El día amanece húmedo pero sin lluvia, ideal para emprender el viaje de regreso a casa. Habíamos pensado arrancar a eso de las diez, contando con el mal tiempo; pero que no lloviera me impulsa a adelantar los horarios previstos. Nos ponemos a ello y a eso de las nueve menos cuarto estamos listos para partir: despedidas, besos, maletas al coche y... al camino. Al poco de alejarnos de Dosrius comienza a diluviar; una pasada. Durante unos cien o doscientos kilómetros la lluvia torrencial nos acompaña y nos obliga a mantener una tensión constante en la conducción. El tramo inicial conduzco yo. Hago una parada al poco de salir para que Tachón meara en una P de la autovía. La siguiente parada la estiro hasta el área de Aljafarín, la macro área a las afueras de Zaragoza City. Aprovechamos para mear y comer algo; Tachón lleva un sandwich de coas suyas, Raquel se pide un bocata de lomo y yo pincho de tortilla. En ese momento el ambiente no es bueno, yo pretendo perder poco tiempo en paradas inútiles porque quiero llegar cuanto antes a casa para que Indi no esté solito en casa -la Tata y Jorge le han dejado allá antes de emprender viaje a Benidorm, donde van a pasar una semana incluida la Nochevieja; sus cosas-. Repostamos y Tachón se pone al volante hasta fin de "su" trayecto. Son las tres y algo cuando dejamos a Tachón en Sani; un rato después bajamos los bártulos en Santutxu, Raquel sube a casa, yo aparco en el garaje y antes de subir a casa me paso por el BM a comprar comida -un pollo despiezado, jamón york, queso fresco, patatas, puerros, dos latitas para Indi-. Son las cuatro y algo cuando aterrizo por fin. Me pongo ropa cómoda y preparo el caldo para hacer una sopa de pollo de las mías para cenar; a petición de la nena. El Señorito es lo más bonito de la casa: le adoro. Cenamos y vemos tele mientras cenamos -Chicote en Galicia, empanadas etc; nos quedamos con la copla de un restaurante en Cambados, un antiguo Furacho-. Y a la cama los tres, a ver cualquier cosa pa...
El día comienza con sus piernas y brazos mixtos, Maite en su esencia. Continúa con variadas compras; cajas transparentes para almacenar mis ropas; un pollo en el BM; variedad en el LIDL. Después de comer una ensalada de lechuga y cebolleta, unos filetes de pechuga de pollo a la plancha con guarnición abundante de cherris de la hermana de José Antonio (la que tiene invernadero en Vélez de Benaudalla) y pepino aliñado también de José Antonio, después de comer todo eso me he tirado en el sofá a escuchar una conferencia de Byung-Chul Han en la que elogia la ociosidad (la pereza), mientras Raquel veía una serie española (novedad) en la tele del cuarto. En eso estaba cuando Amazon nos ha traído una cuevita de verano para Indi; de entrada le ha interesado mucho más la caja en la que venía. Patri y Tachón están de finde en Regules, en La Casa del Puente, donde estuvimos Raquel y yo allá por el 2017, en Marzo, cuando caminamos por los Collados del Asón por vez primera, haciendo la ruta de Senderos de Hondojón. El acontecimiento del día es la quedada con los flamenquis (exceptuando a la parejita VIP; en las conversaciones se supo que Arantxa no está pasando por su mejor momento mental, atacada por sus propios fantasmas, tanto que le restan capacidades respiratorias; nos lo contó Irene, que tuvo que atenderla personalmente; en fin, es un problema que salta a la vista cuando se la trata; puro estrés y pura incapacidad para encauzar su vida, repleta de argucias propias de un miembro activo de las TCI, ya se sabe...). Hora y lugar: siete de la tarde en Indauchu/Indautxu, sin concretar hasta el último momento (ya en camino por la Gran Vía se decide que la reunión arranque en el Huevo Frito, en García Rivero). Cuando llegamos la nena y yo ya están esperando Irene, Héctor y el Marqués; la marquesa está en ruta, viene desde Lekeitio, donde últimamente aterriza a menudo por obligaciones paternales y maternales (un clásico). Un buen rato en el Huevo Frito y no...
