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1 Navidad en Villa Mazzara, en Dosrius
jueves, 25 de diciembre de 2025

Es el día de los regalos, de las emociones infantiles y del compartir todo alrededor de la mesa (la inspiración es hoy un poco esquiva).
Cambio de estilo: passo al conciso esquema de los momentos.
Un café y a dejar pasar el tiempo hasta eso de las nueve y media en qué Irati y Rubén rasgan los envoltorios y descubren los pequeños tesoros. Los dos peques aun no tienen claro cómo va lo de los Reyes etc. Creo que son cosas de sus padres; cada cual a lo suyo.
Al terminar el acto fundamental del día... preparo tortilla francesa para Raquel y para mí. Después un paseo en coche al pueblo, que nos encontramos casi desierto; por suerte un bar está abierto y nos echamos unas cañas.
Comida del mediodía guisada por los Ros: caldo con garbanzos y sacramentos catalanes, muy bueno todo el despliegue. Además los clásicos canapés y los postres mató. Muy bien todo, pero estoy cansado y me apetece echar un apalanque en la cama. Siestón y vagueo desde las cuatro hasta las siete. Al reaccionar me pongo manos a la obra con las vainas y las patatas. En este punto estoy ahora mismo, escribiendo en un sofá mientras los chavales juegan a movidas muy muy muy frikis.
[cont.]
Las vainas con patatas? Un éxito total, no sólo no eran muchas sino que resultaron ser pocas; pero nada negativo que añadir, incluso el puntazo de ver a Irati disfrutando con las verduras, la que más, la mejor. Las vainas como medicina surtieron su efecto al día siguiente, tras recurrentes visitas al WC.
El día termina con media Dormidina y un descanso merecido. Lo hemos disfrutado. Me llena de felicidad ver a Raquel tan integrada, más que yo (incluso), participando como el que más. Por comentar alguna nota menos alegre: echo en falta a Indi; aunque sé que en Prim está en buenas manos, pero...
Navidad 2025 superada.

#2025dosrius - #2025barcelona - #villamazzara

2 Navidad 2025
Viaje al Este
miércoles, 24 de diciembre de 2025

Son las 5:55. Me cago. Me levanto y preparo café. Hago mis cosas y me siento al PC. Sobre las seis y media se levanta Raquel; tiene aún sin hacer su maleta y se pone a ello; yo lo dejé todo ayer bien preparado y bien controlado, para no estresarme más de la cuenta en las horas previas a iniciar el viaje. Los telediarios informan del tiempo invernal que nos espera estos próximos días y que afectará a las habituales zonas frías de la península; veremos cómo va la cosa, aunque yo siempre soy optimista.
Son las 9:01 y ya está todo el equipaje preparado en el pasillo; sólo falta cerrar la maleta de Raquel y Raquel en sí misma. El peque me manda foto de lo suyo y ya lo tiene controlado. Preparo un par de bocatas de jamón en barritas de pan integral, para el camino; también llevamos una bolsa de patatas fritas, y otra de almendras a la trufa.
Son la 10:10 y con lo de Tachón cargado en el maletero, que va a tope, emprendemos ruta; conduzco yo. El coche muestra una alarma en el cuentarrevoluciones del salpicadero: en color naranja una herradura invertida con una exclamación en el centro. Consultamos en el móvil y parece ser que es una alarma de presión baja en los neumáticos. Esto hace que paremos en la gasolinera de Arrigorriaga. La presión está bastante baja en las ruedas del lado derecho; las rellenamos y desaparece la alarma, y la incertidumbre. El viaje comienza de verdad.
Sobre las doce y media paramos en la gasolinera de Gallur a echar gasofa y una meada. Estirando las piernas nos comemos los bocatas de jamón y sin pausa seguimos con destino Soses, en el restaurante Lo Trull, donde comimos el año pasado.
Son las 14:45, aparcamos en Soses, en la Travesía del Sindicat. Nos acomodamos en la misma mesa que el pasado año. Menú: Raquel y yo crema de calabaza, Tachón brócoli al romescu, de primeros; de segundos, Raquel entrecot, Tachón salmón y yo Carrillera esofagante (he visto la sombra de la Parca a lo lejos, qué momento); de postre ellos yogur y yo crema potro...

