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1 «Manifiesto en contra de la autoayuda» de Marian Donner domingo, 21 de septiembre de 2025 :format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F0d5%2F712%2Fd4f%2F0d5712d4faae26f673f9f1d2cb8e4159.jpg) "Esto es para los locos"... Así empieza el icónico anuncio de Apple, 'Think Different'. Era 1997 y, hasta entonces, los anuncios se centraban en el producto que querían vender y en la sensación que este producto podía provocarte. Ese champú, esas gafas de sol o esos vaqueros que te harían más atractivo y emocionante, que te mejorarían la vida. Pero con 'Think Different' ya no importaba el producto. Este anuncio era un mensaje personal. Un mensaje que te motivaba a ser la mejor versión de ti mismo, sin que importase el producto. Sé más como los locos, los marginados, los rebeldes y los agitadores. Así nos animaba la serena voz de Steve Jobs. Debes ser "una clavija redonda en un agujero cuadrado". Sé como Einstein, Picasso, Gandhi y Martin Luther King. Ellos "no tienen apego a las reglas", pero "las personas que están lo bastante locas como para creer que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen". Tú también puedes cambiar el mundo siempre que creas en ti mismo.
Lo siguieron una serie de anuncios similares. Continuamente, el mensaje era: inspiración, motivación, empoderamiento. 'Just Do It!', de Nike; 'Impossible is Nothing', de Adidas; 'Go Forth', de Levi’s, acompañado por el precioso poema de Bukowski "El corazón que ríe": "Tu vida es tu vida, no dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión". O el reciente 'Dream Crazy' de Nike, con la presencia del exjugador de fútbol americano Colin Kaepernick: "No intentes ser el corredor más rápido del colegio, o el más rápido del mundo, sé el más rápido de la historia". Lo normal no es suficiente. Puede ser mejor. Puedes ser mejor. Gillette ya no promete que su cuchilla sea lo mejor para el hombre —'The best a man can get'—, sino que hará de él el mejor hombre —'The best a man can be'—. Estos anuncios llaman a que te liberes de la negatividad, de las dudas y de la incertidumbre. De todo lo que te impida tener éxito. Porque ya lo tienes... leer más | #manifiesto - #autoayuda - #libro - #paraleer
2 Julian Barbourdomingo, 29 de junio de 2025  Julian Barbour (n. en 1937) es un físico británico interesado en la investigación de la gravedad cuántica y en la historia de la ciencia. Barbour es considerado una autoridad en la cosmología del tiempo.
Se doctoró en la Universidad de Colonia con una tesis sobre las bases de la teoría general de la relatividad de Einstein, pero no ha desempeñado ningún puesto académico. Actualmente vive de su trabajo a tiempo parcial como traductor. Reside cerca de Banbury, Inglaterra.
Teoría del tiempo Su libro The End of Time [El final del tiempo] propone una física sin tiempo, desde un polémico punto de vista en el cual el tiempo, tal como lo percibimos, no existe más que como ilusión, añadiendo que algunos problemas en las teorías de la física surgen de suponer su existencia como real. Barbour argumenta que no tenemos ninguna evidencia del pasado más allá de nuestra memoria de él, y de igual modo, que no hay evidencia de un futuro que no sea nuestra creencia en el mismo. «El cambio se limita a crear una ilusión de tiempo, con cada momento individual existiendo por derecho propio, completo y entero.» Él llama a estos momentos los "Ahoras". Todo es una ilusión: no hay movimiento ni cambio alguno. El físico afirma a continuación que la ilusión del tiempo es lo que interpretamos a través de lo que él llama "cápsulas de tiempo", que representan «cualquier patrón fijo que genere o codifique la apariencia de movimiento, cambio o historia».
La teoría de Barbour trasciende el escepticismo de la del universo de bloque, ya que niega no solo el paso del tiempo, sino también la existencia de una dimensión objetiva del mismo. La naturaleza ordena los "Ahoras", por la semejanza inherente entre unos y otros.