Un día en el que se cumplen perfectamente todas las expectativas, las mías por supuesto. Mientras yo me centro en mis cumplimientos, Raquel va recorriendo el sendero de su viaje de despedidas con precisión relojera. Tras pasar el día en Madrid -en las Tablas- confraternizando con sus compañeros y con sus superiores jerárquicos, a media tarde se desplaza hasta la estación de Atocha para viajar en el AVE a Valencia, con su nuevo Jefe -me tengo que acostumbrar a llamarlo por su nombre... ¿?-. Hace instala en un hotel guapo y pasa la tarde con sus compis valencianos; esto está pendiente de desarrollo. ¿Yo? Me he colocado en posición de "pedo mantenido", o, por resumir, me he colocado todo lo que he podido, hasta terminar a última hora con los restos del perejil; unos días intensísimos. Y no pienso entrar en detalles, son innecesarios.
Desde que Aznar recuperó el islote de Perejil, los magrebís no han parado de conspirar; es lo normal. Y a Karim lo del perejil no sé si le viene grande, pero me da que no. Esta mañana me he pasado a echar un pincho, carrito repleto de verduras y frutas (he pasado por donde Eguskiñe porque me da cosa dejar de ir), y hemos hecho el negociete programado: yo le doy 20€ y él me da verdura pa fumal. De esta manera las formas básicas y los contenidos reales se hermanan y caminan del brazo: en buena sintonía. Raquel madruga: va a su clase de yoga, la de las nueve y media; es sábado y tiene planes. Raquel ha decidido que hoy comeremos patatas con merluza, y que de comprar la merluza se encarga ella -en el Mercadona del Consulado-. A mí me deja a cargo de las labores de intendencia: recoger, aspiradora, fregar baño y cocina, tirar basuras, retirar microondas averiado y colocar el nuevo de Cecotec que justo llega a media mañana -a la par que la comida Sheba para Indi-, corte de pelo y afeitado, corte uñas de las manos, bajar a la frutería a por un poco de todo, pasar por donde Karim a retirar el encargo, una montaña de cosas y que seguro seguro que algo me he dejado en el tintero. Cuando regresa Raquel yo estoy espatarrado en la butaca, tan feliz con mis cosas -viendo un youtube en la tele, uno de tartessos y el turuñuelo y tal-. La muchacha ha comprado en el Mercadona un poco de todo: es más bonita. No voy a hacer un listado de lo que trae porque no viene a cuento, pero es extenso y muy variado, jajaja. El caso es que nos ubicamos en la zona de cocina para ir preparando las patatas y el sofrito, y mientras nos bebemos un par de botellas de tintorro y picamos unas rabas del Mercadona asadas en la Air Fryer. La verdad es que estamos muy a gusto. Raquel ha pasado una semanita de currelo de ésas que no se olvidan: le han quitado los ocho operadores que le quedaban, los cuatro de Valencia y los cuatro de Bilbao, y se queda con los encargados y con los madrileños de Soport...
Es cierto que Almodóvar ya no pisa la calle, pero ¿quién la pisa? La calle, no el yo, es la odiosa. Lo que hay que hacer es lo que hace Almodóvar: quedarse en el búnker (una mansión en su caso, un cuartucho en el mío) forrado de colchones culturales hasta que todo esto pase. Es decir, la vida.
Cuando se está fuera de su curso, quedan solo dos diálogos posibles: con la cultura y con el tiempo; o sea, respecto a esto último, con la existencia despojada. Hay una estilización existencial, una simplificación. Queda lo que se ha hecho a lo largo de los siglos para pasar la vida y queda el fin de la vida.
El fin físico, porque hay un fin anterior. Me ha sorprendido que en La habitación de al lado, la nueva película de Pedro Almodóvar (que es de la que estoy escribiendo), se diga una frase que leí en El sexo y el espanto, de Pascal Quignard (no sé si se le ha ocurrido a su vez a Almodóvar, si viene en la novela de la que ha hecho el guion, Cuál es tu tormento, de Sigrid Nunez, o si Almodóvar está citando implícitamente a Quignard): «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino el sexo».
