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391 Conociendo Huelva City
sábado, 02 de noviembre de 2024

El plan del sábado es turistear por las calles de Huelva, fundamentalmente por el casco peatonal, para ir cogiendo el aire al ritmo humano y urbano de la ciudad.
La primera salida nos lleva a visitar el mercado del Carmen, que está situado a tiro de piedra del ático; que es visible desde las barandas de la terrazona.
El mercado está muy bien, destacando la abundancia de puestos de pescado y mariscos; gambas, camarones, cigalas, pargos, atunes, merluzas y pescadillas, de todo en abundancia. Mas como el plan de alimentación para este día es comer a mesa puesta, limitamos la compra a un par de botellas de vinos blancos de la comarca, o así.
Dejamos las compras en casa y salimos a caminar, mientras damos tiempo a que una colada finalice en la lavadora y se pueda dejar al sol.
Las calles peatonales están muy animadas y coloridas, repletas de comercios de todo tipo. Es asombrosa la diferente sensación que nos produjeron estas calles la noche de nuestra llegada, tan vacías y sin gracia; esta mañana se las nota vibrantes y acogedoras.
Antes de lanzarnos a caminar sin rumbo hemos echado un vistazo exterior a un par de restaurantes cercanos al ático y que están muy bien catalogados en las webs; uno es el Rocataliata, otro el Azabache. Son poco más de las once y ambos están cerrados, pero también ambos ofrecen un aspecto correcto. Finalmente reservamos mesa en el primero, ya que en el Azabache lo tenían todo reservado.
Colada al sol, compras básicas en los armarios... a caminar pues.
Por la calle Rico y Rascón accedemos a la Plaza de las Monjas, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. La zona mola bastante, o mucho incluso. Por Avenida Martín Pinzón llegamos hasta la Plaza del Punto y vemos la fachada de la casa de Colón, que no visitamos pensando en hacerlo más adelante.
Desandamos sobre nuestros pasos y nos vamos a conocer la Catedral; que no está mal, pero tampoco como para echar cohetes. En una terraza echamos un par de cañas y una tapa de brava...

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#2024tartessos - #restaurante - #rocataliata - #muelladeriotinto

392 Cenando en El Pecado
miércoles, 30 de octubre de 2024

Cenando en El Pecado


  • Snacks: Crema del día, patatas meneás, limón serrano
  • Pastrami de lomo ibérico hecho en casa, mayonesa de anchoas, encurtidos, coliflor, mojo serrano
  • Pollo campero en escabeche de sidra, manzana, yogurt, lechuga
  • Corvina salvaje, beurre blanc de mejillones, espinaca, salicornia
  • Solomillo ibérico, guiso de rabitos y setas, farinato, judía verde
  • Torrija caremelizada y su helado

Menú degustación 25€ por persona.
Bebercio: Pixel | Sierras de Málaga | Pedro Ximénez, moscatel de Alejandría. 22€

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393 Vacaciones en arranque salmantino
martes, 29 de octubre de 2024

Inicio vacacional.-
Poco después de las nueve y media ya estamos circulando intensamente nerviosos por la AP-68. Antes de salir he preparado un par de suculentos sándwiches (tortilla francesa, jamón york, lechuga, tomate y mayonesa) para alimentarnos durante el viaje a Salamanca.
Una primera parada en un área, cerca de Pancorbo, para tomar un café con leche; y una segunda parada en el aparcamiento de un hotel potroso para comer el almuerzo itinerante. El tiempo es fresco, se agradece que no sea extremo en ninguno de los sentidos.
Llegamos a Salamanca a eso de las dos y poco. Aparcamos en el Parking Campillo y arrastrando el equipaje nos instalamos en el apartamento 3B de los Vega Gaiarooms. No es el mismo de la vez anterior (estuvimos en el 2C, uno de los que hacen esquina y tal), pero está muy bien, poco equipado pero bien. Lo de "poco equipado" lo digo porque apenas hay vajilla, la iluminación es muy justa y todo está muy a los mínimos, pero, repito, bien.
Y a comer al Vida & Comida. Habíamos hecho una reserva para las tres y media, pero nos presentamos antes de las tres; aún así nos acomodan en una mesa estupenda, nos sirven un par de cañas y hojeamos, nunca mejor dicho, la carta periódica, jeje. Optamos por la opción de tres platos, dos verdes y uno rojo.
Raquel: ravioli relleno de txangurro, puerros a la brasa y carrilleras super ricas; de postre una cosa rica con espuma de algo.
Yo: ravioli también, velo de gamba, merluza en tempura y de postre ensalada de frutas.
Regamos todo ello con un Reserva de los Arribes y rematamos con una copita de Moscatel.
100€.
Con la tripa llena y el corazón ardiente nos damos un voltio por las maravillosas calles de la Salamanca de areniscas y blasones; joder qué cursi, jajaja.
Y en fin, en el Carrefour de frente al apartamento compramos unos básicos para cenar y desayunar. Huevos, café en cápsulas Tassimo, leche, grisinis, aceite y una litrona. Con esos elementos y con un pepino y un tomate que traj...

