Tras el habitual madrugón y el consecuente tiempo de calidad ocupado en revisar mi universo "histórico", preparo todo lo necesario para hacer una hora de ejercicios de "Brazos". Y llueve sin parar. El resto del día, sí, digo "el resto del día", sigue el guión más previsible: una salida por el barrio a comprar comida y un estar en casa ocupando el tiempo en cocinar y descansar el cuerpo pero no la mente. En este plan... Voy a la tienda de Ibéricos con la idea de comprar lomo adobado, como plato proteínico del mediodía, para acompañar a unas acelgas con patatas; pero la idea se va al trastero cuando me encuentro la tienda cerrada por vacaciones hasta justo ese mismo día 17. En ese momento reflexiono y rehago mentalmente el menú: crema de calabacín para aprovechar las verduras que hay en la nevera y tortilla de champiñones, que también están en la nevera y ya sé les ve un poco pasados de fecha. Como estoy muy cerca de la tienda de Mascotas no lo dudo y entro a comprar latitas para Indi, cuatro latitas variadas. Y regreso a casa arrimando mi cuerpo a las fachadas de los edificios. Y llueve. Nada más llegar a casa me pongo a preparar los platos del día, para no estar más adelante apurado de tiempo. Raquel ha salido pronto, a clase de yoga, a las diez y media. Del yoga marcha a Deusto a una cita con Susana, a la una y media, para revisión. Mientras espero a la nena me dedico a retoques en mi web, en aspectos estéticos y de usabilidad; apartados como "alarmas", y cosas por el estilo (hay entrada en sección "webmasters"). Al mediodía llegan dos paquetes con compras online de IKEA, que no abro para que lo haga Raquel, que sé que le mola; sin los focos para el pasillo, dos tazas de cristal color whisky y accesorios para la colocación de la barra de la cortina en el despachito. Con la barriga llena me pido cama; Raquel butaca. Veo un rato uno de los últimos episodios de Andor y no logro conciliar el sueño; por lo que me levanto y m...
nota previa He solicitado cita en la BBK de Trauko para el día 20 a las 10. Tachón está informado.
Hoy es el último día laboral de Raquel, hasta el 28, que es cuando le despiden, está librando y gastando vacaciones. Esté como una moto. Al terminar las ejecuciones gimnásticas siguiendo las pautas de Maite me he puesto ropa cómoda y me largado a caminar. Aprovechando que el sol luce en el cielo y que las nubes no están presentes, me cojo el metro , me bajo en Sani, y subo por las pasarelas hasta Archanda; gozoso. Bajo por Bérriz hasta Arangoiti y hasta Deusto. Antes de subir al metro, o bajar, paso por el Mercadona a comprar cuatro cosas, lechuga, cebolletas, rúcula, chuperreteos, cuchillas de afeitar y poco más. Metro y a casa. Sin pausa me pongo manos a la obra con la preparación de la comida; hoy garbanzos con sopa y ensalada verde. Tarde relax, lectura Murakami y tableta dibujo. He dedicado un rato largo a sacar algo de provecho de un diseño medio ful que hice el martes (o el miércoles), y... la luz se ha encendido y he dado con la maña y el concepto para dar con un acabado elegante y sugerente (el que preside esta entrada). El tiempo justo para rematar el dibujo y preparar las manzanas, tofu y queso para repetir la cena de la noche anterior. Vemos un "Juego de cartas" mientras cenamos, uno de restaurantes navarros enfocados a la verdura (a tener en cuenta) y en la cama vemos otro episodio de la segunda temporada de Fargo.
