Madrugamos mucho, demasiado. 6 AM: aporreo en la puerta "El desayuno está listo" "A levantarse todo el mundo" De nuevo comenzamos el día peor de lo que terminamos el anterior. De bronca total con el viejo. Así que con esas sensaciones en el paladar nos vestimos con los atuendos montañeriles y nos vamos a caminar por Paño, por sendero bajo Dulla y regreso por sendero de Pedrosa. Antes de volver a casa a preparar la comida nos echamos unas cañas en donde Radú, tan rícamente. Después de comer arroz con verduras y pollo, nos echamos la siesta. El poeta andaba dando el peñazo al vecindario y a nosotros también. Raquel se levanta de la siesta antes que yo y sale a darse un voltio y de paso a buscar a su padre, y tal. Yo me quedo en la cama descansando hasta que escucho unas voces en la sala. Me levanto y me encuentro a Jesús acompañado por unos vecinos, que le traían cogido del brazo: se acaba de dar un piñazo al montar en la bici, al doblar esquina mismamente. Lleva un golpe en la frente y otro más grave en su autoestima, el orgullo herido. Y, claro, los dos ahí, en la sala, frente a frente, entablando un diálogo imposible. Vamos que le doy un repaso, pese a sus intentos de tirar balones fuera, pese a excusas, pese a lo que pese. Al rato regresa Raquel. Como ya nos ha cortado el rollo optamos por no salir y cenar y descansar. El poeta no, el poeta se las pira a dar una vuelta; son las ocho más o menos. Se hace de noche y el poeta no aparece. Quitamos la tele y nos preparamos para dormir; difícil, pero lo intentamos. El poeta aparece a las doce y media, en un estado aceptable, eufórico y satisfecho de sí mismo; Raquel le manda a dormir y le dice que a la mañana siguiente nos volvemos a Bilbao, que esto se ha acabado; él lo acepta de mala gana, intenta colarnos el gol diciendo que él se queda diez o doce días mas, que se las arregla muy bien solo, etc; Raquel le dice que a la cama y a callar, que mañana nos vamos. Un día intenso, tremendo, de los de ...
Iniciamos viaje a Santelices a las 13:00, sentados formales los tres en nuestro maravilloso coche Dacia. Parada en el Crucero a echar un café y un pincho. Tomamos dirección a Medina de Pomar con la sana intención de comer en la cervecera; pero hete aquí que nos la encontramos cerrada. Así que haciendo cambio de plan sobre la marcha, nos vamos al pueblo con la idea de dejar al viejo en la casa e irnos Raquel y yo a comer donde Radú. Dicho y hecho. Crema de coliflor, filete Raquel, bacalao con tomate yo, y queso con membrillo. Y a casa a ver qué hacía el poeta. Y la cosa cambia radicalmente de cariz, pasando de la esperanza en unos días agradables a la amarga aceptación de la nula capacidad del rapsoda en convivir como una persona educada y tal y cual. ¿Qué? Pues toda la casa revuelta como si hubieran entrado a robar. La maleta de Raquel vaciada por encima de las camas. La maleta del viejo tirada en mitad del salón. Las naranjas y manzanas que se había empeñado en traerse de Bilbao desparramadas por la encimera de la cocina. Y todo así. Raquel monta en cólera y se lía parda. Para desconectar del momento decidimos irnos a Reinosa a hacer compras en el Mercadona y de paso hacer copias de la llave del portal de Santelices (cosa que hice y que fue un fracaso, equivoqué la llave!!!) Total que hicimos las compras y regresamos al pueblo. ¿Qué hacía el Jesús? Mezclar agua con harina y freírlo en aceite: una delicia según él, el summum de la magia gastronómica, el majar que la humanidad se está perdiendo, toda la humanidad excepto... él. Moroquil. Bueno, me da pereza continuar con los minidetalles del resto de este miércoles infructuoso. Los siguientes días también nos traerán lo suyo, pues con este hombre no hay esperanza de cambio posible.
