Seguimos trabajando en la remodelación del pisito de Santelices. Esta mañana Raquel ha tuneado el mueble del baño, forrando por dentro con papel adhesivo. Y le ha quedado muy bien. Mientras, el chache, en el salón , he sudado la gota gorda para sustituir el enchufe de la TV por uno nuevo de color negro que compramos en Leroy Merlin. Las he pasado putas, pero finalmente lo he logrado, y ha quedado también de cine. Y lo más importante: he colocado canaletas para ocultar la tirada de cable que va desde el mueble TV nuevo hasta el registro de conexiones eléctricas que hay tras del sofá. Y también ha quedado perfecto. Mi esperanza en que toda esta sección de los trabajos concluyera con éxito no era muy notable, pero tengo que reconocer que el resultado es óptimo; soy una máquina del bricolaje. Al terminar los curros mañaneros nos hemos dado un pequeño homenaje en el bar Los Llanos: unas rabas de domingo, sentados a la fresca y acompañadas por un tercio frío y espumoso. Y a casa a comer. Raquel ha preparado un guiso de carne del tipo clásico. Unas cervezas en la terraza mientras se termina de hacer el guiso, un disfrutar de la apacible serenidad de la merindad y un no dejarse arrastrar por un exceso de planificación vital, que siempre termina por dejar marca y no arreglar nada. Siesta y cena; huevos cocidos, espárragos y aguacate, regados con un chorro de AOVE y un leve toque de sal. Y a la cama a descansar.
Resumiendo. 1º.- Brazos con Maite de 8 a 9 2º.- Durante la mañana 2 manos de pintura blanca en la pared del sofá, con sus trabajitos de colocar cinta de carrocero etc y desmontaje de las cortinas viejas 3º.- Una siesta de 3 a 5 después de comer un arroz con pollo especialidad de Raquel 4º.- Montaje y colocación de los 2 módulos TV 5º.- Musiquita en Valterria "Delincuencia senil" tan a gusto, con sus 3 1906 y con su blanca en casa y todo su pedete
De nuevo es jueves. Sí, las cosas con mayúsculas siempre pasan en jueves; algunas los miércoles. Joshua se ha ido en jueves. Nadie tiene esto previsto, simplemente pasa, y si es jueves... pasa más.
Todo está controlado, las chicas son muy organizadas; y siempre cuentan con el auxilio de la Ima, que es una muchacha muy dispuesta.
El funeral será el viernes, mañana, a las 6 de la tarde, en el Carmelo. Yo no tenía claro que fueran a preparar el momento cristiano, pero ellas sí lo tienen claro; sin duda, el poeta no era especialmente espiritual, sin duda el poeta era más bien de condición carnal, muy carnal, mucho.
Al mediodía me uno al grupete femenino, en la terraza del bar de junto al Aida. Están tomando unas cañas. Está Esther, está Raquel y al poco llega Ima, que ha estado negociando con el cura las condiciones generales del funeral, básicamente el horario.
Cañas y cañas. Cañas y hamburguesas en el Errondaberri. Cañas y más tarde siesta en cama y sofá. Y luego tortillas francesas, y a dormir.
Un día extraño, una situación esperada para un tiempo futuro, un momento del futuro que plegando el espacio-tiempo se hace materia cuántica y hace acto de presencia sin lanzar aviso alguno, sin redoble de tambor ni fanfarria de cuerda y viento. Un día que queda marcado en el calendario familiar. Un jueves... y nada que añadir.
