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261 Conociendo Huelva Citysábado, 02 de noviembre de 2024  El plan del sábado es turistear por las calles de Huelva, fundamentalmente por el casco peatonal, para ir cogiendo el aire al ritmo humano y urbano de la ciudad. La primera salida nos lleva a visitar el mercado del Carmen, que está situado a tiro de piedra del ático; que es visible desde las barandas de la terrazona. El mercado está muy bien, destacando la abundancia de puestos de pescado y mariscos; gambas, camarones, cigalas, pargos, atunes, merluzas y pescadillas, de todo en abundancia. Mas como el plan de alimentación para este día es comer a mesa puesta, limitamos la compra a un par de botellas de vinos blancos de la comarca, o así. Dejamos las compras en casa y salimos a caminar, mientras damos tiempo a que una colada finalice en la lavadora y se pueda dejar al sol. Las calles peatonales están muy animadas y coloridas, repletas de comercios de todo tipo. Es asombrosa la diferente sensación que nos produjeron estas calles la noche de nuestra llegada, tan vacías y sin gracia; esta mañana se las nota vibrantes y acogedoras. Antes de lanzarnos a caminar sin rumbo hemos echado un vistazo exterior a un par de restaurantes cercanos al ático y que están muy bien catalogados en las webs; uno es el Rocataliata, otro el Azabache. Son poco más de las once y ambos están cerrados, pero también ambos ofrecen un aspecto correcto. Finalmente reservamos mesa en el primero, ya que en el Azabache lo tenían todo reservado. Colada al sol, compras básicas en los armarios... a caminar pues. Por la calle Rico y Rascón accedemos a la Plaza de las Monjas, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. La zona mola bastante, o mucho incluso. Por Avenida Martín Pinzón llegamos hasta la Plaza del Punto y vemos la fachada de la casa de Colón, que no visitamos pensando en hacerlo más adelante. Desandamos sobre nuestros pasos y nos vamos a conocer la Catedral; que no está mal, pero tampoco como para echar cohetes. En una terraza echamos un par de cañas y una tapa de brava... leer más | #2024tartessos - #restaurante - #rocataliata - #muelladeriotinto
262 Las cuevas más impresionantes de Álavaviernes, 01 de noviembre de 2024 Cueva de la Leze: un cañón subterráneo Uno de los sistemas subterráneos más impresionantes es la Cueva de la Leze, situada en la sierra de Altzania, entre Álava, Gipuzkoa y Navarra. Es una gruta que atraviesa de lado a lado una montaña, formando un túnel natural de más de 80 metros de altura.
Es un destino perfecto para los amantes del barranquismo y la espeleología, ya que en su interior fluye un río que se convierte en el escenario ideal para practicar deportes de aventura.
Lo que hace única a La Leze es que no es solo una cueva, sino un verdadero cañón subterráneo. Para explorarla, los visitantes deben descender en rappel desde lo alto de la montaña, siguiendo el curso del río entre estrechos pasajes y saltos de agua.
Cueva de los Goros: un refugio para la biodiversidad En las proximidades de la Sierra de Badaia, en los Montes Vascos, se encuentra la Cueva de los Goros. En su interior habitan diversas especies de murciélagos, algunas de ellas en peligro de extinción, por lo que la cueva esté protegida como refugio para estos animales.
Los expertos en espeleología y biología visitan regularmente la cueva para estudiar a estos mamíferos nocturnos, que juegan un papel esencial en el ecosistema.
La Cueva de los Goros también ofrece una gran belleza natural. En su interior, las estalactitas y estalagmitas, junto con los juegos de luces naturales que se producen por las aberturas en la roca, añaden un toque mágico a la visita.
Cueva de San Adrián: un túnel cargado de historia La Cueva de San Adrián, también conocida como el Túnel de San Adrián, es otro gran atractivo subterráneo. Situada en plena sierra de Aizkorri, muy cerca de la provincia de Álava, esta cueva ha sido un importante paso natural desde tiempos remotos.
