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311 urduliz comida - recuerdos de ayer mismoviernes, 14 de mayo de 2004 es tradición familiar llenar el buche de alimentos ricos en grasas el último domingo de mayo ¡¡¡ qué bonita costumbre !!!
así que ahí me tienes: dispuesto a defender contra viento y marea mi virginal estado estomacal de los últimos tiempos, tan esforzados y perseverantes en la virtud alimenticia (o in-alimenticia o ab-alimenticia o de-alimenticia o como sea)
lo dicho: ensalada mixta (¿mixta?... será por la unión contranatura del atún y la lechuga, o del huevo DURO, el PEPINO y la CEBOLLETA), merluza con pimientos rojos (sí, ROJOS), postre... de postre nada, pero vino tinto... musho vino tinto y musho pacharán con hielo
y la family: ya sabes, te lo imaginas, que si «jolines, flissbis, qué guapo estás, y qué delgado», que si «huy, que flaco te has quedao, tienes que tener cuidado, hay que comer más» y esas cosas
y yo: abrumado por ese sol que me ilumina y me calienta la piel, por esa fina lluvia de primavera que me hace resbalar por los pasos de cebra, por ese vagón inoxidable del metro que se desliza a mi lado en silencio, por esas chicas jóvenes que tralarítralará, abrumado y complacido, porqué negarlo, feliz por estos días de vino y rosas que transcurren cuesta abajo, que se deslizan con suavidad por la pendiente de la historia, que se desgajan como flores marchitas y juguetonas, feliz por estar allí, por poder volver a estar, por estar con todos, por sentirme así de solo | #flissbis - #urduliz - #versos - #prosa
312 ayer nocheviernes, 07 de mayo de 2004 ayer noche, al regresar a casa tras una dura jornada aplicado a la labor vespertina de redirigir los problemas del prójimo hacia la papelera de reciclaje más próxima, sintiendo en la nuca la respiración jadeante de los deseos frustrados de casi media humanidad, al regresar, me sentía tan fresco, a pesar de que eran más de las once, que sin poder contenerme, ni intentarlo, me calcé la ropa de correr y... ahí me tienes: resoplando durante casi una hora por las calles de algorta, subiendo y bajando de las aceras, rozando las chaquetas de los solitarios paseantes de perros, haciendo crujir las baldosas y los adoquines; sí, vaya, qué gozada, puse el arena200 en modo «repeat» y me harté de escuchar el cinema show de PG; pim pam; el sudor y el mador edulcorando mi cuerpo; pim pam; las zapatillas resonando rítmicamente sobre el asfalto; pim pam; y mi corazón feliz e incontenible; sí, vaya, como que no tenía ganas de regresar a casa; pero tuve que parar: el tobillo derecho había comenzado a quejarse de nuevo [hoy aún me duele] | #flissbis
313 60.0viernes, 13 de febrero de 2004 una cierta frialdad trepa por mi calle posterior las mujeres oscilan como cuerpos inertes sacudidos por un magnetismo indeciso y el misterio de este estómago que requiere a gritos una dosis superior de alimento sólo lo desvelan algunas voces interiores en el mundo subterráneo de mis sueños así es esta horrible canción: distorsión y elevación armonía y malformación así es la música inútil que escuchan los comensales alrededor del vasto uniVerso: distorsionada y elevada armoniosa y deforme así como los mares que empujan contra las rocas los cuerpos que han caído desde las alturas como los vientos que sacuden las copas de los árboles para arrojar pollos contra el suelo o como tú y yo cuando nos fundimos en un abrazo a vida o muerte vuelta al invierno y al hogar de invierno aterido de frío solo y feliz aterido de frío y feliz regreso a esa calle que han cerrado los subalternos de la municipalidad sombreros de plástico hinchable casacas amarillas bordadas con restos de carne de cerdo y azúcar glassé botas y guantes aislantes palabras y prohibiciones: he retornado al principio de algunas cosas y no he entendido el misterio ni he saciado el apetito ni he cantado ni amado he vuelto a casa y en el viejo espejo de plata he besado tu rostro...
