 Se demora el amanecer, encubierto y soslayado, las nubes, la lluvia, el frío y el viento; la noche que muestra gran pereza, la oscuridad que se derrite lentamente. Ahí es cuándo y dónde y cómo se manifiesta Maite a través de las ondas hertzianas, con voz de profundos despertares; «buenos días, toca abdomen», claro que toca abdomen, cómo no, y preparados estamos, sofá reconvertido en tatami esponja. Indalecio todo lo observa con un interés indescifrable, para mí al menos. Él se aposta sobre el mueble TV rojo y otea el panorama; más tarde, al cansarse de lo visto, se desplaza y recorre el mullido del sofá, para verlo todo más en detalle: con él no van las actividades deportivas, no lo necesita, creo. Por fortuna, la sesión de abdominales dura la mitad que las de brazos y piernas; reconforta, se ve el final más a mano. Hoy hemos cumplido con solvencia; incluso hay que anotar que Raquel ha estrenado la rueda de abdominales; se la veía con ganas, no muchas, pero ganas al fin y al cabo. Nada más acerca del tema fitness. Y lo que digo, la meteorología está en modo "invierno ruso" y dado que mañana viernes está previsto circular a Santelices con los alegres divorciados para pasar allá el finde, me ha parecido oportuno intentar agenciarme unas cadenas textiles para nieve, para el Lodgy. Obviamente la primera miradita le ha caído en gracia el Google, cómo no. Enseguida mi atención la ha captado la publicidad del FeuVert. Sí, fundamentalmente porque sé que hay uno en Deusto, muy a mano de la boca del metro de Iruña. Me he logeado en su web y he intentado comprar cadenas, con la condición de poder disponer de ellas antes de salir en carretera, cosa pelín complicada. Y he dicho "intentado" porque no lo he logrado; pero esto no me ha desanimado, no, siempre me queda el recurso de darme un voltio hasta Deusto y probar fortuna in situ. Dicho y hecho. A Deusto. Me visto para soportar las inclemencias del tiempo e incluso me cuelgo a la espalda uno de mis paraguas gigan... leer más |