Regreso mañanero al hogar. Madrugamos resacosos, pero madrugamos. Y manos a la obra. Desayunar, limpiar, preparar las maletas, recoger la casa. Raquel se afana en limpiar el coche; le queda perfecto. Yo aprovecho que ella está trabajando el exterior para probar la nueva aspiradora de mechero de mano; va bien, tiene poca potencia pero es aceptable. Por cierto, tras estas limpiezas me ha quedado claro que tengo que renovar las alfombrillas; queda pendiente. Y a eso de las diez terminamos con los preparativos. Pero antes de emprender el viaje de regreso nos pasamos por donde Radú a desayunar con pincho y cocacola; estimulante y medicinal. Y a casa. Llegamos sobre las once y media. Qué bien se está en casa. Deshago las maletas y mientras Raquel se hace un apalanque en la cama yo preparo tomate y un arroz basmati con dos huevos fritos. Comemos sobre las dos y a reposar. Cenamos las acelgas que hemos traído de Santelices y a la cama a ver serie nueva: En el Lago, una serie rusa apocalíptica, de virus mortal y eso; tiene buena pinta. El reto del día haciendo el vago.
Madruga el poeta y madruga toda la cuadrilla. Pero esta vez madrugamos con ganas, con unas irreprimibles ganas de preparar el escenario y meter al rapsoda en el coche para depositarlo en su casa bilbaina y de seguido regresarnos al pueblo a continuar las minivacaciones de Semana Santa. Esta historia siempre tiene giros inesperados, o levemente esperados. Pero el cambio de planes respecto al viejo se hizo inevitable, se trataba de vivir o morir. Y una vez regresados al pueblo sin la presencia de Jesús, entonces sí, el tiempo, las horas y los minutos adquirieron el componente vacacional, las sensaciones que el ocio colocan ante nuestras retinas y que nos hacen ver el mundo con un sutil matiz diferente, como más luminoso, o algo así. Y por fin el relax. Raquel preparó carne de cerdo guisada con patatas. Una preparación aderezada en la terraza con unas copas de vino y unas cervezas. Una comida que precede a una buena siesta. Una siesta que es preludio de un pasear hasta las tirolinas de Valterria. Unas horas felices sentados en la terraza de Valterria, viendo asomar la luna por sobre Dulla y disfrutando de unas hamburguesas ya anochecido el día. Un cambio de registro necesario: adiós al poeta, hola a la tranquilidad.
Madrugamos mucho, demasiado. 6 AM: aporreo en la puerta "El desayuno está listo" "A levantarse todo el mundo" De nuevo comenzamos el día peor de lo que terminamos el anterior. De bronca total con el viejo. Así que con esas sensaciones en el paladar nos vestimos con los atuendos montañeriles y nos vamos a caminar por Paño, por sendero bajo Dulla y regreso por sendero de Pedrosa. Antes de volver a casa a preparar la comida nos echamos unas cañas en donde Radú, tan rícamente. Después de comer arroz con verduras y pollo, nos echamos la siesta. El poeta andaba dando el peñazo al vecindario y a nosotros también. Raquel se levanta de la siesta antes que yo y sale a darse un voltio y de paso a buscar a su padre, y tal. Yo me quedo en la cama descansando hasta que escucho unas voces en la sala. Me levanto y me encuentro a Jesús acompañado por unos vecinos, que le traían cogido del brazo: se acaba de dar un piñazo al montar en la bici, al doblar esquina mismamente. Lleva un golpe en la frente y otro más grave en su autoestima, el orgullo herido. Y, claro, los dos ahí, en la sala, frente a frente, entablando un diálogo imposible. Vamos que le doy un repaso, pese a sus intentos de tirar balones fuera, pese a excusas, pese a lo que pese. Al rato regresa Raquel. Como ya nos ha cortado el rollo optamos por no salir y cenar y descansar. El poeta no, el poeta se las pira a dar una vuelta; son las ocho más o menos. Se hace de noche y el poeta no aparece. Quitamos la tele y nos preparamos para dormir; difícil, pero lo intentamos. El poeta aparece a las doce y media, en un estado aceptable, eufórico y satisfecho de sí mismo; Raquel le manda a dormir y le dice que a la mañana siguiente nos volvemos a Bilbao, que esto se ha acabado; él lo acepta de mala gana, intenta colarnos el gol diciendo que él se queda diez o doce días mas, que se las arregla muy bien solo, etc; Raquel le dice que a la cama y a callar, que mañana nos vamos. Un día intenso, tremendo, de los de ...
