Las sensaciones son contrapuestas, incluso confusas. Me hago mayor, lo cual parece, a primera vista, que sea un mal menor o mayor, dependiendo de cómo sea el enfoque. Pero es un alivio seguir madurando, no cabe duda. Este año cumplo los 65, una cifra que no es baladí ya que en la organización social que me ha tocado en gracia superar este hito implica pasar a engordar las filas de los humanos que pueden dejar la vida laboral y ocupar un puesto en la masa de los que viven de la caridad estatal; esto de la "caridad" es una manera de poner sobre el tapete un tema que genera debate, aunque en mi caso se trate de un debate entre yo y yo, pero debate al fin y al cabo. Y no pienso entrar ahora en profundidad en este asunto, el de envejecer, porque sé que estoy excesivamente condicionado por las ideas fuerzas que la vida ha incrustado en mi pensamiento; sólo decir que no es nada fácil, nada llevadero, ni es nada que uno pueda dejar florecer con la fe ciega en que el tiempo todo lo solucione; en este caso el tiempo sólo soluciona... todo.
Indalecio y Raquel me han despertado con besos y canciones... y regalos... un pijama de manga larga que me sienta como un guante; me ha gustado. Su cariño me hace sentir importante. En el planigrama de hoy está registrada una reserva para comer en un restaurante de los guays de Bilbao, el Kimtxu, en la calle Henao, en el número 17; la reserva es para las tres y cuarto y Raquel tiene a Claudia en Archanda de curso coaching, y la pobre tiene que andar a la carrera para estar en todos los sitios que la reclaman. Yo he bajado al centro dando un paseo de los de siempre: ascensores de Solokoetxe, etcétera. Antes de la hora me echo un zurito y un piti en un bar de los de frente al Kimtxu, pero a las tres decido esperar a la nena sentado en la mesa que nos tengan reservada; dicho y hecho. ¿La comida? Un menú degustación de platos "diferentes", a 55€ por cabeza. El papeo lo acompañamos con un caldo gaditano que está a medio c...
Durante este verano se han publicado varios reportajes en diferentes medios de notable importancia en el mundo anglosajón en los que se preguntaban con cierta 'envidia' por qué los países del sur de Europa disfrutan de una esperanza de vida tan alta si son mucho más pobres (en términos de renta per cápita) que EEUU o Reino Unido. The Economist o la Fox han sido algunos de los medios que han analizado, a raíz de un informe de una universidad norteamericana, las excelentes cifras presentes y futuras (expectativas) de la esperanza de vida de España o Italia.
No es la primera vez que medios de comunicación de EEUU o Reino Unido se preguntan por la elevada esperanza de vida de España y del sur de Europa en general. Ya en 2018 y 2019 se publicaron varios artículos en los que se ponía de relieve la 'buena salud' de unos españoles que "bebían y fumaban" más que la media. Sin embargo, el duro golpe de la pandemia del covid (afectó con dureza a España y el sur de Europa) generó una pausa en este tipo de artículos que ahora han vuelto con fuerza. Los últimos datos de Eurostat ya colocaban una vez más a España como el país con la mayor esperanza de vida de la UE. Ahora, varios medios anglosajones se preguntan cuál es el 'secreto' de España, Portugal, Francia, Italia o Malta.
El Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington ha publicado recientemente las proyecciones de longevidad para cada país del mundo hasta 2050. Los medios anglosajones han puesto el foco en el buen resultado de los países del sur de Europa, que pese a presentar un desarrollo económico inferior al de propio EEUU o Reino Unido cuentan con una esperanza de vida actual y futura que supera con creces a los de estos países. Así, la prestigiosa revista The Economist publicaba este verano un post en sus redes sociales en el que se preguntaba "Por qué en los países europeos del sur ...
Hoy tocaba portarse bien, mañana se avecina movimiento... en Baracaldo. Las primeras horas del día las he dedicado a no hacer nada productivo: un corte de pelo, una ducha, un afeitado, un par de horas en la butaca leyendo a Lipovetsky, un rato cepillando a Indi. Cerca ya del mediodía le sugiero a Raquel salir a comer por el barrio, y le parece muy bien. Son las dos y media cuando nos sentamos a una mesa en el Bar Santutxu. Menú. Los dos lo mismo de primero: unas vainas clásicas. De segundo, Raquel un entrecot de sutil grosor, un escalope para mí. De postre, ambos pedimos queso fresco con membrillo; y unos cafés solos sobre copita de Baileys con hielo, exquisitos. Raquel empalma la comida con un corte de pelo en Prim y un relajo en el Spa del Metropolitan. Mi sobremesa la hago en casita tranquilito, con Indi sobre mí,. disfrutando del partido de ayer de la semifinal de Copa, en el que el Athletic apeó de la competición al Atlético de Madrid, un total de 4-0, con un 3-0 el jueves en Bilbao; un partido de ésos que te dejan buen cuerpo. Y ya digo: velando armas para la fiesta de prejubilados de mañana en el Palacio Larrea, que esperemos que fluya guapamente.
Alcoy tiene numerosos rincones dignos de visita, como el Barranc del Cint, el Parc Natural de la Font Roja, el Racó de Sant Bonaventura y Els Canalons, o el Molinar.
