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81 65
miércoles, 11 de diciembre de 2024

Las sensaciones son contrapuestas, incluso confusas. Me hago mayor, lo cual parece, a primera vista, que sea un mal menor o mayor, dependiendo de cómo sea el enfoque. Pero es un alivio seguir madurando, no cabe duda.
Este año cumplo los 65, una cifra que no es baladí ya que en la organización social que me ha tocado en gracia superar este hito implica pasar a engordar las filas de los humanos que pueden dejar la vida laboral y ocupar un puesto en la masa de los que viven de la caridad estatal; esto de la "caridad" es una manera de poner sobre el tapete un tema que genera debate, aunque en mi caso se trate de un debate entre yo y yo, pero debate al fin y al cabo. Y no pienso entrar ahora en profundidad en este asunto, el de envejecer, porque sé que estoy excesivamente condicionado por las ideas fuerzas que la vida ha incrustado en mi pensamiento; sólo decir que no es nada fácil, nada llevadero, ni es nada que uno pueda dejar florecer con la fe ciega en que el tiempo todo lo solucione; en este caso el tiempo sólo soluciona... todo.



Indalecio y Raquel me han despertado con besos y canciones... y regalos... un pijama de manga larga que me sienta como un guante; me ha gustado. Su cariño me hace sentir importante.
En el planigrama de hoy está registrada una reserva para comer en un restaurante de los guays de Bilbao, el Kimtxu, en la calle Henao, en el número 17; la reserva es para las tres y cuarto y Raquel tiene a Claudia en Archanda de curso coaching, y la pobre tiene que andar a la carrera para estar en todos los sitios que la reclaman.
Yo he bajado al centro dando un paseo de los de siempre: ascensores de Solokoetxe, etcétera. Antes de la hora me echo un zurito y un piti en un bar de los de frente al Kimtxu, pero a las tres decido esperar a la nena sentado en la mesa que nos tengan reservada; dicho y hecho.
¿La comida? Un menú degustación de platos "diferentes", a 55€ por cabeza. El papeo lo acompañamos con un caldo gaditano que está a medio c...

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#cumpleaños - #pijama - #restaurante - #kimtxu - #claudia

82 Monitor LG y Claudia
1 comentario martes, 10 de diciembre de 2024

Terminada la sesión de piernas con Maite me he maqueado completamente: corte de pelo, ducha y afeitado.
Hace frío y llueve todo el rato.
Me dispongo a salir a airearme por Bilbao; hay varias opciones y ninguna es urgente. Antes de emprender mi ruta me paso por el estanco del Carmelo a hacer una devolución de Zara para Raquel (dos camisetas de manga larga).
Por Iturribide desciendo de las alturas. Recorro el Campo Volantín hasta el puente de Deusto, que subo para cruzarlo y entrar en Zubiarte. ¿Objetivo? Mirar los monitores.
Llevo varios días recorriendo las webs mirando monitores de 27 y 24 pulgadas; no tengo muy claro qué me vendrá mejor, pero me siento atraído por las 27 pulgadas, aunque solo sea por probar.
En MediaMarkt me asesora un muchacho y me aconseja un LG que está de oferta, a 199€. Me gusta, además es blanco, que casi no hay, todos negros ¿?.
Dudo, lo cojo, me voy a caja a pagar, dudo y lo dejo. Salgo a la calle y sigo dudando. Al final opto por regresar a casa, dar unas vueltas al tema, y si decido comprarlo mejor recibirlo en casa. Hace menos frío que a primera hora, pero hace frío.
Llego a casa justo cuando Raquel está a punto de salir: va a buscar a su Jefa, Claudia, que viene en bus desde Gijón, para irse a comer al BasCook (también se les une Pau). Voy a aprovechar la ocasión para saltarme la comida del mediodía y así darle un descanso a mi sistema digestivo, que anda de aquella manera.
Hace malo, llueve y hace frío.
El caso es que a media tarde, después de un par de horas de butaca con Indi encima, retomo el tema del monitor y analizo el LG de MediaMarkt con más calma... ¡¡¡Me lo compro!!! y que sea lo que dios quiera. Lo recibiré el viernes 13 en punto de recogida, en OZIO la tienda de chuches de Garamendi. Qué nervios, jajaja.

