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61 Trucos para mejorar el pollo asadoviernes, 10 de abril de 2015 El aderezo
Sal y pimienta es suficiente para que el pollo quede en su punto. Es importante salpimentar también el interior, porque ese aderezo irá directamente a la carne, especialmente a la pechuga. Algunos chefs como Jamie Oliver no tienen límite y embadurnan el pollo por dentro y por fuera con una abrumadora mezcla de especias. El inglés utiliza garam masala, cúrcuma, cilantro, chile rojo picado, jengibre y comino en polvo, todo ello mezclado con salsa de tomate, zumo de limón y yogur. Una solución con la que refrota bien el pollo por todas sus esquinas (ojo, esto hay que hacerlo con guantes) y lo deja reposar unas horas antes de meterlo al horno. Promete una explosión de sabores orientales al comerlo.
Un consejo muy extendido es también frotar la pieza con agua y/o con aceite de oliva antes de pasar al horno, para que tenga algo de humedad y no se seque en exceso.
¿Un limón en el interior?
El viejo truco de las abuelas, sí, funciona. Y no solo un limón apuñalado con un cuchillo, o en dos mitades. El recolector de estrellas Michelin Gordon Ramsay (protagonista del original Pesadilla en la Cocina que en España conduce Alberto Chicote) le coloca también una cebolla cortada en dos mitades.
El truco de la mantequilla bajo la piel
Este es un truco muy extendido. Consiste en elaborar una mantequilla aromatizada (aunque también se puede utilizar mantequilla sin más, si andamos apurados de tiempo) que se ha de colocar entre la piel y la carne de las pechugas para que al derretirse con el calor del horno éstas queden jugosas y no secas como la rodilla de una cabra. Ramsay elabora esta mezcla: a una buena cantidad de mantequilla a temperatura ambiente añade sal, pimienta, aceite de oliva, ralladura y zumo de limón, un par de dientes de ajo machacados y perejil. Se mezcla todo con la mano y se introduce entre la piel y la pechuga del ave. Para ello, tanto desde la parte trasera como desde el cuello del animal hab... leer más | #pollo - #asado
62 Cómo hacer seitándomingo, 19 de enero de 2014 Echando un ratito en la cocina, puedes conseguir de forma casera un kilo de seitán, más jugoso que el comprado, y por apenas 2€. Merece la pena hacerse el seitán en casa. Así puedes consumirlo más a menudo que el comprado, que suele salir por unos 3 - 4€ los 250 grs. Y de paso, controlas por completo los ingredientes que usas.
Ingredientes
1 kg. de harina de trigo (no es necesario que sea integral ya que no aprovecharemos el salvado o fibra). 1 litro de agua. Un vaso (250 cl.) de salsa de soja 1 cabeza de ajos. 1 cucharada sopera de jengibre rallado. Un trocito de alga Kombu de unos diez centímetros de largo y diez de ancho (el alga Kombu ayudará en la digestibilidad del Seitán y también aumentará el contenido en minerales, pero si no tienes tampoco pasa nada). Elaboración
Amasa la harina como si fueses a hacer pan, o sea sólo con agua. La cantidad de agua será aquella que permita hacer una masa compacta y sin que se pege a los dedos.
Cuando esté bien amasada, déjala dentro de un recipiente cubierta de agua durante 45 minutos. Como yo hice 2 kilos, y no tengo olla tan grande, las puse en el fregadero muy limpio.
Luego empieza a “lavar” esta masa dentro del agua, que de inmediato empezará a volverse blanca. Eso es señal de que el almidón se va desprendiendo de la masa.
Cuando el agua ya esté blanquísima, tirala y pon agua limpia.
Irán apareciendo briznas algo más oscuras: ¡eso es el gluten! . Cuidado, porque tienden a desprenderse con facilidad.
Continua el proceso de lavado hasta que el agua salga transparente, que es la señal de que ahora sólo queda el Seitán (gluten o proteína del trigo).
Esa bola resultante es más pequeña que la bola inicial, ligeramente más oscura y pososa. Si quieres, la puedes dividir en dos o tres trozos, o dejar la pieza entera.
Pon en una olla grande, a fuego fuerte, el litro de agua con el vaso de salsa de soja, los ajos, el jengibre ... leer más | #recetas
63 pensamientos nocturnosmartes, 20 de mayo de 2003 ¡ cómo son las noches de traicioneras ! te arrojas inocentemente sobre la cama, te cubres con las sábanas, te acomodas, crees que todo va sobre ruedas, de hecho estás muy cansado, has pasado un día terrible, mucho estrés, mucha ansiedad, mucho no-future, así que piensas que ha llegado el momento de liberarte de todas esas historias negativas y entregarte a la dispersión onírica, la de tipo duermevela, la mejor, pero... te ocurre lo de siempre: tus mecanismos interiores se emancipan y se dejan llevar por algún subterráneo piloto automático, y todo el control se evapora, y la cabeza se satura de extañas ideas...
hay que cortar por lo sano no soporto la vida que me espera sólo soluciones extremas sólo las propuestas radicales se tendrán en cuenta las opciones radicales siempre salen mal [no hay posibilidad de éxito] al despertar todo se ve diferente incluso queda lejos el no-future hay que invertir los términos hay que hacer diurno lo nocturno y viceversa
muchas, muchísimas ideas extrañas padecemos, pienso que todos, por las noches, cuando estamos ahí, tan calladitos y tan quietitos, calentittos en la oscuridad; ideas raras, muy raras... sin ir más lejos ayer noche, agobiado por la carestía absoluta de soluciones al problema de la imposibilidad de disfrutar de unos meses [de años no me atrevo ni a imaginarlo] de vida tranquila, sin sobresaltos, sin agobios materiales, sin conflictos con la gente, sin malos rollos en la cabeza, agobiado porque no veía una salida a ese embrollo, tuve, de repente, una iluminación, una iluminación que incluso creo que iluminó la habitación, fue un milisegundo pero fue [esto queda bien, como muy peliculero, ¿o no?, me parece que no, vale, pero no lo quito], me vino sin más una posibilidad real
- coño!, ya lo tengo
- ¿?
- meditación, religión, contemplación, introversión, aislamiento
- ¿?
- un monasterio o...
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| #flissbis - #zalberto - #prosa
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