Antiguamente, el túnel conectaba el norte y el sur de la Península Ibérica, siendo utilizado por pastores, comerciantes y peregrinos. De hecho, es parte del Camino de Santiago
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263 Visita nocturna etcéterajueves, 31 de octubre de 2024  Raquel está por fin de vacaciones, así que podemos hacer planes juntos. Salimos a caminar por la ciudad. Nos acercamos a la zona del Botánico y la zona Arqueológica del Cerro San Vicente. El paseo es muy agradable y las vistas desde las alturas compensan el escaso interés cultural al encontrar casi todos los accesos cerrados; muy soriano todo ello. Desde el CSV cruzamos el Tormes por el puente romano. Raquel se mea mucho y buscamos algo con urgencia. Justo cruzamos el río y entramos a un hotel que hay por allí. Raquel se desahoga y para celebrar nos echamos un tercio allí mismo. Recorremos la vereda del río y cruzamos de nuevo al lado antiguo por el puente de hierro. Tenemos reserva en el restaurante Corte y Cata a eso de las dos. El restaurante nos deja un poco fríos, pero comemos que es la cuestión. Descansamos durante la tarde para hacer acopio de energías para disfrutar de la visita nocturna a la catedral, que Raquel ha reservado a las 8:30. ¿La visita? Muy entretenida; hicimos unas risas a cuenta de un muchacha sueca o suiza que andaba por allá, con su madre, haciéndose la diva interesante, jajaja, ya digo: unas risas. Y ahí damos por terminado el salmantino día cenando ligero en el apartamento. | #2024tartessos - #2024salamanca - #2024DANA - #claustrolasdueñas - #restaurante - #corteycata - #catedral - #visitanocturna
264 Relax salmantinomiércoles, 30 de octubre de 2024 .jpg) Dejá vu: resacón en el Tormes. Jajaja, ay ama, cómo somos, pero no escarmentamos. Cuesta arrancar, pero se arranca. Raquel trabaja hasta más de las siete: la DANA ha dejado una estela de dolor y destrucción. Salgo a caminar pasadas las nueve. Recorro las calles del centro histórico hasta llegar al río, al arranque del Puente Romano. Un piti en medio del puente, y unas instantáneas. Cruzo a la otra margen del Tormes y por la vereda del río llego hasta el puente de Hierro, por el que recruzo el Tormes para iniciar el regreso al apartamento recorriendo la calle San Pablo. Antes de subir a ver qué hace la nena, compro en un negocio de comidas preparadas de la misma calle Toro una tortilla de patatas y unas raciones de ensaladilla... para hacer amaiketako y curar resaca. Con la tripa llena y mientras Raquel atiende el mogollón que se está produciendo en Valencia, consecuencia de la catástrofe, me acuesto un rato a reposar y me quedo frito; cuando reacciono ya es la una. Raquel está tan ocupada que se decide comer en el apartamento a base de platos preparados; así que bajo de nuevo al negocio de comidas preparadas. Crema de verduras, bacalao a la vizcaína y escalope; 28€. Nueva siestorra. Raquel abandona el PC pasadas las siete: hay que hacer receso y despejar la mente. Salimos y caminamos hasta el puente romano para verlo con su iluminación nocturna. Regresamos poco a poco hasta el centro a echar una caña mientras esperamos que den las nueve, que es la hora en la hemos hecho la reserva en el restaurante El Pecado. ¿La cena? Perfecta, sabrosa, cantidad adecuada y precio competitivo. Muy bien atendidos, una gozada, para repetir. | #2024tartessos - #2024salamanca - #2024DANA - #puenteromano - #restaurante - #elpecado
265 Vacaciones en arranque salmantinomartes, 29 de octubre de 2024 .jpg) Inicio vacacional.- Poco después de las nueve y media ya estamos circulando intensamente nerviosos por la AP-68. Antes de salir he preparado un par de suculentos sándwiches (tortilla francesa, jamón york, lechuga, tomate y mayonesa) para alimentarnos durante el viaje a Salamanca. Una primera parada en un área, cerca de Pancorbo, para tomar un café con leche; y una segunda parada en el aparcamiento de un hotel potroso para comer el almuerzo itinerante. El tiempo es fresco, se agradece que no sea extremo en ninguno de los sentidos. Llegamos a Salamanca a eso de las dos y poco. Aparcamos en el Parking Campillo y arrastrando el equipaje nos instalamos en el apartamento 3B de los Vega Gaiarooms. No es el mismo de la vez anterior (estuvimos en el 2C, uno de los que hacen esquina y tal), pero está muy bien, poco equipado pero bien. Lo de "poco equipado" lo digo porque apenas hay vajilla, la iluminación es muy justa y todo está muy a los mínimos, pero, repito, bien. Y a comer al Vida & Comida. Habíamos hecho una reserva para las tres y media, pero nos presentamos antes de las tres; aún así nos acomodan en una mesa estupenda, nos sirven un par de cañas y hojeamos, nunca mejor dicho, la carta periódica, jeje. Optamos por la opción de tres platos, dos verdes y uno rojo. Raquel: ravioli relleno de txangurro, puerros a la brasa y carrilleras super ricas; de postre una cosa rica con espuma de algo. Yo: ravioli también, velo de gamba, merluza en tempura y de postre ensalada de frutas. Regamos todo ello con un Reserva de los Arribes y rematamos con una copita de Moscatel. 100€. Con la tripa llena y el corazón ardiente nos damos un voltio por las maravillosas calles de la Salamanca de areniscas y blasones; joder qué cursi, jajaja. Y en fin, en el Carrefour de frente al apartamento compramos unos básicos para cenar y desayunar. Huevos, café en cápsulas Tassimo, leche, grisinis, aceite y una litrona. Con esos elementos y con un pepino y un tomate que traj... leer más | #2024tartessos - #2024salamanca - #apartamentos - #gaiarooms - #restaurante - #vida&comida - #2024DANA
266 Almodóvar: variaciones sobre la muertejueves, 24 de octubre de 2024 Es cierto que Almodóvar ya no pisa la calle, pero ¿quién la pisa? La calle, no el yo, es la odiosa. Lo que hay que hacer es lo que hace Almodóvar: quedarse en el búnker (una mansión en su caso, un cuartucho en el mío) forrado de colchones culturales hasta que todo esto pase. Es decir, la vida.
