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61 En Deusto: Susana y pasta italiana
1 comentario jueves, 12 de diciembre de 2024

A las 14:15 cita con Susana; Raquel para quitar los puntos y yo para echar un vistazo. Susana me dice que ya puedo empezar a limpiarme con eléctrico, pero con mucho cuidado. Raquel le paga la deuda y queda a la espera de la siguiente ronda; lo mismo yo, pero sin pagar deuda (estoy en modo ahorro).
Y aprovechando que estamos en Deusto y que es la hora de comer, y que podemos comer a pesar de salir ambos del dentista, pues aprovechando todo eso hemos reservado mesa en un italiano en la calle Heliodoro de la Torre, la del Ti Chuan, el chino más veterano de Bilbao, en la calle de Muebles la Fábrica. El local está en el último bloque antes de desembocar en la ribera de Deusto.
El restaurante se llama "Casa Milano". ¿La comida? italiana. Pasta con salsas que llevan mucho queso y en ese plan. Raquel una carbonara y yo algo semejante. Sin más. El local es frío´(y hacía frío), mal decorado y sin chispa; para colmo el tinto que nos recomienda la muchacha no valía nada. No repetiremos, fijo que no.
Y a casa en metro.
A eso de las siete y poco me siento cansado y pido permiso para ir a la cama a reposar; permiso concedido y ahí me quedo hasta el día siguiente; ni cenar.
Estamos terminando de ver la primera temporada de «SILO»; esta noche nos hemos quedado a falta de ver el capítulo 10, uyyy qué nervios.

#susana - #dentista - #deusto - #restaurante - #italiano - #casamilano - #serie - #SILO

62 65
miércoles, 11 de diciembre de 2024

Las sensaciones son contrapuestas, incluso confusas. Me hago mayor, lo cual parece, a primera vista, que sea un mal menor o mayor, dependiendo de cómo sea el enfoque. Pero es un alivio seguir madurando, no cabe duda.
Este año cumplo los 65, una cifra que no es baladí ya que en la organización social que me ha tocado en gracia superar este hito implica pasar a engordar las filas de los humanos que pueden dejar la vida laboral y ocupar un puesto en la masa de los que viven de la caridad estatal; esto de la "caridad" es una manera de poner sobre el tapete un tema que genera debate, aunque en mi caso se trate de un debate entre yo y yo, pero debate al fin y al cabo. Y no pienso entrar ahora en profundidad en este asunto, el de envejecer, porque sé que estoy excesivamente condicionado por las ideas fuerzas que la vida ha incrustado en mi pensamiento; sólo decir que no es nada fácil, nada llevadero, ni es nada que uno pueda dejar florecer con la fe ciega en que el tiempo todo lo solucione; en este caso el tiempo sólo soluciona... todo.



Indalecio y Raquel me han despertado con besos y canciones... y regalos... un pijama de manga larga que me sienta como un guante; me ha gustado. Su cariño me hace sentir importante.
En el planigrama de hoy está registrada una reserva para comer en un restaurante de los guays de Bilbao, el Kimtxu, en la calle Henao, en el número 17; la reserva es para las tres y cuarto y Raquel tiene a Claudia en Archanda de curso coaching, y la pobre tiene que andar a la carrera para estar en todos los sitios que la reclaman.
Yo he bajado al centro dando un paseo de los de siempre: ascensores de Solokoetxe, etcétera. Antes de la hora me echo un zurito y un piti en un bar de los de frente al Kimtxu, pero a las tres decido esperar a la nena sentado en la mesa que nos tengan reservada; dicho y hecho.
¿La comida? Un menú degustación de platos "diferentes", a 55€ por cabeza. El papeo lo acompañamos con un caldo gaditano que está a medio c...

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#cumpleaños - #pijama - #restaurante - #kimtxu - #claudia

63 La auténtica geopolítica de Putin
martes, 03 de diciembre de 2024

En la última reunión del grupo (o «club») Valdai, celebrada hace pocos días, en este mes de noviembre de 2024, Putin desarrolló algunas reflexiones que, para quienes nos dedicamos a estos temas, son usuales (enseguida lo demuestro), pero ratifican eso que es tan usual, al más alto nivel, y de un modo explícito.