#monitor - #mediamarkt - #claudia

83 El famulio celebra pero llora
sábado, 07 de diciembre de 2024

Berto ha muerto anteayer y el famulio ha decidido reunirse para comer y beber, y dedicar unos instantes al recuerdo y la tristeza; la reunión se organiza en Prim, y de la comida se encargan los alegres divorciados. No es mal plan, bueno para castigar un poco más al cuerpo interior; como suele ser.
El día es invernal infernal: llueve y hace frío, un tiempecito de lo más bilbaino.
La quedada es a las dos y media; Raquel y yo salimos una hora antes y nos repostamos en donde Karim con un Monopol y un champiñón. Antes de subir a casa de la Tata pasamos por el Covirán a comprar leche y huevos, que andamos muy justos.
La Tata ha preparado un menú de los suyos, uno clásico clásico.
De picoteo: anchoas del BM, patatas chips de Luxe (compradas por mí en el Covirán) y croquetas de la Tata (muy decentes la verdad).
De comer: sopa (con esos fideos gordos y pasadísimos que vuelve loco al famulio ¿?), carne guisada (interesante lo de cocer la carne para a continuación filetearla, empanarla y sumergirla de nuevo en la salsa, sí, una opción muy suculenta, a tener en cuenta) y lasaña (esto ya no me mola mucho).
De postre: cava y turrones y tal (que no toco; el cava sí).
El poco de comenzar la sobremesa Raquel propone que cada mochuelo a su olivo; me parece muy oportuno.
Dejamos Prim, con el famulio en su interior, y regresamos al Palomar a pasar la tarde viendo cine en cinemascope, jajaja. La película seleccionada es la segunda de La Pantera Rosa con Peter Sellers de protagonista, «La Pantera Rosa ataca de nuevo», creo.
Con la casa en toda la oscuridad posible y desplegando toda la parafernalia audiovisual (proyector y altavoz IKEA) nos instalamos en las dos butacas y con un buen join nos disfrutamos la peli: Raquel se queda traspuesta al poco y yo me la veo enterita (divertida por cierto).

#famulio - #jamada - #sesiondecine - #lapanterarosa - #petersellers - #perejil

84 Despejando horizontes
sábado, 23 de noviembre de 2024

Hoy ha tocado pasar un día tranquilos.
Raquel sale a su clase de yoga sabatino, a las nueve y media; yo permanezco en el hogar, en plan tranqui total. A media mañana me llama la nena para decirme que ha quedado con la tía y con Nerea y Juan Luis; así que yo también me animo, faltaría más.
El marianito cae en el Vaquero, los cinco alrededor de una mesa. Después, tras dejarnos Terín, nos vamos hasta el Piérolas a echar un vino; allá se nos une la Tata, y los cinco nos apalancamos luego un rato en la terraza del bar Santutxu. Un rato entretenido, lo cual es buena señal, sí, que me empiecen a caer bien éstos de Barrica/Barrika ya iba siendo hora, quizás sin urgencia pero sí con la fuerza y la intensidad del deseo.
Nos disolvemos y cada uno a sus cosas; nosotros a casa a comer y tal.
Durante la tarde nos ponemos a probar el proyector usando de pantalla los estores de la terraza; el invento resulta ser mejor de lo previsto, ya que se ve de puta madre y uno tiene la sensación de estar en el cine. Aprovechando la coyuntura le hemos dado un giro mobiliar al salón, quitando el banco de junto a los cristales y arrimando el sofá hacia el hueco que ha dejado el banco; el salón queda más espacioso. Hemos disfrutado viendo algo a pantalla grande y cómodamente sentados en nuestras butacas. Y muchos petas.

#nerea - #juanluis - #esther - #terin - #raquel - #proyector

85 Raquel me regala portátil
jueves, 21 de noviembre de 2024

Corte Inglés
Informática: eligiendo portátil
Comidas preparadas: Jamoncitos a la riojana
HiperCor: sheba para Indi
BM: jamoncitos, lechuga, rúcula, cebolletas, leche, yogures
Cocineo: caldo de pollo con un muslo y verduritas.
Comida: jamoncitos a la riojana con arroz basmati, para Raquel; yo, caldo de pollo y yogur.
Sobremesa: Raquel en butaca hasta las cinco que marcha a yoga; yo a partir de las cinco... porrete y relax mental.
Cena: Raquel sopa de pollo desmigado con fideos; yo, yogures y poca hostia más.
Nocturno: Raquel a la cama a las nueve a ver tele; yo también tele con un par de joins.

