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61 Dinero gratis: ¿por qué el socialismo está muerto?
1 comentario lunes, 20 de marzo de 2017

Rutger Bregman publica el ensayo “Utopía para realistas”, un libro en el que descubre la fórmula del éxito para acabar con la desigualdad: dinero gratis para todos y una jornada laboral de 15 horas.

Tiene 28 años, es holandés, historiador, ha asistido a una nueva derrota socialdemócrata y tiene la fórmula para acabar con la desigualdad: renta básica universal de unos 14.000 euros, semana laboral de 15 horas y un mundo sin fronteras. Viste muy académico para el plan revolucionario que trae bajo el brazo: Utopía para realistas (Salamandra), un ensayo que pasa por ser el plan renove de las claves de Thomas Piketty.

Quiere ayudarnos a imaginar una sociedad en la que el trabajo remunerado no sea el principio y fin de nuestra existencia. Es real, sólo hace falta un poco de fantasía: “La incapacidad de imaginar un mundo en el que las cosas son diferentes sólo demuestra nuestra falta de imaginación, no la imposibilidad de cambio”.

El principal problema del socialismo es que es aburrido, más aburrido que ver crecer la hierba. No tiene nada que contar, ni siquiera un lenguaje con el que hacerlo

Pero la imaginación necesita de Política, con mayúscula, y le sobran políticos, con minúscula. En esta categoría aparecen esos petimetres que “no pueden permitirse expresar puntos de vista demasiado extremos”, porque sólo les preocupa continuar en el poder. Para mantener y reafirmar el statu quo, mantienen sus ideas dentro de los márgenes de lo aceptable.

El consenso de la vieja izquierda

¿Y quiénes son los guardianes de lo aceptable? La socialdemocracia. “Según la visión del mundo del socialismo perdedor, los neoliberales se han adueñado de la razón, el juicio y la estadística, y a la izquierda le queda sólo la emoción. Sus sentimientos son loables. Los socialistas perdedores tienen un exceso de compasión y consideran profundamente injustas las políticas imperantes. Al ver que el Estado de Bienestar se desmorona, corren a salvar lo que puedan. ...

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#paraleer - #socialismo

62 Cataluña o el totalismo mágico
martes, 25 de agosto de 2015

El dogma independentista está impulsado desde las instituciones de Gobierno. Impera un monopolio de propaganda, pero la Generalitat está obligada a salvaguardar la igualdad de derechos de los ciudadanos.


Hace 10 años, Artur Mas participó en una tertulia de Cuatro. Llamaba la atención que en momento alguno expresase sus opiniones personales o como líder de partido. Era Cataluña la que hablaba por su boca: “Cataluña quiere esto”, “Cataluña nunca tolerará aquello”, etcétera. Al serle hecha la observación que resultaba impropio asumir esa condición de portavoz, siendo además el suyo un partido de oposición minoritario, quedó por un momento desconcertado. Le salvó otro contertulio, hombre de orden, protestando por el desacato de que era objeto el ilustre invitado. Pero tampoco hacía falta la crispación del Estatut. En un congreso celebrado en la Universidad de Ohio en 2000, el filósofo Rubert de Ventós, pasado al independentismo desde que en su estancia en la Corte como senador se sintiera forastero (sic),desarrolló todo un discurso de ruptura con España cuyo supuesto emisor era una y otra y otra vez Cataluña. Me permití preguntarle si es que Cataluña, al modo de la Virgen, se le aparecía todas las noches para darle a conocer sus pensamientos. Hoy Mas afirma que quien vote contra él, vota contra Cataluña.


El fenómeno es habitual en los nacionalismos radicales, pero hasta la década anterior fue minoritario en Cataluña, caracterizada precisamente por el pluralismo de su mapa político, la interacción entre corrientes progresistas y catalanistas, y el predominio claro del autonomismo sobre las corrientes soberanistas. Cierto que como advirtiera Pierre Vilar, la mitificación del pasado anterior a 1714 y el menosprecio de Castilla entre los intelectuales, se hallaban muy arraigados, sobre el telón de fondo bien real del desfase existente entre la modernización catalana y el atraso relativo de España. La frustración política adicional de la reforma del Estatut y la...