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314 100% soledadsábado, 11 de octubre de 2003 soledad que me destroza el alma música para semidioses y ritmos sincopados y un dolor oceánico que me recorre la espalda de arriba a abajo las luces he preferido distraer en las alturas sobrellevar con una sonrisa el peso del silencio y escuchar las canciones del sur que suenan en la nada con esa voz desgarrada... animal perdido feliz cansado lobo errante y solitario he apaciguado la sed en el rio de los recuerdos y devorado los senderos del bien y del mal con la pasión enferma
| #flissbis - #poema - #poesia
315 100% soledadmartes, 20 de mayo de 2003 soledad que me destroza el alma música para semidioses y ritmos sincopados y un dolor oceánico que me recorre la espalda de arriba a abajo
las luces he preferido distraer en las alturas sobrellevar con una sonrisa el peso del silencio y escuchar las canciones del sur que suenan en la nada con esa voz desgarrada...
animal perdido feliz cansado lobo errante y solitario he apaciguado la sed en el rio de los recuerdos y devorado los senderos del bien y del mal con la pasión enferma
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316 1:17 en Reloj del HORNO Whirpoolviernes, 26 de octubre de 2001 CONDICIONes Señores: - Nada palidece El tiempo permanece Sofía se ha pirado a pasar unos días en Soria State OUTLAW ¿Qué? no lo sé, en este tema carezco de opinión; me interrogo y mi voz interna permanece en silencio. Lentamente me voy transformando en un ser renovado: como volver al principio; fresco e inmaculado » FORMATEADO. Sin experiencias previas Sin referencias -M E J O R- La dedicación surgirá entre elementos inorgánicos/metálicos. Las palabras reposan en el fondo de la mente y los sueños son tumultuosos, inexplorados, inasequibles. Los SUEÑOS ¿por dónde me llevan? Acaso me llevan al pasado, al encuentro de seres odiados y olvidados, al desencuentro de mis viejos amigos. La dedicación cristaliza entre barnices y savia galvanizada. No quiero ni puedo. Ya no florecen frases altisonantes, huecas, felices. Ya nada es como ayer, excepto casi todo, claro. | #airport
317 Hacia la catástrofe rusa: Kritchevskilunes, 05 de febrero de 2018  Hacia la catástrofe rusa: cartas desde Petrogrado al periódico L'Humanité Kritchevski
La Revolución de Octubre, «diez días que conmovieron al mundo», suscitó una ilusión, la de la aparición de un hombre nuevo y de un mundo nuevo. En Francia esta ilusión duró más que en otros lugares. Sin embargo, ya en 1917 se habían pronunciado testigos irrefutables, entre ellos Boris Kritchevski (1866-1919). Militante socialista ruso, cuyas simpatías políticas no alteraron su lucidez, colaboraba desde hacía varios años con L'Humanité cuando sus competencias le destinaron naturalmente a "cubrir" los acontecimientos de Petrogrado. Todas sus columnas anteriores al golpe "bolchevique" (6 de noviembre de 1917, según el calendario ruso) fueron publicadas, pero posteriormente los fieles de L'Humanité sólo pudieron leer una de ellas. Bajo la influencia de los partidarios de Lenin, las siguientes cartas fueron descartadas. Kritchevsky estaba indignado. Sin embargo, sus textos fueron reunidos por la editorial Félix Alcan al año siguiente en un volumen titulado Vers la catastrophe russe. Cartas desde Petrogrado al periódico “L'Humanité” : octubre de 1917-febrero de 1918 . Después de la muerte de Kritchevsky en 1919, un manto de silencio cayó sobre su obra, socavando uno de los grandes mitos fundadores del siglo XX . Como veremos, Kritchevsky se expresó sin rodeos sobre la brutalidad de los pretorianos bolcheviques. No se hacía ilusiones sobre la naturaleza implacable del nuevo régimen. Esta reedición reproduce íntegramente el texto de 1919. En el prólogo se incluyen algunas referencias cronológicas e históricas que facilitarán la lectura. | #comunismo - #rusia - #paraleer
318 Imperios del mar: La batalla final por el Mediterráneo, 1521-1580 Roger Crowleydomingo, 02 de agosto de 2015  En 1521, Solimán el Magnífico conquistó la isla de Rodas, el bastión cristiano donde residían los últimos cruzados, los caballeros hospitalarios. Pero la caída de Rodas puso en marcha una cadena de acontecimientos que llevó a una guerra total en el Mediterráneo entre la Europa cristiana, liderada por España, y el mundo musulmán.
Crowley describe con maestría los duros enfrentamientos entre los dos bandos, las tretas y argucias de papas, reyes y sultanes para inclinar la balanza de su lado, así como los majestuosos palacios en los que se tomaban las decisiones. En las batallas, narradas con pulso de novelista, el lector podrá oler la pólvora y sentir el barro de las trincheras o el crujir de las cuadernas de una galera al quebrarse.
El sitio de Malta o la batalla de Lepanto cobran vida en estas páginas como nunca antes lo habían hecho. Emperadores como Carlos V, Felipe II o Solimán el Magnífico, piratas de leyenda como Barbarroja y generales como los Doria, Don Juan de Austria o Álvaro de Bazán protagonizan esta épica guerra en la que Europa frenó el avance islámico y fijó unas fronteras religiosas que, con escasos cambios, se han mantenido hasta la actualidad. | #historia - #españa - #lepanto - #turco - #paraleer
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