Apio Con 16 calorías por cada 100 gramos, es uno de los alimentos con calorías negativas más recomendados, pues es rico en fibra, vitaminas A y C y ácido fólico.
Pomelo Con unas 40 calorías/100 gramos, aporta vitamina C, ácido fólico y potasio.
Tomates Estas frutas contienen 19 calorías por cada 100 gramos, y son una fuente importante de fibra, potasio, vitamina C y licopeno, un antioxidante ideal para proteger nuestra piel de los daños del sol.
Sandía Con 30 calorías por 100 gramos, es también muy rica licopeno.
Zanahorias Tienen unas 41 kcal/100 gramos y mucha fibra, vitaminas A, C y K, y manganeso y potasio.
Pepino Con apenas 16 calorías por 100 gramos, aportan minerales y vitaminas.
Brócoli El superalimento estrella (34 calorías por 100 gramos) está repleto de fibras y antioxidantes.
Manzanas Con 50 calorías por cada 100 gramos, esta fruta es ideal para cualquier época del año y momento del día.
Calabacín Tiene apenas 18 calorías por 100 gramos y es rico en fitonutrientes.
Lechuga Con apenas 6 calorías por cada 100 gramos, es rica en fibra, vitamina B, ácido fólico y manganeso.
Pelamos y cortamos en dados no muy pequeños la patata y la cocemos en agua con sal hasta que esté tierna.
Retiramos, escurrimos el agua y dejamos enfriar.
Picamos finamente la cebolla y la colocamos en un pequeño bol con agua fría y un chorrito de vinagre para restarle fuerza y acidez.
Con la ayuda de una mandolina y extremando las precauciones laminar el calabacín. Las láminas no deben ser ni extremadamente finas porque se romperán ni demasiado gruesas porque no serían flexibles y también se romperían.
Una vez laminado lo colocamos en un bol donde lo rociaremos con el limón exprimido y dejamos marinar 5-10 minutos.
Preparar el relleno machacando con la ayuda de un tenedor la patata cocida y fría, el bonito desmenuzado, perejil picado, la cebolla también picada y el aderezo a base de yogur cremoso, mayonesa, mostaza, sal y pimienta negra recién molida, hasta obtener una mezcla uniforme.
En la fuente o molde que vayamos a usar engrasaremos el fondo con unas gotas de aceite de oliva que repartiremos bien.
Comenzamos colocando láminas de calabacín ligeramente superpuestas, a continuación un poco del rellano, aplastándolo hasta que quede al nivel, otra vez láminas de calabacín y así consecutivamente hasta terminar con calabacín.
Adornar con brotes o aromáticas frescas al gusto, también quedan bien unas oliva so algún encurtido que aporte contraste en el sabor, o si te gustan, unas anchoas en conserva.
Lo ideal es mantenerlo refrigerado hasta el momento del consumo.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
El inicio se sitúa en el paraje de la Barca Azagra), con acceso señalizado, lugar donde antaño se situaba una conexión fluvial entre las dos orillas del Ebro. Un agradable y sombreado camino se dirige hacia el Norte, remontando el Ebro por su margen izquierda. Pasando por varios sotos, llegamos hasta la desembocadura del Ega. La vuelta se realiza por caminos agrícolas, que atraviesan el regadío, uno de los cuales es el llamado motarrón, pista elevada que protege los campos de lascrecidas del Ebro. El itinerario nos conduce de nuevo a la Barca.
Los jázaros o jazares (en hebreo, singular «kuzarí» כוזרי, plural «kuzarim» כוזרים; en árabe, singular خزري, jazari; plural, خزر, jazar; en turco, hazarlar, en singular, «hazar»; en griego, χαζαροι; en ruso, xазары; en tártaro, singular Xäzär, plural Xäzärlär; en persa, singular «xazar» خزر, plural «xazarhâ» خزرها; en latín, gazari o cosri) fueron un pueblo túrquico procedente de Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).
En el siglo vii, los jázaros fundaron un kanato independiente, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Cáucaso Norte a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia...) y Crimea.
Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio romano de Oriente contra el Imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental. A finales del siglo x, su poder declinaría frente al de la Rus de Kiev, siendo su imperio absorbido por los emergentes estados eslavos, posteriormente emigraron hacia Europa donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo xiv las epidemias de peste y las invasiones mongolas los disiparon.
Orígenes y prehistoria
Los orígenes de los jázaros son inciertos. Tras la conversión...
Esta mañana he salido a caminar por la orilla de la ría, como siempre, pero con una variante: he subido las escaleras del puente de la Salve y he caminado por la orilla del Guggenheim hasta cruzar por el puente Euskalduna y así llegar a Sani. Una variante leve pero guay. En casa, el peque lo tiene todo en perfecto estado; hoy había dejado las ventanas abiertas de par en par ¿?. Tras la parada técnica en casa he regresado a Santutxu en metro; hay que cuidar las extremidades, no hay que abusar; de hecho hoy he vuelto a fantasear con practicar el tranquing por el Paño y por Dulla... placer insuperable; veremos. Y de regreso a casa? Pues poner una colada y preparar lentejas con morcilla. Y tranquilidad sobre la butaca mientras Raquel conversaba animadamente con sus compañeros tratando el emergente tema del Movistar Home, joder, jajaja. Y ahora escribir y teclear con fervor. Y no pienso hablar de Ucrania.
Irati y Rubén. Palabras para recordar un miércoles de abril. Hace frío. Los andamios todavía ondean fuera, donde las ventanas muestran el polvo de las viejas calimas y el desastre que avanza hacia nuestras adormecidas entrañas. Las posibilidades sí existen; pero a quién le importa esto, mejor dejarlo ir. Cierto, conocer el buen camino no es la solución que buscamos. Cierto, el conocimiento no es la salvación. O quizás sea que la salvación es una idea insensata, un fin para el que no son necesarios los medios que nos promocionan los maestros del fin del mundo. Que se derrumbe el edificio que tan torpemente hemos construido puede que no sea sino el principio de algo que no sabemos concebir. La reacción ante el peligro varía en función de la distancia; es una de las leyes que Newton dejó en esbozo, quizás porque no daba con las variables y las constantes. En estos tiempos que me está tocando vivir es fácil percibir que la teoría está ahí, palpitando con fuerza, como queriendo romper el huevo de la ignorancia. No saber no es garantía de nada; maravilloso argumento que sirve para una cosa y para la contraria. Yo confieso que estas noches de vigilia, cuando me sumerjo bajo las sábanas y busco argumentos dulces que me inspiren un buen dormir, cuando dejo libertad a mis pensamientos para encender mundos que no conocen la moral ni los infinitos caminos que van desde el bien hasta el mal, estas noches me dejo llevar a un escenario azotado por la guerra, la verdadera, la que mata y la que te deja seco, la que te mata de hambre y de sed, la guerra que te retuerce el cuello y termina con toda tu provisión de lágrimas, la que anula las palabras y olvida y paraliza. En ese escenario, me pregunto, cuál pudiera ser mi papel, cómo me movería, hacia dónde. A bote pronto, mi voz interior, la que no calla nunca, me dice «huye, sobrevive»; recuerdo haber estado en una tesitura muy remotamente lejana un día de febrero, acurrucado sobre una litera junto a un tipo de Guadalajara,...