42
411 Pastel frío de calabacín y bonito
domingo, 10 de abril de 2022

INGREDIENTES
(4 RACIONES)


  • Calabacín 1 grande
  • Bonito en aceite de oliva o al natural 250 g
  • Patatas rojas 2
  • Mostaza a la antigua 1 cucharada grande
  • Yogur griego sin azúcar 2 cucharadas colmadas
  • Mayonesa 1 cucharada
  • Perejil fresco Unas ramas
  • Cebolla morada Media
  • Limón 1
  • Sal y pimienta Al gusto

Preparación

  1. Pelamos y cortamos en dados no muy pequeños la patata y la cocemos en agua con sal hasta que esté tierna.
  2. Retiramos, escurrimos el agua y dejamos enfriar.
  3. Picamos finamente la cebolla y la colocamos en un pequeño bol con agua fría y un chorrito de vinagre para restarle fuerza y acidez.
  4. Con la ayuda de una mandolina y extremando las precauciones laminar el calabacín. Las láminas no deben ser ni extremadamente finas porque se romperán ni demasiado gruesas porque no serían flexibles y también se romperían.
  5. Una vez laminado lo colocamos en un bol donde lo rociaremos con el limón exprimido y dejamos marinar 5-10 minutos.
  6. Preparar el relleno machacando con la ayuda de un tenedor la patata cocida y fría, el bonito desmenuzado, perejil picado, la cebolla también picada y el aderezo a base de yogur cremoso, mayonesa, mostaza, sal y pimienta negra recién molida, hasta obtener una mezcla uniforme.
  7. En la fuente o molde que vayamos a usar engrasaremos el fondo con unas gotas de aceite de oliva que repartiremos bien.
  8. Comenzamos colocando láminas de calabacín ligeramente superpuestas, a continuación un poco del rellano, aplastándolo hasta que quede al nivel, otra vez láminas de calabacín y así consecutivamente hasta terminar con calabacín.
  9. Adornar con brotes o aromáticas frescas al gusto, también quedan bien unas oliva so algún encurtido que aporte contraste en el sabor, o si te gustan, unas anchoas en conserva.
  10. Lo ideal es mantenerlo refrigerado hasta el momento del consumo.

#pastel - #verdura - #entrante - #calabacin - #atun - #bonito

412 Viernes prefiesta jubiletas
viernes, 08 de abril de 2022

Hay que descansar, acumular energía y relajar la mente, que las ideas fluyan tranquilas y armoniosas.

413 Los Jázaros
miércoles, 06 de abril de 2022

Los jázaros o jazares (en hebreo, singular «kuzarí» כוזרי, plural «kuzarim» כוזרים; en árabe, singular خزري, jazari; plural, خزر, jazar; en turco, hazarlar, en singular, «hazar»; en griego, χαζαροι; en ruso, xазары; en tártaro, singular Xäzär, plural Xäzärlär; en persa, singular «xazar» خزر, plural «xazarhâ» خزرها; en latín, gazari o cosri) fueron un pueblo túrquico procedente de Asia central. Su nombre parece estar vinculado a un verbo túrquico que significa «errante» ('gezer' en turco moderno).

En el siglo vii, los jázaros fundaron un kanato independiente, el Kaganato de Jazaria o Kaganato jázaro, en el Cáucaso Norte a orillas del mar Caspio, donde con el paso del tiempo el judaísmo se convertiría en religión oficial. En su momento de máximo esplendor, ellos y sus tributarios controlaron buena parte de lo que hoy es el sur de Rusia, Kazajistán occidental, este de Ucrania, una parte importante del Cáucaso (Daguestán, Azerbaiyán, Georgia...) y Crimea.

Los jázaros fueron importantes aliados del Imperio romano de Oriente contra el Imperio sasánida, además de constituir una significativa potencia regional en su momento de máximo esplendor. Emprendieron una serie de guerras, todas victoriosas, contra los califatos árabes, evitando así posiblemente la invasión de la Europa oriental. A finales del siglo x, su poder declinaría frente al de la Rus de Kiev, siendo su imperio absorbido por los emergentes estados eslavos, posteriormente emigraron hacia Europa donde formaron comunidades judías. Pequeños núcleos jázaros sobrevivieron en la estepa póntica hasta que en el siglo xiv las epidemias de peste y las invasiones mongolas los disiparon.