Miércoles. Toca montañear de buena mañana, antes de que despierte la fauna diminuta y voladora. Y cumplimos: a las seis y media los dos arriba. Un café y poco más, un vestuario adecuado para el montañeo, y unas ganas de comenzar a caminar. A esa hora el termómetro de la terraza marca 14º... ohhh. Hace fresquete. Comenzamos a caminar a eso de las 7:25. Subimos por donde siempre y, como hay margen, nos animamos a visitar a Feli en la Cruz; muy poco emotivo en esta ocasión. A partir de ahí, Raquel regresa a casa para ponerse a teletrabajar y yo continúo por el sendero que lleva a Paño. Y por allí camino y correteo para ir recuperando la forma que he perdido estos últimos meses; demasiados ajetreos, demasiados nervios. Resumiendo, mañana montañera en Paño, practicando wolfing y tranquing. 11 kilómetros. Al finalizar la caminata, una buena ducha. Un buen relax y a preparar la comida: ensalada y presa a la plancha. Mientras, Raquel está muy ocupada...
Notas bricolajeras.- Los radiadores se los ha llevado Carmelo, el chatarrero de la Merindad; hemos ingresado 10 euros por ello. Su tfno: 643343824. Raquel está cambiando la cara y el cuerpo al aparador viejuno del pueblo, el que ahora hace sus funciones bajo la ventana del salón. Le va a dar un blanco que luego va a lijar y el tablero superior lo quiere dejar al natural, barnizado simplemente. También hemos hecho un casting de colores en la pared de sobre el sofá. Estamos entre tonos beige y en ese plan y un azul. El azul está descartado porque es muy frío. Entre dos de los otros cuatro está instalada la duda; me inclino por el tono más oscuro, que es bien claro también. Veremos.
Motivado por el inminente mini viaje a Londres que se van a gozar la sección de Prim del famulio, Indalecio ha tenido que cambiar de hogar durante unos días; es decir, que se ha venido a pasar unas vacaciones en El Palomar. En las horas previas habíamos llevado a cabo leves cambios en el interiorismo de casa para adaptarnos mejor a las necesidades y manías del Sr. Gato. Lo más relevante fueron la retirada de los estores del salón y la reubicación del sofá, completamente pegado a la pared, ya que a Indalecio le encanta acomodarse en los cojines del respaldo para tener una mejor visión del mundo exterior.
Pues nada. Llegó Indalecio. Raquel ha comprado un cagadero nuevo, muy sofisticado, para intentar que el minino no deje el suelo de alrededor de su letrina salpicado de las piedritas que a él tanto le ponen... Y nada, ya digo. Indalecio es un gato muy buena gente y no da guerra, se adapta a la nueva situación más rápido que nosotros; da la impresión de que siempre hubiera vivido en casa; mucho mejor así.
Un estupendo montañeo baracaldés. Quedamos Jon y yo en el metro para bajarnos en Baraka, en Avenida Euskadi, y juntarnos con la cuadrilla en la parada del autobús: dos peros, cinco personas; Yolanda nos espera en el aparcamiento del Regato. Antes de ir al encuentro de la panda, Jon y yo nos tomamos un cafelito en el Tempus, y aprovechamos para comprar los bocatas para el amaiketako. Y al Regato. La ruta la ha planeado Mijavi. Subimos por el sendero de siempre. Al llegar a lo alto decidimos subir hasta el Humilladero y aún más allá, a la cima de ..... , en donde nos comemos los bocatas que había yo comprado en el Tempus. Hace un día espléndido para caminar. Y la ruta elegida por Mijavi ha merecido la pena: bosques, senderos, cascadas, arroyos y sube y bajas. Al final hemos caminado algo más de 12 kilómetros. Al regresar al aparcamiento del Regato nos echamos una cañota en una terraza de ahí mismo, acompañados por ánades reales que deambulan pausadamente, relajadamente. Y a comer. En el Sikera nos han reservado la mesa redonda. Comemos el menú. El primero es a elección; yo me pido el que estaba basado en raya rebozada sobre enslada rica de cosas; Patxi un revuelto, Mijavi un plato a base de pasta y cosas. Y los segundos no son a elección: . Y la comida la rematamos con un gintonic... jeje. Y al metro de vuelta, con Jon, tan rícamente. Y a descansar en casa. Me tiro sobre el sofá y me quedo levemente traspuesto, mientras Raquel se empapa de interiorismo con Yolanda. Un día genial.