Dicha ordenación es lo que convencionalmente llamamos orden temporal, pero no proviene de "Ahoras" ocurriendo en momentos específicos, ya que no se producen, ni proviene de una existencia invariable a lo largo del eje de tiempo (en un ...leer más | #fisica - #tiempo
3 Woodrow Wilsondomingo, 04 de febrero de 2024  | Wilson (centro) entre los líderes mundiales, el francés Clemenceau (quitándose el sombrero) y el inglés Lloyd George.
Así comenzó el poderío americanoHace un siglo murió Woodrow Wilson, el presidente que inauguró la influencia mundial de Estados Unidos Un mundo sin coca cola, sin pantalones vaqueros, sin cine de Hollywood, sin una superpotencia económica y militar omnipresente, que mantiene cientos de miles de soldados americanos en bases por toda la Tierra… Nos resulta imposible pensar en un mundo así, y sin embargo así era el planeta antes de que Woodrow Wilson asumiera la presidencia de Estados Unidos.
Se cumplen cien años de la muerte de un presidente «sui generis», irrepetible, un idealista, un Don Quijote que, sin ser político, cambió de arriba abajo la política norteamericana, le puso frenos al capitalismo que constituye la esencia de su cultura. Era un pacifista convencido, pero convirtió a un joven país periférico, ausente de la escena mundial, en la superpotencia intervencionista que hemos conocido en el último siglo.
Todo está tocado por lo extraordinario en la existencia de Woodrow Wilson, empezando por su niñez. Había nacido en Virginia, un Estado del Sur esclavista, y su padre era un clérigo presbiteriano con ciertas extravagancias. Ese padre era tres cosas incompatibles entre sí, un puritano, un defensor de los derechos del Sur a mantener la esclavitud, y un admirador de Rousseau, que quiso dar a su hijo una educación «natural» al estilo del Emilio de Rousseau, por lo que no le enseñó a leer hasta los nueve años. En otro niño este retraso educacional podría haberlo lastrado toda su vida, pero Woodrow Wilson se convirtió en un estudiante brillante que pudo acceder a la Universidad de Princeton, una de las más exigentes de Estados Unidos.
Se graduó como abogado, una profesión envidiable en aquel país por lo mucho que ganan, pero en realidad tenía otra vocación. Una doble vocación, habría que decir, pues le atr...leer más | #meta - #politica - #eeuu - #presidente
4 Heurísticamiércoles, 23 de agosto de 2023 La heurística (del griego εὑρίσκειν),1 que significa «hallar, inventar» (el pretérito perfecto de este verbo es eureka),2 aparece en más de una categoría gramatical. Cuando se usa como sustantivo, se refiere a la disciplina, el arte o la ciencia del descubrimiento. Cuando aparece como adjetivo, se refiere a cosas más concretas, como estrategias, reglas, silogismos y conclusiones. No se debe confundir con la erística, que es en cierto modo lo opuesto a ella.
Estos dos usos están íntimamente relacionados, ya que la heurística usualmente propone estrategias que guían el descubrimiento. El término fue utilizado por Albert Einstein en la publicación sobre efecto fotoeléctrico (1905), con el cual obtuvo el premio Nobel en Física en el año 1921 y cuyo título traducido al idioma español es: “Sobre un punto de vista heurístico concerniente a la producción y transformación de la luz” (Über einen die Erzeugung und Verwandlung des Lichtes betreffenden heuristischen Gesichtspunkt).
Actualmente se han hecho adaptaciones al término en diferentes áreas, así definen la heurística como un arte, técnica o procedimiento práctico o informal, para resolver problemas.3 Alternativamente, Imre Lakatos lo define como un conjunto de reglas metodológicas no necesariamente forzosas, positivas y negativas, que sugieren o establecen cómo proceder y qué problemas evitar a la hora de generar soluciones y elaborar hipótesis.4
En general, se considera que la capacidad heurística es un rasgo característico de los humanos5 desde cuyo punto de vista puede describirse como el arte y la ciencia del descubrimiento y de la invención o de resolver problemas mediante la creatividad y el pensamiento lateral o pensamiento divergente. Según el matemático George Pólya6 la base de la heurística está en la experiencia de resolver problemas y en ver cómo otros lo hacen. Consecuentemente se dice que hay búsqued... leer más | #meta - #filosofia
5 La casa del ahorcadolunes, 22 de marzo de 2021 Mientras Juan Soto Ivars siga opinando, la cosa no puede estar tan mal. El columnista y escritor lleva años asomándose a los bordes del sentido común, avistando censuras, cancelaciones, excesos bienintencionados y tonterías de toda laya que pasan por modernidad y solo consiguen hacer callar a alguien. Su labor diaria es fundamental: contemplar la degeneración de los valores clásicos, denunciarlo y asumir las consecuencias. Como todavía no le han domesticado, ya digo, podemos alarmarnos lo justo. Ahora entrega un largo trabajo, sólido y chispeante, sobre la noción que agrupa toda la deriva ofendidita de nuestro tiempo: el tabú. Hablamos con él sobre 'La casa del ahorcado' (Debate) por correo electrónico.
