lunes, 21 de abril de 2025
El brutalismo arquitectónico aterrizó en España en la década de los 50 y, como no podía ser de otra forma, también lo hizo en las iglesias. Estos son los templos religiosos más llamativos: tan peculiares por fuera como sorprendentes por dentro.Hormigón, cemento gris y absoluta sobriedad en construcciones que parecen búnkeres. El brutalismo arquitectónico aterrizó en España en la década de los 50 para replicar lo que Le Corbusier había puesto de moda y que se popularizó en el viejo continente necesitado de estructuras sólidas que resistieran los bombardeos. Y como no podía ser de otra forma, también lo hizo en las iglesias. Paredes como murallas y edificios como fortines inexpugnables. Vastos, rudos y bárbaros en sus dimensiones. Templos monocromáticos que se antojaban poco espirituales pero así fueron: capillas de fe y hormigón armado. Diseminados por el territorio peninsular tenemos algunos de los mejores ejemplos de arquitectura civil brutalista -la propia facultad de Periodismo de la Complutense de Madrid (de Laguna y Castañón, 1971), sin ir más lejos; pero también eclesiástica. Veamos dónde y cuáles.
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