Estamos de preparativos. Mañana, sábado 7, viene el famulio a comer, y Nerea y Juan Luis. Se celebra un poco de todo, el inminente cumpleaños de Raquel, su también inminente prejubilación, y el cumpleaños de Nerea. Raquel se ha tirado a la piscina y va a cocinar chipirones en su tinta, una tonelada. Nerea ha dicho que traerán pinchos y postre. Rebeca vino. Jorge pan. Esther ni puta idea. El compadrear con Esther se me hace cuesta arriba; desde que me canceló sólo hemos coincidido en una ocasión, en una comida insulsa en su casa; y la cancelación se hizo efectiva a mediados de agosto del 25, ya va para más de medio año la cosa. En lo que a mí respecta, la cancelación ha sido muy liberadora, me ha permitido ir apartando el alcohol de mi día a día, y los efectos son muy benéficos -al día de hoy lo mismo llevo un par de cañas y un par de potes en un periodo de un mes o así, no llevo la cuenta -. Entre que no fumo, que no bebo, que no me emporro, que leo mucho, que dibujo, que me relajo, que, en resumen, me dedico todo el tiempo a mí mismo, a Raquel y a Indi, mi vida ha ganado en sencillez, tranquilidad, y felicidad. A mí esas quedadas organizadas alrededor de copas y botellas, y comida indigestas, me tenían harto, saturado. Así que si Esther siente que ha salido ganando con la nueva situación, que nadie la cuestiona, que por fin ha conseguido que todo su entorno le siga la corriente y le avale su manera de hacer, yo me alegro por ella; lo que es por mí que nadie se preocupe, que estoy fetén y que el único punto negativo en esta historia es lo mal que lo lleva Raquel -todo parece indicar que vamos hacia una situación similar a la vivida durante los últimos años de su madre, que es una putada, pero qué puedo hacer yo-. En fin. Bitácora. Madrugón habitual para atender al señorito y para disfrutar de mis cosas. A las ocho conectamos con Maite para hacer "piernas". Al terminar me corto el pelo, me ducho y me afeito. Salgo al BM a hacer acopio de bebercio: 3 de cava, 8 c...
A primera hora me he levantado muy pronto y me he dedicado a mis tareas de webmaster, en concreto he estado escribiendo código para generar una ventana pequeñita a modo de nota adhesiva. El archivo se llama "uid_nota.asp". Está bastante pulido, pero siempre es mejorable. A las ocho hemos hecho abdominales. Nada más terminar los abdominales me he subido a la elíptica y he estado 35 minutos pedaleando, incluso un rato con resistencia de 20. Me he preparado nada más terminar de sudar, me duchado, y he bajado al Lidl a hacer compras. Leche y verduras en abundancia. 51€ y de regalo un Panettone de limón enorme, que vamos a sacar el sábado en la comida familiar, en los postres. Tras ubicar los víveres he ocupado un rato en despejar el horizonte de los asuntos pendientes: he pedido cita con el Dr. Barbier para la primera consulta, previa a la cirugía maxilar que a su vez precederá a la colocación del implante pendiente, o implantes, que no lo tengo claro. También he escrito a mi asesora financiera para concertar una cita, con doble misión, recoger tarjeta nueva -la mía personal - y estudiar las opciones para mover el dinero del plan de pensiones -en esto estoy a la espera -. Antes de ocuparme de mis cosas íntimas he recordado que tenía pendiente comprar Lamisil, por lo que he bajado a la farmacia; no tenían en ese momento, pero me lo traen para la tarde -me pasaré mañana -. Hasta la hora de comer he estado leyendo en el libro de "Matadero cinco", que Alberto por cierto me recomienda "Cuna de Gato" -he comprobado que lo tengo en electrolibro, y otros cuatro más del Vonnegut-. Estoy disfrutando mucho, y arrepintiéndome de haber tomado la mala decisión de no guardar notas n su entrada de Notas; error imperdonable. Para la comida de hoy he preparado unas lentejas que más bien parecían una sopa de lentejas. Con mucha maña de buen cocinero he conseguido que las lentejas estuvieran comibles, con el restante he preparado una crema muy ligera que la usaremos en ...
La gripe K me tiene sometido, no me recupero al ritmo que yo quisiera y me estoy impacientando. Hoy Raquel se ha ocupado de la cocina -con todo el desorden que eso implica, y del que antes de la siesta me he ocupado-. Ha preparado una crema ligera de berza con patata y caldo de pollo. El caldo de pollo lo he dejado listo yo mientras la chavala se iba al Mercadona de Bolueta de compras; he aprovechado dos muslos de pollo congelados con la idea de usar a posteriori su carne en alguna sopa ligera. Cuando Raquel ha regresado del Mercadona yo ya tenía el caldo en el táper gigante y la cocina despejada. La chavala ha dejado las compras y carrito en mano ha bajado al LIDL a completar la cadena de suministros para poder pasar un finde casero con de todo. El menú a base de crema de berza y pimientos rellenos congelados del Mercadona ha tenido de todo, claroscuros se dice: los pimientos para No repetir, la crema deliciosa -lo sobrante nos lo hemos cenado tan a gustito-. La crema ha llevado un remate con un par de cucharadas grandes de queso Ricota y unas hojitas de hierbabuena. ¿Las actividades? Apalanque en cama y dibujos infotecno. Apalanque en butaca y móvil y tele. Apalanque en el PC con los usos habituales. Un sábado protagonizado por el malestar general y corporal que me proporcionan unos virus que se resisten a morir. Raquel me suministra Fluimucil, Couldina, Frenadol, Magnesio, infusiones medicinales; remedios acumulativos que no se tiene la certeza de que vayan por el buen camino, pero que al menos calman la ansiedad de unos seres acostumbrados a inmiscuirse en las peripecias de la vida. Me lo intento tomar con calma, es algo de lo que creo que puedo aportar para mejorar la situación general.
Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta. Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser 7Domingo de cambio de sábanas
domingo, 18 de enero de 2026
Lunes, 8:38; la pereza y el malestar físico me atacan sin piedad, pugnan por derribar mis defensas e inhabilitarme para cualquier actividad, física o mental. He pasado mala noche. Todo parece indicar que Raquel me ha contagiado el virus, el mal, que le ha tenido estos días poseída; cosa que no es extraña dado que estamos todo el día juntos, en casa, sin apenas tomar el aire. El fin de semana Raquel ha sufrido todos los síntomas de una gripe: malestar general, moquera, dolor de garganta, de oídos, de todo. En el caso de que lo mío sea un contagio en toda regla, sólo deseo que mis síntomas no excedan más allá de lo soportable. Durante el domingo me he dedicado a la lectura y a la pintura digital. Mucha música, mucha actividad intelectual. Estoy leyendo un electrolibro de Emil Cioran construido a base de encadenar aforismos; se lee cómodamente y da que pensar; que me gusta, vamos. "Del inconveniente de haber nacido", es el libro. Al tiempo que leo copio y pego aforismos que me gustan en la típica entrada de notas de estos tiempos. A intervalos de lectura he incorporado otros de pintura a mano alzada y pincel electrostático; el resultado es que se puede ver en lo alto de esta entrada, y confieso que no me gusta gran cosa, o sea, no me gusta nada, lo he guardado por guardar, no por orgullo profesional, je. Al mediodía, para cumplir con el momento "comida" he sugerido a mi Raquel que no tenía ganas de enredarme en la cocina y ella, rápida y decidida, me ha propuesto comprar un pollo asado en el GozoGozo. ¡¡¡Qué idea más brillante!!!. También ha propuesto cambiar las sábanas, por lo cosa de la contaminación vírica, y tal. En ese punto me he venido arriba y me he ofrecido a poner lavadora y a llevar las sábanas a secar a la lavandería de la calle Santutxu, la de siempre. Dicho y hecho. Sobre las diez meto las sábanas recién lavadas, y húmedas a más no poder, en el carrito y salgo pertrechado de auriculares y lectura. La lavandería está abarrotada, apenas hay...
El regreso de Ulises Si Ulises quiere recuperar su viejo trono es, probablemente, porque desea una vejez segura, no más aventuras. Ítaca no es una isla fastuosa, sino un pedrusco en mitad del mar Mediterráneo en el que viven, sobre todo, porqueros, pastores y perros. El palacio real es apenas un castillo de piedras amontonadas. Nadie lleva cascos amenazantes ni armaduras, sino túnicas sobrias y taparrabos de lana. La película entiende bien algo que la mayoría olvida: puede que la Odisea fuera el texto fundacional de la cultura clásica, pero sus acciones, si es que existieron, tuvieron lugar unos 800 años antes de que nacieran Platón o Aristóteles. Se trata de una historia que sucede en la Edad de Bronce. Por decirlo de manera poco precisa, tan cerca de la prehistoria como de Cicerón.
Me he bajado el "Manual de Resistencia" de Pedro Sánchez, el que le redactó su periodista de cabecera -¿de cama? ¿un trio con Begoña?- Irene Lozano. Me pica la curiosidad, malsana en este caso, porqué negarlo. Hemos amanecido pronto pronto, como todos los días de "este" últimamente. Indi no da tregua, pero en verdad me agrada disponer de mucho tiempo para mí, para revisar mi web, mis entradas, para escribir, para leer; esto se lo debo al muchacho, esto como muchas otras cosas. Hoy nos hemos despertado sin muchas ganas de hacer el acróbata a las órdenes de Maite por lo que le hemos propuesto posponer la sesión de piernas y entregarnos sobre el tálamo a la de Abdominales; Maite ha cedido sin poner pegas, para ella somos algo así como "el chollo del siglo" -supongo que estaremos ganando el cielo, bueno, el cielo Raquel, yo el purgatorio a lo sumo-. El caso es que a renglón seguido de los mimos a Maite para cambiar el calendario deportivo añadimos más mimos explicando entre suspiros que "tiene pinta de que estamos incubando algún tipo de virus medio maligno" y que no nos pida que demos todo en la sesión del día; una vez más Maite hace como que no se ha dado cue...
