1 La (eterna) cuestión homérica
lunes, 14 de abril de 2025

¿Fueron la ‘Ilíada’ y la ‘Odisea’ creadas por un único genio literario llamado Homero, o son el resultado de una tradición oral colectiva? Existen dos teorías al respecto.


Los inicios siempre son duros y escarpados. Cuando aprendemos a montar en bicicleta, lo más probable es que los primeros días terminemos cubiertos de heridas, rasguños y chichones. La lógica nos llevaría a pensar que lo mismo ocurrió en los albores de la literatura occidental. Lo suyo sería que los primeros textos de los que tenemos constancia fueran torpes, ingenuos, poco precisos. Sin embargo, la realidad dista mucho de ser esa. ¿Cómo es posible que la Ilíada y la Odisea, siendo las dos primeras obras de nuestra literatura, sean, a su vez, dos de las más cercanas a la perfección? ¿Quién fue Homero para poder hablarnos desde tan adentro y tan temprano?

La cuestión homérica lleva siglos provocando dolores de cabeza a filólogos e historiadores. Unos defienden que detrás de la Ilíada y la Odisea se encuentra un único genio literario llamado Homero. Otros creen que los dos grandes poemas del ciclo épico son el resultado de una larga tradición oral colectiva. ¿Cuál es la realidad? Como ocurre con todos los misterios que importan, este tampoco tiene solución aparente. ¿O tal vez sí?

La teoría del creador individual


La perspectiva tradicional sostiene que un poeta singular, Homero, fue el artífice de ambos poemas. Esta visión se fundamenta en la coherencia temática, estilística y estructural de la Ilíada y la Odisea, lo que sugiere una mente maestra detrás de su composición. Los defensores de esta teoría argumentan que la complejidad narrativa y la profundidad psicológica de los personajes reflejan la mano de un solo autor con una visión artística unificada.​

La figura de Homero, sin embargo, sigue siendo una incógnita a nivel histórico. Las fuentes antiguas ofrecen escasa información biográfica, presentándolo comúnmente como un recitador o aedo ciego –d...

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#grecia - #clasica - #homero - #iliada - #odisea

2 Protesilao
martes, 04 de febrero de 2025

En la mitología griega, Protesilao (Πρωτεσίλαος) o Protésilas (etimológicamente, significa «el primero del pueblo») fue un héroe en la guerra de Troya que ya era venerado en Tracia y Tesalia.​ Dares Frigio dice que «era de cuerpo blanco, de rostro distinguido, rápido, resuelto y temerario».

Genealogía y matrimonio


Oriundo de la ciudad tesalia de Fílace, según Homero era hijo de Íficlo Filácida y hermano mayor de Podarces. Su madre era Astíoque. Hesíodo alega, sin embargo, que ambos eran primos, y que el altivo Protesilao era hijo de Áctor. Higino es el único autor que refiere que el nombre original de Protesilao era Yolao, y que su madre era una tal Diomedea. Lo habían llamado Protesilao porque había sido el primero (πρῶτος, prótos) de todos en morir durante la guerra de Troya.

Protesilao mandó mensajes al palacio de Tindáreo en Lacedemonia para participar como uno de los pretendientes de Helena. No prevaleció contra Menelao y Protesilao terminó desposándose con Laodamía, hija de Acasto, o bien con Polidora, hija de Meleagro.​

Su muerte en Troya


Inmediatamente después de casarse, Protesilao acudió a la expedición contra Troya. Un oráculo había profetizado que el primer griego que pisara la tierra al desembarcar sería el primero en morir. Protesilao, conociendo la profecía, pisó el primero la tierra, y murió más tarde tras matar a varios troyanos, aunque antes de que él saltara a tierra, el astuto Odiseo lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Dependiendo de los autores, fue Héctor, Euforbo, Eneas, o Cicno quien mató a Protesilao.

Después de la muerte de Protesilao, su hermano Podarces ocupó su puesto en la guerra de Troya. Al terminar esta, los griegos instauraron unas fiestas o juegos en honor al nacimiento de Protesilao: las Protesiliadas.

Duelo de su mujer


Cuando Laodamía, mujer de Protesilao...

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#mitologia - #troya - #homero

3 El mar ancestral
miércoles, 23 de octubre de 2024

El mar ancestral se complementa con la otra gran pasión de Pérez-Reverte. «Yo estudié griego y latín en el colegio, crecí traduciendo a Jenofonte, Homero, Cicerón, César… La Odisea y la Eneida fueron mis libros de cabecera desde niño, mezclados con Julio Verne, los tebeos… Y luego, cuando salí al mundo, esas lecturas me ayudaron a comprender. En mi primera guerra de verdad, en el Chipre de 1974, iba por la calle y veía cómo los turcos atacaban porque, decían, los griegos se estaban tirando a sus mujeres: ahí estaban Troya, Andrómaca… Si no hubiera tenido esas lecturas previas, a lo mejor me habría arrastrado la vida y habría terminado borracho en un burdel o metiéndome cocaína».