#corteingles - #portatil

86 Retorno al paraíso
lunes, 11 de noviembre de 2024

Tras demasiados días fuera de mi paraíso, hoy retomo las deliciosas rutinas del hogar. He madrugado para tomar un café de la cafetera roja sentado ante mi PC; la delicia de esos largos y pausados minutos hojeando mi bitácora, los días tal que hoy, las noticias del AS y El Confidencial, todo eso en calma nocturna hasta la luz del amanecer, un auténtico placer. Y cuando ya la hora superaba la de apertura de las tiendas he movido mis ganas hacia las compras y los garbeos con auriculares y música de jazz de Paul McCartney.
Indalecio necesita con urgencia renovar sus sobres y sus cosas, así que la primera parada es en la tienda de mascotas de la calle Carmelo; unos sobres Sheba, una latita de buey y un par de paquetitos de golosinas; más tarde, en el BM, un bolsón de pienso verde. En el BM he llenado el carrito con básicos y la comida del día; pechuga de pollo, carne picada (la comida del día: filetes rusos), coliflor (la comida del día), leche, yogures, embutidos saludables (es un decir) y queso de burgos.
Antes de subir a casa me paso por la frutería a pillar básicos vegetales; por cierto que Eguskiñe está en Ámsterdam desde el sábado, Jose dice que fumando canutos, jajaja. Cebollas, patatas, zanahorias, pepinos, tomate, limones, plátanos, aguacates y melón. A casa que ya apetece darle un poco más al ratón y al teclado.
La comida. Coliflor y filetes rusos (casi medio kilo de carne).
La sobremesa. En la butaca, con gato en el regazo, me invade un sopor gustoso y maravilloso... hasta las cinco, que me incorporo y me desperezo para ponerme dedos a la obra. Raquel marcha a sus cosas de clases; hoy le toca baile jazz, pero su profa les ha mensajeado que no hay clase por problemas técnicos en el local; a Raquel casi que le viene bien, pues así cambia planes y se pasa la tarde de tiendas, que es su actividad favorita, jeje; la quiero.
La cena. Para compartir: pepino, tomate, ambos aliñados con aceite y sal. En cada plato: una tortilla francesa de dos huevos, uno...

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#serie - #silo

87 No sé, algo está pasando
martes, 22 de octubre de 2024

Sí, algo está pasando y no sé qué es.
Es la sensación que me acompaña desde que el miedo y la desilusión hicieron acto de presencia en mi vida; todas las ideas caminaban de la mano hacia un lugar a la vez oscuro y luminoso, hacia una tierra de promesas sin cumplir, al lugar donde las palabras son el reflejo del pensamiento y donde éste no concede acta de deseo imposible a cualquier sueño... imposible.
No he salido de casa en todo el día; no he sentido la necesidad; tengo cosas de las que ocuparme: lecturas, escrituras, ediciones y colores, lienzos en blanco que me murmuran utópicos momentos.
Hoy me he centrado en dar salida poco a poco al exceso de vegetales que ocupan la nevera desde el sábado pasado, cuando Ima nos hizo la compra como para toda la semana e incluso más. Tenemos sobreabundancia de vainas, puerros, calabaza, piparras, puerros y tomates; además de pimientos asados, medio queso de Idiazabal, chorizo de Zamora, membrillo casero y nueces. El desafío no es cualquier cosa, este mediodía he cocinado la mitad de los puerros y una buena porción de calabaza, con la aportación de mi cosecha de una patata mediana y un par de dientes de ajo he preparado una especia de purrusalda, como primer plato; de segundo he albardado unos restos de pechuga de pollo que congelé hace unos días con el objetivo de usarlos en un arroz a nuestra manera, pero que han terminado en la sartén bien doraditos y bien rebozaditos. Una comida de menú de calidad, como siempre últimamente. Un chef en ciernes.
Para la tarde he reservado unas horas de desfogue creativo. De tres a cinco un apalanque en la butaca dejándome llevar por el zapin; durante unos minutos me he detenido en una película ambientada en los años de la guerra de liberación de Argelia, en la que actuaban Alain Delon y Antony Quinn; original sin duda, parece suceder en un universo paralelo, como en un mundo irreal del que nos somos responsables.
A eso de las cinco sale Raquel de casa con destino a su mundo yogui;...

