1 El valor de la atención
1 comentario martes, 06 de enero de 2026

La advertencia de Johann Hari: "Hemos perdido el superpoder de nuestra especie y no es solo por culpa del móvil"


Después de haberlo pasado muy mal durante bastantes años, el periodista y divulgador Johann Hari había llegado a la cima. La adaptación de su último libro (Tras el grito) había sido nominada a los Oscar y le salía el dinero por las orejas. Pero él se sentía irritado y ansioso demasiadas horas del día. Era incapaz de leer un libro o de ver una película sin distraerse. Su ahijado, un adolescente con el que no hacían carrera, pasaba días enteros saltando de una pantalla a otra, de una red social a otra, consumiendo compulsivamente vídeos de pocos segundos, porno, mensajes instantáneos, fotos... y todo el fast food que encontraba por las redes.

Mirarse en el espejo de una persona tan cercana, alguien "inteligente y sensible" que había perdido por completo el control de su vida, motivó a Hari a emprender primero un proceso de desintoxicación digital en un pueblo perdido y después un viaje por todo el mundo para preguntar a los investigadores más importantes sobre un asunto que, al principio, ni siquiera tenía etiqueta. Un problema que ahora, años después, define como la gran plaga de nuestros días: la crisis de atención que sufrimos millones de personas en todo el planeta. Esa creciente incapacidad para sentirse presente en el mundo.

Los investigadores que consultó Hari explicaron que el problema viene de atrás (nada menos que de finales del siglo XIX) y que se está acelerando a una velocidad vertiginosa, que el detonante no son solo los teléfonos móviles. Y que hay un montón de experimentos en marcha que hacen pensar que podemos combatir eficazmente contra esta "enfermedad de espíritu" si nos lo proponemos. El resultado está plasmado en un libro (El valor de la atención) que ha cosechado los elogios de cientos de personalidades del mundo anglosajón (de Hillary Clinton a Oprah Winfrey) y que fue traducido al español a principios de es...

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#entrevista - #psicologia - #sociologia - #atencion - #literatura - #elvalordelaatencion

2 El triunfo del narcisismo-leninismo
jueves, 27 de noviembre de 2025

Hacia el final de su Manual de resistencia, Pedro Sánchez dedica un capítulo a la celebración de las primarias.

«Fueron meses muy intensos —cuenta—, en los que comenzaba ya la transformación del partido». El PSOE estaba «muy vivo» y prueba de ello fue el acto que se organizó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sánchez bajaba conduciendo su propio coche por la Gran Vía y, al llegar a la confluencia con Alcalá, vio «una cola enorme», que llegaba «casi a la Puerta del Sol. […] Y me dije: ‘¿Qué pasará aquí? ¿Qué habrá, será un concierto?’». Se quedó «perplejo». Llamó a su equipo para comentárselo «y me lo dijeron: ‘Es gente que viene por ti, Pedro. Vienen a verte’».

¿Quién sino un cumplido narcisista incluiría una observación semejante en sus memorias?

Máximo Huerta, el efímero ministro de Cultura, no se quedaría menos perplejo un año después, cuando acudió a la Moncloa a presentar su dimisión. «Lo paradójico —recordaría en El hormiguero— fue que [Pedro Sánchez] empezó a hablar de él, de cómo lo vería la historia en el futuro. […] Empezó a hablar de [que] todos acaban mal en política, mira cómo acabó Zapatero, mira cómo acabó Aznar, mira cómo acabó González».

Y a continuación le preguntó sinceramente preocupado: «De mí, ¿qué dirán?».

«¿Qué tal me queda?»

En el cine los personajes narcisistas son habituales por su potencial cómico. Me viene a la mente el egocéntrico director de orquesta Max Beissart, que encarna Alexander Godunov en Esta casa es una ruina. En un momento de la película, Beissart acude a un concesionario de coches, se monta en un lujoso modelo y, tras colocarse la melena de un golpe de cabeza, pregunta poniéndose de perfil: «¿Qué tal me queda?».

También inspiran más ternura que animadversión las exhibiciones de vanidad de Isaac Asimov. En su autobiografía, el genio de la ciencia ficción cuenta machaconamente que tiene un cociente intelectual de 160; que el hermano de su novia se entretenía humilla...