Esto da para mucho. Maite y el tren inferior. Colada, ducha y aseo general. En Decathlon 2 pantalones cortos azules muy veraniegos, un ligero cortaviento XL azul tenue. En la cocina se han preparado unos macarrones integrales aliñados levemente con su lata de bonito del norte en aceite. Y una siesta de butaca. A media tarde regresa también del Decathlon mi amada Raquel, con sus compras bajo el brazo: zapatillas ultraligeras, pantalones monte oscuros chulos, vestido corto veraniego y verde, calcetines y paf. Todo muy propio. Cenando vainas con sus huevos. Y en el momento de la preparación del acueste nocturno hete aquí que da señales de vida el poeta; en esta ocasión ha sido la nena la que ha generado la llamada inicial, la que ha despertado al monstruo...
Nota Jesús.- ¿Mis pantalones? ¡¡¡He perdido mis pantalones!!! Nooo, están en la bolsa que llevas en la mano. En fin, mucho de lo suyo. En esta noche tocaba el victimismo aderezado con dosis altas de sainete cutre. Cuesta creerle, cuesta. Raquel quiere pensar que está perdiendo la cabeza. Para mí es como un dejá vú de lo sucedido meses atrás, cuando se puso el mundo por montera y buscaba hembra libre a la que dar un buen repaso carnal y emocional. Puede ser que ahora estemos en las mismas; de hecho yo me pregunto «¿quién es Francis?»; porque ahí hay tema, lo hay, y el poeta bien que se encarga de escurrir el bulto para no dar detalles del asunto. Con él nunca se sabe, siempre da la impresión de estar tramando algo turbio e inmanejable. Veremos. El caso es que se pasó por casa, se sentó en una silla y nos dio un recital completo de ayes y porqués y qúemepasas; una locura total. Raquel tuvo que insistir para que se largara, ya que él quería quedarse un rato, probablemente esperaba el mejor momento para recitarnos unos versos sublimes de los suyos... Hay certeza en todo esto.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Yo no lo quiero, lo juro. Yo quisiera que las cosas fueran de otra manera, pero lo que yo quiero no se corresponde con la realidad de los hechos. A mí me gustaría que todo fuera mucho más fluido y que las personas empatizaran francamente, sin engaños ni disimulos; pero no suele ser así, no en alguno de los que me «rodean», no. Hoy Joshua se ha presentado en casa y parecía que no hubieran pasado las semanas, los meses. Volvía a presentarse ante nosotros el rapsoda de los cojones, el altivo catedrático de las pelotas, el number one de nada. Venía pontificando, venía incordiando, venía pinchando al azar, venía y no quería marchar. Yo no quería hacerlo, pero lo he hecho: he mostrado mi cara más hosca, mi yo intransigente ha tomado la escena y he saltado a la yugular de sus tontas palabras, le he dado caña. Han sido varias las veces que le he mandado a la mierda, como suena, «A la Mierda» con mayúsculas. Yo no quería, pero no he podido evitarlo, o evitarme. Y a Joshua nada de esto le ha parecido bien; se ha disgustado bastante y era previsible. Cuando salía a regañadientes por el pasillo camino de la puerta, refunfuñaba, pero yo no he sabido lo que decía: no podía yo escuchar, mis orejas estaban protegidas con mis maravillosos auriculares nuevos, los de a 1€ de AliExpress, y no he escuchado sus argumentos furiosos. Justo ha llegado Ima y ella más tarde me ha explicado que iba lanzando fulgurantes lamentos «Que soy un viejo, que hay que respetarme»... otro clásico de la poesía medieval. Y ya digo, yo no quería que la situación desembocara en tragicomedia o en melodrama o en mierda puta. No quería que pasara así, pero así ha pasado. Y Raquel? Raquel sufriendo, sintiendo la impotencia, no sabiendo si llorar o cabrearse, no viendo una salida -yo tampoco la veo-, atascada entre sus deseos y las realidades, chocando de frente contra el muro de la incapacidad del poeta para hablar en prosa, o, más bien, para escuchar en prosa, o en verso, que da lo mismo, pero ...
