Para este historiador vamos hacia el colapso de la civilización como ocurrió en la Edad de Bronce
El estadounidense Eric H. Cline cree que hay factores que nos acercan a lo que sucedió en el año 1177 a.C y que culminó con civilizaciones como la egipcia, la hitita, la minoica y la micénica, y uno de ellos es el fin del comercio global.
En 1918, en el mismo año en el que terminó la Gran Guerra, el cataclismo europeo que devastó el continente y reconfiguró profundamente el orden mundial anterior, dominado por imperios, el filósofo e historiador alemán Oswald Spengler (1880-1936) publicó el primer volumen de La decadencia de Occidente, una obra en la que teorizaba que las civilizaciones, al igual que los organismos vivos, siguen un ciclo vital orgánico: nacimiento, juventud, madurez, vejez y muerte o lo que es lo mismo, que toda cultura pasaba por las etapas de crecimiento, auge y caída como cualquier organismo vivo.
Así había pasado con la egipcia, la grecolatina o la china, y así estaba ocurriendo con la occidental, que habría tenido su auge en el renacimiento y que para Spengler llegaba a su decadencia en ese mismo siglo XX. Sin embargo, todavía hubo un cataclismo aún peor, como fue la Segunda Guerra Mundial, a la que le siguió la Guerra Fría con la amenaza de la destrucción nuclear, y aun así, la civilización occidental superó esos posibles colapsos. Pero, ¿estamos ahora ante un final inevitable, como ocurrió con el Imperio Romano o, incluso antes, con la desaparición de los imperios y el comercio de la Edad de Bronce, cuando cayeron los egipcios, los hititas y las culturas minoica y micénica de los antiguos griegos?
¿Estamos ahora ante un final inevitable, como ocurrió con Roma o, incluso antes, con la desaparición de los imperios?
“La realidad es que hay algunas civilizaciones que se derrumban y otras que simplemente se transforman”, explica vía zoom a El Confidencial el antropólogo e historiador Eric H. Cline que...
Una encuesta del Jewish People Policy Institute ha revelado que «más de ocho de cada diez israelíes judíos apoyan el plan» propuesto por el presidente Donald Trump de limpiar étnicamente la Franja de Gaza de palestinos reasentándolos en Egipto y Jordania.
La encuesta también encontró que entre la minoría de israelíes que no apoyaban el plan de Trump, sólo el 13% se oponía porque lo consideraba inmoral. Entre los israelíes judíos específicamente, el número que se opone a la limpieza étnica de Gaza por razones morales es de solo el tres por ciento.
Un tres por ciento. Si eso no es un signo de una sociedad moralmente enferma, no sé qué lo sería.
Para que quede claro, estamos hablando de expulsar permanentemente a una población indígena de su tierra natal a escala masiva para que su territorio pueda ser reclamado por colonos. Este es el tipo de crimen que incluso una conciencia medianamente formada reconocería inmediatamente como profundamente inmoral, pero entre los judíos israelíes, esa cifra es sólo del tres por ciento.
La degeneración moral que hace posible tal falta de empatía humana básica a gran escala es la consecuencia natural de todo lo que el Estado de Israel es y siempre ha sido. A los judíos israelíes se les adoctrina desde que nacen para que consideren a los palestinos menos que humanos, porque de lo contrario el Israel moderno no tendría sentido. No tiene sentido que un Estado de apartheid en el que un grupo recibe un trato preferente sobre los demás se haya colocado encima de una civilización preexistente a la que se robó violentamente la tierra, los derechos y la dignidad, si se considera que todas las partes implicadas son iguales. Así que se les enseña a no verlas como iguales.
Sin embargo, este envenenamiento sistemático de la conciencia tiene repercusiones en todo tipo de ámbitos. Una encuesta de 2011 publicada por Haaretz reveló que el 61% de los hombres israelíes no considera violación el sexo forzado con un conoc...
Niccolò di Bernardo dei Machiavelli (Florencia, 3 de mayo de 1469-ibidem, 21 de junio de 1527), conocido como Nicolás Maquiavelo, fue un diplomático, autor, filósofo político y escritor italiano, considerado el padre de la filosofía política moderna y de la ciencia política. Fue asimismo una figura relevante del Renacimiento italiano. En 1513 escribió su tratado de doctrina política titulado El príncipe, publicado póstumamente en Roma en 1531.
Nació en el pequeño pueblo de San Casciano in Val di Pesa, a unos 15 km de Florencia, el 3 de mayo de 1469, hijo de Bernardo Machiavelli, un abogado perteneciente a una empobrecida rama de una antigua familia influyente de Florencia, y de Bartolomea di Stefano Nelli, ambos de familias cultas y de orígenes nobiliarios, pero con pocos recursos a causa de las deudas del padre.
Entre 1498 y 1512 estuvo a cargo de una oficina pública y visitó varias cortes en Francia, Alemania y otras ciudades-estado italianas en misiones diplomáticas. En 1512 fue encarcelado por un breve periodo en Florencia, y después fue exiliado y despachado a San Casciano. Murió en Florencia en 1527 y fue sepultado en la Basílica de la Santa Cruz.
