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41 Stefan Zweig: Las dos caras del escritorjueves, 03 de abril de 2025 :format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F316%2Fb60%2Fc51%2F316b60c51728e8b6f1d1f5ffeabfb569.jpg) Stefan Zweig no era ni tan pacifista ni europeísta: "Alemania debe golpear con los dos puños"
La editorial Bauplan publica por primera vez en español ocho artículos en los que el escritor austriaco defendió ir a la guerra en 1914 y exaltó la fuerza de la voluntad del pueblo austriaco y alemán
Stefan Zweig ha pasado a la historia, sobre todo en España, por ser el gran escritor pacifista y europeísta de entreguerras. Pero, como (casi) todos, él también tuvo sus propios cadáveres en el armario. Uno de los aspectos más contradictorios del autor de El mundo de ayer fue, precisamente, el fervor belicista que mostró en 1914 y 1915, en los inicios de la I Guerra Mundial. Ahí no hizo ningún llamamiento en sus artículos periodísticos ni a la calma, ni al europeísmo ni a la negociación ni a la diplomacia; al contrario, exaltó a Alemania y a Austria para ir a la guerra, para coger las armas y acabar con Francia con frases como “ahora Alemania debe golpear con ambos puños, de derecha a izquierda, para escapar del doble confinamiento al que le someten sus enemigos” (6 de agosto de 1914, Neue Freie Presse, de Viena). Todos tenemos una hemeroteca.
La buena fama de Zweig en nuestro país se la debemos en gran parte al magnífico editor Jaume Vallcorba, que puso en marcha la editorial Acantilado y que rescató la novelística, las biografías y las memorias del austriaco, que ya había tenido un éxito monumental en su propia época. Ahí hemos podido leer en estos últimos años en español las maravillosas (y bestseller) 24 horas en la vida de una mujer, Carta a una desconocida, Novela de ajedrez, el ya citado El mundo de ayer, El librero Mendel y biografías como la de María Antonieta, Fouché o Verlaine, por citar solo algunas. Y es ahí donde leíamos sobre esa formidable Viena de cafés e intelectuales… Ese mundo fantástico que se acabaría con la terrible guerra.
“Jaume Vallcorba fue muy listo porque aquellos libros daban una imagen de Europa que permit...leer más | #meta - #literatura - #zweig - #escritor - #alemania
42 Ray Loriga y la caverna de su concienciadomingo, 30 de marzo de 2025  «Nada que ver, claro». Esta frase resume la historia de la vida del narrador de TIM (Alfaguara). Y de Tim, ya de paso. Si es que Tim es verdaderamente el narrador, y no un amigo de este. U otro, ¿por qué no? Al fin y al cabo, en la última novela de Ray Loriga, nada tiene que ver, claro. El epitafio de su protagonista convertido en el de la propia novela. Sé que suena confuso, pero es que, esencialmente, ese es el sabor que se paladea en la lectura: una extraña mezcla entre intriga y confusión.
Se ha ido David Lynch a zumbar por las carreteras perdidas de la otra vida, y Ray, quien sé por su boca que fraguó amistad con Lynch (Loriga fuma American Spirit Azul a recomendación del cineasta) ha recogido su testigo de lo inexplicable. El libro derrapa en los arcenes de lo psicoanalítico, mientras aprieta el acelerador de unas distorsiones físicas propias de la escopolamina. Hay que estar sintonizado, vamos. Dejarse llevar por la onda. Como en una película de Giórgos Lánthimos, o en una novela de Thomas Pynchon. Aunque lo de Ray tenga poco que ver con la propuesta de ninguno de los dos.
No me he arrastrado hasta el resumen porque más allá de una premisa no hay mucho que resumir. Un tipo (¿tipe?) despierta en una cama. No sabe dónde está esa cama, sólo que está tumbado en una. Más quieto que un besugo congelado (como escribe el autor). El caso es que le da palo moverse, abrir los párpados, enfrentarse a la vida. Así que piensa. Se lanza a un torrente de reflexiones fragmentarias e interrogaciones. Una corriente submarina hacia ninguna parte, donde la perogrullada machadiana del caminante sin camino se hace carne.