Por una parte, apunta Putin, el mundo está siendo reconfigurado. No solamente por la conocida resiliencia rusa o por el auge chino, o por la gradual pero imparable evanescencia socioeconómica del bloque occidental, liderado, como siempre ha sucedido en el último siglo, por EEUU. Todo eso está ahí. Pero su mera cita es pura descripción, y no contiene análisis alguno. Por consiguiente, en términos académicos no podemos quedarnos ahí: sería demasiado básico.

El análisis —o la interpretación de lo que sucede, si se prefiere— viene siempre después (cuando lo haya). Que es ahora, en esta reflexión. Lo primero que señala Putin es que los cambios a los que estamos asistiendo, debido a la interconexión de los factores descritos en el párrafo anterior, es de un calado equivalente al de Westfalia o Yalta. Personalmente, creo que los cambios a los que estamos asistiendo son incluso mayores. Pero, de momento, dejemos hablar un poco más a Putin. Él plantea que el orden de Yalta ya iba más allá del establecido en Westfalia. No aporta razones, pero es fácil entender eso. Porque el orden de Yalta se basaba en una peculiar superposición de ejes de conflicto: más allá de la mera «razón de Estado» (sin que ésta desaparezca por completo) surgió un eje ideológico (es decir, la cobertura moral o cultural de una base económica) que abarcaba la competencia entre dos modelos contrapuestos (capitalismo y comunismo —me vale «socialismo real», por supuesto, e incluso elevo la apuesta: eso fue lo que dio de sí el «socialismo realmente posible»).

Eso ha terminado, seguro. De nuevo, se puede discutir dónde estamos. Pero ya no «dónde no estamos». Entonces, cojo el testig...

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#meta - #duguin - #putin - #rusia - #eurasianismo

64 Sesión de cine en El Palomar
1 comentario jueves, 28 de noviembre de 2024

Cuando Raquel sugiere como quien no quiere la cosa «¿hoy podíamos abrir ese Barbadillo que tenemos enfriando en la nevera?», no se trata de una pregunta, no, se trata de una premonición que a ella le ha asaltado sin conocerse los motivos, pero que predicen con pasmosa eficacia un viernes movidito y subidito de tono, de todos los tonos. Es lo que hay, por lo que sea.
El cielo está limpio de nubes y la temperatura en la terraza es muy agradable; así que no hay mejor plan para esta mañana que salir a caminar y llegarme al Mercadona de Bolueta a comprar las chorradas clásicas; la clave es dar una vuelta.
He salido bien provisto de opciones de portabilidad: mi macutito naranjito y dentro de él mi bolsa azul del Decathlon, plegable y grandecita. El recorrido ha sido el más habitual, por la calle Carmelo, por Iturriaga, descendiendo a la par que el ascensor funicular que une la zona del Polideportivo y el Instituto Luis Briñas, por la acera sombreada que llega hasta el semáforo de la nacional, y dentro por la puerta automática del piso bajo (este Mercadona tiene dos plantas).
Lo dicho: un poco de todo. Carcasas de pollo para hacer caldo, queso, requesón, café Intenso, latas de mejillones, latas de sardinillas, guacamole, pasta de dientes, tomates secos, tomate doble concentrado, Grissinis, cuajadas, y más cosas que no me vienen ahora a la cabeza, se las guarda mi mente, por lo que sea.
El camino de regreso me lo facilita muchísimo un convoy de tren metro, que pasando por Bolueta me deposita en Zabalbide, en la boca del Karmelo.
En casa; se masca la movida, jajaja. Previo todo es preciso adelantar los cocinados para que no me pille el toro, o la vaca, o lo que sea. Me pongo a ello.
Con calabaza, patatas, cebollas, coliflor y brócoli (estas crucíferas han aportado poca cantidad, pero mucho sabor. Cocer todo, triturar y reservar.
Durante las primeras horas del día han estado descongelando reposadamente un par de filetes de merluza, la cola. Ya cerca de las...