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#2025dosrius - #2025barcelona - #villamazzara - #soses - #restaurante - #lotrull - #atragantamiento

3 No hay perdón sin arrepentimiento
sábado, 20 de diciembre de 2025

La cita es en Prim, a las dos del mediodía. Estoy bastante preocupado, o quizás no tanto, pero un poco sí. Pero finalmente todo ha ido bien, sin estridencias.
El plantel ha sido el esperado; sólo ha faltado a la cita Txetxu, que parece ser que el día anterior estuvo de jarana con los de su trabajo y abusó de comidas y bebidas poco digeribles y en ese plan. Así que hemos compartido mesa siete personas: Rebeca, Nerea y Juan Luis, Jorge y Esther, Raquel y yo.
La Tata nos ha alimentado a base de picoteos de los que ella domina: langostinos cocidos, anchoas de lata, pimientos rojos asados, bacalao en cachitos pequeños rebozados, biscotitos con bacalao en carpaccio adornado con ajo frito, solomillo en pedacitos sobre plancha caliente, patatas fritas casi quemadas y un par de dulces enormes de postre, de los cuales no puedo aportar el nombre (a mí esos platos me dejan indiferente y no soy capaz ni de dar una opinión). Bien la comida. Se beben tintos y blancos, que yo evito, y se brinda con cava, al que yo sólo doy un par de sorbitos; hemos llevado una botella de agua con gas para no darle al alcohol: yo he seguido el plan, Raquel no (esperable).
En la sobremesa se abren los regalos: Jorge le ha regalado una Air Fryer; Nerea una camiseta de fiesta; nosotros una orquídea en maceta; Rebeca y Raquel un par de entradas (para Jorge y Esther) para ir a un concierto de Luz Casal en el Movistar Arena de Madrid, noche de hotel incluida. Y ya.
Sobre las cinco de la tarde evacuamos y nos vamos a pasar una buena tarde en casa. Raquel se ha quitado un peso de encima y yo, qué decir, pues también. De esto saco conclusión: de ahora en adelante tengo que mantener una distancia con Esther que impida el roce, aunque para ello tenga que reprimir mis emociones y mis ideas; espero no caer de nuevo en la trampa de sus mierdas.
El día es húmedo y frío. En casa con Indi y con mis cosas soy feliz, no necesito nada más, ni necesito estar en otro lugar. Viéndolo así no queda más que con...

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#jamada - #prim - #perdon - #esther - #nerea - #juanluis - #jorge - #rebeca - #picassiano