En esta novela, los recuerdos son como esos goterones fríos que te atinan en la nuca cuando caminas tras el chaparrón bajo los alféizares de las ventanas. Algunos son largos. Un viaje a unas pozas. Una abuela que asegura haber avistado un OVNI. Otros más conceptuales. Perfiles de truhanes que ponen la cocaína en pañuelos para fingir que se suena... leer más | #meta - #literatura - #españa - #novela
43 Hacia el colapso de la civilización como ocurrió en la Edad de Broncedomingo, 09 de marzo de 2025  Para este historiador vamos hacia el colapso de la civilización como ocurrió en la Edad de Bronce
El estadounidense Eric H. Cline cree que hay factores que nos acercan a lo que sucedió en el año 1177 a.C y que culminó con civilizaciones como la egipcia, la hitita, la minoica y la micénica, y uno de ellos es el fin del comercio global.
En 1918, en el mismo año en el que terminó la Gran Guerra, el cataclismo europeo que devastó el continente y reconfiguró profundamente el orden mundial anterior, dominado por imperios, el filósofo e historiador alemán Oswald Spengler (1880-1936) publicó el primer volumen de La decadencia de Occidente, una obra en la que teorizaba que las civilizaciones, al igual que los organismos vivos, siguen un ciclo vital orgánico: nacimiento, juventud, madurez, vejez y muerte o lo que es lo mismo, que toda cultura pasaba por las etapas de crecimiento, auge y caída como cualquier organismo vivo.
Así había pasado con la egipcia, la grecolatina o la china, y así estaba ocurriendo con la occidental, que habría tenido su auge en el renacimiento y que para Spengler llegaba a su decadencia en ese mismo siglo XX. Sin embargo, todavía hubo un cataclismo aún peor, como fue la Segunda Guerra Mundial, a la que le siguió la Guerra Fría con la amenaza de la destrucción nuclear, y aun así, la civilización occidental superó esos posibles colapsos. Pero, ¿estamos ahora ante un final inevitable, como ocurrió con el Imperio Romano o, incluso antes, con la desaparición de los imperios y el comercio de la Edad de Bronce, cuando cayeron los egipcios, los hititas y las culturas minoica y micénica de los antiguos griegos?
¿Estamos ahora ante un final inevitable, como ocurrió con Roma o, incluso antes, con la desaparición de los imperios?
“La realidad es que hay algunas civilizaciones que se derrumban y otras que simplemente se transforman”, explica vía zoom a El Confidencial el antropólogo e historiador Eric H. Cline que... leer más | #edaddelbronce - #civilizacion - #colapso - #comercio - #mediterraneo
44 Me llamo Patric Gagne y soy sociópatajueves, 30 de enero de 2025 :format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F6ae%2Fe1a%2F2dc%2F6aee1a2dc87979ca91a633811be8ce72.jpg) Hay más sociópatas de los que piensas: son tus colegas de trabajo, son tus vecinos, eres tú... La psicóloga Patric Gagne revela en su libro de memorias 'Sociópata' cómo es el trastorno antisocial que padece y cómo tratar a las personas con falta de emociones complejas como la empatía.
La historia que estás a punto de leer es verdadera. Aunque me he esforzado al máximo por presentar la información de la forma más exacta que recuerdo, he condensado algunas épocas, he reconstruido algunos diálogos y he fusionado algunos personajes. He cambiado ciertos nombres, fechas y detalles para proteger la identidad de los inocentes (y de los que no lo son tanto).
Me llamo Patric Gagne y soy sociópata. Soy una madre y una esposa apasionada. Soy una psicóloga que motiva a sus pacientes. Soy de lo más encantadora y le caigo bien a la gente. Tengo muchos amigos. Soy miembro de un club de campo. Doy fiestas para celebrar todas las ocasiones que os podáis imaginar. Vivo en una casa bonita. Soy escritora. Me gusta cocinar. Voy a votar. Hago reír a la gente. Tengo un perro y un gato y, a la hora de recoger a los niños del cole, espero en el coche al lado de otras mujeres con perros y gatos.