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#españa - #psoe - #sanchez - #narcisismo - #socialismo

3 Acerca del sentido de la vida en los albores de un fin de época
miércoles, 23 de abril de 2025

Para Josep María Fericgla, antropólogo catalán, todos los fines de era son violentos, desordenados, sin espiritualidad, ni disciplina ni límites claros en nada


Josep María Fericgla, antropólogo catalán de una trayectoria tan dilatada como atípica y original en sus experiencias, habla sobre la vida y la muerte. Señala que un joven que no luche para expandirse, para aprender a vivir, para gozar de la vida, es tan absurdo como un anciano que no se prepare para la muerte, como sucede en occidente, donde se recurre a un festival de fármacos, de bótox y otros recursos y herramientas para disimular el paso del tiempo cuando el único sentido de la vida de un viejo es prepararse para tener una buena muerte. Fericgla está convencido que la única pandemia de la época es la depresión, que va a ir por más porque no es algo que se resuelva con fármacos, por más que algunas veces sean útiles. La depresión no se revierte con fármacos porque su origen es otro. Para él, la depresión tiene un padre y una madre. El padre es la presión social. La madre es la soledad.

Cuando una persona está sola, no tiene un grupo de referencia, una familia, amigos o un lugar común donde departir, convivir y compartir, como pasaba antes con las tribus y las familias extensas y además de eso siente la presión social de parecer, de tener, de comprar en general el resultado es la depresión. Interesante manera de contraponer los mandatos colonizadores del capitalismo en los sujetos y la necesidad de contraponer la convicción de que existen límites o expectativas no posibles. Por más que un enjambre de libros de autoayuda, iguales por dentro y por fuera, o grupos dirigidos por individuos inescrupulosos que no trepidan en depositar el peso de la responsabilidad de “ser feliz” en la dramática existencia de sus crédulos seguidores insistan con estas perversas corrientes new age, el verdadero sentido de la vida y de la muerte discurren por caminos absolutamente diferentes, que no dependen de l...

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#filosofia - #antropologia

4 El regreso de Douglas Coupland a la ficción: crónica de una sociedad en ruinas
miércoles, 23 de octubre de 2024

Ha regresado. El tío Douglas ha dejado que la vomitona de sus reflexiones vuelva a quedar atrapada en palabras para compartir con el mundo. Trece años nos ha tenido mirando al techo. Organizando las jornadas entre McEmpleos (así bautizó Coupland a lo que hoy llamamos minijobs) y los esquizoides retazos de las grandes encarnaciones del vacío en la cultura occidental. Pero ha vuelto. Y lo ha hecho a su manera. Con esa atinada capacidad para darle a cada momento su lugar en contenido y forma. Porque si Douglas Coupland (Rheinmünster, 1961) se pasó su primer éxito literario desmigajando los sinsentidos de la sociedad posmoderna, sacándole brillo a los huecos morales y a la emocionalidad anímica de la forma de vida tras la Guerra Fría, ahora despliega nuestra inquietud impaciente, multicultural y desordenada en 60 relatos. 60 bocados que casi coinciden con su edad, de no más de cuatro páginas cada uno y que ha titulado: Atracón (2024, Alianza).
Me quitaría el sombrero si lo llevara. Que desde Generación X (1991), Coupland ha sabido encarnar la desilusión en sus personajes, arrojando luz sobre la desesperanza de las promesas generacionales incumplidas, es un hecho. Tampoco le ha temblado la mano a la hora de hablar de pejigueras tecnológicas, como en su novela Microsiervos (1995). O de la diarrea creativa de la cultura de masas: ahí están los cuentos de La vida después de Dios (1994). Y, por supuesto, sí ha tenido que tildar de «pequeños cretinos» a la juventud de un periodo dominado por la hiperactividad, el mileurismo e internet, como en Generación A (2009), pues también se ha despachado a gusto.
Pero es que, 13 años después de su última ficción, vuelve a sobrecargar los microchips con lo que parece revelarse como una autocrítica muy funcional. Una suerte de ironía radicada en su capacidad para reprochar la impaciencia, la superficialidad y la bulimia de nuestro tiempo, dando a luz a una obra que baila perfectamente al son de esas características. Salvo que, claro,...