4 El 66 y las teorías delirantes
jueves, 11 de diciembre de 2025

Cumplo los 66 en un momento de mi vida bastante tormentoso, todo desordenado el panorama como consecuencia de las desavenencias entre Esther y yo, que vienen desde el origen de los tiempos, desde que me hacía sufrir sin contemplaciones cuando en las reuniones festivas se regodeaba sacando a colación anécdotas su pasado en el que "qué bien lo pasamos aquella vez con Rober y Raquel", un mensaje sencillo y muy elocuente, un dardo que me lanzaba cada dos por tres sin una pizca de misericordia y que, en algunas ocasiones, conseguían darme en donde ya no podía controlar mi cabreo y montaba el cirio -recuerdo unas cuantas movidas con este guion: Uncastillo, Santelices, y más.
Este año no hay contacto entre Esther y yo, y por ende tampoco con Raquel si estoy yo de por medio. Este año hemos reservado mesa en el Kate Zaharra; mesa para dos a las dos y media.
Hago tiempo saliendo a caminar por donde voy casi siempre. Me llego hasta el puente de Euskalduna y regreso por entre calles, para subir por los ascensores de Solokoetxe, tras hacer un amago de coger el metro en San Nicolás y tener que recular de regreso a las calles al no tener la Barik en la cartera (debí dejarla en el bolsillo trasero del pantalón que usé algún día anterior). En el BM de Garamendi compro lechuga, rúcula, helados, y algo más; cosas para la comida con el peque, el viernes.
A lo que vamos, al Kate Zaharra. Subimos en taxi. El día es espléndido, como merezco, por supuesto. El plan es el clásico: pase por la bodega a comer jamón y lomo con unos tragos de un Piérolas de medio litro; y arriba nos instalan en una mesa en la zona central, casi en el mismo sitio que la anterior vez que estuvimos la nena y yo.
El menú, como se puede ver en la factura: menestra cojonuda, sopa de pescado perfecta y medio Rey al horno, insuperable. De postre Un coulant. Bebemos el cava de siempre y yo me pido un solo con una copita de Baileys. Una comida inolvidable.
Bajamos caminando y pasamos el resto del día en plan...

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#cumpleaños - #sesentayseis - #katezaharra

5 Buen domingo casero
domingo, 23 de noviembre de 2025

Tranquilidad y buenos alimentos. La nena tiene metida en la cabeza la ida de cocinar guiso de carne de toda la vida, con su zancarrón, etc; pero todo eso es sólo una ensoñación, un recuerdo de algo que nunca sucedió, una utopía culinaria. Me da igual; todo me da igual -o casi todo- si veo a mi novia feliz, cocinando feliz, bebiendo feliz mientras cocina y también después; esto es lo importante: la esquiva felicidad cotidiana.
A media mañana hemos salido tirando del carrito de la compra, que portaba en su interior el relleno nórdico recién lavado en casa, para llegarnos a la lavandería de la calle Santutxu, en el cruce donde me suele dejar Jon cuando regresamos del monte. Mientras yo iba a la lavandería, Raquel se ha acercado al estanco sito en el cruce Prim Iturribide a comprar sus paquetitos de Terea; quedamos en el bar de junto al Piérolas a echar un pincho de tortilla con café con leche -muy excelente todo ello-. Seguido recogemos el relleno ya seco y regresamos a casa; hacemos una parada en Telenécora para que la nena se compre una botella de blanco «Tierra de Lobo» y una ración de caracolillos -caracolillos que a mí me tiene dicho que no le lleve, que Antonio los pone flojos y fríos, aunque se ve que si los compra ella todo eso desaparece o mejora ostensiblemente-. Y a casa.
Así que Raquel se encarga de preparar la comida del mediodía, la importante. Guisa ella la carne de vacuno -carne comprada en el Mercadona, ful en sí misma- con cuatro patatas de tamaño hermoso; las patatas le quedan exquisitas, la carne no tanto: está dura como el cuero duro. Da igual, como he dicho antes; da igual si todo son sonrisas y buenas sentimientos. Al terminar de comer y de recoger la cocina nos aposentamos en nuestros respectivos lugares habituales, Raquel en el dormitorio y yo en la butaca de la sala. Raquel me sorprende en los postres: me comunica que aún le queda un poco de perejil, lo último, y a mí me saca una sonrisa de oreja a oreja -estoy hecho un porreta sin rem...

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6 De nuevo... Cádiz
viernes, 24 de octubre de 2025

