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11 Landsábado, 23 de diciembre de 2023 De Juanjo Gabiña (23 de diciembre de 2020) “El conspirador del futuro”
¿Qué palabra utilizó la lengua vasca, como una palabra nativa propia y antes de la llegada de las invasiones indoeuropeas, para referirse al conjunto del territorio de lo que representa hoy el continente europeo? “¿Sobre qué podríamos construir nuestro futuro, si no conservamos un legado vivo de nuestro pasado?”
Jonathan Gabinah en su libro: “El conspirador del futuro” Aunque en principio, en el idioma vasco podría parecer que no existe una palabra nativa para referirse a la masa continental europea, el hecho de que hubiera regiones europeas donde existen suficientes topónimos relacionados con ríos, montañas y ciudades y cuyo significado se entiende a través del idioma vasco, me hizo pensar que era muy probable que existiera una palabra nativa propia como denominación preindoeuropea de lo que representaba Europa. Obviamente, algunos milenios antes de que nos llegara la denominación fenicia de Europa, a través de los griegos, tal como se conoce al Continente en la actualidad.
Naturalmente, esto sucede allá donde el sustrato preindo-europeo se ha conservado gracias a la toponimia. Esta constatación me llevó a pensar que, antes de la llegada de las invasiones indoeuropeas, tenía que existir una palabra nativa propia, expresada en lengua vasca, para referirse al conjunto del territorio de lo que representa hoy el continente europeo. ¡Eureka!, al final di con ella. Es una palabra que la tenemos siempre delante de nosotros y, sin embargo, no caemos en ello hasta que no tenemos en cuenta que, dado que existen cientos de palabras en la toponimia europea que contienen raíces de origen vasco, lo más lógico sería que la palabra utilizada fuera muy sencilla pero, a su vez, primordial para la vida en los tiempos del neolítico.
Pero vayamos por partes, porque el descubrimiento que hice no fue casual y, por ello sugiero que, en primer lugar, analicemos el sustrato pre-indoeur... leer más | #historia - #iberoeuskerico - #euskera - #paraleer
12 Poemas sin tinieblas * Jesús Vidal Gallaga *sábado, 23 de octubre de 2021 PROLEGÓMENO (a modo de autoapoyo).
Si me preguntaran qué es poesía, abierta y sinceramente respondería que no lo sé, o, como mucho, y convencido de no alterar acertados aforismos de otros poetas, diría que es imaginación, quedándome, posiblemente, tan fresco. Confesado lo cual, no anida mi ánimo intenciones de definir las licencias de los últimos modernismos, sino la poesía nacida de mi inexperta pluma. Muchos son los que consideran Obra Magna al poema que consta de seiscientos, ochocientos, mil e incluso más versos o versículos. Todo razonamiento es respetable, pero también discutible. Por significarme de alguna manera, me revelo ante el popular “Ande o no ande, caballo grande” nada más lejos de pretender con ello minimizar la magnificencia a que tal o cual poema es acreedor, antes al contrario. No obstante, permítaseme dudar en cuanto a lo acertado de su amplitud. Sabemos, la mayoría por experiencia, que, transcurridos los doscientos o trescientos primeros versos, va decayendo nuestra avidez de lectura - cuando no susceptibles de provocar fatiga- así llegamos, si no al tedio, sí al aburrimiento, y cuando ya imposibilitados de proseguir nos lo saltamos hasta sus cuatro o cinco últimas líneas, leyendo éstas por la simple curiosidad de saber en qué o cómo termina la supuesta Obra Magna. Lo peor de todo, diría el filósofo, es que apenas damos mérito a su autor. Consecuente con lo ya escrito –principalidad por la que motivo el presente ensayo-, mis poesías, al menos las de este libro, son, intencionadamente, cortas; intencionadamente dispares unas de otras en rima, metro, cadencia, contenido…, e intencionadamente exentas de ornamento retórico y ajustadas, lo más posible, al orden sintáctico del idioma en que pensamos, hablamos y escribimos. Así, pues, y siendo más conciso, estos poemas nacidos de mi pluma en diversas épocas, los aporto en el presente libro con la intención de que conformen una miscelánea. O lo que es lo mismo: dispares entre sí sus respet... leer más | #jesus - #vidal - #jesusvidalgallaga - #joshua
13 La casa del ahorcadolunes, 22 de marzo de 2021 Mientras Juan Soto Ivars siga opinando, la cosa no puede estar tan mal. El columnista y escritor lleva años asomándose a los bordes del sentido común, avistando censuras, cancelaciones, excesos bienintencionados y tonterías de toda laya que pasan por modernidad y solo consiguen hacer callar a alguien. Su labor diaria es fundamental: contemplar la degeneración de los valores clásicos, denunciarlo y asumir las consecuencias. Como todavía no le han domesticado, ya digo, podemos alarmarnos lo justo. Ahora entrega un largo trabajo, sólido y chispeante, sobre la noción que agrupa toda la deriva ofendidita de nuestro tiempo: el tabú. Hablamos con él sobre 'La casa del ahorcado' (Debate) por correo electrónico.
***PREGUNTA En la solapa de tu libro se lee: "Tiene un hijo y desde ese momento todo lo demás le da un poco igual". Es una buena forma de desmitificar la propia publicación de un libro, para empezar.
RESPUESTA Lo que he descubierto es que la comparación entre tener un hijo y escribir un libro es una soberana gilipollez. Un libro lo puede escribir cualquiera; criar un hijo es otro cantar.
***PREGUNTA ¿Ahora con hijo te sientes más vulnerable o más fuerte frente a la crítica y las polémicas? Te juegas, como suele decirse, su pan.
RESPUESTA Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien, que es muy diferente a seguir siendo hijo de alguien, en primer lugar porque ya no eres tú el ombligo del mundo. Esta atenuación del narcisismo la he notado, por ejemplo, cuando Cristina Fallarás decide que le conviene acusarme de maltratador y violento en Twitter por un artículo mío justo cuando está promocionando su libro, ¡qué casualidad! Antes de tener a Alejandro, ese episodio me hubiera podrido unos días, pero me pilló cambiando pañales, y dije: ¡a su salud! Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien y ya no soy el ombligo del mundo
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