Iniciamos viaje a Santelices a las 13:00, sentados formales los tres en nuestro maravilloso coche Dacia. Parada en el Crucero a echar un café y un pincho. Tomamos dirección a Medina de Pomar con la sana intención de comer en la cervecera; pero hete aquí que nos la encontramos cerrada. Así que haciendo cambio de plan sobre la marcha, nos vamos al pueblo con la idea de dejar al viejo en la casa e irnos Raquel y yo a comer donde Radú. Dicho y hecho. Crema de coliflor, filete Raquel, bacalao con tomate yo, y queso con membrillo. Y a casa a ver qué hacía el poeta. Y la cosa cambia radicalmente de cariz, pasando de la esperanza en unos días agradables a la amarga aceptación de la nula capacidad del rapsoda en convivir como una persona educada y tal y cual. ¿Qué? Pues toda la casa revuelta como si hubieran entrado a robar. La maleta de Raquel vaciada por encima de las camas. La maleta del viejo tirada en mitad del salón. Las naranjas y manzanas que se había empeñado en traerse de Bilbao desparramadas por la encimera de la cocina. Y todo así. Raquel monta en cólera y se lía parda. Para desconectar del momento decidimos irnos a Reinosa a hacer compras en el Mercadona y de paso hacer copias de la llave del portal de Santelices (cosa que hice y que fue un fracaso, equivoqué la llave!!!) Total que hicimos las compras y regresamos al pueblo. ¿Qué hacía el Jesús? Mezclar agua con harina y freírlo en aceite: una delicia según él, el summum de la magia gastronómica, el majar que la humanidad se está perdiendo, toda la humanidad excepto... él. Moroquil. Bueno, me da pereza continuar con los minidetalles del resto de este miércoles infructuoso. Los siguientes días también nos traerán lo suyo, pues con este hombre no hay esperanza de cambio posible.
Esto da para mucho. Maite y el tren inferior. Colada, ducha y aseo general. En Decathlon 2 pantalones cortos azules muy veraniegos, un ligero cortaviento XL azul tenue. En la cocina se han preparado unos macarrones integrales aliñados levemente con su lata de bonito del norte en aceite. Y una siesta de butaca. A media tarde regresa también del Decathlon mi amada Raquel, con sus compras bajo el brazo: zapatillas ultraligeras, pantalones monte oscuros chulos, vestido corto veraniego y verde, calcetines y paf. Todo muy propio. Cenando vainas con sus huevos. Y en el momento de la preparación del acueste nocturno hete aquí que da señales de vida el poeta; en esta ocasión ha sido la nena la que ha generado la llamada inicial, la que ha despertado al monstruo...
Nota Jesús.- ¿Mis pantalones? ¡¡¡He perdido mis pantalones!!! Nooo, están en la bolsa que llevas en la mano. En fin, mucho de lo suyo. En esta noche tocaba el victimismo aderezado con dosis altas de sainete cutre. Cuesta creerle, cuesta. Raquel quiere pensar que está perdiendo la cabeza. Para mí es como un dejá vú de lo sucedido meses atrás, cuando se puso el mundo por montera y buscaba hembra libre a la que dar un buen repaso carnal y emocional. Puede ser que ahora estemos en las mismas; de hecho yo me pregunto «¿quién es Francis?»; porque ahí hay tema, lo hay, y el poeta bien que se encarga de escurrir el bulto para no dar detalles del asunto. Con él nunca se sabe, siempre da la impresión de estar tramando algo turbio e inmanejable. Veremos. El caso es que se pasó por casa, se sentó en una silla y nos dio un recital completo de ayes y porqués y qúemepasas; una locura total. Raquel tuvo que insistir para que se largara, ya que él quería quedarse un rato, probablemente esperaba el mejor momento para recitarnos unos versos sublimes de los suyos... Hay certeza en todo esto.