De buena mañana salimos de Ciudad Rodrigo con destino Cádiz, bajo unas nubes grises que desprenden lluvia fina y pertinaz. Antes de tomar posesión del apartamento gaditano hemos de para a comer en El Bichero, en Jerez, donde hay reserva y ganas de repetir la experiencia del anterior viaje. Por el camino hacemos un parada para tapear ensaladilla y cerveza en la gigantesca área de servicio de Leo 24h., donde también hicimos parada no hace un año -ver tag#2025cadiz-. Por el camino sentimos, vemos, como mejora la perspectiva meteorológica y como el sol se impone a las nubes en el cielo.
El Bichero. Nos instalan en la misma mesa de la vez anterior -qué cosas-. Y el menú que pedimos también se asemeja... Tomate aliñao, pescaditos fritos: boquerones, acedías y choco. Un postre rápido y a la carretera.
Cádiz. Dejamos el coche en el parking de Canalejas, justo al lado de donde hemos reservado. El piso es de Airbnb y le sale a la nena por unos 1000€ las ocho noches. Son las cuatro y media cuando estrechamos la mano -más bien son besos en las mejillas- de una navarrica establecida en Cádiz. El piso es IMPRESIONANTE: es grande, luminoso, con vistas al puerto, con dos baños completos, con vestidor en el dormitorio principal, con una isla en la cocina, con dos balcones coquetos desde los que chismorrear tranquilamente; una maravilla.
Tras dejar el abundante equipaje en la casa, salimos a dar las primeras vueltas por la ciudad y a aprovisionarnos de algunos básicos fundamentales para los desayunos y tal y cual.
Super bien todo. Compramos huevos, leche y cervezas y nos retiramos a descansar. Cuando me tumbo en la cama por fin, no encuentro palabras del gustito que sentí, casi me derrito -ah, y la nena trajo un poco de perejil... ufff-. Una noche muy reparadora.

#202510cadiz - #202510ciudadrodrigo - #jerez - #restaurante - #elbichero - #apartamento - #airbnb - #perejil

7 Comida en Portugal
Quinta do Prado Verde
jueves, 23 de octubre de 2025

Tras la visita a Siega Verde cruzamos la frontera luso-española y nos adentramos en los dominios de nuestro esquivo vecino, ése al que unidos daríamos lugar a una potencia ibérica, temida por anglosajones y demás calaña.
El restaurante elegido es el Quinta do Prado Verde. El sitio es un lugar con todo tipo de instalaciones hoteleras; camping, restaurante, piscina, apartamentos, etc.
La comida ha resultado ser una gozada. Abundantes raciones y platos bien trabajados. Raquel como entrecot y yo como bacalao frito. De entrante nos plantan una tremenda ensalada con de todo; muy rica. El postre, el Molotov, un placer para los sentidos; jeje.
Un gran experiencia, y barata: 69€.

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8 Visita a Siega Verde
jueves, 23 de octubre de 2025

Desayunamos en casa los huevos cocidos que trajimos de casa, sobre tostadas de pan blanco. Sin pausa subimos al coche para ir al yacimiento de Siega Verde para acudir a la cita de la visita guiada, a las 11 de la mañana.
Siega Verde. Guía Alejandro. El grupo es un cuarteto, una pareja de Madrid y nosotros dos. La visita es una gozada.
Al terminar la visita partimos en busca del restaurante, en Portugal, junto a la frontera. La Quinta do Prado Verde. Llegamos una hora antes de la hora, solicitamos mesa para comer y nos instalan en una mesa estupenda; todo rodado. La comida es pantagruélica: ensalada de la casa, con de todo; bacalao frito con verduras pochadas y patatas fritas o asadas; entrecot con montaña de patatas fritas; molotov entre pecho y espalda de postre; dos cortados. La cuenta asciende a 68€; muy bien de precio.
Regresamos, yo me acuesto a descansar y Raquel sale a caminar por la ciudad y a comprar provisiones para la cena.