Pero si hay un lugar especialmente querido por muchos alcoyanos, sobre todo por personas que han tenido voluntad de conservarlo, ese rincón es la ermita de la Cruz, más conocida como ermita de San Cristóbal -ermita de Sant Cristòfol- y también dedicada a San Vicente Mártir, uno de los lugares más bonitos para visitar en Alcoy.
Que la ermita esté ahora así, en buen estado, es gracias, sobre todo, al buen hacer, tiempo y esfuerzo de los jubilados y personas que la han reformado y conservado, además del buen hacer del artista y creativo Jesús Cees Faura, autor de los murales de arte urbano de la ermita cuya historia contaremos aquí mismo.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
Son las ocho de la mañana. Suena el móvil de Raquel, es Apa. Como otras veces, se está muriendo, no puede respirar, necesita ir a Urgencias y si le llevo yo... mejor. Raquel no puede contener la ira y le chilla y le manda a cascarla. Lo de siempre: nervios y cabreo a partes iguales. Afortunadamente la convenzo para que le bloquee en el móvil; y yo pongo el timbre del portero automático a cero. Su puta madre. A eso de las nueve y media bajo a recoger un paquete de Amazon a la frutería, que luego resultó ser algo para la Inma, y me largo al club de jubilados a encargarme de entregar el papeleo para hacer socio al poeta maldito, al maldito poeta. Cuando llego allí me encuentro una cola bastante nutrida... Pero qué voy a hacer? pues me acomodo y me dispongo a echarle paciencia a la historia. Después de hacer cola durante casi 2 horas, rodeado de vejetes nerviosos, haciendo cola y llevando número (49) ¿?, por fin he entregado los papeles del viejo para hacerle socio del club de jubilados de Santutxu. Tiene el nº 1117. Me han entregado un papel con el número y en los próximos días habrá que pasa a recoger el carnet. El resto del día en modo casero, cuidando a Raquel. Para comer: espaguetis con tomate. Y picoteos a lo largo del día y tele, mucha tele. A las ocho de la tarde Raquel se mide la temperatura con el termómetro de mercurio: 37,5º, fiebre. Por cierto, para eliminar dudas Raquel se ha hecho un PCR casero: negativo.
Nota Jesús.- Por cierto, y a modo de comentario, a lo de los jubilados he ido yo porque Raquel está pachucha, con algo tipo gripe. Y no me ha hecho mucha gracia, ya que el poeta ha vuelto a las andadas y desde ayer está dando por culo, que si no me funciona el móvil (lo tenía apagado y NO SABE ENCENDERLO), que si no sé cerrar una ventana (estaba en BATIENTE), que si esta mañana a primera hora pretendía que le llevara a Urgencias porque no respiraba bien... Lo de siempre, dando por culo. Supongo que lo de esta mañana, lo ...
Día sosegado. Raquel pasa el día en la central, de quedada con los nuevos prejubilados y con algunos de los viejos (Txerra, Arantza y Javi, Mikel, Cinta y alguno más sin interés). Aparece por casa a eso de las seis en un estado sorprendentemente aceptable; bien. Y yo? Poca hostia. Bajo al LIDL a comprar movidas. Preparo mi mítica sopa de muslos de pollo y me relajo disfrutando del encuentro de la final del Open de Australia, la que ganó el domingo Nadal a Medvedev, un partido intenso y emocionante; su 21 Gran Slam. Y poco poco más. [Seguimos viendo la T4 de The Sinner, que me gusta bastante, me entretiene]
Nota COVID.- Tachón ha dado positivo. Está asintomático total, confinado pero contento. Dice que se lo contagió Imanol en el último ensayo del grupo; pues vale.
Hace un par de días, y como quien no quiere la cosa, charloteamos los Mendizaleak por whatsapp y en cuatro líneas ya estábamos quedando para vernos. Y lo hicimos de la manera más sencilla: citándonos en el 5 Estrellas, en territorio de Jon, que está recién operado de su cadera, con su prótesis, etc, y aún camina apoyao en un par de muletas. [...] El cielo está soleado, la temperatura cálida; «a la mierda, me pongo unas bermudas». Las calles de Ariz están concurridas, las terrazas de los bares atestadas de jubilados y estudiantes. en el 5 Estrellas ya están sentados alrededor de una mesa vacía, la parejita Tocino y la Ribote, bueno, claro, y Jon. Al poco aparece Luis. En estas reuniones, y después de muchas semanas desde la última vez, lo perentorio es aprovechar el tiempo para que todo el mundo pueda exponer sus avatares, mientras como espectadores ávidos de información grabamos en la memoria volátil los detalles y las líneas generales. Avatares... - Los Tocino no tienen novedades - A la Yoli la noto mejor que nunca - Jon es un crack, anuncia que venden la casa de Otxandio - Luis María Ruiz Carriedo? ahí está, firme como roca, con su gym y sus clases de inglés. A la una aprox echamos el último pote Jon, Luis y yo, y damos por terminada la reunión. Metro y a casa, que Raquel no ha podido ponerse con la comida. Tres muslos que rondaban por la nevera y tres patatas que quedaban en el cesto dan forma a un guiso de muslos de pollo con patatas que me han quedado exquisitos.
Nota.- Los andamios comienzan a conquistar el patio