Cuando se está fuera de su curso, quedan solo dos diálogos posibles: con la cultura y con el tiempo; o sea, respecto a esto último, con la existencia despojada. Hay una estilización existencial, una simplificación. Queda lo que se ha hecho a lo largo de los siglos para pasar la vida y queda el fin de la vida.
El fin físico, porque hay un fin anterior. Me ha sorprendido que en La habitación de al lado, la nueva película de Pedro Almodóvar (que es de la que estoy escribiendo), se diga una frase que leí en El sexo y el espanto, de Pascal Quignard (no sé si se le ha ocurrido a su vez a Almodóvar, si viene en la novela de la que ha hecho el guion, Cuál es tu tormento, de Sigrid Nunez, o si Almodóvar está citando implícitamente a Quignard): «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino el sexo».
Hasta que se dice esa frase, yo estaba esperando algún encuentro sexual en la película. A modo de despedida corporal de los placeres. Pero no, el ámbito ya es tanático. Las preciosas casas de la película, el precioso hospital, todos con vistas, son ya sarcófagos (coloridos). De sexo solo se habla fuera, en el igualmente precioso jardín: pero es un sexo pasado, como de paraíso pasado. (Se me ocurre otra frase, a propósito de lo que dije al principio: «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino la calle».)
Fuera (además del excurso de la guerra y el del incendio) se habla también de apocalipsis climático, como de muerte global futura. Es la muy comentada secuencia de la turra de Turturro, en la terraza del restaurante campestre, con río. Pero si es una prédica del director, como se ha criticado, este se la toma con ironía, porque Julianne Moore le reprende. Tal v... leer más | #meta - #cine - #almodovar
267 Elíptica y la muela de Raquelmiércoles, 23 de octubre de 2024 Elíptica desde hacía meses: 40 minutos y casi 7 kilómetros. Un paseo a continuación hasta Deusto. Una comida a base de pepino, tomate y bonito sobre cebolla caramelizada. Una tarde descansando como un marajá. Raquel ha visitado a Susana, por su muela dolorida. La pobre está en un brete, pues cabe la posibilidad de que haya que extraer. De momento sale de la consulta con su receta de antibióticos. | #eliptica - #raquel - #susana - #dentista
268 El regreso de Douglas Coupland a la ficción: crónica de una sociedad en ruinasmiércoles, 23 de octubre de 2024  Ha regresado. El tío Douglas ha dejado que la vomitona de sus reflexiones vuelva a quedar atrapada en palabras para compartir con el mundo. Trece años nos ha tenido mirando al techo. Organizando las jornadas entre McEmpleos (así bautizó Coupland a lo que hoy llamamos minijobs) y los esquizoides retazos de las grandes encarnaciones del vacío en la cultura occidental. Pero ha vuelto. Y lo ha hecho a su manera. Con esa atinada capacidad para darle a cada momento su lugar en contenido y forma. Porque si Douglas Coupland (Rheinmünster, 1961) se pasó su primer éxito literario desmigajando los sinsentidos de la sociedad posmoderna, sacándole brillo a los huecos morales y a la emocionalidad anímica de la forma de vida tras la Guerra Fría, ahora despliega nuestra inquietud impaciente, multicultural y desordenada en 60 relatos. 60 bocados que casi coinciden con su edad, de no más de cuatro páginas cada uno y que ha titulado: Atracón (2024, Alianza). Me quitaría el sombrero si lo llevara. Que desde Generación X (1991), Coupland ha sabido encarnar la desilusión en sus personajes, arrojando luz sobre la desesperanza de las promesas generacionales incumplidas, es un hecho. Tampoco le ha temblado la mano a la hora de hablar de pejigueras tecnológicas, como en su novela Microsiervos (1995). O de la diarrea creativa de la cultura de masas: ahí están los cuentos de La vida después de Dios (1994). Y, por supuesto, sí ha tenido que tildar de «pequeños cretinos» a la juventud de un periodo dominado por la hiperactividad, el mileurismo e internet, como en Generación A (2009), pues también se ha despachado a gusto. Pero es que, 13 años después de su última ficción, vuelve a sobrecargar los microchips con lo que parece revelarse como una autocrítica muy funcional. Una suerte de ironía radicada en su capacidad para reprochar la impaciencia, la superficialidad y la bulimia de nuestro tiempo, dando a luz a una obra que baila perfectamente al son de esas características. Salvo que, claro,... leer más | #coupland - #paraleer