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394 Los nervios de las vísperas
lunes, 28 de octubre de 2024

Resumen.
Salida a dar un paseo y pase por Decathlon: una bolsa isotérmica y un forro polar azulito.
Compra en BM: muslos de pollo, leche, cervezas, jamón de york y queso fresco.
Comida: caldo de muslo de pollo para hacer garbanzos con sopa.
Indalecio le ha tirado la multi a Raquel y le ha puesto una de Bruno Mars en el Spotify.
Después de comer llevamos a Indi a casa de Esther. El muchacho ha sido llegar y lo primero comprobar sus cosas: la comida en su sitio y el arenero también. Tengo la impresión de que para el chaval también son una especie de vacaciones.
Por cierto, la terraza de la Tata está invadida por el andamiaje que se ha colocado para los trabajos en la fachada y en los balcones, y eso implica que no se le puede dejar salir al muchacho... es un escapista poco fiable, jajaja.
Desde casa de la Tata Raquel marcha a su clase de baile y yo regreso a casa y me pongo a tope con la preparación del equipaje que mañana embarcaremos en modo Tetrix en nuestro maravilloso coche para iniciar las minivacaciones de otoño con destino Salamanca y Huelva.
En principio Raquel pensaba trabajar el martes desde el coche, de camino a Salamanca, pero definitivamente se ha pedido el día libre para así gozar de las vacaciones desde el minuto uno.
Resumiendo: mañana martes, a primera hora meteremos todo en el coche y a... ¡¡¡Salamanca!!!

#decathlon - #spotify - #indalecio - #esther - #2024tartessos

395 Retorno al cuerpo
sábado, 26 de octubre de 2024

En ello estamos, de nuevo.
Hemos aprovechado el corcho mental para meterle mano a nuestros problemas en las conexiones del wifi de casa.
Raquel pidió ayuda a Fernando que nos contestó con un mail completísimo, repleto de información, en el que se ponía claramente de manifiesto que nuestras conexiones estaban sufriendo los efectos de algún problema de tipo desconocido. Así que optamos por tomar cartas en el asunto y entrar al router a probar suerte.
Tras revisar las configuraciones del router, entrando a saco en el 192.168.1.1 (CTHdy4NC), hemos observado que había un elemento de origen desconocido que no era ningún chisme de los nuestros y que era el tercer elemento de más consumo de datos de la red. Nos hemos venido arriba y hemos bloqueado esa MAC en la zona de Seguridad de la Configuración. De momento parece que los problemas han desaparecido.
De paso he desmontado el extensor de red que habíamos colocado detrás de la tele del dormitorio, ya que desde que cambiamos el router vimos que no era necesario y que quizás lo único que hacía era incordiar y consumir recursos innecesariamente.
Con la satisfacción en el cuerpo nos hemos auto regalado salir a comer por ahí; Raquel ha elegido restaurante italiano, y tras consultas familiares nos hemos dirigido a primera hora hasta la zona de la Iglesia de San Vicente, a una pizzería auténtica junto al bar «A Vôtre Santé». La pizzería se llama «Demaio». Y se come de cine; Raquel una pizza napolitana a base de tomate y mozzarella, yo unos espaguetis carbonara exquisitos. Para repetir.

#router - #wifi - #fernando - #bilbao - #restaurante - #italiano - #demaio

396 Almodóvar: variaciones sobre la muerte
jueves, 24 de octubre de 2024

Es cierto que Almodóvar ya no pisa la calle, pero ¿quién la pisa? La calle, no el yo, es la odiosa. Lo que hay que hacer es lo que hace Almodóvar: quedarse en el búnker (una mansión en su caso, un cuartucho en el mío) forrado de colchones culturales hasta que todo esto pase. Es decir, la vida.

Cuando se está fuera de su curso, quedan solo dos diálogos posibles: con la cultura y con el tiempo; o sea, respecto a esto último, con la existencia despojada. Hay una estilización existencial, una simplificación. Queda lo que se ha hecho a lo largo de los siglos para pasar la vida y queda el fin de la vida.