2 personas (raciones abundantes) puede llegar perfectamente para 3
Ingredientes
1 cebolla grande
1 dientes de ajo
1 cucharada sopera de tomate concentrado
½ cucharada de pulpa de pimiento choricero o de pasta de ñora
260 g de arroz bomba
1 litro de caldo de carne (yo tenía 500 ml de caldo de carne CASERO y completé con agua)
¼ de pimiento rojo ,1/4 amarillo y ¼ de pimiento verde picados
menudos
60 ml de vino blanco (puede ser cerveza rubia)
350 g de longaniza fresca
50 g de jamón serrano picadito menudo
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Instrucciones
Ponemos en un cazo el caldo al fuego y lo mantenemos caliente hasta usar.
En una paellera (sartén o recipiente en el que se elabora el arroz) vertemos un chorro de aceite, y doramos a fuego fuerte la longaniza cortada en trozos menudos durante 2 o 3 minutos (no importa si queda un poco cruda, la terminaremos de cocinar después) y pasamos a un plato y reservamos.
En la misma paellera (sartén o recipiente en el que se elabora el arroz) añadimos la cebolla y el diente de ajo muy picadito (a cuchillo o en robot) espolvoreamos con una pizca de sal y dejamos dorar 3 minutos y añadimos los pimientos, dejamos cocinar todo unos 5 minutos.
Añadimos el vino, aguardamos unos segundos a que evapore el alcohol, agregamos la pulpa de pimiento y el tomate concentrado, revolvemos, tapamos la olla y dejaremos que se vaya cocinando unos minutos a fuego bajo. Añadimos el jamón, mezclamos.
Incorporamos el arroz y mezclamos bien con el sofrito y comenzamos a agregar el caldo, lo añadiremos poco a poco a medida que el guiso lo vaya demandando, cocinamos 13 minutos y a continuación disponemos la longaniza en la superficie y gratinamos en horno en función grill a 200º (vigila tu horno por si esta temperatura fuese demasiado alta) durante 8 minutos.
Salsa de acompañamiento: Mezclar todos los ingredientes y reservar.
Limpiar la coliflor y separar los cogollos, retirando la parte más dura de los troncos y cocinar en el microondas (o en agua con sal) durante 7 u 8 minutos a máxima potencia hasta que esté "al dente"
Pelar el calabacín y rallarlo, escurrir bien para eliminar el exceso de agua. Reservar.
Sofreir en una sartén la cebolleta, el diente de ajo y los pimientos picaditos, agregar el calabacín rallado, espolvorear sal, pimienta, cocinar hasta que todo esté ligeramente tierno y volcar en un bol.
En el mismo bol agregar el resto de los ingredientes y triturar. Rectificar de sal.
Untar el molde con aceite, espolvorear con pan rallado, volcar la mezcla, espolvorear pan rallado por la superficie de la mezcla para evitar que se reseque durante el horneado.
Hornear en horno precalentado a 180º a baño María, colocando el molde de la mezcla dentro de otro mayor con agua caliente (que llegue a las ⅔ parte del molde de la mezcla) y hornear durante 20 minutos o hasta que pinchando con una brocheta esta salga seca por estar la mezcla cuajada.
Dejar templar o enfriar y desmoldar sobre una fuente de servir.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Un nuevo estudio de secuenciación del genoma ha descubierto la evidencia más temprana conocida de cría de animales híbridos. Los pormenores del descubrimiento se detallan en un artículo que bajo el título The genetic identity of the earliest human-made hybrid animals, the kungas of Syro-Mesopotamia se publica esta semana en la revista Science Advances.
En él se concluye que los llamados Kungas descenderían del cruce entre una hembra de asno doméstico y un macho de hemipo -Equus hemionus hemippus- una subespecie hoy extinta de asno salvaje sirio ya domesticado por los sumerios antes que los caballos.