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21 Irati y Rubénmiércoles, 06 de abril de 2022  Irati y Rubén. Palabras para recordar un miércoles de abril. Hace frío. Los andamios todavía ondean fuera, donde las ventanas muestran el polvo de las viejas calimas y el desastre que avanza hacia nuestras adormecidas entrañas. Las posibilidades sí existen; pero a quién le importa esto, mejor dejarlo ir. Cierto, conocer el buen camino no es la solución que buscamos. Cierto, el conocimiento no es la salvación. O quizás sea que la salvación es una idea insensata, un fin para el que no son necesarios los medios que nos promocionan los maestros del fin del mundo. Que se derrumbe el edificio que tan torpemente hemos construido puede que no sea sino el principio de algo que no sabemos concebir. La reacción ante el peligro varía en función de la distancia; es una de las leyes que Newton dejó en esbozo, quizás porque no daba con las variables y las constantes. En estos tiempos que me está tocando vivir es fácil percibir que la teoría está ahí, palpitando con fuerza, como queriendo romper el huevo de la ignorancia. No saber no es garantía de nada; maravilloso argumento que sirve para una cosa y para la contraria. Yo confieso que estas noches de vigilia, cuando me sumerjo bajo las sábanas y busco argumentos dulces que me inspiren un buen dormir, cuando dejo libertad a mis pensamientos para encender mundos que no conocen la moral ni los infinitos caminos que van desde el bien hasta el mal, estas noches me dejo llevar a un escenario azotado por la guerra, la verdadera, la que mata y la que te deja seco, la que te mata de hambre y de sed, la guerra que te retuerce el cuello y termina con toda tu provisión de lágrimas, la que anula las palabras y olvida y paraliza. En ese escenario, me pregunto, cuál pudiera ser mi papel, cómo me movería, hacia dónde. A bote pronto, mi voz interior, la que no calla nunca, me dice «huye, sobrevive»; recuerdo haber estado en una tesitura muy remotamente lejana un día de febrero, acurrucado sobre una litera junto a un tipo de Guadalajara,... leer más | #guerra
22 Anitua, el mejor dentista de Españalunes, 14 de febrero de 2022 Por su consulta en Vitoria pasan miles de pacientes al año y algunos tan conocidos como Rafa Nadal, su tío Toni, José Mota, David Bisbal o el rey emérito. Eduardo Anitua es el mejor dentista de España por su actividad investigadora y ocupa la posición 58 a nivel mundial, según el último ranking de la Universidad de Stanford que evalúa a los científicos más prestigiosos de todo el mundo. Otros nueve españoles aparecen en en el campo de la odontología.
Anitua, nacido en Vitoria en 1956, atesora 40 años de profesión y 30 de actividad investigadora. Además, mientras que la mayoría de los investigadores del ranking ejercen esa actividad en universidades o centros públicos, el vasco lo hace en su propia empresa. Fundó BTI Institute en 1999 y desde 2015 es la empresa biotecnológica española que más investiga anualmente.
Rafa Nadal, su tío Toni, David Bisbal, José Mota y el rey emérito han sido pacientes de Eduardo Anitua
Uno de sus mayores éxitos es el plasma rico en factores de crecimiento, una tecnología que surgió en el área de la odontología y que ahora han exportado a otras muchas especialidades. «El plasma rico en factores de crecimiento se basa en la obtención de nuestras propias proteínas a partir de nuestra sangre. Se obtiene un extracto de la sangre del propio paciente donde concentramos todas las proteínas responsables de la regeneración de los tejidos», explica Anitua en conversación con El Independiente.
En 1999 este científico publicó por primera vez su descubrimiento, que utilizaban para el tratamiento de los implantes bucales, con el objetivo de mejorar la regeneración y disminuir el dolor y la inflamación en los pacientes. «Con este plasma conseguimos optimizar la respuesta del organismo y hoy día tenemos ya las máximas evidencias que sustentan que esta técnica mejora la cicatricación, la regeneración ósea y hace además que todo esto sea con menor dolor e inflamación y por tanto mejorando significativamente la calidad de vida de ... leer más | #vitoria - #dentista
23 El Camino Real de Tierra Adentrosábado, 26 de junio de 2021 El mayor camino de las Américas: el Camino Real de Tierra Adentro.
Cuando partían de México, los colonos enfrentaban un viaje de más de mil kilómetros y seis meses de azares
Fue un camino épico, y esencial para los futuros Estados Unidos. El virreinato de Nueva España organizaba cada tres años una caravana llamada Conducta, para abastecer desde México las misiones y ranchos españoles de Nuevo México, Arizona y Texas, la llamada tierra de frontera, y para poblarla con nuevos colonos españoles. Era una larga comitiva, compuesta por familias, frailes y soldados, y seguida por rebaños de vacas, ovejas, cabras y caballos. Personas y enseres eran transportados en grandes carretas entoldadas tiradas por bueyes, las que luego veríamos en las películas de los pioneros angloamericanos desplazándose al Oeste.
La caravana trasladaba aperos, semillas, plantones, libros, muebles, cartas, papel, tinta, objetos litúrgicos… todo aquello que era necesario para dignificar la vida en aquellas remotas y desoladas tierras del norte. Y por el Camino Real de Tierra Adentro se inyectó la cultura española en el Suroeste norteamericano, así como el manejo ecuestre del ganado traído de las Marismas del Guadalquivir, y exportado más tarde al mundo por Hollywood como producto americano.
