Iniciamos viaje al Sur al mediodía. Cargados hasta las cartolas, incluido colchoncillo nuevo, hemos arrancado a eso de la una y media. Un par de paradas por el camino para dar cuenta de la tortilla que preparé en casa y llegada a Manzanares a las ocho de la tarde. Cena chachi en Parador: - Jamón ibérico en mollete - Roast beef en tosta - Lomo de bacalao - Pollo en pepitoria - Bolitas de naranja y carajillos Una noche con caldera estomacal... jeje
Los fenicios fundaron la colonia de Baria, la actual Villaricos (Cuevas de Almanzora, Almería) allá por el siglo VIII a.C., formando parte de las numerosas fundaciones que podemos encontrar en esa época a lo largo de todo el litoral andaluz. Su ubicación responde al modelo conocido como “paisaje fenicio”, es decir localizaciones favorables para el acceso marítimo (pequeñas bahías o islas cercanas a la costa), de fácil defensa (islas o promontorios costeros) y con buenas comunicaciones hacia el interior (cursos fluviales navegables).
Pues bien, Baria contaba con todo esto, un buen puerto, colinas cercanas al mar y un río (Almanzora) y además, buena pesca para la industria de la salazón y el garum. Por si esto fuera poco, la cercana Sierra Almagrera proporcionaba galena argentífera (mineral del que se obtiene el plomo y la plata) y minerales mena de hierro. Fue precisamente esta riqueza mineral la que muchos siglos después (s.XIX) atrajo la atención de compañías mineras extranjeras. Uno de sus ingenieros, Luis Siret, de origen belga, sería el gran descubridor de Baria y de muchos otros enclaves arqueológicos de la provincia de Almería. Esta gran riqueza ha sido la causa de la prolongada ocupación de este rincón almeriense durante tantos siglos. Es de reseñar que ya antes de la llegada de los fenicios existió un asentamiento íbero, el cual coexistió pacíficamente junto a los nuevos colonos.
Salimos a pasear con la intención de entrar al Guggen a ver una expo de Kandiski, pero finalmente optamos por volver a casa a comernos una ensaladilla de La Oca en la terraza, echar unas cañas, unos vinos, unos petas y más tarde comer lomo con pimientos verdes y patatas fritas. El resto de la tarde se fue relajando hasta quedar apalancados viendo la tele.
Día de gestiones impositivas. En primer lugar cita con Hacienda para solicitar papeleo datos Renta2018 y clave Renta2019. Bueno, objetivo conseguido. Ufff En segundo lugar, cita con Rubén López Vigo en BK de Begoñalde para impresión papeleo datos fiscales 2018 y 2019. También objetivo logrado. Bien. En tercer lugar, cita con Gestoría para entrega de documentación. Quedo a la espera de que me avise la semana que viene para presentar las declaraciones, al menos la del 2018 lo más rápido posible. Después de comer he salido de tiendukis con Raquel por el centro. Hemos estado en La Oca comprando las delicatessen para enviar a Órgiva. Y poco más, ya que los bares están chapados por el COVID. Raquel sigue sufriendo de su talón izquierdo; pobre nena. El resto del día en casa. Por cierto, Raquel preparó lomos de cabracho en el horno, sobre patatas panaderas y cebolla en juliana, y le quedó de cine. Mmmm.
ENTRANTE Raquel con hojaldre relleno con embutido alpujarreño Correcto, poca grasa PRIMERO Pedro con un risotto de boletus Poco boletus, y sabor pasable, comestible sin más SEGUNDO Alberto con un lomo al horno y puré de patatas Ni tan mal, el puré ful POSTRE Inma con minitarta de manzana y helado Plato ganador por dos votos a uno... Pedro apostaba por sí mismo, jajaja
Después de comida partida de Chinchón, muy discutida. El primer viaje lo gano yo, el segundo Inma Y borrachera comunal
Con desgana acumulada me incorporo de la cama dispuesto a salir a caminar con Raquel, como tantas mañanas; pero sin ánimo real. Por fortuna mi pierna derecha ha respondido bien, incluso muy bien, incluso en el retorno al valle he vuelto a rematar la faena corriendo, corriendo sin dolores nuevos... Ah, y he estrenado las Salomon Trail nuevas: muy cómodas, muy deportivas, muy en mi talla. Al menos algo sale redondo. Comida? Salimos a las dos en dirección Fontibre, hemos reservado mesa a las tres en el restaurante Fuentebro, junto al nacimiento del Ebro. Pedimos un primero para compartir, unos langostinos rebozados al curry, y cada uno un segundo, Raquel entrecot y yo lomo de bacalao en tomate y pimientos, y un postre también para compartir, un milhojas a la naranja; lo regamos todo con un tinto de Liébana, de viñedos de montaña, muy rico. Luego paseamos junto al estanque del nacimiento del río, muy curioso, muy montado para las visitas, con sus patos y en ese plan. De allí vamos a Argüeso, a visitar el poblado cántabro y el castillo de San Vicente; la visita al poblado se frustra un tanto por la persistente llovizna y por la realidad de parque temático que nos echa para atrás; el castillo es otra cosa, es una realidad histórica, y la visita nos mola. Regresamos a casa a eso de las ocho. Un día duro; el futuro se presenta amenazador y poco halagüeño...
Cero caminar, cero de todo. Raquel me quiere, yo la quiero. Estoy deseando que se vayan y volver a la tranquilidad. Esta mañana he ido a Medina de compras al Mercadona. También a Correos a recoger mis Salomon de Trail; de talla bien, sólo queda probarlas.