A primera hora me he entretenido dando un giro total a la zona de la pared donde cuelgan los mandos a distancia. He desmontado las tablillas de colores y he montado en su lugar una estantería infantil que compramos ayer en IKEA. Me ha quedado bien y el resultado es simpático. Después he colgado una colada y me he dicho «voy a dar un respiro a mi hernia y me voy a apalancar a ver unas conferencias de las que me gustan». Y sí, a lo largo del día he estado sumergido en el universo histórico de los habitantes de la tierra de Canaán, ésos que conocemos como los «fenicios», sumergido con gran placer. Ello ha consistido en visionar en la tele varias conferencias de la Fundación Juan March; una maravilla de conferencias. Me han servido para ponerme un poco más al día en lo relacionado con esos pueblos, ciudades, etcétera. Aún me quedan un par de ellas por ver, pues creo que son seis y habré visto tres o cuatro, aprox. Antes de darle a lo fenicio he despachado muy interesado un documental que versaba sobre la figura de Stalin, muy bien hecho y muy ilustrativo. Dejo enlace. Raquel ha salido a su yoga y ha regresado cerca del mediodía. Se ha ocupado de la comida: sopa de pescado y bacalao fresco rebozado sin sal (jajaja). Y tras recoger los cacharros nos hemos entregado de nuevo a la holganza, ella con sus pelis rollo -en esta ocasión un truño con Brad Pitt y George Clooney, jajaja, con esos mimbres es fácil imaginar la previsibilidad del guión-.
En la mitología griega, Protesilao (Πρωτεσίλαος) o Protésilas (etimológicamente, significa «el primero del pueblo») fue un héroe en la guerra de Troya que ya era venerado en Tracia y Tesalia.[1] Dares Frigio dice que «era de cuerpo blanco, de rostro distinguido, rápido, resuelto y temerario».[2]
Genealogía y matrimonio Oriundo de la ciudad tesalia de Fílace, según Homero era hijo de Íficlo Filácida y hermano mayor de Podarces.[3] Su madre era Astíoque.[4] Hesíodo alega, sin embargo, que ambos eran primos, y que el altivo Protesilao era hijo de Áctor. Higino es el único autor que refiere que el nombre original de Protesilao era Yolao, y que su madre era una tal Diomedea. Lo habían llamado Protesilao porque había sido el primero (πρῶτος, prótos) de todos en morir durante la guerra de Troya.[5]
Protesilao mandó mensajes al palacio de Tindáreo en Lacedemonia para participar como uno de los pretendientes de Helena.[6] No prevaleció contra Menelao y Protesilao terminó desposándose con Laodamía, hija de Acasto,[7] o bien con Polidora, hija de Meleagro.[8]
Su muerte en Troya Inmediatamente después de casarse, Protesilao acudió a la expedición contra Troya. Un oráculo había profetizado que el primer griego que pisara la tierra al desembarcar sería el primero en morir. Protesilao, conociendo la profecía, pisó el primero la tierra, y murió más tarde tras matar a varios troyanos,[9] aunque antes de que él saltara a tierra, el astuto Odiseo lanzó su escudo a la orilla y saltó sobre él. Dependiendo de los autores, fue Héctor, Euforbo, Eneas, o Cicno quien mató a Protesilao.
Después de la muerte de Protesilao, su hermano Podarces ocupó su puesto en la guerra de Troya. Al terminar esta, los griegos instauraron unas fiestas o juegos en honor al nacimiento de Protesilao: las Protesiliadas.
En mitología, los macrobianos[1] (en griego antiguo: μακροβίοι: «los de larga vida») eran un pueblo legendario caracterizado por gran longevidad, evocado por autores griegos y romanos. Según los distintos autores, este pueblo estuvo situado en varios lugares del mundo: Etiopía, India, costa occidental de África, pero siempre en los límites del mundo conocido.
Según la fábula, los macrobianos vivían mil años en perenne juventud.
Macrobianos de Etiopía Varios autores elucubraron que los macrobianos radicaban en África. Heródoto, en el libro III de su Historia, narra acerca de un pueblo de etíopes longevos que habitaban en la costa del sur de Libia, en la extremidad meridional de la ecúmene (el mundo conocido).[2] Según su relato, el emperador persa Cambises II, tras su conquista de Egipto, envió embajadores a Macrobia en el año 525 a. C. llevando lujosos regalos para atraer su sumisión.
Su longevidad se debía a una fuente cuya agua tenía una densidad tan baja que nada podía flotar en ella, y exhalaba olor a violetas: proporcionaba a la piel un tacto untuoso como el de una unción con aceite.[3] Por otra parte, en el país de los macrobianos etíopes, el cobre era un metal muy raro, más preciado que el oro, por lo cual las cadenas de los prisioneros estaban hechas de este metal precioso.