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#mercadona - #fieston - #proyector - #perejil

65 Plasencia y su Parador mágico
sábado, 09 de noviembre de 2024

Amanecemos en Huelva dispuestos a recoger todo el equipaje lo más rápido posible para emprender viaje a Plasencia con tiempo suficiente como para llegar a comer en el Restaurante Succo, previo pase por el apartamento para dejar el equipaje. Ambos objetivos se lograron con precisión milimétrica.
A un cuarto de camino hacemos parada alimenticia a eso de las diez y media en un restaurante de carretera, auténtico como hay pocos, con sus cazadores nativos y sus fobias al sistema a voz en grito. De El Mesón de la Abuela se trata, un sitio que encontramos poco antes de llegar a la altura de Jabugo. Almorzamos a la vieja usanza: café con leche en vaso de cristal y tostada de jamón ibérico con opción a tomate rallado. Raquel hay que ver lo que disfruta con estas cosas, jeje, es adorable. Hay documento gráfico del desayuno...
Son poco más de la dos y media cuando dejamos el coche aparcado en un parking justo frente a la puerta de Talavera, una de las cinco de la muralla. Con equipaje de solo noche (un maletón, una mochila a reventar y la bolsa térmica del asunto alimenticio) ascendemos hacia la Plaza Mayor, pues a escasos metros está nuestro apartamento turístico, en el número 22 de la calle Rey. Está en un edificio remodelado que comparte la segunda planta con otros dos apartamentos; nosotros nos instalamos en el Alfonso VIII; los otros son el Carlos V y el Fernando II el Católico, o no.
El apartamento es pasote, sin palabras, es mejor verlo, vivirlo. Pero no hay tiempo que perder, la reserva en el Succo es a las tres y cuarto y son y siete, así que... a apresurarse tocan.
Restaurante Succo; hay fotos.
Mesita amplia y perfectamente dispuesta. Servicio impecable. Comida insuperable. Relación calidad precio de primera.
Menú. Espárragos en tempura con no sé qué y no sé cuántos. Ensaladilla de bogavante (mmm). Alcachofas (de éstas no hay foto, snifff). Presa ibérica del copón. Y melón en sopita de hierbabuena (qué exquisitez). Bebimos un cava extremeño, Vía de ...

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66 Conociendo Huelva City
sábado, 02 de noviembre de 2024

El plan del sábado es turistear por las calles de Huelva, fundamentalmente por el casco peatonal, para ir cogiendo el aire al ritmo humano y urbano de la ciudad.
La primera salida nos lleva a visitar el mercado del Carmen, que está situado a tiro de piedra del ático; que es visible desde las barandas de la terrazona.
El mercado está muy bien, destacando la abundancia de puestos de pescado y mariscos; gambas, camarones, cigalas, pargos, atunes, merluzas y pescadillas, de todo en abundancia. Mas como el plan de alimentación para este día es comer a mesa puesta, limitamos la compra a un par de botellas de vinos blancos de la comarca, o así.
Dejamos las compras en casa y salimos a caminar, mientras damos tiempo a que una colada finalice en la lavadora y se pueda dejar al sol.
Las calles peatonales están muy animadas y coloridas, repletas de comercios de todo tipo. Es asombrosa la diferente sensación que nos produjeron estas calles la noche de nuestra llegada, tan vacías y sin gracia; esta mañana se las nota vibrantes y acogedoras.
Antes de lanzarnos a caminar sin rumbo hemos echado un vistazo exterior a un par de restaurantes cercanos al ático y que están muy bien catalogados en las webs; uno es el Rocataliata, otro el Azabache. Son poco más de las once y ambos están cerrados, pero también ambos ofrecen un aspecto correcto. Finalmente reservamos mesa en el primero, ya que en el Azabache lo tenían todo reservado.
Colada al sol, compras básicas en los armarios... a caminar pues.
Por la calle Rico y Rascón accedemos a la Plaza de las Monjas, uno de los centros neurálgicos de la ciudad. La zona mola bastante, o mucho incluso. Por Avenida Martín Pinzón llegamos hasta la Plaza del Punto y vemos la fachada de la casa de Colón, que no visitamos pensando en hacerlo más adelante.
Desandamos sobre nuestros pasos y nos vamos a conocer la Catedral; que no está mal, pero tampoco como para echar cohetes. En una terraza echamos un par de cañas y una tapa de brava...

