Después, marcamos la morcilla de cebolla, cortada a rodajas, en la cazuela y retiramos.
Incorporamos el chorizo, la panceta y el picadillo de cerdo para que se doren las carnes. Retiramos y reservamos.
A continuación, en la misma paella, incorporamos la cebolla roja y el pimiento rojo picados pequeños y dejamos cocinar.
Agregamos el ajo también picado, la pulpa de ñora hidratada y removemos para homogeneizar los sabores y enseguida incorporamos las carnes, a excepción de la morcilla y el arroz.
Nacaramos el arroz y mojamos con el caldo de cocido y el zumo de un limón.
Dejamos cocer durante unos 18 minutos. Al final de la cocción, incorporamos la morcilla que hemos marcado al principio.
Terminamos con un poco de ralladura de limón y de cebollino picado.
Un toque de chile o salsa picante al gusto (opcional)
Aguacate al gusto (opcional)
Sal
Pimienta
¿Cómo los preparo?
Solo tienes que cortar la cebolla en dados, y dorarla hasta que se vuelva transparente.
Añadir el tomate también cortado en dados y sin el pedúnculo y darle vueltas durante un par de minutos.
Añadir los huevos ligeramente batidos, bajar el fuego al mínimo y añadir el cilantro o el perejil, cuajar al gusto y servir: a mí personalmente me gustan cremosos, no demasiado hechos.
¿Qué más puedo añadirles?
Son un plato perfecto para reciclar esos pequeños restos que no dan para una ración (y corren el riesgo de quedarse perdidos por la nevera hasta que se estropean). Por ejemplo, ese trocito de pollo que sobró del asado -como en el caso de la foto-, unos champiñones o un poco de salsa de tomate o boloñesa de carne o soja texturizada. Si tienes un resto de guiso de legumbres, también puedes añadírselo (escúrrelas previamente si tienen mucho líquido).
También les dará alegría una puntita de jamón, unos daditos de bacon o un toque de chorizo, y algo de ese queso que amenaza con secarse, previamente rallado. También puedes cambiar el cilantro o perejil por cualquier hierba fresca que tengas; la albahaca y el cebollino le irán especialmente bien.
Si tenemos trozos de verduras que hemos dejado a medias de otras recetas, también podemos añadirlas, siempre que tengamos en cuenta su tiempo de cocción y el punto en el que las queremos. Podemos jugar con el tamaño de las mismas para ajustar puntos de cocción; por ejemplo la zanahoria y el calabacín pueden hacerse más o menos a la vez si cortamos la primera mucho más pequeña que el segundo (o directamente la rallamos, versión vagueras total). El h...
En el maravilloso y cuasi infinito universo de las croquetas, las de patata emergen y prometen ponérselo muy difícil a las acreditadas de tu madre (o a las de tu abuela). Para que puedas comprobarlo de primera mano, aquí tienes tres deliciosas recetas.
Crocché italiano
Ingredientes 500 g de patatas 80 g de queso parmesano rallado o de oveja curado rallado 2 huevos Pimienta y perejil Sal Pan rallado Aceite de oliva
Preparación Cocer las patatas en abundante agua con sal hasta que queden tiernas. Pelarlas y triturarlas con el pasapurés o con un tenedor cuando aún estén calientes. Luego deja enfriar. Añade a las patatas queso rallado, huevo, sal, pimienta y perejil bien picados. Mezcla bien con las manos y deja reposar unos 10 minutos. Coge pequeñas porciones de masa y empieza a formar las croquetas (forma alargada). Pasarlas por huevo, pan rallado y sal y freír.
Croquetas de patata y jamón
Ingredientes 1 kilo de patatas 225 gramos de jamón cocido o jamón curado) 2 cucharadas de queso rallado 4 huevos Pan rallado Aceite de oliva Sal
Preparación Lavar y cocer las patatas con la piel en una olla con agua y sal hasta que estén tiernas. Refrescarlas ligeramente, pelarlas y aplástarlas con un tenedor. Pica bien pequeño el jamón y mézclalo con las patatas. Batir 3 huevos con una pizca de sal y vertirlos sobre la masa de patata y jamón. Añadir el queso rallado y mezclar bien todos los ingredientes hasta conseguir una masa compacta. Formar las croquetas y pasarlas por huevo, pan rallado y freír en abundante aceite. Dejar escurrir en un papel de cocina para que suelten el aceite sobrante.
Croquetas de patata y bacalao
Ingredientes 200 g de migas de bacalao 2 dientes de ajo Perejil fresco Sal Pimienta negra molida 1 huevo Pan rallado Aceite de oliva virgen
Preparación Poner el bacalao en remojo 24 horas antes para...
El sustituto más saludable al huevo frito: el huevo a la plancha
Esta versión es ideal para sustituir al huevo frito. Se usa muy poco aceite, una gota basta, incluso nada si tenemos una buena sartén antiadherente. Echamos el huevo cuando la sartén esté bien caliente, inmediatamente, bajamos el fuego y tapamos. La clave para que quede perfecto es ponerle la tapa. Con el vapor que se genera, la clara quedará bien hecha y la yema líquida.
Una alternativa que me encanta es hacer el típico plato de patatas con huevo frito sustituyendo la patata por tiras de boniato al horno y huevo a la plancha. Una opción más saludable e igual de apetecible.
Cómo cocer el huevo duro perfecto
¿Cuántos minutos hacen falta para cocer el huevo duro perfecto? Depende, porque para gustos colores. El primer consejo es meter el huevo siempre cuando el agua ya haya empezado a hervir con la ayuda de una cuchara. Así no se romperá. Una vez dentro, cronometra: -11 minutos: si te gustan muy hechos - 9 minutos: si te gustan al punto - 7 minutos: si te gustan jugosos - 5 minutos: si quieres que la yema quede líquida ¡El de 5 minutos queda genial en tostadas y el de 9 es perfecto para el salmorejo!
El truco para que no se te rompa el huevo poché
Si has intentado más de una vez hacer un huevo poché o escalfado pero ha sido todo un fracaso estos trucos te vendrán bien.
El primero, y muy importante, es usar huevos frescos. Son más firmes y tienen una consistencia menos líquida por lo que es más fácil que no se te rompan. Además, si se cuelan, soltarán la parte más líquida de la clara y evitarás los hilos que se forman, consiguiendo una forma más redonda. El segundo es poner una cucharada de vinagre de manzana al agua: ayuda a coagular la clara del huevo rápidamente y evita que se desparrame.
Una vez está listo el huevo y el agua recuerda siempre: ¡No tiene que llegar a hervir! La temperatura perfecta...