El primer paso que vas a tener que realizar es pelar bien las patatas, es importante que cuando ya estén listas las laves con abundante agua.
Acto seguido, tienes que cortarlas. La mejor manera de hacerlo para esta receta es en rodajas un poco gruesas. Así, se harán mucho mejor y rellenarlas será mucho más sencillo.
Lo siguiente es buscar un recipiente que puedas meter en tu microondas, cuando ya lo tengas debes poner las patatas dentro y echarles una pizca de sal, sin pasarte, ya que el jamón serrano también aporta salinidad.
Cuando ya les hayas echado la sal, tienes que tapar el recipiente con papel transparente e introducirlo en el microondas. Tiene que estar a máxima potencia y durante un tiempo de 5 minutos.
Después de que hayan pasado los 5 minutos tienes que sacarlas; no te preocupes si les falta cocción, ya que se la darás después. En este paso tienes que secar bien el recipiente con papel de cocina y acto seguido untarlo bien con mantequilla.
Ahora ya vas a poner el resto de los ingredientes. Lo primero que tienes que colocar son las patatas, échales por encima un poco de pimienta negra, a tu gusto; el orégano, el jamón serrano y el queso rallado.
A continuación, tienes que cortar láminas muy finas de mantequilla para ponerlas por encima de todos los alimentos. Todo esto repítelo en capas, hasta que el recipiente esté lleno.
En el último paso tienes que volver a meter el recipiente en el microondas, pero esta vez no tienes que taparlo. En otros 5 minutos tendrás las patatas listas.
El truco final Ya sabes cómo hacer patatas al microondas, ahora te vamos a dar un consejo para que te queden perfectas. Lo más importa...
Día plácido con los chicos. Paseo en tranvía hasta Esplugas a un parque y a comer en un Tagliatelle. Luego regreso en tranvía a casa, siesta y Mikel,nos lleva al aeropuerto. Llegamos a Bilbao a las 11 y pico
Poner a hervir el caldo con la cebolleta, la zanahoria y el puerro picados, dos dientes de ajo, la pimienta, el laurel, la mitad del oloroso y la sal.
Cuando hierva fuerte, incorporar las pechugas, tapar y retirar del fuego. Dejar una hora tapado.
Mientras, poner un chorro generoso de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y añadir dos dientes de ajo cortados en láminas.
Cuando estén ligeramente dorados, incorporar los pimientos, salar y bajar el fuego al mínimo. Dejar que se confiten unos 30 minutos.
Añadir la otra mitad del oloroso y subir un poco el fuego. Cuando se reduzca y deje de oler a alcohol, estarán listos.
Retirar la pechuga del caldo. Con él se puede hacer una sopa colándolo y añadiéndole un poco de pollo extra desmenuzado.
Filetear la pechuga, servirla sobre los pimientos y rematar con el jugo que ha quedado en la sartén. Se puede comer caliente o a temperatura ambiente. También se puede desmenuzar la pechuga con los pimientos añadiendo un poquito de caldo y aceite de oliva, y tomarlo en bocadillo.
Lunes de patata y no es la campera. Échale valor y añade un extra de sabor mediterráneo. Una base de patata con gajos pelados de naranja, tiras de bacalao y un toque de aceituna negra. Y para los más valientes se le puede añadir algo de anchoa y de puerro rehogado. Esta ensalada es una versión simplificada de la de Manu Urbano, el chef del restaurante La Malaje (Madrid), ganadora del I Concurso de Ensaladas realizadas con AOVE de Castilla-La Mancha celebrado en la World Olive Oil Exhibition.
Martes libanés. Si aún no te has atrevido con el cuscús, el verano es un buen momento para hacerlo. Esta base de sémola de trigo puede ser el mejor comienzo para dar rienda suelta a tu imaginación y los ingredientes que tienes por la nevera. Es el ingrediente principal del tabulé, la ensalada libanesa de referencia (con permiso del pepino y el yogur). Toma nota de la receta: hidrata el cuscús con caldo de verduras, para darle más sabor, y añade en trozos muy pequeños tomate y cebolla. Pica muy finito mucho perejil y hierbabuena, y aliña con aceite, sal, y zumo de limón.