Orígenes y prehistoria

Los orígenes de los jázaros son inciertos. Tras la conversión...

leer más

#primermilenio - #jazaros - #caucaso

414 Irati y Rubén
miércoles, 06 de abril de 2022

Irati y Rubén. Palabras para recordar un miércoles de abril.
Hace frío. Los andamios todavía ondean fuera, donde las ventanas muestran el polvo de las viejas calimas y el desastre que avanza hacia nuestras adormecidas entrañas. Las posibilidades sí existen; pero a quién le importa esto, mejor dejarlo ir. Cierto, conocer el buen camino no es la solución que buscamos. Cierto, el conocimiento no es la salvación. O quizás sea que la salvación es una idea insensata, un fin para el que no son necesarios los medios que nos promocionan los maestros del fin del mundo. Que se derrumbe el edificio que tan torpemente hemos construido puede que no sea sino el principio de algo que no sabemos concebir.
La reacción ante el peligro varía en función de la distancia; es una de las leyes que Newton dejó en esbozo, quizás porque no daba con las variables y las constantes. En estos tiempos que me está tocando vivir es fácil percibir que la teoría está ahí, palpitando con fuerza, como queriendo romper el huevo de la ignorancia. No saber no es garantía de nada; maravilloso argumento que sirve para una cosa y para la contraria.
Yo confieso que estas noches de vigilia, cuando me sumerjo bajo las sábanas y busco argumentos dulces que me inspiren un buen dormir, cuando dejo libertad a mis pensamientos para encender mundos que no conocen la moral ni los infinitos caminos que van desde el bien hasta el mal, estas noches me dejo llevar a un escenario azotado por la guerra, la verdadera, la que mata y la que te deja seco, la que te mata de hambre y de sed, la guerra que te retuerce el cuello y termina con toda tu provisión de lágrimas, la que anula las palabras y olvida y paraliza.
En ese escenario, me pregunto, cuál pudiera ser mi papel, cómo me movería, hacia dónde. A bote pronto, mi voz interior, la que no calla nunca, me dice «huye, sobrevive»; recuerdo haber estado en una tesitura muy remotamente lejana un día de febrero, acurrucado sobre una litera junto a un tipo de Guadalajara,...

leer más

#guerra

415 John Mearsheimer
domingo, 03 de abril de 2022

Rusia, la OTAN y el club de los realistas

John J. Mearsheimer es profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, y un conocido teórico de relaciones internacionales. En cierto sentido, es considerado como miembro de la escuela neorealista en relaciones internacionales.

Nacimiento: 14 de diciembre de 1947 (edad 74 años), Nueva York, Nueva York, Estados Unidos


No pasa por su época de mayor popularidad, pero el club de los realistas sigue haciéndose oír en entrevistas y artículos. Su tesis principal es que Estados Unidos, al frente de la OTAN, se dejó llevar por la borrachera de victoria de los años 90 y acabó plantándose en el umbral de Rusia, que solo había bajado la guardia provisionalmente. El peligro estaba claro: algún día Moscú se pondría en pie y recuperaría su espacio, si era necesario, mediante la fuerza. Europa sufriría, y los realistas podrían señalar con el dedo la arrogancia de Washington y espetar: ¡os lo advertimos!

Y la verdad es que lo hicieron. La hemeroteca es terca, y Youtube aún más. Esto decía el politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, en 2015: «Occidente está encandilando a Ucrania con sus cantos de sirena y el resultado final es que Ucrania va a quedar destrozada. Lo que estamos haciendo, de hecho, es animando a ese resultado». Mearsheimer se refería a las seductoras ofertas que Washington susurraba al oído de Kyiv: sobre todo, la promesa de entrar en la Alianza, precedida por acuerdos de colaboración y por envíos de armas e instructores.

Desde el otro lado del espectro político, Noam Chomsky, también en 2015, hacía la misma profecía: «La idea de que Ucrania pueda unirse a una alianza militar occidental sería bastante inaceptable para cualquier líder ruso», declaró. Este proyecto «no protege a Ucrania, sino que amenaza a Ucrania con una gran guerra».