***PREGUNTA En la solapa de tu libro se lee: "Tiene un hijo y desde ese momento todo lo demás le da un poco igual". Es una buena forma de desmitificar la propia publicación de un libro, para empezar.
RESPUESTA Lo que he descubierto es que la comparación entre tener un hijo y escribir un libro es una soberana gilipollez. Un libro lo puede escribir cualquiera; criar un hijo es otro cantar.
***PREGUNTA ¿Ahora con hijo te sientes más vulnerable o más fuerte frente a la crítica y las polémicas? Te juegas, como suele decirse, su pan.
RESPUESTA Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien, que es muy diferente a seguir siendo hijo de alguien, en primer lugar porque ya no eres tú el ombligo del mundo. Esta atenuación del narcisismo la he notado, por ejemplo, cuando Cristina Fallarás decide que le conviene acusarme de maltratador y violento en Twitter por un artículo mío justo cuando está promocionando su libro, ¡qué casualidad! Antes de tener a Alejandro, ese episodio me hubiera podrido unos días, pero me pilló cambiando pañales, y dije: ¡a su salud! Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien y ya no soy el ombligo del mundo
leer más | #tabú - #literatura - #periodismo
6 Columna de opinión en la VANGUARDIAlunes, 27 de julio de 2020 San Agustín sabía lo que era el tiempo, pero no sabía explicarlo si alguien se lo preguntaba. El tiempo pasa este año de extrañas maneras. Y su paso pesa. Atrás quedan 99 días de estado de alarma y 37 de lo que se ha convenido en llamar nueva normalidad. Hemos pasado de estar tutelados en confinamiento a recuperar espacios de libertad y ser corresponsabilizados: de tu conducta depende el destino de todos, como decía Alejandro Magno. De estar doblegando la curva de la Covid-19, a ver cómo proliferan los rebrotes y vuelven las fases. De planear qué haríamos al recuperar la libertad, a cancelar vacaciones o a acercar el destino a nuestro domicilio mientras el temor a pasarlas confinados como la Semana Santa pasada revolotea como un mantra por nuestra mente. Porque el virus ni se ha ido ni desaparecerá de la noche a la mañana. La gripe asiática y la de Hong Kong, las pandemias precedentes que más se asemejan a la actual, estuvieron dos años con nosotros: entre 1957 y 1959 y 1968 y 1970, respectivamente. Pero su eco mediático fue escaso pese a causar cuatro millones de muertes cada una.
Vamos a convivir mucho tiempo con el nuevo virus, y bueno es que lo asumamos. John Lennon decía que la vida es el tiempo que pasamos haciendo planes. Y, entre plan y plan, olvidamos vivir el presente, el tiempo que permite que exista el pasado y, al dejar de serlo, nos sitúa en el futuro. Un futuro que algunos científicos quieren prevenir, entre ellos quienes en el 2018 bautizaron a la hoy Covid-19 como Enfermedad-X. La veían venir. Y ven venir otras dos: la Enfermedad Y y la Enfermedad Z. Peter Daskak, uno de esos científicos, lidera el Proyecto Viroma Global, que tiene como objetivo crear un atlas de los virus que habitan en la Tierra para el 2028. Estima que hay 1,68 millones de virus escondidos en animales salvajes por descubrir, de los que entre 631.000 y 827.000 son potencialmente peligrosos para el ser humano porque podrían dar lugar a nuevas pandemias. Intentarán evitarlas p... leer más | #einstein - #covid
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