Miércoles de atún y judías verdes. Nos inspiramos en, ni más ni menos, que una creación de Joan Roca. Es sencilla, plato único y sanísima, más no se puede pedir. Tacos de atún macerados en soja (15 minutos) con un toque de plancha y judías verdes (ya enfriadas), todo aliñado con AOVE, sal, aceite de sésamo y unas chispitas de semillas de sésamo. Para un extra de color añadir el detalle final: shiso morado.
Jueves para golosos. Protagonizada por frutas de temporada, con base de mezclum, unas lascas de foie, un toque dulce de frutos secos caramelizados o alguna fruta confitada bañados una reducción de Pedro Ximénez, puede ser la ensalada 'bestseller' del verano. En L´Olleta (Altea) la hacen con fresas, virutas de parmesano y caramelizan unos frutos secos, y en El Jardí d´Alguire (Lleida) con higos 'asustados' en la parrilla y caramelizan trocitos de manzan...
Albóndigas de arroz y setas al horno con alioli de membrillo
Aunque con la que está cayendo da un poco de pereza encenderlo, el horno es una buenísima herramienta para cocinar albóndigas. Si son de carne o pescado y queremos que queden jugosas, lo ideal es hacerlas con la temperatura baja -unos 160 grados- durante más tiempo. Si, como estas, son de verdura y sus ingredientes ya han sido cocinados previamente, un golpe de horno a 180 o 200 grados dejará el exterior un poco crujiente, un contraste perfecto para el interior meloso.
Para las albóndigas necesitaremos 200 g de arroz blanco o integral, 300 g de setas variadas -como champiñones, shitake y seta de cardo-, una cebolla grande, dos calabacines, sésamo, sal, pimienta y especias al gusto. Hervir el arroz hasta que quede bastante pastoso -es lo que servirá como aglomerante-; mientras, dorar en una sartén con un poco de aceite la cebolla y las setas picadas y el calabacín picado muy fino o rallado. Cuando todo esté dorado, mezclar con el arroz bien escurrido, hacer bolitas y hornear unos 25 minutos a 200 grados.
Lo acompañaremos con un alioli preparado con la misma técnica que si hiciéramos una mayonesa, pero con ajo al gusto. Cuando esté listo, añadiremos unos 100 g de membrillo, que le dará un punto dulce delicioso. Servir las albóndigas calientes, acompañadas del alioli para mojar.
200 g de rigatoni cocidos (o cualquier otra pasta)
50 g de almendras tostadas picadas
2 cucharadas de albahaca picada más unas hojitas para decorar
2 cucharadas de nata
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de mostaza
El zumo de un limón
Preparación
Mezclar el zumo de limón con la mostaza y salpimentar. Mientras se bate, añadir la nata y el aceite de oliva hasta que se forme una vinagreta emulsionada. Cortar en tiras finas los calabacines y los champiñones en láminas. Mezclarlos con el calabacín, la pasta cocida, la albahaca, las almendras picadas y la salsa. Terminar con unas hojitas de albahaca y almendras enteras para decorar.
ENSALADA DE PASTA CON JUDÍAS BLANCAS Y TOMATITOS CONFITADOS
Ingredientes
250 g de bonito en aceite
300 g de alubias blancas cocidas
200 g de pasta corta cocida (fusilli, por ejemplo)
250 g de tomatitos
50 g de aceitunas negras
½ cebolla roja cortada en juliana
8 filetes de anchoa
2 dientes de ajo
2 cucharadas de perejil picado
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de Jerez
Sal
Preparación
Escaldar dos minutos los tomatitos en agua hirviendo, pasarlos a un tarro o bol, añadir los ajos pelados y aplastados, salar y cubrirlos por completo con aceite. Dejarlos un par de horas o, idealmente, de un día para otro a temperatura ambiente. Se puede aprovechar para hacer más cantidad y conservarlos en la nevera, donde aguantan varios días, y usarlos para otras preparaciones. Poner la cebolla en otro tarro o bol, añadir un chorro generoso de vinagre y cubrirla con un poco de agua. Dejarla en la nevera el mismo tiempo que los tomates. Mezclar la pasta con el bonito desmenuzado, las anch...
