1 Con los flamenquis
viernes, 04 de julio de 2025

El día comienza con sus piernas y brazos mixtos, Maite en su esencia. Continúa con variadas compras; cajas transparentes para almacenar mis ropas; un pollo en el BM; variedad en el LIDL. Después de comer una ensalada de lechuga y cebolleta, unos filetes de pechuga de pollo a la plancha con guarnición abundante de cherris de la hermana de José Antonio (la que tiene invernadero en Vélez de Benaudalla) y pepino aliñado también de José Antonio, después de comer todo eso me he tirado en el sofá a escuchar una conferencia de Byung-Chul Han en la que elogia la ociosidad (la pereza), mientras Raquel veía una serie española (novedad) en la tele del cuarto. En eso estaba cuando Amazon nos ha traído una cuevita de verano para Indi; de entrada le ha interesado mucho más la caja en la que venía.
Patri y Tachón están de finde en Regules, en La Casa del Puente, donde estuvimos Raquel y yo allá por el 2017, en Marzo, cuando caminamos por los Collados del Asón por vez primera, haciendo la ruta de Senderos de Hondojón.
El acontecimiento del día es la quedada con los flamenquis (exceptuando a la parejita VIP; en las conversaciones se supo que Arantxa no está pasando por su mejor momento mental, atacada por sus propios fantasmas, tanto que le restan capacidades respiratorias; nos lo contó Irene, que tuvo que atenderla personalmente; en fin, es un problema que salta a la vista cuando se la trata; puro estrés y pura incapacidad para encauzar su vida, repleta de argucias propias de un miembro activo de las TCI, ya se sabe...). Hora y lugar: siete de la tarde en Indauchu/Indautxu, sin concretar hasta el último momento (ya en camino por la Gran Vía se decide que la reunión arranque en el Huevo Frito, en García Rivero). Cuando llegamos la nena y yo ya están esperando Irene, Héctor y el Marqués; la marquesa está en ruta, viene desde Lekeitio, donde últimamente aterriza a menudo por obligaciones paternales y maternales (un clásico).
Un buen rato en el Huevo Frito y no...

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#tachon - #patri - #cuevita - #Byung-Chul_Han - #ociosidad - #pereza - #flamenquis - #huevofrito - #casajesus - #fieston

2 APENDICE
El derecho a la pereza, Paul Lafargue
viernes, 04 de julio de 2025

APENDICE



Nuestros moralistas son gentes muy modestas; si bien inventaron el dogma del trabajo, dudan de su eficacia para tranquilizar el alma, regocijar el espíritu y mantener el buen funcionamiento de los riñones y otros órganos; quieren experimentar su uso sobre el pueblo, in anima vili, antes de volverlo contra los capitalistas, cuyos vicios tienen la misión de excusar y autorizar.

Pero, filósofos a cuatro centavos la docena, ¿por qué se exprimen así los sesos para elucubrar una moral cuya práctica no se atreven a aconsejar a sus amos? ¿Quieren que se burlen de vuestro dogma del trabajo, del que tanto se ufanan? ¿Quieren verlo escarnecido? Veamos la historia de los pueblos antiguos y los escritos de sus filósofos y de sus legisladores.

"Yo no sabría afirmar", dice el padre de la historia, Heródoto, "si los griegos han tomado de los egipcios el desprecio hacia el trabajo, porque encuentro el mismo desprecio establecido entre los tracios, los escitas, los persas, los lidios; en una palabra, porque en la mayoría de los pueblos bárbaros, los que aprenden las artes mecánicas, e incluso sus niños, son vistos como los últimos de los ciudadanos...Todos los griegos han sido educados en estos principios, particularmente los lacedemonios"[22].