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67 Visita nocturna etcétera
jueves, 31 de octubre de 2024

Raquel está por fin de vacaciones, así que podemos hacer planes juntos.
Salimos a caminar por la ciudad.
Nos acercamos a la zona del Botánico y la zona Arqueológica del Cerro San Vicente. El paseo es muy agradable y las vistas desde las alturas compensan el escaso interés cultural al encontrar casi todos los accesos cerrados; muy soriano todo ello.
Desde el CSV cruzamos el Tormes por el puente romano. Raquel se mea mucho y buscamos algo con urgencia. Justo cruzamos el río y entramos a un hotel que hay por allí. Raquel se desahoga y para celebrar nos echamos un tercio allí mismo.
Recorremos la vereda del río y cruzamos de nuevo al lado antiguo por el puente de hierro. Tenemos reserva en el restaurante Corte y Cata a eso de las dos.
El restaurante nos deja un poco fríos, pero comemos que es la cuestión.
Descansamos durante la tarde para hacer acopio de energías para disfrutar de la visita nocturna a la catedral, que Raquel ha reservado a las 8:30.
¿La visita? Muy entretenida; hicimos unas risas a cuenta de un muchacha sueca o suiza que andaba por allá, con su madre, haciéndose la diva interesante, jajaja, ya digo: unas risas.
Y ahí damos por terminado el salmantino día cenando ligero en el apartamento.

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68 Relax salmantino
miércoles, 30 de octubre de 2024

Dejá vu: resacón en el Tormes. Jajaja, ay ama, cómo somos, pero no escarmentamos. Cuesta arrancar, pero se arranca.
Raquel trabaja hasta más de las siete: la DANA ha dejado una estela de dolor y destrucción.
Salgo a caminar pasadas las nueve. Recorro las calles del centro histórico hasta llegar al río, al arranque del Puente Romano.
Un piti en medio del puente, y unas instantáneas.
Cruzo a la otra margen del Tormes y por la vereda del río llego hasta el puente de Hierro, por el que recruzo el Tormes para iniciar el regreso al apartamento recorriendo la calle San Pablo.
Antes de subir a ver qué hace la nena, compro en un negocio de comidas preparadas de la misma calle Toro una tortilla de patatas y unas raciones de ensaladilla... para hacer amaiketako y curar resaca.
Con la tripa llena y mientras Raquel atiende el mogollón que se está produciendo en Valencia, consecuencia de la catástrofe, me acuesto un rato a reposar y me quedo frito; cuando reacciono ya es la una. Raquel está tan ocupada que se decide comer en el apartamento a base de platos preparados; así que bajo de nuevo al negocio de comidas preparadas.
Crema de verduras, bacalao a la vizcaína y escalope; 28€.
Nueva siestorra. Raquel abandona el PC pasadas las siete: hay que hacer receso y despejar la mente. Salimos y caminamos hasta el puente romano para verlo con su iluminación nocturna. Regresamos poco a poco hasta el centro a echar una caña mientras esperamos que den las nueve, que es la hora en la hemos hecho la reserva en el restaurante El Pecado.
¿La cena? Perfecta, sabrosa, cantidad adecuada y precio competitivo. Muy bien atendidos, una gozada, para repetir.