Lo interesante del club de los realistas es que incluye a fríos halcones de la derecha, como Henry Kissinger o...

leer más

#politica - #OTAN - #EEUU - #rusia - #ucrania - #guerra

416 Reunión Santelices
sábado, 26 de marzo de 2022

A primera hora nos dedicamos a repensar las mejoras de bricolaje en la casa del pueblo. Abandonamos la idea de tirar tabiques y mover muebles; nos limitamos a imaginar los cambios en paredes, colores y muebles. Por fortuna Esther está por la labor de deshacernos del mueble de la tele!!! Esto cambia mucho las perspectivas y las posibilidades decorativas se amplían un montón. Veremos qué hacemos finalmente...
A eso de las nueve nos preparamos para subir a Paño, cosa que hacemos. El día es perfecto para caminar. Y reconozco que me encanta caminar por esos parajes. Ganas de volver a practicar tranquing por esos senderos...
Al bajar nos pasamos por donde Radú a comer un pincho y una caña. Y seguidito a la reunión.
Son las 12 en punto. En la calle, frente al portal nos vamos reuniendo todos los vecinos. También concurre el constructor, Boris, un búlgaro con aspecto competente.
Y, resumiendo, hemos dejado aparcado el proyecto del Alcalde Belisario, que creo yo que pretendía básicamente timarnos, y nos hemos puesto en las manos del tal Boris. El presupuesto ha pasado de los 100.000 y pico mil euros a unos 75.000€; una rebaja considerable. Además Boris se ha comprometido en comenzar las obras a finales de Mayo y terminarlas en un plazo de tres o cuatro meses. Veremos. La cosa pinta mejor. Además hay que añadir que vamos a gestionar unas ayudas europeas que de salir bien nos supondrán una ayuda del 50% del coste de la obra !!! Veremos también.
Una vez terminada la reunión nos vamos a comer a donde Radú. La nena, rollitos de berenjena y entrecot; el nene, pasta al ajillo con gambas y pechuga de pollo a la plancha. Muy rico todo. Antes de comer, que se ha retrasado hasta casi las cuatro, hemos echado unas cañas con Pitxi... qué más decir.
Tras comer: siesta gorda. Raquel comienza a sentirse mal y la cosa pinta... gripe o algo así. Trato de cuidarle lo más amorosamente posible y me encargo de cena etc.
Un día completito la verdad. Caminata por Paño, reunión...

leer más

#202203santelices - #boris - #gripe - #radú - #begoñita

417 opción M
domingo, 20 de marzo de 2022

Idea web:

Añadir una opción, podría ser en un campo nuevo o en un campo que no utilizo adecuadamente, que marcada de la manera adecuada sirva para presentar una entrada con un tamaño concreto, pensando sobre todo en esas entradas largas que copio y pego de artículos de pensamiento y en ese plan.


Solucionado [ver enlace].-
He añadido la opción M en el campo copypaste, para que en el bodyentrada() sepa que sólo debe presentar 500 caracteres. Línea 874 en request.
Funciona cuando la t no es e ni u, y que no haya table ni iframe etc.

#meta - #request - #copypaste

418 Maldita Torre de Babel
domingo, 20 de marzo de 2022

Los idiomas sirven propósitos instrumentales. Se resumen a códigos organizados a través de los cuales desarrollamos las necesidades gregarias de nuestra especie. Ya sé que la descripción es árida, espesa, no arrebata, nadie se dispondrá al martirio por ella, máxime si comparada a los relatos gestados en cuna nacionalista. Pero se acerca más a la realidad que el mito de la Torre de Babel.

De hecho, el mito es antiguo, pero no hay evidencia de que sus resultados hayan creado problemas a la Humanidad hasta los últimos cien años. Lo dice Eric Hobsbawm para explicarlo en seguida de manera inapelable: los idiomas dejaron de ser lo que las personas dicen o, en sentido más emocional, lenguas maternas, para convertirse en atributo de nación. Fueron mezclados con percepciones – énfasis en ‘percepciones’ –de prestigio, derechos económicos y sociales. Adquirieron, por lo tanto, una capacidad política que nunca tuvieron. En resumen, y siguiendo al historiador inglés, el nacionalismo les otorgó su «carácter explosivo».

Nada de esto hubiera sido posible sin los bulos impregnados en el tejido social por esencialistas de diferente índole. Exponente del marxismo en la historiografía contemporánea, y por ende inmune a simpatías franquistas, Hobsbawm refuta dos de ellos. Primero, la identificación de nación con lengua no es un hecho, sino una invención ideológica reciente. Segundo, la coexistencia de diferentes idiomas en el mismo país, incluso en la misma persona, es la norma histórica. Añadiría un tercer punto: hoy se reivindican derechos históricos para idiomas cuyo cuerpo actual deriva en gran medida de neologismos forjados entre el siglo XIX y el XX, razón por la cual guardan poca relación con sus formas prístinas.