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88 Lunes casero en casa
lunes, 21 de octubre de 2024

La salida del día se produce a primera hora y me lleva por la cuesta de Zabalbide, la Ribera y el Campo Volantín, hasta donde florecían los tilos de la Cervecera de Deusto; sólo hasta allí por mor de un atisbo de ampolla en mi talón izquierdo, a consecuencia de la ausencia de calcetines (gilipollas que es uno). En Deusto reculo al metro y regreso a casa, no sin hacer antes una parada en la tienda de mascotas del Carmelo y comprar sobres ricos para satisfacer el sibaritismo de mi gatito precioso (que luego me dio una tarde... ufff).
En casa me distraigo a duras penas, con ese esfuerzo contenido que a nadie perturba, pero que en mi pensamiento es una algarabía de difícil control. Preparo un puñado de las vainas que nos regaló la Ima el sábado, nadie sabe porqué, y que para más inri están bastante secas y leñosas; en fin. De segundo he descongelado los lirios que compré hace unos días (aquel día que compré merluza, bonito y mejillones); los preparo albardados y me quedan notable alto.
Con la barriga llena todos descansamos: Raquel se acuesta a ver tele, Indi se apalanca en su palmerita, y yo me cubro con mantita fina en la butaca a ver tranquilamente una película de cuando el mundo era analógico y en colores pastel: «Pelham 1 2 3», muy entretenida, y con un disfrute especial saboreando diálogos ingeniosos tipo «Aterriza como puedas» o «La jungla de cristal».
Las horas hasta la cena... atenciones sin fin para Indi y conversaciones conmigo mismo, palabras para animar la desolación de la vida humana, el sinsentido del dolor y los deseos absurdos.

#dibujo - #pintura - #zalberto

89 Jornada de reflexión pre camarilla
viernes, 18 de octubre de 2024

Este viernes es víspera de mañana sábado y, como tal singular circunstancia, hay que ufanarse en la preparación de substancias materiales e inmateriales; subordinar el día a día a las angustias económicas y pasar una noche confusa y angustiosa... así es mi ansiedad vital de toda la vida, claro, qué se le va a hacer.
En el BM hago acopio de cervezas y Monopoles, además de otros elementos menos interesantes.
De regreso al hogar me relajo un rato antes de poner manos a la obra con el cocineo de mediodía. Hoy toca comer coliflor de primer plato y merluza rebozada de plato fuerte; todo ello queda perfecto y damos cuenta de ello con premura e intensidad deliberada. Después Raquel se acuesta un rato antes de no salir al yoga y yo me apalanco en la butaca con Indi en el regazo.
Estos son los viernes que preceden a un fiestón con la camarilla; en esta ocasión el lugar elegido para el pedo es en nuestro palomar del alma. Los detalles en otra entrada contemporánea a los hechos.

90 Tachón viene a comer a casa
viernes, 11 de octubre de 2024

Sesión de brazos con Maite; Raquel no participa porque está como agobiada por temas del curro, lo de los hindús etcétera, y me parece normal, bastante tiene con todo ese follón irresoluble. Mi Raquel no se merece pasar por esas movidas de mierda.
Mi organizo la cabeza para ocuparme de todo lo relativo a la comida de hoy, que es especial porque viene el peque. Aparte de cocinar bonito y mejillones necesito salir a comprar una burrata; Raquel recomienda una tienda en la calle Heros que le dejó prendada, así que para allá que me voy.
Ducha y afeitado. Ropa cómoda, camiseta manga corta y pantalón cargo heredado de Raquel, zapatillas verde claro y mochila verde, mucho verde.
Bajo por camino habitual: ascensores de Solokoetxe, puente del Ayuntamiento, Jardines de Albia y calle Heros. La tienda está en el número 22, pero yo entendí mal a Raquel cuando me dió la dirección y me empeño en buscar la tienda en el número32; mal. Llamo a mi niña y todo queda aclarado. Compro una burrata y una bolsita de piquitos y regreso a casa. Cruzo la ría por el puente de Calatrava y subo al barrio por los ascensores. Una parada en el Bar Maite para echar un zurito y un piti. Antes de entrar al portal compro cebollas, coliflor y pepinos donde Eguskiñe.
Los currelas están montando el andamiaje en el patio B, el que compartimos con el nº50, para darle un lavado de cara y un aislamiento como dios manda; guay.
La comida la preparo con todo el esmero del que soy capaz; por suerte todo queda muy en condiciones, incluso los mejillones me han sorprendido de lo bien que han quedado, tanto que hasta Raquel ha comido con ganas (qué bien). El peque no prueba los mejillones, pero de lo demás no deja ni rastro.
Después de comer aún se queda un rato Tachón en casa, conectado a la UOC haciendo algún ejercicio que tiene pendiente. Raquel se acuesta de la misma: está necesitada de descanso y desconexión; pobrecita mía, está muy mimosa, me dice que mañana quiere ir a hacer una ruta, y propone ...

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#burrata - #tachon - #jamada - #mejillones - #bonito - #andamios

© Zalberto | enero - 2026