El fin físico, porque hay un fin anterior. Me ha sorprendido que en La habitación de al lado, la nueva película de Pedro Almodóvar (que es de la que estoy escribiendo), se diga una frase que leí en El sexo y el espanto, de Pascal Quignard (no sé si se le ha ocurrido a su vez a Almodóvar, si viene en la novela de la que ha hecho el guion, Cuál es tu tormento, de Sigrid Nunez, o si Almodóvar está citando implícitamente a Quignard): «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino el sexo».

Hasta que se dice esa frase, yo estaba esperando algún encuentro sexual en la película. A modo de despedida corporal de los placeres. Pero no, el ámbito ya es tanático. Las preciosas casas de la película, el precioso hospital, todos con vistas, son ya sarcófagos (coloridos). De sexo solo se habla fuera, en el igualmente precioso jardín: pero es un sexo pasado, como de paraíso pasado. (Se me ocurre otra frase, a propósito de lo que dije al principio: «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino la calle».)

Fuera (además del excurso de la guerra y el del incendio) se habla también de apocalipsis climático, como de muerte global futura. Es la muy comentada secuencia de la turra de Turturro, en la terraza del restaurante campestre, con río. Pero si es una prédica del director, como se ha criticado, este se la toma con ironía, porque Julianne Moore le reprende. Tal v...

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#meta - #cine - #almodovar

397 Unos comen filetes rusos y otros sushi y curri
jueves, 24 de octubre de 2024

Un día con varias caras; quizás mejor decir que ha sido un día que se ha movido en escenarios un poco dispares.
A primera hora hemos tenido sesión de piernas con Maite; a tope con el cuerpo. Seguido me calzo zapatillas deportivas, bermudas recortadas y me lanzo a la calle a caminar por la orilla de siempre hasta llegar a Sani, en donde hago el regreso en metro. Me he bajado en el BM para comprar cosas que comer; cosas como carne picada y muslos de pollo, cosas como aceite y cerveza, cosas como tortillas de maíz y queso fresco. Y a casa a ocuparme de las cosas de casa.
Para comer he preparado una coliflor y unos filetes rusos; todo muy rico.
Y tras un breve apalanque televisivo y telemático, Raquel y yo nos hemos puesto en modo detectivesco a investigar las posibles causas de los problemas que tenemos últimamente en el wifi de casa. Su colega Fernando le ha hecho una análisis muy exhaustivo y se observan muchos problemas extraños; quizás lo más notorio es que uno de los dispositivos que está conectado, y que consume mucho tráfico, no aparece identificado y no sabemos qué es, pues el resto de los dispositivos están perfectamente localizados e identificados. Barajamos la posibilidad de estar siendo chuleados por algún vecino, más que nada porque no se nos ocurre ninguna otra opción.
La medida que vamos a tomar en las próximas horas es la lógica: inhabilitar esa conexión y ver qué pasa.
Toda esta historia comenzó a dar guerra cuando compramos la tele de nuestro dormitorio y hacía desconexiones de la wifi dada dos por tres.
En fin, seguiremos informando.

Nota viajeros.-
Patxi en el Taj Mahal
La Tocino y la Marian siguen en Japón
Jon comiendo con su hijo Aiur en Piqueras

#caminata - #wifi - #fernando - #tajmahal

398 El regreso de Douglas Coupland a la ficción: crónica de una sociedad en ruinas
miércoles, 23 de octubre de 2024

Ha regresado. El tío Douglas ha dejado que la vomitona de sus reflexiones vuelva a quedar atrapada en palabras para compartir con el mundo. Trece años nos ha tenido mirando al techo. Organizando las jornadas entre McEmpleos (así bautizó Coupland a lo que hoy llamamos minijobs) y los esquizoides retazos de las grandes encarnaciones del vacío en la cultura occidental. Pero ha vuelto. Y lo ha hecho a su manera. Con esa atinada capacidad para darle a cada momento su lugar en contenido y forma. Porque si Douglas Coupland (Rheinmünster, 1961) se pasó su primer éxito literario desmigajando los sinsentidos de la sociedad posmoderna, sacándole brillo a los huecos morales y a la emocionalidad anímica de la forma de vida tras la Guerra Fría, ahora despliega nuestra inquietud impaciente, multicultural y desordenada en 60 relatos. 60 bocados que casi coinciden con su edad, de no más de cuatro páginas cada uno y que ha titulado: Atracón (2024, Alianza).
Me quitaría el sombrero si lo llevara. Que desde Generación X (1991), Coupland ha sabido encarnar la desilusión en sus personajes, arrojando luz sobre la desesperanza de las promesas generacionales incumplidas, es un hecho. Tampoco le ha temblado la mano a la hora de hablar de pejigueras tecnológicas, como en su novela Microsiervos (1995). O de la diarrea creativa de la cultura de masas: ahí están los cuentos de La vida después de Dios (1994). Y, por supuesto, sí ha tenido que tildar de «pequeños cretinos» a la juventud de un periodo dominado por la hiperactividad, el mileurismo e internet, como en Generación A (2009), pues también se ha despachado a gusto.
Pero es que, 13 años después de su última ficción, vuelve a sobrecargar los microchips con lo que parece revelarse como una autocrítica muy funcional. Una suerte de ironía radicada en su capacidad para reprochar la impaciencia, la superficialidad y la bulimia de nuestro tiempo, dando a luz a una obra que baila perfectamente al son de esas características. Salvo que, claro,...