Por todo esto, eché mano de alguna bonhomía para leer en El Correo a Paul Bilbao, secretario general de Euskalgintzaren Kontseilua, defender el euskera como lengua vehicular – léase, hegemónica – en el Pacto Eductivo vasco, firme en su convicción de ...

leer más

#nacionalismo - #euskera

419 Sí, la historia ha terminado
domingo, 20 de marzo de 2022

Los críticos son gente con halitosis en el cerebro. La frase pertenece a un conocido músico brasileño, pero seguro que le pasará muchas veces por la cabeza a Francis Fukuyama. Autor de uno de los libros más influyentes de la post-Guerra Fría, el académico norteamericano se convierte en piñata de uso común siempre que brota violencia de larga escala en algún lugar del planeta.

La razón es simple: en un artículo publicado en 1989 en la revista The National Interest, tres años más tarde convertido en libro titulado El fin de la historia y el último hombre, Fukuyama sentenció el término de la historia. Es cierto que los veredictos grandilocuentes suelen llevar a melancolías punzantes, y no sin razón, aunque en este caso el candidato a oráculo merece benevolencia.

Su argumento se basa en la premisa de que la confrontación ideológica en el mundo, y por ende la historia, se saldó con la victoria de la democracia liberal sobre el comunismo soviético. La caída del muro de Berlín, además de romper la escala de Richter de la geopolítica mundial, representó un punto final en todos los debates sobre la forma de gobierno humano. La democracia liberal se había impuesto por méritos propios y el comunismo, el último sistema en retarla, colapsó como los demás sin la más mínima condición de apelo.

Luego vino el 11S y el yihadismo global, el ascenso de China, la gélida primavera árabe y, ahora, la invasión rusa de Ucrania. Colgado de una cuerda en medio del patio y pintado con colores resplandecientes, Fukuyama hace lo que puede para desviarse de los palos.

En este mismo periódico, Joseba Louzao alertó con mucho acierto de la importancia de escritos posteriores donde el autor matiza su tesis y señala las amenazas que siguen presentándose al sistema liberal. Sin embargo, sobre el fin de la historia, Fukuyama podría ser perfectamente el Harper Lee de las ciencias políticas. Un libro le basta.

El fin de la historia y el último hombre no vaticina la desapa...

leer más

#fukuyama - #historia

420 El día después del reinicio de la historia
lunes, 14 de marzo de 2022

La invasión rusa en Ucrania ha vuelto a sacar de paseo a Francis Fukuyama y su propuesta del «fin de la historia» (y del «último hombre», que esta última parte de la formulación siempre se nos queda en el tintero). El propio Fukuyama se ha arremangado y ya ha firmado varios análisis a lo largo de estas semanas sobre la cuestión. En cualquier caso, permítanme que sume mi voz a este largo y caótico debate. Aunque podríamos convenir que, ahora mismo, nos encontramos ante una discusión bizantina entre los defensores del fin del fin de la historia y los que creen que nos encontramos ante el fin del fin del fin de la historia. Y así, entre ideas y venidas, la querella se ha transformado en un trabalenguas artificial que facilita ensamblar columnas como esta con referencias que todos tenemos presentes en el debate público.

Como avezado epígono de Hegel, y tras la digestión que hizo de los planteamientos de ese peculiar pensador que fue Alexandre Kojève, Fukuyama consideró que el régimen político definitivo era la democracia liberal conjugada con el capitalismo: «El punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno humano». Aquel libro se publicó en 1992, aunque el origen se encontraba en un artículo que había escrito para The National Interest en el verano de 1989. La Unión Soviética estaba volando por los aires en mil pedazos y Borís Yeltsin alteraba política y económicamente Rusia a golpe de decretos. Y es esa época en la que aún vive, siempre esbozada como tragedia, Vladímir Putin. Lo que, en el fondo, no deja de ser una prueba más de que la propuesta de Fukuyama no iba tan desencaminada.

Ya sea para aplaudirle o fustigarle, Fukuyama ha sido utilizado como un auténtico hombre de paja. La vida intelectual es así: a unos se les perdona todo y a otros no se les pasa ni una. Cada cual utiliza la formulación para arrimar el agua a su molino. Sus críticos han utilizad...

leer más

#politica - #fukuyama - #historia

© Zalberto | enero - 2026