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#coupland - #paraleer

5 La casa del ahorcado
lunes, 22 de marzo de 2021

Mientras Juan Soto Ivars siga opinando, la cosa no puede estar tan mal. El columnista y escritor lleva años asomándose a los bordes del sentido común, avistando censuras, cancelaciones, excesos bienintencionados y tonterías de toda laya que pasan por modernidad y solo consiguen hacer callar a alguien. Su labor diaria es fundamental: contemplar la degeneración de los valores clásicos, denunciarlo y asumir las consecuencias. Como todavía no le han domesticado, ya digo, podemos alarmarnos lo justo. Ahora entrega un largo trabajo, sólido y chispeante, sobre la noción que agrupa toda la deriva ofendidita de nuestro tiempo: el tabú.
Hablamos con él sobre 'La casa del ahorcado' (Debate) por correo electrónico.

***
PREGUNTA
En la solapa de tu libro se lee: "Tiene un hijo y desde ese momento todo lo demás le da un poco igual". Es una buena forma de desmitificar la propia publicación de un libro, para empezar.

RESPUESTA
Lo que he descubierto es que la comparación entre tener un hijo y escribir un libro es una soberana gilipollez. Un libro lo puede escribir cualquiera; criar un hijo es otro cantar.

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PREGUNTA
¿Ahora con hijo te sientes más vulnerable o más fuerte frente a la crítica y las polémicas? Te juegas, como suele decirse, su pan.

RESPUESTA
Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien, que es muy diferente a seguir siendo hijo de alguien, en primer lugar porque ya no eres tú el ombligo del mundo. Esta atenuación del narcisismo la he notado, por ejemplo, cuando Cristina Fallarás decide que le conviene acusarme de maltratador y violento en Twitter por un artículo mío justo cuando está promocionando su libro, ¡qué casualidad! Antes de tener a Alejandro, ese episodio me hubiera podrido unos días, pero me pilló cambiando pañales, y dije: ¡a su salud! Me noto fuerte porque ahora soy padre de alguien y ya no soy el ombligo del mundo

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#tabú - #literatura - #periodismo

6 Fernando Savater: "La siniestra Ada Colau puede ser decisiva en Cataluña"
martes, 21 de noviembre de 2017

21.11.2017 – 05:00 H.
Fernando Savater (San Sebastián, 1947) no quiere callarse —no es que lo haya hecho nunca— y por eso ha decidido publicar 'Contra el separatismo' (Ariel, 2017), un "panfleto" —así advierte él mismo en el prólogo— que tiene como objetivo señalar las vergüenzas de los separatistas —catalanes y en general—, sí, pero también de los intelectuales "abstencionistas", de los medios de comunicación cómplices, de la "izquierda lerda", de los pacifistas que piden diálogo y de un Gobierno que no actuó "con la contundencia debida cuando empezaron los desacatos". Café para todos no, pero sí galletas. A mano abierta. Pero, sobre todo, con esta recopilación de algunos de sus artículos publicados en prensa en los últimos meses, Savater busca alentar a aquellos no nacionalistas silenciosos o silenciados a expresarse.
Portada de 'Contra el separatismo'.
Portada de 'Contra el separatismo'.
Dice Savater que "el nacionalismo es un narcisismo colectivo que puede ser leve y hasta simpático [...] o convertirse en una psicopatología agresiva que legitima guerras y propulsa a los peores demagogos". Dice Savater que la "marca nacionalizante" del separatismo catalán "no es otra que el odio a España y a todo lo que suene a español". Que hay siete razones —al menos— por las que hay que combatir el secesionismo: por ser "antidemocrático", "retrógrado", "antisocial", "dañino para la economía", "desestabilizador", creador de "amargura y frustración" y de "un peligroso precedente". Los pelos en la lengua, rapados al cero.
PREGUNTA. En un momento de 'Contra el separatismo', usted clasifica dos tipos de de separatistas, los "ignorantes", a los que "les han lavado el poco cerebro que Dios les dio", y los mentirosos a conciencia. Fuera de esa definición, ¿no cabe nadie más?
RESPUESTA. Siempre se habla de que hay gente con buena voluntad. Pero claro, si una persona con un desarrollo mental normal, que vive en una zona como Catal...

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#cataluña - #nacionalismo - #savater

© Zalberto | marzo - 2026