Hasta que se dice esa frase, yo estaba esperando algún encuentro sexual en la película. A modo de despedida corporal de los placeres. Pero no, el ámbito ya es tanático. Las preciosas casas de la película, el precioso hospital, todos con vistas, son ya sarcófagos (coloridos). De sexo solo se habla fuera, en el igualmente precioso jardín: pero es un sexo pasado, como de paraíso pasado. (Se me ocurre otra frase, a propósito de lo que dije al principio: «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino la calle».)
Fuera (además del excurso de la guerra y el del incendio) se habla también de apocalipsis climático, como de muerte global futura. Es la muy comentada secuencia de la turra de Turturro, en la terraza del restaurante campestre, con río. Pero si es una prédica del director, como se ha criticado, este se la toma con ironía, porque Julianne Moore le reprende. Tal v...
Ya se ve cerca el regreso. Ion y Kris están camino Zahara, en Malpartida de Cáceres, Los Barruecos. Sexta sesión con Sara, mejor que hace un mes, pero no veo cerca el final. Raquel ha hablado con Virgilio, está todo jodido de la rodilla, con muletas y con mala solución, espero que también él se mejore. Resto del día en el cortijo: hace solazo y calorazo.
Quedada en el Tempus a las 13:30. Comida en Palacio Larrea. 50€ por cabeza, incluido un lingotazo y la música. Tiempo inclemente. Tras la jamada toda la banda sale a seguir el festejo por el centro baracaldés. Una primera etapa en bareto canijo en la calle Zabala, el noséqué. Llueve. Me retiro a las 10 aprox. con Mikel, etc. Raquel se queda y aparece en casa a las 4:45 en bastante buen estado (que no).
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Hoy hemos montañeado todos, incluido Marley. Un día estupendo, con buen tiempo, buena ruta y buena compañía (y jamada en el Sikera). He quedado con Jon y Yolanda en el 5 Estrellas. 6 bocatas de pechuga albardada y en el coche de Yoli dirección el Regato. Una subida durilla, de las que te dejan el corazón a puntito de caramelo. Cuando estábamos llegando a la cima del Ganeroitz (Apuko para los de la zona) nos hemos encontrado con 2 telefónicos, el Iñigo Crecente y otro de otro departamento. En el monolito nos cepillamos los bocatas con tragos de bota de vino y a descender. Muy divertido todo. Y lo dicho, comida en la mesa redonda del Sikera: - Jamón a cuchillo (42 pavos) Menú 21 euros: - Alcachofas con chistorra. Buenísimas. - Chipirones rellenos de cebolla caramelizada y en salsa de nata - Costillas de cordero al roner, buenas que te cagas. - Un postre de chocolate, más normalito. Vino de Uclés, Cuenca, Finca la Estacada. Nota.- Es probable que Patxi se sume al grupo...
Nota Raquel.- Ha pasado la mañana en la central, de quedada despedida de Marco, Luigi, Ernesto; además de Pau, etc. Y han comido en el... OLGA !!! jajaja.
Despedida de Maika y cierre de reposo en Cascante. Regreso sin Autopista. Ésta es la opción elegida, y lograda, no sin unos pocos nervios manejando el Maps jajaja. Pasamos por las afueras de Alfaro, Rincón de Soto, Mendavia, echamos un pitillo en un hotel de polígono, y finalmente hacemos parada técnica en Oyón, a comer pincho tortilla y caña de cerveza. Dada la hora, el plan pedía a gritos hacer una parada por el camino para comer, porque además no era cuestión de presentarnos en el pueblo demasiado pronto... mucho estrés con la Tata y Jorge y el Jefe y el Gato... guaua y miauuu jajaja. Así que llamo a la Taberna de Cata y reservo mesa; que, bueno, reserva pero no reserva, reserva y monta mesa según llegas jajaja. Pero bien, estuvimos de cine, nos pedimos el menú chuletón y pá dentro: ensalada, croquetas y chuleta, de puta madre. Cuando terminamos de comer la terraza ya estaba despejada, en realidad el barullo que nos encontramos al llegar era por la gente que va allá a tomar el vermú, sin más, a comer cuatro mesas como mucho. Y las moscas jajaja. Y poco a poco al pueblo. Lo típico si estás con la Tata: Valterria y cañas y cena y cañas y vino y lo de siempre... En fin, y, por supuesto, se quedan a dormir, cómo no, lo cual implicaba el riesgo de que el lunes también se quedaran...