En esta región se encontraba el lugar denominado Mesa del Sol, un santuario donde diariamente los servidores depositaban comida para todo aquel que necesitara alimentarse.[4] Los etíopes disponían de una técnica de embalsamamiento que consistía en embalsamar el cuerpo después de haberle aplicado una capa de yeso, que se pintaba completamente con la imagen del difunto, antes de colocarlo en posición vertical en un féretro de una piedra transparente local fácilmente modelable. Los sarcófagos transparentes así obtenidos, que tienen las propiedades de preservar los cuerpos y de impedir la em...
En el pueblo de Alhambra, Ciudad Real, se localiza la antigua ciudad romana de Laminio, municipio flavio muy nombrado en los itinerarios antiguos de las vías romanas. Aquí vamos a hacer un pequeño recorrido por un tramo de la vía romana que comunicaba Laminio con Titulcia y que sale de esta primera ciudad en dirección noreste.
El Castillo de Capilla está en la localidad de Capilla que es un municipio español, perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura) ubicado sobre un risco. El castillo domina las llanuras del río Zújar, y se encuentra en el límite de las comarcas de La Siberia y La Serena, con características de ambas zonas.
Fue erigido por los musulmanes, y durante la ocupación de los mismos ya era un enclave estratégico en las comunicaciones entre Mérida, Sevilla, Córdoba, Almadén y Toledo. El pueblo de Capilla y su castillo fueron conquistados en 1226 por el rey Fernando III de Castilla y León, que lo donó a la Orden del Temple en 1236, tras la conquista de Córdoba. Lo convirtieron en una encomienda hasta su desaparición en 1312,5 pasando a estar bajo los dominios de los Alcántara, en la persona del Maestre de Alcántara Gonzalo Pérez. El castillo de Capilla, leventado por los musulmanes, fue reedificado por los cristianos.7
Este Castillo, junto con el cercano Castillo de Almorchón, que también había pertenecido a los caballeros templarios y por tanto pasó a pertenecer a la Orden de Alcántara, formaban un importante bastión en la zona donde esta orden se desenvolvía. A finales del siglo XIV, el Castillo de Capilla pasó a estar bajo la tutela real y algo más tarde bajo la jurisdicción de la ciudad de Toledo. A principios del siglo XV pasó a depender de la Casa de Béjar pues la compró el «camarero mayor del rey», don Diego López de Zúñiga, en el año 1382 por 280 000 maravedís. En los primeros años del siglo XVI pasó a formar parte del patrimonio de uno de sus descendientes, don Álvaro de Zúñiga, con la otorgación de Capilla y Burguillos.
En el año 1777, cuando falleció sin sucesor el XII duque de Béjar, Joaquín López de Zúñiga y Castro heredó estos castillos María Josefa de la Soledad Alfonso-Pimentel y Téllez-Girón, XII duquesa de Benavente, esposa de Pedro de Alcántara Téllez-Girón y P...
Pável Stepánovich Najímov (en ruso: Павел Степанович Нахимов; 5 de julio de 1802 - 12 de julio de 1855) fue un almirante ruso, uno de los más famosos de la historia de la Armada de Rusia, célebre por haber sido comandante de las fuerzas navales y terrestres en el Sitio de Sebastopol, durante la Guerra de Crimea.
Biografía Nació el 5 de julio de 1802 en el pueblo de Gorodok, dentro del uyezd de Vyazma, de la Gobernación de Smolensk (Imperio ruso). En 1815, cuando Najímov tenía 13 años, entró a la Morskóy Dvoryánskiy Korpus (Escuela Naval para la Nobleza), ubicada en San Petersburgo. Su primer viaje por el mar lo hizo en el año 1817, a bordo del barco Feniks, recorriendo las costas de Suecia y Dinamarca. Poco después, Najímov fue promovido al cargo de oficial no comisionado. En febrero de 1818, Najímov paso varias pruebas y exámenes para iniciarse como Guardiamarina e inmediatamente fue asignado a la tripulación Flotski Ekipazh, de la Flota Naval Rusa del Báltico.
Al principio de su carrera naval, la experiencia de Najímov se limitó haciendo viajes por el Mar Báltico, e inclusive un viaje más extenso del puerto del Mar Blanco de Arjánguelsk a la base naval de Kronstadt, cerca de San Petersburgo. En marzo de 1822, Najímov fue asignado a la fragata Kreiser ("Cruiser"); y la embarcación participó en una expedición alrededor del mundo, dirigida por el oficial naval y explorador ruso Mijaíl Lázarev, quien ya tenía cierta experiencia realizado este tipo de viajes.
Durante aquel viaje, el cual duro alrededor de tres años, Najímov fue ascendido al grado de teniente. Al concluir el viaje, Najímov recibió su primer condecoración, la Orden de San Vladimiro (grado IV). Después, regresó a Smolensk y fue asignado al buque de guerra de 74 cañones "Azov", el cual realizó su viaje inaugural desde Arjánguelsk a Kronstadt, en el otoño...
Casas-Ibáñez es un municipio y localidad española de la provincia de Albacete, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
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