Y por fin llegó el día: la fiesta de despedida de los nuevos 11 prejubilados del CSD.
Estos son los afortunados:
Patxi
Luigi
Marco
Ernesto
Carlojas
Tino
Txetxu
Jon Ander
Yuju
Arroyo
Samperio
Antes de entrar en detalles sabrosos, unos datos técnicos del acontecimiento. Finalmente nos congregamos 51 personas es el Palacio Larrea, en Baraka. El menú costó 40€ por cabeza. Y constaba de: Jamón serrano. Paté con tostas. Rollito vegetal (rico). Bacalao el pilpil (rico). Solomillo de cerdo. Tarta de hojaldre con helado. Cafelito y copita. Y de digestivo un destornillador.
El comedor era cómodo, amplio, y para el bailoteo y la música cumplía perfectamente. Lo cierto es que estuvimos a gusto. Yo me senté entra Luis y Pedro, con toda la cuadrilla de chicas enfrente, Raquel, Arantza y Arantza y su Javi; a la izquierda de Luis Amaia y Txerra, a la derecha de Pedro se sentaron Carrasco, Oca Y Josean, y frente e éstos Angel y Carmelo; presidía esa esquina Virgilio, en su apogeo, jajaja.
La entrega de regalos la hicieron las chavalas, que se repartieron a los homenajeados. Cada bolsa de regalo constaba de un reloj analógico Viceroy y un cuadro con montaje made in Txerra de los 11 jubiletas.
Y se remató la estancia en el Larrea con la musiquita preparada hábilmente por Raquel en una lista del Spotify. Ese rato lo disfrutaron los de siempre, muy bien. Yo me dediqué al charloteo con unos y otros y con salidas esporádicas a la terraza a fumar y charlar con lo más golferas de la banda, jeje, léase Virgi, Morgan, etc. Al salir del Larrea fuimos al The New Vos, ése al que vamos siempre que hay que bajar escaleras, que pone ...
La primera etapa nos lleva hasta el Leroy Merlin. Vamos con la idea de comprar los tendederos EOLO; pero antes hemos de aclarar el tema de la sujeción SATE. Un empleado nos informa que ellos no venden los herrajes adecuados, que se limitan a ponernos en contacto con instaladores del tema. En consecuencia se aborta compra y se dilata solución. Hablo con Raúl acerca del tema, y me confirma que de lo del anclaje en SATE se encargan ellos; bien. Veré cómo enfoco el asunto del tendedero de Mª Jesús.
Segunda etapa: Las Arenas, a la tienda que coge los cheques gourmet de Raquel, que tiene un montón que le caducan a final de este mes de febfrero. Nos fundimos 209 € en 12 botellas de vinos y cavas y en latas y legumbres y cosas.
Tercera etapa. Regresamos a casa a dejar víveres y aparcar el coche.
Cuarta etapa. Bajamos al centro a comer. Hemos reservado mesa en el Serantes de Pozas. Menú: Alcachofas con almejas y cogote de merluza al horno; de postre fresas Serantes. Todo mmm.
Fin de jornada. Al salir del restaurante Raquel decide ir a consolar a Esther, que está tope agobiada por el tema Apa Jesús. Raquel se pasa por La Oka a comprar una botella de cava para triscársela fraternalmente; yo al metro y a casa a descansar.
A eso de las siete aparece Raquel (ahora está en el sofá dormitando, son las 8) y yo escribo esto.
Nota Jesús.- Estamos esperando acontecimientos. Esther ha recibido llamada de la funcionaria asistencial. Parece que el tema no avanza, ya que no se enfoca el tema en los problemas de conducta, sino que se limitan al estado de salud respiratorio etc. Es una desilusión grande, un contratiempo inesperado. Es como si se volviera a la casilla de salida. Putada vil. A esperar y ver qué pasa a continuación.