Comienza la jornada: madrugón habitual que Indalecio gestiona y no perdona. Dado que es mejor unirse que luchar, me levanto antes de las seis para completar el ritual: cepillado en la mesa, besos y caricias, limpieza de comederos, limpieza de cafetera y preparación de café -una de las bolsas del etíope está dando sus últimos granos-, visita al pasado telemático y recogimiento interior para teclear palabras y frases con cierta coherencia, pases necesarios por la zona cerámica y disposición de los elementos deportivos a la espera de que den las ocho para la conexión online con Castro y la señorita Maite. Un desarrollo rutinario que le hace a uno sentir que su vida se compone de situaciones repetidas sin cesar, cuando en verdad eso no es así de esa manera en absoluto y para nada. La vida, la mía, ha discurrido por tantas líneas rutinarias que es tontería sentirse estancado, atascado, atorado, es una pérdida de tiempo, las rutinas son las que hacen que la vida tenga coherencia y deje posos en la memoria; los momentos inconexos puede que generen imágenes épicas en el recuerdo, pero también se corre el riesgo de verse en situaciones que no se corresponden con los hechos: hay distorsión porque no hay continuidad ni mantenimiento. Me paso la vida luchando contra mis propios pensamientos, argumentos, ideas, fantasías, imaginaciones, recuerdos, proyectos fallidos, proyectos cumplidos, éxitos y fracasos. Las reflexiones autocríticas tienden a ser inflexibles y a no dar margen para la comprensión y la complacencia; es necesario no abusar de los elementos emocionales, ya que las emociones, no lo olvidemos, son imaginarias. 8:00 AM, brazos con Maite. Protestamos mucho pero sabemos que sienta bien; a Maite le sientan bien nuestros euros mensuales y a nosotros el mantenimiento muscular, articular y circulatorio. Al finalizar los sudores mi cuerpo está caliente y lo aprovecho para tratar las tareas hogareñas. Vamos a aprovechar que Raquel tiene la mañana laboral muy ligera de c...
Un ejemplo de distracción? Una manera inevitable de perturbación en el foco de la atención profunda? Conozco al menos una y tiene nombre de pila -no, no estoy pesando en una triple A, alcalina ella-, estoy pensando en una distracción peluda y suave, una que cuando reclama el foco no deja otra opción que enfocarle al instante, sea lo que sea que reclame, aunque sea un "inaprensible" absoluto, como diría el filósofo. Se llama Indalecio Rodríguez, el "Morcillitas".
El domingo ha sido todo él bastante luminoso, al mediodía incluso soleado. He comenzado la actividad tres horas antes del amanecer, a impulso del señor gatito, que ha cogido la rutina de despertar a su papi a eso de las cinco, a veces antes. El caso es que aunque me pilla siempre muy somnoliento sí me parece buena idea levantarme para poder dar contenido íntimo a ese tiempo de oscuridad y soledad. Así, escribo, releo entradas de años pasados, reviso las noticias... Lo de "revisar las noticias" está experimentando un cambio de rumbo significativo, a remolque de lo leído en "El valor de la atención". El giro copernicano se traduce en un recorte del tiempo invertido en escrolear en las aplicaciones de Meta, fundamentalmente en Instagram que, además de consumir tiempo y energía, inunda mi mente de multitud de planteamientos absurdos, no contrastados e inútiles, de consejos de salud, de psicología, de sociología, fomenta tendencias y genera confusión mental. Salir del universo algorítmico de las aplicaciones dominantes se convierte en un tratamiento de aplicación inmediata. Me vienen a la cabeza los comportamientos de algunos de mis más allegados compinches -estoy pensando en los Mendizaleak Yolanda y Arantza-, que desde siempre han evitado usar las redes por temor al "espionaje" etcétera. Lo contradictorio es que sí las usan como "observadores anónimos", no alejando de esta manera los peligros de contaminación mental, por no hablar del consumo de atención. Aún así aplaud...