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9 Martes de tranquis
martes, 14 de octubre de 2025

Me encantan los días laborables, y no me preguntes porqué. Un martes sin nada importante de lo que ocuparme, sin contratiempos, sin tareas inexcusables, sin obligaciones, es un martes como dios manda, de los buenos.
Me basta con usar parte del tiempo en las tareas cotidianas -que reconozco que me gustan- y el resto del tiempo en mis movidas de webmaster e intelectual sabiondillo. En el tema de lo cotidiano es prioritario el mundo de la cocina: las compras, la comida y la cena. Pero antes de nada toca dedicar una hora a partir de las ocho a mover el esqueleto con pesas y gomas, siguiendo las instrucciones de Maite -que hay que decir que apenas modifica nada, pero buen-; sesión de piernas esta mañana.
Después del culto al cuerpo en la parte física, continuo con el culto en la parte estética: ducha, afeitado y maqueado para salir a la calle tal que pimpollo otoñal. Sí, he salido mochila azul al hombro a recorrer el circuito de muchos otros días. Ascensores de Solokoetxe, Casco Viejo, Puente del Arenal y primera etapa en Primark. Caen dos camisetas de las de 3,5€, con estampados pectorales y sedosas y hermosas. Segunda etapa en la sexta planta del Corte Inglés; caen dos bolsas de medio kilo de café de Etiopía y una, también de medio kilo, de intenso café ugandés, de Uganda. 48€ invertidos en café. Donde las mascotas le compro a Indi un pack de tarrinas de las que le molan. Tercera etapa: regreso a casa con los frutos de mi expedición.

Culinaria.


Comida. Coliflor pequeña de primero y pechuga de pollo a la plancha con guarnición de coles de Bruselas salteadas de segundo; de postre cuajada, creo.
Cena. Tortilla de calabacín, cebolla y chalota, con guarnición de cherris salteados; de postre yogur, creo.

Bricomanía.


A destacar en este día el trabajito de bricolaje que me curré como quien no quiere la cosa: la instalación de una luz de manejo "manual" en el interior del módulo de la caldera, para poner luz en la oscuridad del escurridor....

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#primark - #corteingles - #cafeetiopia - #cafeuganda - #luzcaldera - #conteraVervi - #escaleraVervi

10 Montañeo en Castro
miércoles, 01 de octubre de 2025

He quedado con Jon en el 5 estrellas a eso de las ocho y media; las chicas y las perras nos esperan en la parada de autobús en Barakaldo a las nueve. Pincho tortilla y cafecito y nos vamos a Baraka. Las chicas están esperando, se cargan los trastos y partimos con destino Allendelagua, cerquita de Castro.
La ruta arranca en pendiente por un terreno con maleza y calizas. Al poco de comenzar nos increpa un paisano que tenía un chamizo petado de perros y ladridos; el tema es que tiene sueltas ovejas y cabras y le preocupa la gente que va con perros, pero no es nuestro caso, las perrillas son inofensivas totalmente. El recorrido es en pendiente y cansino; el remate hasta la cima es en modo "usar las manos". Llegamos a lo alto sin incidencias; selfis y para abajo. Mi pie izquierdo, tobillo incluido, me duele todo el rato, no lo suficiente como para impedirme andar, pero sí bastante como para estar todo el rato pensando en "porqué habré venido en estas condiciones". Son las dos y media cuando aparcamos en Saltacaballos, junto al restaurante Ibarbia, donde ya hemos comido otras dos veces; nos está esperando MiJavi que no ha podido montañear porque anda con sus temas de médicos, sus manos que se duermen y sus pies con dedos retorcidos. Nos echamos una caña con limón y a comer. Me pido cocido montañés de primero y hígado encebollado de segundo; de postre queso con membrillo. 15€ por cabeza. La peña pidió pescados churruscados al horno con preve, que tenían pintaza. Sin pausa Jon me deja en Santutxu y yo me arrastro cojeando hasta casa. Un día intenso y divertido.
Raquel no está en casa: día de actividades con Nerea y Esther. Han comido en un restaurante griego en Henao 30 y a media tarde han asistido a una función teatral en la que Anabel Alonso se monta un monólogo truño, muy como de otras épocas más machistas; en fin, lo woke es lo que tiene. Mientras tanto yo he zanganeado hasta que Raquel ha reaparecido en casa; un par de petas y mucha tele.

#monte - #castro - #restaurante - #ibarbia - #saltacaballos - #petas

© Zalberto | enero - 2026