"En Atenas, los ciudadanos eran verdaderos nobles que no debían ocuparse más que de la defensa y de la administración de la comunidad, como los guerreros salvajes de los cuales provenía su origen. Como debían entonces disponer de todo su tiempo para velar, debido a su fuerza intelectual y corporal, por los intereses de la república, cargaban a los esclavos con todo el trabajo. También entre los lacedemonios, las mismas mujeres no debían hilar ni tejer para no rebajar su nobleza"[23].

Los romanos conocían sólo dos oficios nobles y libres: la agricultura y las armas; todos los ciudadanos vivían por derecho a expensas del Tesoro, sin poder ser obligados a proveerse de su subsistencia por ninguna...

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3 La ociosidad es el fin último de la humanidad
1 comentario viernes, 04 de julio de 2025

Byung-Chul Han, filósofo: Hoy la gente se explota a sí misma voluntariamente creyendo que así se realiza


Para él, la ociosidad es revolucionaria, porque desde el silencio y la calma se puede repensar la existencia



“La ociosidad es el fin último de la humanidad”. Así de claro fue el filósofo surcoreano Byung-Chul Han durante su intervención hace tres años en el Paraninfo de la Magdalena, en Santander. El pensador fue el protagonista del ciclo cultural ‘En Contexto’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), coincidiendo además con el décimo aniversario de su popular ensayo La sociedad del cansancio. Para Han, recuperar el arte de no hacer nada no es una excentricidad, sino una necesidad urgente. Y no hay más que vernos corriendo todo el día de un lado para otro para reconocer que tiene razón.

Bajo una atmósfera de respeto y silencio casi ritual, el filósofo reivindicó una vida más contemplativa, lejos de la lógica de producción constante que domina nuestra era. “Hoy la gente se explota a sí misma voluntariamente creyendo que así se realiza”, apuntó. Según Han, el neoliberalismo ha logrado algo perverso: convertir el látigo del amo en un móvil inteligente que llevamos siempre en el bolsillo, y que usamos con entusiasmo.

Desde una mirada que mezcla tradición oriental y crítica social, Han habló de una “república de los vivos” donde las montañas, las plantas y las nubes sean también ciudadanas. Para combatir la crisis climática, no basta con cambiar de tecnologías; hay que modificar la relación que tenemos con la naturaleza, “contemplarla, no utilizarla”. En su discurso no hubo espacio para la tibieza: el activismo sin contemplación es solo ruido.

En su intervención, Han defendió con humor y profundidad cultural la herencia de la siesta en países mediterráneos como España. Citando a Paul Lafargue, el yerno de Marx que escribió El derecho a la pereza, elogió ese derecho a parar como antídoto frente a la explo...

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#filosofia - #conferencia - #lafargue

4 Año Nuevo en el Palomar
miércoles, 01 de enero de 2025

En vista de que Esther está cada día más en plan «sus manías y sus caprichos» este arranque de año, con su comida festejo correspondiente, se realiza en el Palomar y se encargan de la preparación de los manjares los habitantes de la casa. Yo me he puesto flamenco y he guisado unas vainas con patatas, para que Tachón esté más cómodo (sí, a comer el día de año nuevo sí ha venido el peque); también he hecho puré de patatas para acompañar al solomillo a la plancha que posteriormente quema la Tata, con gran maestría eso sí.
Además de los platos fuertes también se extienden sobre la mesa los restos de la cena y Raquel fríe de nuevo unas exquisitas croquetas de boletus, que le salen fetén. A los comensales no les hemos dado mucha cuerda y a eso de las cuatro y media todos han salido por la puerta llevando grandes y pesadas bolsas con los restos que no se van a consumir en casa; muchos dulce, muchos bebercios, pan, bollos suizos (que la Tata trajo 6 para comer con el jamón, una extravagancia familiar que hace bien en mantener para que no se pierda, y eso). Ya solitos los tres (Indi se ha portado fenomenal) nos hemos puesto manos a la obra dando forma al delicado arte de la ociosidad.