#meta - #reverte - #paraleer

4 William Morris, o el odio a la civilización moderna
sábado, 13 de enero de 2024

«Además de producir cosas hermosas, la pasión rectora de mi vida ha sido y sigue siendo el odio a la civilización moderna»

Cómo me hice socialista, William Morris (1894)

William Morris es una figura histórica tan fascinante como poco conocida. Reseñar su variado currículo puede dar una idea aproximada del alcance de sus inquietudes y de por qué es interesante recuperarlo aún hoy. Morris es recordado -y ampliamente reconocido- por su faceta de diseñador en tanto que miembro destacado del Arts and Crafts Movement, que atravesó la segunda mitad del siglo XIX en Inglaterra y que tenía entre sus propósitos reivindicar el trabajo artesanal con materiales sencillos, en el que concepción y producción (arte y oficio) fuesen unidos, frente al industrialismo triunfante de la era victoriana y sus funestas consecuencias en la vida de las gentes.

Sin embargo, William Morris fue mucho más que el decorador de los motivos florales de inspiración medieval que tanto gustaban a la burguesía media-alta de su época. Fue, al mismo tiempo, un poeta tempranamente reconocido por The Earthly Paradise (1868-1870); fue un embelesado traductor de las sagas nórdicas islandesas, pero también de Homero y Virgilio; fue un novelista interesante, cuya utopía Noticias desde ninguna parte (1890) es de las más hermosas del género; fue pintor, aunque apenas se conserva un lienzo al óleo de su mano; creó una imprenta, la Kelmscott Press, en la que, acorde con su ideario, se implicó activamente en todo el proceso de producción, haciendo labores incluso de tipógrafo; y fue, en fin, un activista social y político tenaz e incansable, primero preocupado por la conservación de los edificios antiguos, luego abrazando la causa del socialismo, ideal político que, según creía, haría posible las condiciones para el desarrollo integral de las personas, entonces reducidas a meras máquinas, alienadas y embrutecidas en el sistema fabril que ni siquiera perseguía «la producción de bienes sino la de ben...

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5 Fragmentos de Heráclito
miércoles, 22 de enero de 2020

Los fragmentos de Heráclito
Sobre el universo
^Introducción Lógica


  1. Sabio es que quienes oyen, no a mí, sino a la razón, coincidan en que todo es uno.
  2. Siendo esta razón eternamente verdadera, nacen los hombres incapaces de comprenderla antes de oírla y después de haberla oído. Pues sucediendo todo según esta razón, se asemejan a los carentes de experiencia, al hacer la experiencia de palabras y obras tales cuales yo voy desarrollándolas, analizando cada cosa según su naturaleza y explicando cómo es en realidad. Pero a los demás hombres se les esconde cuanto hacen despiertos, como olvidan cuanto hacen dormidos.
  3. Escuchando incapaces de comprender se asemejan a los sordos: de éstos atestigua el proverbio que estando presentes, están ausentes.
  4. Malos testigos los ojos y los oídos para los hombres que tienen almas de bárbaros.
  5. La masa no se fija en aquello con que se encuentra, ni lo nota cuando se le llama la atención sobre ello, aunque se imagine hacerlo.
  6. No sabiendo ni oír, ni hablar.
  7. Si no esperas lo inesperado, no lo encontrarás, pues es penoso y difícil de encontrar.
  8. Los buscadores de oro cavan mucha tierra y encuentran poco.
  9. La naturaleza ama el ocultarse.
  10. El Señor cuyo oráculo está en Delfos ni dice, ni oculta, sino hace señales.
  11. Profiriendo con su convulsa boca graves palabras sin ornato ni perfume, años miles traspasa con su voz la sibila, porque así el dios lo quiere.
  12. De cuanto hay vista, oído, ciencia, aquello honro yo ante todo.
  13. ... aportando testimonios indignos de confianza sobre puntos discutidos.
  14. Los ojos son testigos más exactos que los oídos.
  15. La mucha ciencia no instruye la mente, pues hubiera instruido a Hesiodo y a Pitágoras, como a Jenófanes y a Hecateo.
  16. Pitágoras de Mnesarco practicó la investigación más que todos los demás hombres, y escogiendo entre estas obras, reivindicó para sí una sabiduría, mera mucha ciencia de mala ...

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© Zalberto | marzo - 2026