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69 Vacaciones en arranque salmantino
martes, 29 de octubre de 2024

Inicio vacacional.-
Poco después de las nueve y media ya estamos circulando intensamente nerviosos por la AP-68. Antes de salir he preparado un par de suculentos sándwiches (tortilla francesa, jamón york, lechuga, tomate y mayonesa) para alimentarnos durante el viaje a Salamanca.
Una primera parada en un área, cerca de Pancorbo, para tomar un café con leche; y una segunda parada en el aparcamiento de un hotel potroso para comer el almuerzo itinerante. El tiempo es fresco, se agradece que no sea extremo en ninguno de los sentidos.
Llegamos a Salamanca a eso de las dos y poco. Aparcamos en el Parking Campillo y arrastrando el equipaje nos instalamos en el apartamento 3B de los Vega Gaiarooms. No es el mismo de la vez anterior (estuvimos en el 2C, uno de los que hacen esquina y tal), pero está muy bien, poco equipado pero bien. Lo de "poco equipado" lo digo porque apenas hay vajilla, la iluminación es muy justa y todo está muy a los mínimos, pero, repito, bien.
Y a comer al Vida & Comida. Habíamos hecho una reserva para las tres y media, pero nos presentamos antes de las tres; aún así nos acomodan en una mesa estupenda, nos sirven un par de cañas y hojeamos, nunca mejor dicho, la carta periódica, jeje. Optamos por la opción de tres platos, dos verdes y uno rojo.
Raquel: ravioli relleno de txangurro, puerros a la brasa y carrilleras super ricas; de postre una cosa rica con espuma de algo.
Yo: ravioli también, velo de gamba, merluza en tempura y de postre ensalada de frutas.
Regamos todo ello con un Reserva de los Arribes y rematamos con una copita de Moscatel.
100€.
Con la tripa llena y el corazón ardiente nos damos un voltio por las maravillosas calles de la Salamanca de areniscas y blasones; joder qué cursi, jajaja.
Y en fin, en el Carrefour de frente al apartamento compramos unos básicos para cenar y desayunar. Huevos, café en cápsulas Tassimo, leche, grisinis, aceite y una litrona. Con esos elementos y con un pepino y un tomate que traj...

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70 Almodóvar: variaciones sobre la muerte
jueves, 24 de octubre de 2024

Es cierto que Almodóvar ya no pisa la calle, pero ¿quién la pisa? La calle, no el yo, es la odiosa. Lo que hay que hacer es lo que hace Almodóvar: quedarse en el búnker (una mansión en su caso, un cuartucho en el mío) forrado de colchones culturales hasta que todo esto pase. Es decir, la vida.

Cuando se está fuera de su curso, quedan solo dos diálogos posibles: con la cultura y con el tiempo; o sea, respecto a esto último, con la existencia despojada. Hay una estilización existencial, una simplificación. Queda lo que se ha hecho a lo largo de los siglos para pasar la vida y queda el fin de la vida.

El fin físico, porque hay un fin anterior. Me ha sorprendido que en La habitación de al lado, la nueva película de Pedro Almodóvar (que es de la que estoy escribiendo), se diga una frase que leí en El sexo y el espanto, de Pascal Quignard (no sé si se le ha ocurrido a su vez a Almodóvar, si viene en la novela de la que ha hecho el guion, Cuál es tu tormento, de Sigrid Nunez, o si Almodóvar está citando implícitamente a Quignard): «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino el sexo».

Hasta que se dice esa frase, yo estaba esperando algún encuentro sexual en la película. A modo de despedida corporal de los placeres. Pero no, el ámbito ya es tanático. Las preciosas casas de la película, el precioso hospital, todos con vistas, son ya sarcófagos (coloridos). De sexo solo se habla fuera, en el igualmente precioso jardín: pero es un sexo pasado, como de paraíso pasado. (Se me ocurre otra frase, a propósito de lo que dije al principio: «Lo contrario de la muerte no es la vida, sino la calle».)

Fuera (además del excurso de la guerra y el del incendio) se habla también de apocalipsis climático, como de muerte global futura. Es la muy comentada secuencia de la turra de Turturro, en la terraza del restaurante campestre, con río. Pero si es una prédica del director, como se ha criticado, este se la toma con ironía, porque Julianne Moore le reprende. Tal v...

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© Zalberto | enero - 2026