A primera vista, soy como cualquier otra mujer estadounidense media. Las redes sociales confirman mi existencia como madre feliz y pareja amorosa con publicaciones casi narcisistas. Vuestros amigos seguramente me describirían como una persona amable, pero ¿sabes qué?
No aguanto a vuestros amigos.
Soy una mentirosa, una ladrona. Soy emocionalmente superficial. Soy casi inmune a los remordimientos y la culpa. Soy muy manipuladora. No me importa lo que piensen los demás. No me interesa la moral. No me interesa lo que me digan. Las normas no influyen en mi toma de decisiones. Soy capaz de casi todo.
¿Os suena de algo?
Si habéis elegido este libro, apostaría a que sí. Vosotros también podríais ser parte de los 15 millones de...leer más | #sociopatia - #paraleer - #psicologia
45 Historias, Heródoto - Notasmartes, 28 de enero de 2025  Estudio preliminar [¿prólogo?] Por María Rosa Lida de Malkiel
La Obra
Viajes
En su excurso de Egipto, Heródoto cuenta (ii, 143) el caso de su colega Hecateo, que se jactaba de descender de los dioses en decimosexto grado, y a quien los sacerdotes de Zeus en Tebas, mostraron, alineadas una junto a la otra, las estatuas de los sumos sacerdotes, de hijos a padres, hasta completar trescientas cuarenta y cinco generaciones cabales.
Estada en Atenas
"parece que es más fácil engañar a muchos que a uno solo" observa cáusticamente a propósito de Ariatágoras, quien atrajo a su alianza al pueblo de Atenas pero no al rey de Esparta...
Padre de la Historia
... esas horas griegas, marcadas por el número de gente que llena la plaza de la ciudad ("antes de mediodía", literalmente, "cuando está llena la plaza") esas distancias medidas en "jornadas para un hombre diligente" (literalmente, "para un hombre que lleva bien ceñida la ropa")...
seguimos en el prólogo
los getas, necios y fáciles de engañar, llevan su necedad al colmo de creer que no hay más dios que el de ellos
Demarato envía a Esparta aviso de la proyectada invasión. De igual modo, Dionisio de Focea, marino experto, se ofrece a adiestrar a los jonios, pero como éstos, incapaces de prolongada disciplina, malogran la campaña, Dionisio, después de combatir denodadamente con sus propias naves, acaba por hacerse pirata, pero nunca ataca a los griegos
Jerjes huye desaladamente de Grecia a Persia, afirma la vanidad patriótica griega, y los abderitas agregan que fue en Abdera donde aflojó por primera vez su cinturón: ¿cómo pintar más gráficamente lo precipitado de la fuga que impide todo pensamiento como no sea la huida misma, y la sensación de alivio físico del Rey al pisar suelo asiático?
La obra
El estilo oral ha dejado en la prosa de Heródoto su marca indeleble: a él se remo... leer más | #notas - #herodoto - #historiador - #grecia - #halicarnaso - #paraleer - #leyendo
46 Grimorio y caramillojueves, 09 de enero de 2025 Grimorio Un grimorio es un tipo de libro de conocimiento mágico europeo, generalmente datado desde mediados de la Baja Edad Media (siglo XIII) hasta el siglo XVIII; son muy pocos los que se datan en fechas anteriores al siglo XIII. Tales libros contienen cartas astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para aquelarres, lanzar encantamientos y hechizos, mezclar medicamentos, invocar entidades sobrenaturales y fabricar talismanes. Se conoce poco sobre el origen de muchas de las fórmulas mágicas, aunque es probable que sean el resultado de traducciones de conocimientos de magia oriental árabe fusionada con elementos occidentales.