Los peligros del camino
Cuando partían de México, los colonos enfrentaban un viaje de más de mil kilómetros y seis meses de azares. A poco de salir acechaban bandas de ladrones asaltantes, ansiosos por hacerse con algún botín de la caravana. Luego se enfilaban los desiertos mexicanos de Guanajuato, Zacatecas y Chihuahua, penosas jornadas donde ocasionalmente las crecidas de ríos como el Nazas detenían semanas la marcha, hasta que bajaran las aguas.
En estos páramos habitaban tribus indias predadoras, cuyo empeño era hacerse con los caballos de la caravana, que robaban al amparo de las sombras. Pero los indios no desdeñaban raptar personas que se descuidaran, y hubo casos d... leer más |
24 Ross Douthatdomingo, 24 de enero de 2021 :format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F9b8%2F0d8%2Fcf1%2F9b80d8cf1054b0ef9a30795a6d87dc08.jpg) Sin sexo ni ambición: por qué según Ross Douthat "la decadencia puede durar mucho tiempo"
El periodista estadounidense defiende en 'La sociedad decadente' que el estancamiento de Occidente amenaza con extenderse a todo el planeta.
El cuerpo sin vida de Geoffrey Weglraz apareció en un coche aparcado en el East Village de Nueva York en el verano de 2018. Llevaba allí una semana pero nadie le había echado de menos. Nacido en los 50 en una familia numerosa, fue un niño feliz obsesionado con la carrera espacial, se casó y tuvo un hijo. En torno al cambio del milenio, ya divorciado, se quedó sin su trabajo de programador informático. Algo más ocurrió después. En 2013 le dieron el pedido equivocado en un McDonalds, regresó enfadado a reclamar y acabó por arrojar su hamburguesa a una empleada que resultó estar embarazada. La historia viralizó y su nombre quedó asociado en Google a aquella infamia. Intentó cambiar de identidad, trató de buscar trabajo hasta que, desesperado, compró veneno por internet. Y así la primera entrada asociada a su nombre en el buscador fue al fin sustituida por la de su suicidio.
Una historia deprimente que para el periodista estadounidense Ross Douthat ilustra el arco generacional de los 'baby boomers', la generación que protagonizó en su juventud y primera madurez la época de mayor progreso y bienestar de la historia de Occidente y que observa hoy cómo el polvo de la decadencia se extiende por todo el planeta y enferma de silicosis el porvenir. En 'La sociedad decadente' (Ariel), traducido ahora al español por Beatriz Ruiz Jara, Douthat afirma que hemos entrado en barrena, víctimas de nuestro propio éxito; y dibuja una sociedad estancada económicamente, incapaz de innovar más allá de los intangibles reinos virtuales, poblada por viejos numerosos que no arriesgan y jovenes escasos y célibes absortos en el porno, el Fortnite y la enésima cinta de Marvel o 'Star Wars', una pesadilla rosa &... leer más | #occidente - #entrevista - #decadencia
25 La patria de los Godossábado, 01 de abril de 2017 La patria de los Godos. (08-11-1998)
Parece ocioso decir que el corazón de la España Goda estuvo situado en Castilla. Más exactamente en esas tierras del Alto Ebro que hasta la Edad Media ostentaron siempre la capitalidad histórica del país. Histórica, militar y a menudo política... En el ámbito de la genuina Covadonga de Cilla Perlata nos encontramos con topónimos tan elocuentes como éstos: Tierra de Rodrigo / Val de Rodrigo (siglo XIII)... O Rodrigoda, en este caso más al oeste y en torno al Lago del Ebro.
Godo no es una palabra germánica, como se piensa, sino euskérica. Significa “dios” y los antiguos Kántabros conocían con ella a sus primeros antepasados... la ermita que estuvo emplazada justamente en Cilla Perlata, en la genuina Covadonga, tuvo por advocación nada menos que la de Nuestra Señora de los Godos de Cilla Perlata. Todavía existe una necrópolis rupestre en su entorno que, por supuesto, no es medieval... huelga decir que esta Virgen de los Godos de Cilla Perlata era la propia Virgen de Covadonga que se veneraba en esta misma población ribereña del Ebro. Godo es una corrupción de Gotto, forma alemana que a su vez se ha derivado del euskera Gozto o Gotzo con el que se designa a Dios, a los ángeles y al Espíritu Santo. Y aquí surge la sorpresa monumental y verdaderamente revolucionaria. Porque ese Gozto basko es una variante de Gazta, raíz del nombre euskérico de Castilla: Gaztella. Los genuinos Godos fueron, pues, los primitivos Gaztellanes o Castellanos del Alto Ebro, conocidos indistintamente -según las épocas- con este nombre y con los de Cántabros, Alabeses, Bizkaínos o Baskonzillos...
En un escrito fechado en el año 900 puede leerse: “He aquí que nosotros, los Gassalianes (= Gastallanes), hemos sugerido a nuestro abad, el presbítero Guisando del monasterio de San Juan de Orbañanos...” Luego en el año 900 los Castellanos se llamaban a sí mismo Gastallanes, fieles al verdadero nombre euskérico de Castilla, Gaztella... Y ahora en... leer más |
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