Walter Carl Becker (20 de febrero de 1950 - 3 de septiembre de 2017) fue un músico, compositor , guitarrista , bajista y productor discográfico estadounidense que creció en Queens, Nueva York, en lo que se conoció como Walter Becker Way en 2018. Un breve traslado infantil a Scarsdale se remedió con un rápido rebote al distrito real.
Los contemporáneos recuerdan que llegó a la escuela secundaria Stephen A. Halsey con una reputación ("En Nueva York puedes conseguir una gran reputación en sexto grado"). Becker pasó a asistir a la prestigiosa escuela secundaria Stuyvesant en Manhattan, después de haber impresionado a sus compañeros con una inteligencia aterradora, un ingenio fulminante y un vocabulario musical y literario lleno de matices. [1]
BM
En Bard College en 1971, Walter Becker y Donald Fagen se conocieron cuando Fagen escuchó a Becker tocar la guitarra de blues en su Epiphone roja en una de las salas comunes de la escuela. La pareja eventualmente formaría la banda de jazz-rock Steely Dan, creando un catálogo musical aclamado por críticos, fanáticos y compañeros músicos. Su asociación con Fagen produjo una obra que ha sostenido a una audiencia devota durante 50 años y continúa hasta el día de hoy.
DF WB en Bardo
Steely Dan VI vendió más de 40 millones de álbumes y ayudó a definir la banda sonora de los años 70 con éxitos como "Reelin' in the Years", "Rikki Don't Lose That Number", "FM", "Peg", "Hey Nineteen", "Deacon Blues" y "Babylon Sisters", seleccionados de sus siete álbumes de platino publicados entre 1972 y 1980, incluido el innovador Aja de 1977 . (Las Discografías de SD [con letra] están aquí y aquí ).
Dan acero
Una vez que Steely Dan se disolvió en 1981, y se encontró fuera de los confines de un estudio de grabación por primera vez en casi una década, Becker se mudó a Hawaii anunciando su intención de convertirse en un "caballero agricultor de aguacates"; Quizás no sea sorprende...
Este arroz es fruto de uno de esos momentos mágicos -y siempre demasiado cortos- en los que dos productos que han nacido para estar juntos como las alcachofas y los espárragos coinciden en su temporada. Aunque si cuando lees esto las alcachofas frescas no son más que un recuerdo, también puedes buscar unos buenos corazones congelados, o unas confitadas (que no tengan ácido cítrico como conservante, o te cargas el plato).
Hay dos cosas que hacen este arroz especial. Una, el caldo de aprovechamiento preparado con las partes que normalmente desechamos tanto de los espárragos como de las alcachofas. Al triturarlo y colarlo después, conseguimos un caldo gordito -pero sin restos de fibras desagradables- que envolverá cada grano de arroz, dándole un sabor y una textura increibles.
La segunda, el allioli “negat” o “mal lligat”, como lo llamaba mi abuela. Un majado a base de ajo y aceite -mi abuela le ponía también una yema de huevo- que se liga como el clásico allioli hecho a mano, pero al que se añade un chorro final de aceite que se mezcla un poco, sin terminar de integrarlo.
El director de la Fundación AliCia y gastrónomo de pro Toni Massanés lo definió como “ajo majado en el mortero con aceite (y perejil o a banda) para acabar los arroces u otros guisos, una especie de mantecado en superfície -ya se mezclará-, pero sobretodo un delicioso potenciador de sabor tradicional”. Al añadirlo justo antes de apagar el fuego se cocina suavemente con el calor residual y queda tremendamente mantecoso, pero sin que el ajo pierda toda su potencia (así que no es apto para tardes en la oficina o de pegarse el lote, si es que aún se llama así).
En previsión del habitual arrozsplaining de “la cebolla ablanda el arroz li cibilli iblindi il irriz” me limitaré a usar la lógica: si en el sofrito se le quita toda el agua a la cebolla y al tomate, dejándolo completamente reducido -como me enseñó el maestro arrocero Xesco Bueno-, ¿con qué líquido se ablanda su...