha tenido de todo, claroscuros se dice: los pimientos para No repetir, la crema deliciosa -lo sobrante nos lo hemos cenado tan a gustito-. La crema ha llevado un remate con un par de cucharadas grandes de queso Ricota y unas hojitas de hierbabuena. ¿Las actividades? Apalanque en cama y dibujos infotecno. Apalanque en butaca y móvil y tele. Apalanque en el PC con los usos habituales. Un sábado protagonizado por el malestar general y corporal que me proporcionan unos virus que se resisten a morir. Raquel me suministra Fluimucil, Couldina, Frenadol, Magnesio, infusiones medicinales; remedios acumulativos que no se tiene la certeza de que vayan por el buen camino, pero que al menos calman la ansiedad de unos seres acostumbrados a inmiscuirse en las peripecias de la vida. Me lo intento tomar con calma, es algo de lo que creo que puedo aportar para mejorar la situación general.
Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta. Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser 7Garbanzos con berza
martes, 25 de marzo de 2025
Receta personal
Receta sencilla. En una cazuela pongo a cocer un cuarto de berza cortada en tiras intermedias y una patata entera. La berza se le da por hecha cuando la patata está que un cuchillo la atraviesa sin problemas. En la olla a presión sofrío cebolla y cuando está transparente coloco los garbanzos en su correspondiente bolsa y lo cubro con agua suficiente para poder preparar sopa (algo más de un litro). Sal y laurel. Cuando sube la segunda línea roja se baja el fuego y se cuece durante 40 minutos. Se abre, se sacan los garbanzos y se cuela el caldo, para la sopa. La sopa con sus fideos: cuando rompe a hervir el caldo se añaden fideos finos 0 y se cuecen durante unos 4 minutos. Presentación: un plato de sopa con sus fideos para cada comensal, y en el centro de la mesa dos fuentes, una con los garbanzos y otra con la berza. Se sirve mezclando los garbanzos con la berza y la sopa. Riquísimo.
Farmacia: Bexident dentífrico, Dormidina y aspirinas efervescentes. BM: Patatas Lays de Luxe, almendras, galletas rellenas y latita para Indi. La china: un segundo botellero. Frutería: mandarinas, cebollas (puaj) y huevos. Estando en la frutería me llama la Tata llorando desconsolada con un ataque de dolor de lumbago. Le llevo fajas y reflex. Comida: garbanzos con berza.
Lluvia y frío. Salir implica abrigarse y perpetrarse de equipamiento estilo «Bilbao». Sufro por mi muela, sufro al tocar arriba con abajo, sufro por no poder comer sólidos; sufro en general. Y para amortiguar el padecimiento... organizo una salida al Mercadona de Bolueta a por de todo: llevo carrito de la compra. Me entretiene y consume ese tiempo que es tan valioso y que gasto sin remordimiento; así soy. Al salir del Mercadona: más lluvia y más frío y más angustias molares. En fin, jejeje. Como la muela me impide comer normal, sólo puedo pasar lo blandito blandito y lo líquido, he preparado Berza con patatas: imposible para mí; aunque para la cena he pasado por la batidora lo sobrado del mediodía, y, madre mía, cómo lo he gozado. El resto del día hay que meterlo como relleno de calidad en las entrañas de mi vida, y qué mejor que, a media tarde, disfrutar de un par de capítulos de Twin Peaks con mi amada; no hay nada mejor, o no lo recuerdo ahora mismo. Twin Peaks. Según avanza la serie me va gustando cada vez más, es muy extraña y confusa y tiene auténticos puntazos de guion. La banda sonora es cosa de Angelo Badalamenti. Y así voy tirando, dando a mi cuerpo antibióticos, con rabia furiosa, con sutil incertidumbre: ¿cuánto me queda? ¿falta mucho? ¿poco? Y ahí me quedo, carcomido por las dudas y el suspense de mi gran momento; tengo la esperanza de que en el supremo instante sea capaz de interpretar mi papel con fidelidad al guion y, en todo caso, siendo fiel a mí mismo deslizar algún toque de genialidad que deje un poso inolvidable sobre el estante polvoriento de mi caja de sorpresas. Y todo eso.
1ª visita de la serie «Me duele el lado izquierdo» La tarifa a subido a 55€, sólo llevo 50 por lo que le dejo a deber 5 para la próxima visita, el 3 de Enero a las 13:00. He ido caminando; la ingle no se ha manifestado, qué alivio. Llueve y hace frío. Regreso en metro. Hago unas compras y subo a casa a pasar el resto del día en modo tranquilo. Lentejas para comer. Raquel sale a media tarde con el objetivo de acudir a la clase de flamenqueo; objetivo no resuelto. Cenamos berza con patatas y ensalada de tomate con requesón y aguacate; una cena exquisita. Petas y tele hasta más allá de las 12...