Esta mañana he salido a caminar por la orilla de la ría, como siempre, pero con una variante: he subido las escaleras del puente de la Salve y he caminado por la orilla del Guggenheim hasta cruzar por el puente Euskalduna y así llegar a Sani. Una variante leve pero guay. En casa, el peque lo tiene todo en perfecto estado; hoy había dejado las ventanas abiertas de par en par ¿?. Tras la parada técnica en casa he regresado a Santutxu en metro; hay que cuidar las extremidades, no hay que abusar; de hecho hoy he vuelto a fantasear con practicar el tranquing por el Paño y por Dulla... placer insuperable; veremos. Y de regreso a casa? Pues poner una colada y preparar lentejas con morcilla. Y tranquilidad sobre la butaca mientras Raquel conversaba animadamente con sus compañeros tratando el emergente tema del Movistar Home, joder, jajaja. Y ahora escribir y teclear con fervor. Y no pienso hablar de Ucrania.
Salida por Bilbao a recuperar el sentido: tiendas y potes y pinchos por el Ensanche. En la Oka: ensaladilla y solomillo. En la Oka Bar: potes y pinchos. En Pull&Bear un par de chamarras pensando en la jamada de prejubiletas del próximo sábado. Bonitas pero difíciles de adaptar a mis modusvidendis. Y el día sigue, incandescente y tumultuoso. De regreso en casa, Raquel prepara los solomillos y yo me encargo del puré de patatas. Nos triscamos una botella de Viña Pomal Reserva y tan pichis. A Raquel se le queda corta la fiesta; yo no estoy recuperado de la gripe aún. Así que se prepara y sale a lo que sea. Y lo que sea es juntarse con el famulio, que ha estado de jamada en Zamudio [Asador Aramendi Berria]. Recorren La Peña, el Casco, Barrencalle, y terminan en Prim, en casa de la Tata. Esther no ha estado en la jamada de Zamudio: está floja de sus cosas. Raquel aparece a eso de las diez menos algo, levemente pedete; creo que lo ha pasado guay, y me alegro por ella. Yo me he tomado un Frenadol y nos hemos acostado a ver unos capítulos de La Unidad, la primera temporada; la segunda permanece a la espera.
Son las ocho de la mañana. Suena el móvil de Raquel, es Apa. Como otras veces, se está muriendo, no puede respirar, necesita ir a Urgencias y si le llevo yo... mejor. Raquel no puede contener la ira y le chilla y le manda a cascarla. Lo de siempre: nervios y cabreo a partes iguales. Afortunadamente la convenzo para que le bloquee en el móvil; y yo pongo el timbre del portero automático a cero. Su puta madre. A eso de las nueve y media bajo a recoger un paquete de Amazon a la frutería, que luego resultó ser algo para la Inma, y me largo al club de jubilados a encargarme de entregar el papeleo para hacer socio al poeta maldito, al maldito poeta. Cuando llego allí me encuentro una cola bastante nutrida... Pero qué voy a hacer? pues me acomodo y me dispongo a echarle paciencia a la historia. Después de hacer cola durante casi 2 horas, rodeado de vejetes nerviosos, haciendo cola y llevando número (49) ¿?, por fin he entregado los papeles del viejo para hacerle socio del club de jubilados de Santutxu. Tiene el nº 1117. Me han entregado un papel con el número y en los próximos días habrá que pasa a recoger el carnet. El resto del día en modo casero, cuidando a Raquel. Para comer: espaguetis con tomate. Y picoteos a lo largo del día y tele, mucha tele. A las ocho de la tarde Raquel se mide la temperatura con el termómetro de mercurio: 37,5º, fiebre. Por cierto, para eliminar dudas Raquel se ha hecho un PCR casero: negativo.
Nota Jesús.- Por cierto, y a modo de comentario, a lo de los jubilados he ido yo porque Raquel está pachucha, con algo tipo gripe. Y no me ha hecho mucha gracia, ya que el poeta ha vuelto a las andadas y desde ayer está dando por culo, que si no me funciona el móvil (lo tenía apagado y NO SABE ENCENDERLO), que si no sé cerrar una ventana (estaba en BATIENTE), que si esta mañana a primera hora pretendía que le llevara a Urgencias porque no respiraba bien... Lo de siempre, dando por culo. Supongo que lo de esta mañana, lo ...