269 No sé, algo está pasandomartes, 22 de octubre de 2024  Sí, algo está pasando y no sé qué es. Es la sensación que me acompaña desde que el miedo y la desilusión hicieron acto de presencia en mi vida; todas las ideas caminaban de la mano hacia un lugar a la vez oscuro y luminoso, hacia una tierra de promesas sin cumplir, al lugar donde las palabras son el reflejo del pensamiento y donde éste no concede acta de deseo imposible a cualquier sueño... imposible. No he salido de casa en todo el día; no he sentido la necesidad; tengo cosas de las que ocuparme: lecturas, escrituras, ediciones y colores, lienzos en blanco que me murmuran utópicos momentos. Hoy me he centrado en dar salida poco a poco al exceso de vegetales que ocupan la nevera desde el sábado pasado, cuando Ima nos hizo la compra como para toda la semana e incluso más. Tenemos sobreabundancia de vainas, puerros, calabaza, piparras, puerros y tomates; además de pimientos asados, medio queso de Idiazabal, chorizo de Zamora, membrillo casero y nueces. El desafío no es cualquier cosa, este mediodía he cocinado la mitad de los puerros y una buena porción de calabaza, con la aportación de mi cosecha de una patata mediana y un par de dientes de ajo he preparado una especia de purrusalda, como primer plato; de segundo he albardado unos restos de pechuga de pollo que congelé hace unos días con el objetivo de usarlos en un arroz a nuestra manera, pero que han terminado en la sartén bien doraditos y bien rebozaditos. Una comida de menú de calidad, como siempre últimamente. Un chef en ciernes. Para la tarde he reservado unas horas de desfogue creativo. De tres a cinco un apalanque en la butaca dejándome llevar por el zapin; durante unos minutos me he detenido en una película ambientada en los años de la guerra de liberación de Argelia, en la que actuaban Alain Delon y Antony Quinn; original sin duda, parece suceder en un universo paralelo, como en un mundo irreal del que nos somos responsables. A eso de las cinco sale Raquel de casa con destino a su mundo yogui;... leer más |
270 El arqueólogo de la violenciadomingo, 20 de octubre de 2024 Entrevista con Alfredo González-Ruibal El arqueólogo de la violencia: "Nos acercamos a una guerra descentralizada y sin límites" El arqueólogo madrileño acaba de recoger el Premio Nacional de Ensayo por un libro que recorre la historia universal de la violencia a través de los restos arqueológicos encontrados.
Aunque se trata de una única persona, existen muchos Alfredo González-Ruibal (Madrid, 1976). Es el tuitero que nos acerca a los restos que va encontrando a través de @GuerraenlaUni, la voz de La historia es ayer y el escritor que acaba de ser galardonado con el Premio Nacional de Ensayo por Tierra Arrasada. En boca del jurado, se trata de "una apasionante y novedosa forma de presentar los conflictos armados desde la experiencia y el punto de vista de la arqueología de campo".
PREGUNTA. Tu libro es una historia de la violencia desde la arqueología. Se suele pensar que las sociedades primitivas son más violentas. ¿Cómo era el Paleolítico?
RESPUESTA. De violencia entre cazadores-recolectores tenemos muy poca evidencia. En primer lugar, porque tenemos menos evidencia que de otros periodos, pero también por la propia lógica de las sociedades paleolíticas. Por un lado, la densidad de población era mucho más baja, así que había menos competición por recursos que en las sociedades sedentarias. Y probablemente a partir del Paleolítico superior tenían instituciones que funcionaban relativamente bien. Hay que pensar, por ejemplo, en todos estos lugares con arte rupestre que probablemente son sitios rituales, sitios de agregación donde se juntaban diferentes grupos. Uno de los mecanismos a los que servían era para resolver conflictos sin necesidad de matarse. Es muy significativo que no tengamos un arte de la violencia en el Paleolítico.
P. La propiedad de la tierra también tiene algo que ver, porque en el Neolítico la tierra empieza a ser ya mucho más importante, ¿no? R. Sí, en el Neolítico ya podemos hablar de propie... leer más | #meta - #entrevista
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