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#cataluña

63 La ceguera voluntaria: Christian Jelen
lunes, 05 de febrero de 2018

Los grandes hechos de la historia, y también los pequeños o aparentemente insignificantes, suelen tener una trama secreta, a la que pocos tienen acceso. De ahí que en el teatro de la política las cosas a menudo no son como parecen ser.

Hace poco John Bolton fue entrevistado por la cadena CNN. Bolton fue asesor de Seguridad de la Casa Blanca con Trump, pero antes este halcón republicano, decididamente intervencionista en política exterior, trabajó en las administraciones de Reagan, Bush padre e hijo, y llegó a ser representante permanente de su país ante Naciones Unidas.

Fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak (2003) que derrocó a Sadam Husein, con la excusa de que allí había armas de destrucción masiva, algo que jamás se comprobó, pese a toda la maquinaria publicitaria que se montó para convencer a la opinión pública internacional.

En la entrevista, cuando el periodista dijo que «no se necesita ser brillante para intentar un golpe de estado», Bolton manifestó su desacuerdo (quizá la frase hirió su orgullo): «Como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí sino en otros países, puedo decir que requiere de mucho trabajo», pero rehusó hacer precisiones. De todas maneras es conocida la larga historia del país del norte en la promoción de golpes de estado, como es habitual en toda nación que tenga ambiciones expansionistas.

En la primera mitad del Siglo veinte hubo dos grandes estrategas de la propaganda política que hicieron escuela (prueba de ello son los émulos actuales), y cuya eficiencia marcó el rumbo de la historia: Willi Münzenberg y Joseph Goebbels, ambos nacidos en Alemania, pero que trabajaron para causas diferentes, cuyos regímenes tenían en común la vocación totalitaria y el engañar a las masas, incluyendo a buena parte de la intelectualidad. Estas ideologías que lograron destruir millones de vidas humanas, convirtieron ese siglo en un infierno, y hoy reaparecen en muchos lugares del planeta remozadas, con e...

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64 Fernando Savater: "La siniestra Ada Colau puede ser decisiva en Cataluña"
martes, 21 de noviembre de 2017

21.11.2017 – 05:00 H.
Fernando Savater (San Sebastián, 1947) no quiere callarse —no es que lo haya hecho nunca— y por eso ha decidido publicar 'Contra el separatismo' (Ariel, 2017), un "panfleto" —así advierte él mismo en el prólogo— que tiene como objetivo señalar las vergüenzas de los separatistas —catalanes y en general—, sí, pero también de los intelectuales "abstencionistas", de los medios de comunicación cómplices, de la "izquierda lerda", de los pacifistas que piden diálogo y de un Gobierno que no actuó "con la contundencia debida cuando empezaron los desacatos". Café para todos no, pero sí galletas. A mano abierta. Pero, sobre todo, con esta recopilación de algunos de sus artículos publicados en prensa en los últimos meses, Savater busca alentar a aquellos no nacionalistas silenciosos o silenciados a expresarse.
Portada de 'Contra el separatismo'.
Portada de 'Contra el separatismo'.
Dice Savater que "el nacionalismo es un narcisismo colectivo que puede ser leve y hasta simpático [...] o convertirse en una psicopatología agresiva que legitima guerras y propulsa a los peores demagogos". Dice Savater que la "marca nacionalizante" del separatismo catalán "no es otra que el odio a España y a todo lo que suene a español". Que hay siete razones —al menos— por las que hay que combatir el secesionismo: por ser "antidemocrático", "retrógrado", "antisocial", "dañino para la economía", "desestabilizador", creador de "amargura y frustración" y de "un peligroso precedente". Los pelos en la lengua, rapados al cero.
PREGUNTA. En un momento de 'Contra el separatismo', usted clasifica dos tipos de de separatistas, los "ignorantes", a los que "les han lavado el poco cerebro que Dios les dio", y los mentirosos a conciencia. Fuera de esa definición, ¿no cabe nadie más?
RESPUESTA. Siempre se habla de que hay gente con buena voluntad. Pero claro, si una persona con un desarrollo mental normal, que vive en una zona como Catal...

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#cataluña - #nacionalismo - #savater

© Zalberto | marzo - 2026