Día movidito. A media mañana quedo con Jorge para ir a Santelices a supervisar el estado de la casa del pueblo tras el impacto de la crecida de los ríos a consecuencia de la elevada pluviosidad de los días pasados y del deshielo... Llegamos a Santelices a eso de la una. Primer problemilla: han cambiado la puerta del portal y no tenemos llave. Por suerte, Araceli nos ha visto y nos abre. La casa está en óptimas condiciones, el agua no llegó a subir lo suficiente como para poder penetrar. Y ya, poco más se podía hacer en el pueblo. Echamos una caña en donde Radú y nos damos el bote. De camino al pueblo hicimos reserva en el Cuatro, jeje. A las tres menos algo nos sentamos a comer en el Cuatro. Jorge pide un octavillo de anchoas y entrecot. Yo vainas y costilla a la parrilla. De postre tarta de queso ambos dos. Cuarenta y pico euros. Muy bien.
Regreso a Bilbao, da comienzo la Operación Indalecio At Home. Recogemos en casa de Esther a Indalecio y sus trastos y nos vamos a casa los tres. La adaptación del minino al cambio de escenario ha sido rápida, muy rápida, espectacularmente rápida. Se ha recorrido todos los rincones, ha investigado y cotilleado, todo en modo tranqui y relax. Es un gato guay. Durante la noche se ha apalancado en la butaca y no se le ha escuchado en ningún momento. Ahora, mientras escribo esto, son las nueve y media de la mañana del sábado, el gato está tumbado cómodamente en el respaldo del sofá, calentito y feliz (el radiador lo tiene pegado al culo). Bien, de momento todo bien. Hoy hay plan de la camarilla comiendo en casa, veremos.
De la cama al sofá a sufrir en la sesión de abdominales, con Maite por supuesto. De la sesión de abdominales a la ducha y al metro: a las 9:30 tengo cita dental en Deusto. Sin novedad: 75 euros y de regreso a casa, caminando por la ría. En el mercado de la Ribera aprovecho para comprar un boletus. Ascensor de Atxuri y a casa. Preparo arroz con pollo. El ambiente en la familia Vidal está muy caldeado, la Tata está al límite, Jesús está rompiendo la baraja, llevando la tensión al máximo soportable, Raquel está alteradísima y Esther está a punto de petar. Veremos. A media tarde viene a casa Terín, se ha comprado móvil nuevo y pide asesoramiento profesional para recuperar material del móvil anterior, roto en algún percance inesperado. Una llamada telefónica interrumpe la charla: Esther está sufriendo un ataque de pánico, corazón acelerado y sentirse morir. Se va a Urgencias. Raquel sale pitando. En fin, resumiendo, el tema Jesús Vidal Gallaga va mostrando sus aristas y sus esquinas, la tensión a la que somete a sus hijas y a todo el entorno ha generado un tsunami emocional. Las hermanas quieren ver en su padre a alguien que no es, a un hombre cariñoso, a un anciano entrañable y un poco mucho excéntrico. Pero no, Jesús no es entrañable, Jesús es un egoísta sinvergüenza, un mentiroso y un vago, y esto que ha sucedido es una consecuencia directa de su influencia. La Tata lo tiene subido a la chepa y aún tiene la ñoñería de decir que no pesa, que es una carga con la que ella puede perfectamente, y en ese plan, hasta que todo se derrumba y la realidad se impone con toda su crudeza. Esta vez ha sido una taquicardia, lo siguiente? no se sabe, pero han de seguir sucediendo movidas. En fin. En Urgencias someten a Esther a toda la batería de pruebas que un caso así conlleva y a media noche le dan el alta. Raquel regresa agotada y confusa; decide que tiene que plantarle cara a su padre y ponerle las cartas sobre la mesa (a la mañana siguiente va a su casa y ...