Caramillo Se denomina caramillo (también caramilla o caramela) a un conjunto de flautas más o menos afines, hechas de caña, madera o hueso, con sonido muy agudo y lengüeta simple.1 Tradicionalmente el caramillo ha estado ligado al entorno pastoril, y se le considera el antecesor del clarinete. Durante la Edad Media fue un instrumento popular entre bufones y juglares, junto con otros instrumentos tales como violas, rabeles, mandoras, laúdes, fídulas y flautas.2 Ocasionalmente el término puede referirse a instrumentos de doble lengüeta y de sección cónica como los de la familia del oboe. En América caramillo puede aludir también instrumentos como la flauta de pan o a las flautas traveseras hechas de caña que e evolucionaron a partir del pífano. | #meta - #vocabulario - #lexico - #palabra
47 En Alemania y el antiguo Imperio austrohúngaro la Primera Guerra Mundial está olvidadajueves, 12 de diciembre de 2024  Alexander Watson: «En Alemania y el antiguo Imperio austrohúngaro la Primera Guerra Mundial está olvidada»
El Holocausto fue la culminación de una historia de violencia que arrancó en el siglo XX, y tuvo uno de sus episodios más salvajes entre 1914 y 1918. Todos los países europeos contribuyeron, en mayor o menor medida, a que tuviese lugar ese primer gran enfrentamiento bélico, pero la idea que ha transcendido es que la responsabilidad fue exclusiva de Alemania y Austria-Hungría. Alexander Watson ha escrito uno de los mejores libros de la Primera Guerra Mundial, El anillo de acero (Desperta Ferro), y lo ha hecho desde la perspectiva de los perdedores, las Potencias Centrales, que vivieron cuatro años enjaulados, sometidos a un duro bloqueo naval que provocó la muerte de cientos de miles de civiles. El plan alemán para ejecutar una guerra relámpago en sólo seis semanas fracasó, pero esa decepción no impidió que los ejércitos germanos y austrohúngaros resistieran un intenso asedio desde varios frentes. Las ansías de los políticos y militares de las dos naciones centroeuropeas por atacar a Serbia, primero, y la descabellada campaña de ataques submarinos a naves enemigas y neutrales, después, provocaron el desmoronamiento de un imperio y una amarga derrota que sirvió de simiente para el advenimiento del nazismo.
Hablamos en Zenda con Alexander Watson del «cheque en blanco» que el káiser Guillermo II le dio a los militares austrohúngaros para empezar la contienda, acerca del error alemán de atacar a los barcos estadounidenses y sobre el macabro legado de odio y antisemitismo que dejó la Primera Guerra Mundial.
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—El planteamiento de El anillo de acero es original. Pocas veces se hace un libro, una película o una serie desde el punto de vista de los perdedores. En el caso de la Primera Guerra Mundial, después de leer su libro, el lector descubre que sabía muy poco de las Potencias Centrales, del Imperio austrohúngaro y... leer más | #primeraguerramundial - #entrevista - #libro - #paraleer - #entrevista
48 La auténtica geopolítica de Putinmartes, 03 de diciembre de 2024  En la última reunión del grupo (o «club») Valdai, celebrada hace pocos días, en este mes de noviembre de 2024, Putin desarrolló algunas reflexiones que, para quienes nos dedicamos a estos temas, son usuales (enseguida lo demuestro), pero ratifican eso que es tan usual, al más alto nivel, y de un modo explícito.
Por una parte, apunta Putin, el mundo está siendo reconfigurado. No solamente por la conocida resiliencia rusa o por el auge chino, o por la gradual pero imparable evanescencia socioeconómica del bloque occidental, liderado, como siempre ha sucedido en el último siglo, por EEUU. Todo eso está ahí. Pero su mera cita es pura descripción, y no contiene análisis alguno. Por consiguiente, en términos académicos no podemos quedarnos ahí: sería demasiado básico.
