Identificado como castro prerromano por Guerra (1973). La presencia de restos de un derrumbe de muralla al pie del cantil de la entrada de la Puerta de Quintanilla y de escasos fragmentos de cerámica a mano de la Edad del Hierro en el interior del páramo, además de las estructuras tumuliformes y molinos circulares encontrados en las mismas apuntarían en este sentido. Sin embargo, la ocupación de la Edad del Hierro II no parece haber sido intensa ni comparable a la de los grandes oppida de los cántabros meridionales atacados en su mayoría por el ejército romano durante las Guerras Cántabras (La Ulaña, Bernorio, Ornedo-Sta. Marina, La Loma o Las Rabas). La escasez de materiales cerámicos y de otro tipo sugiere que Peña Dulla no tuvo una intensa ocupación prerromana como correspondería a un asentamiento tipo oppidum, sino que se trataría de una fortaleza natural que por sus excepcionales condiciones defensivas fue ocupada y fortificada por los cántabros durante el mismo Bellum Cantabricum para hacer frente al ejército romano. Otras estructuras arqueológicas existentes en la mesa de estructuras tumuliformes más próximas a la entrada, como un alineamiento rectilíneo tipo agger pudieran estar relacionados con una ocupación posterior del lugar por una guarnición romana.
Hacia el 20 o el 19 aC, el ejército romano montó un dispositivo de asedio en toda regla a este enclave. El cerco presumiblemente tuvo que discurrir aprovechando el borde de los cantiles de ambos cañones situados frente al páramo cercado, lo que supone una circunvalación de unos 6’8 km. siguiendo los cañones del Canal del Dulla y del Canal de Campo de la Corza para aislar al enemigo, y a ese dispositivo habría que añadir al menos otros cuatro kilómetros de circunvalación que cerrasen por el oeste los llanos situados al pie de los cantiles de El Paño, ya en Valdeporres. Todo este dispositivo estaba controlado desde dos campamentos romanos situados en los extremos norte y sur de la mesa de Dul... leer más |