Raquel está griposa, no hay dudas. Habíamos hecho planes de hacer senderismo cerca de Espinosa de los Monteros, en concreto pensábamos subir al Pico Bedón, un monte coronado por antenas de telecomunicaciones; pero no ha podido ser. Así que a primera hora le he dicho a Raquel que nos íbamos a casa, sin más. A eso de las once salíamos del pueblo. Parada técnica en el cruce de Bercedo, con pincho tortilla y cocacola zero. A las doce y media en casa. Raquel se ha acostado y yo he preparado un caldo con un muslo de pollo, para hacer sopa, que es lo que más le apetecía a la chavala. Y el resto del día en la cama viendo decogarden a tope.
Nota Jesús.- El poeta de los cojones ha retomado su táctica de machaque con chorradas. Que si no le funcionaba el móvil; ha tocado el timbre del portero para decirme que bajáramos a mirarle el móvil, pero yo le he dicho que suba él. El problema? que lo tenía apagado... Que no podía cerrar una ventana!!! Y para solucionarle este problema no había otra que subir a su casa, y le ha tocado a Raquel. Ha vuelto tope cabreada, ya que parece que el tío le da por molestar más cuando menos debe. El problema? pues que no sabe cerrar una ventana cuando está en batiente y se rebela la bisagra... Y para rematar, un par de llamadas de ésas en las que mezcla una petición de perdón con una reclamación de atenciones; es un capullo integral. Lo cierto es que cuando ha subido para lo del teléfono, se ha ido cabreado porque le he dicho a la cara que es un puto inútil, que no sabe ni encender un puto teléfono, etc. Al salir por la puerta me decía «Alberto, perdona eh, gracias eh». Supongo, y creo que acertaré, que esto le hace ponerse de nuevo en modo venganza, pero me la sopla, casi mejor, joder.
A primera hora nos dedicamos a repensar las mejoras de bricolaje en la casa del pueblo. Abandonamos la idea de tirar tabiques y mover muebles; nos limitamos a imaginar los cambios en paredes, colores y muebles. Por fortuna Esther está por la labor de deshacernos del mueble de la tele!!! Esto cambia mucho las perspectivas y las posibilidades decorativas se amplían un montón. Veremos qué hacemos finalmente... A eso de las nueve nos preparamos para subir a Paño, cosa que hacemos. El día es perfecto para caminar. Y reconozco que me encanta caminar por esos parajes. Ganas de volver a practicar tranquing por esos senderos... Al bajar nos pasamos por donde Radú a comer un pincho y una caña. Y seguidito a la reunión. Son las 12 en punto. En la calle, frente al portal nos vamos reuniendo todos los vecinos. También concurre el constructor, Boris, un búlgaro con aspecto competente. Y, resumiendo, hemos dejado aparcado el proyecto del Alcalde Belisario, que creo yo que pretendía básicamente timarnos, y nos hemos puesto en las manos del tal Boris. El presupuesto ha pasado de los 100.000 y pico mil euros a unos 75.000€; una rebaja considerable. Además Boris se ha comprometido en comenzar las obras a finales de Mayo y terminarlas en un plazo de tres o cuatro meses. Veremos. La cosa pinta mejor. Además hay que añadir que vamos a gestionar unas ayudas europeas que de salir bien nos supondrán una ayuda del 50% del coste de la obra !!! Veremos también. Una vez terminada la reunión nos vamos a comer a donde Radú. La nena, rollitos de berenjena y entrecot; el nene, pasta al ajillo con gambas y pechuga de pollo a la plancha. Muy rico todo. Antes de comer, que se ha retrasado hasta casi las cuatro, hemos echado unas cañas con Pitxi... qué más decir. Tras comer: siesta gorda. Raquel comienza a sentirse mal y la cosa pinta... gripe o algo así. Trato de cuidarle lo más amorosamente posible y me encargo de cena etc. Un día completito la verdad. Caminata por Paño, reunión...