El análisis —o la interpretación de lo que sucede, si se prefiere— viene siempre después (cuando lo haya). Que es ahora, en esta reflexión. Lo primero que señala Putin es que los cambios a los que estamos asistiendo, debido a la interconexión de los factores descritos en el párrafo anterior, es de un calado equivalente al de Westfalia o Yalta. Personalmente, creo que los cambios a los que estamos asistiendo son incluso mayores. Pero, de momento, dejemos hablar un poco más a Putin. Él plantea que el orden de Yalta ya iba más allá del establecido en Westfalia. No aporta razones, pero es fácil entender eso. Porque el orden de Yalta se basaba en una peculiar superposición de ejes de conflicto: más allá de la mera «razón de Estado» (sin que ésta desaparezca por completo) surgió un eje ideológico (es decir, la cobertura moral o cultural de una base económica) que abarcaba la competencia entre dos modelos contrapuestos (capitalismo y comunismo —me vale «socialismo real», por supuesto, e incluso elevo la apuesta: eso fue lo que dio de sí el «socialismo realmente posible»).
Eso ha terminado, seguro. De nuevo, se puede discutir dónde estamos. Pero ya no «dónde no estamos». Entonces, cojo el testig... leer más | #meta - #duguin - #putin - #rusia - #eurasianismo
49 El discurso oficial sobre las guerras carlistas es una patraña patéticadomingo, 01 de diciembre de 2024  El escritor defiende en su nuevo libro que Zumalacárregui proclamó la independencia del reino de Navarra y las tres provincias vascongadas en la primavera de 1834.
No fuimos. No somos. No seremos. Así, silenciando episodios históricos claves en el devenir de un pueblo es como los vencedores imponen su memoria y borran la de sus oponentes. Es la batalla por el relato, como se dice ahora. “Nosotros hemos sido un país conquistado desde el siglo XVI” y, como acostumbran a hacer, “los conquistadores han ocultado acontecimientos” para sofocar reivindicaciones futuras. Así lo afirma el escritor tafallés Jose Mari Esparza Zabalegi, que en Zumalacárregui y la República de los Pirineos (Txalaparta) defiende uno de esos “hechos” escondidos en aquella época, pero también en esta por una “casta de catedráticos que nos engañan” y difunden "patrañas patéticas". Y es que, en la primavera de 1834, Tomás de Zumalacárregui proclamó en Estella una república federal independiente con las cuatro provincias de Euskal Herria de este lado de la cordillera. Apenas duró tres meses, pero existió, según Esparza, que se ha apoyado en documentación histórica y en artículos de prensa de numerosos medios europeos que dieron cuenta, entonces, de lo que sucedía aquí durante la primera guerra carlista.
En este nuevo libro, el ensayista recoge numerosos testimonios de viajeros, escritores, periodistas, historiadores y militares que “desde diferentes países e ideologías hablaron y escribieron sobre estos sucesos" y afirmaron que fueron la defensa de los fueros y el afán de independencia “el motivo principal de las sublevaciones”, señala Ane Eslava Serrano, editora de Txalaparta. “11 historiadores reconocidos han introducido correcciones y aportaciones en este libro”, añade, y apunta que Xavier Irujo, director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, es el responsable del epílogo de un volumen que incluye ilustraciones y algunos documentos inéditos.
También es memori... leer más | #españa - #navarra - #euskadi - #carlismo - #guerra - #Zumalacárregui - #guerrascarlistas
50 El mar ancestralmiércoles, 23 de octubre de 2024 El mar ancestral se complementa con la otra gran pasión de Pérez-Reverte. «Yo estudié griego y latín en el colegio, crecí traduciendo a Jenofonte, Homero, Cicerón, César… La Odisea y la Eneida fueron mis libros de cabecera desde niño, mezclados con Julio Verne, los tebeos… Y luego, cuando salí al mundo, esas lecturas me ayudaron a comprender. En mi primera guerra de verdad, en el Chipre de 1974, iba por la calle y veía cómo los turcos atacaban porque, decían, los griegos se estaban tirando a sus mujeres: ahí estaban Troya, Andrómaca… Si no hubiera tenido esas lecturas previas, a lo mejor me habría arrastrado la vida y habría terminado borracho en un burdel o metiéndome cocaína». | #meta - #reverte - #paraleer
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