#jamada

5 Elogio de la ociosidad, por Bertrand Russell
jueves, 13 de octubre de 2022

I

Como la mayoría de mi generación, me crié con el dicho “Satanás encuentra algún mal que las manos ociosas puedan hacer”. Como fui un niño sumamente virtuoso, creí todo lo que me dijeron y adquirí una conciencia que me ha mantenido trabajando duro hasta el momento presente. Pero aunque mi conciencia ha controlado mis acciones, mis opiniones han sufrido una revolución. Creo que se trabaja demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es virtuoso causa un daño inmenso y que lo que se debe predicar en los países industriales modernos es muy diferente de lo que siempre se ha predicado. Todo el mundo conoce la historia del viajero en Nápoles que vio a doce mendigos tumbados al sol (era antes de los días de Mussolini) y ofreció una lira al más perezoso de ellos. Once de ellos se levantaron de un salto para reclamarla, así que se la dio al duodécimo. Este viajero estaba en lo cierto. Pero en los países que no disfrutan del sol mediterráneo la ociosidad es más difícil, y se necesitará una gran propaganda pública para inaugurarla. Espero que después de leer las siguientes páginas, los dirigentes de la YMCA inicien una campaña para inducir a los jóvenes de bien a no hacer nada. Si es así, no habré vivido en vano.

Antes de presentar mis propios argumentos en favor de la pereza, debo deshacerme de uno que no puedo aceptar. Siempre que una persona que ya tiene lo suficiente para vivir se propone dedicarse a algún trabajo cotidiano, como la enseñanza escolar o la mecanografía, se le dice que esa conducta quita el pan de la boca de los demás y, por lo tanto, es perversa. Si este argumento fuera válido, sólo sería necesario que todos fuéramos ociosos para que todos tuviéramos la boca llena de pan. Lo que olvidan quienes dicen esas cosas es que un hombre suele gastar lo que gana, y al gastarlo da empleo. Mientras un hombre gasta sus ingresos, pone tanto pan en la boca de los demás al gastarlo como el que les quita a los demás al ganarlo. El verdadero villano...

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6 Cómo ser inútil
jueves, 20 de enero de 2022

Siga el camino taoísta: recupere su vida y felicidad dejando de lado la necesidad de producir, esforzarse o servir a un propósito.

En el primer capítulo de la antigua obra maestra taoísta, el Zhuangzi (atribuido a Zhuang Zhou, c 369-286 a. C.) , hay un desfile de maravillosos animales y plantas: un pez llamado Roe, que mide miles de kilómetros de largo, se convierte en un magnífico pájaro llamado Peng, con una envergadura de miles de kilómetros de ancho, y una oruga y una rosa de Sharon que viven durante miles de años. El capítulo concluye con una discusión sobre otra maravilla de la naturaleza: un árbol inmenso, nudoso y lleno de verrugas, tan torcido y anudado que hace que su madera sea inutilizable para los carpinteros.

Huizi, un pensador de mentalidad lógica, censura el árbol como 'grande e inútil , ¡y por eso todos lo desprecian por igual!' Pero su amigo Zhuangzi responde en defensa del árbol torcido:

Plántalo en Ni siquiera nada, o en el campo de Amplio y sin límites, relájate y no hagas nada a su lado, o acuéstate para un sueño libre y fácil debajo de él.

A lo largo del libro, Zhuangzi sugiere de manera similar que es bueno divertirse. Es decir, no siempre debemos apuntar a la utilidad. No siempre debemos esforzarnos por producir o hacer cosas que nos beneficien a nosotros mismos oa los demás.

Zhuangzi vivió en un período extraordinariamente vibrante y fértil en el desarrollo del pensamiento chino . Estos pocos siglos, denominados el período de los Reinos Combatientes, fueron testigos del crecimiento de pensadores y escuelas de pensamiento, más tarde llamados taoísmo , confucianismo , legalismo, sofismo, yangismo y, importante para nuestra discusión sobre la "utilidad", mohismo.

Est...

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© Zalberto | marzo - 2026