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#coupland - #paraleer

399 No sé, algo está pasando
martes, 22 de octubre de 2024

Sí, algo está pasando y no sé qué es.
Es la sensación que me acompaña desde que el miedo y la desilusión hicieron acto de presencia en mi vida; todas las ideas caminaban de la mano hacia un lugar a la vez oscuro y luminoso, hacia una tierra de promesas sin cumplir, al lugar donde las palabras son el reflejo del pensamiento y donde éste no concede acta de deseo imposible a cualquier sueño... imposible.
No he salido de casa en todo el día; no he sentido la necesidad; tengo cosas de las que ocuparme: lecturas, escrituras, ediciones y colores, lienzos en blanco que me murmuran utópicos momentos.
Hoy me he centrado en dar salida poco a poco al exceso de vegetales que ocupan la nevera desde el sábado pasado, cuando Ima nos hizo la compra como para toda la semana e incluso más. Tenemos sobreabundancia de vainas, puerros, calabaza, piparras, puerros y tomates; además de pimientos asados, medio queso de Idiazabal, chorizo de Zamora, membrillo casero y nueces. El desafío no es cualquier cosa, este mediodía he cocinado la mitad de los puerros y una buena porción de calabaza, con la aportación de mi cosecha de una patata mediana y un par de dientes de ajo he preparado una especia de purrusalda, como primer plato; de segundo he albardado unos restos de pechuga de pollo que congelé hace unos días con el objetivo de usarlos en un arroz a nuestra manera, pero que han terminado en la sartén bien doraditos y bien rebozaditos. Una comida de menú de calidad, como siempre últimamente. Un chef en ciernes.
Para la tarde he reservado unas horas de desfogue creativo. De tres a cinco un apalanque en la butaca dejándome llevar por el zapin; durante unos minutos me he detenido en una película ambientada en los años de la guerra de liberación de Argelia, en la que actuaban Alain Delon y Antony Quinn; original sin duda, parece suceder en un universo paralelo, como en un mundo irreal del que nos somos responsables.
A eso de las cinco sale Raquel de casa con destino a su mundo yogui;...

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400 Lunes casero en casa
lunes, 21 de octubre de 2024

La salida del día se produce a primera hora y me lleva por la cuesta de Zabalbide, la Ribera y el Campo Volantín, hasta donde florecían los tilos de la Cervecera de Deusto; sólo hasta allí por mor de un atisbo de ampolla en mi talón izquierdo, a consecuencia de la ausencia de calcetines (gilipollas que es uno). En Deusto reculo al metro y regreso a casa, no sin hacer antes una parada en la tienda de mascotas del Carmelo y comprar sobres ricos para satisfacer el sibaritismo de mi gatito precioso (que luego me dio una tarde... ufff).
En casa me distraigo a duras penas, con ese esfuerzo contenido que a nadie perturba, pero que en mi pensamiento es una algarabía de difícil control. Preparo un puñado de las vainas que nos regaló la Ima el sábado, nadie sabe porqué, y que para más inri están bastante secas y leñosas; en fin. De segundo he descongelado los lirios que compré hace unos días (aquel día que compré merluza, bonito y mejillones); los preparo albardados y me quedan notable alto.
Con la barriga llena todos descansamos: Raquel se acuesta a ver tele, Indi se apalanca en su palmerita, y yo me cubro con mantita fina en la butaca a ver tranquilamente una película de cuando el mundo era analógico y en colores pastel: «Pelham 1 2 3», muy entretenida, y con un disfrute especial saboreando diálogos ingeniosos tipo «Aterriza como puedas» o «La jungla de cristal».
Las horas hasta la cena... atenciones sin fin para Indi y conversaciones conmigo mismo, palabras para animar la desolación de la vida humana, el sinsentido del dolor y los deseos absurdos.

#dibujo - #pintura - #zalberto

© Zalberto | enero - 2026