Un día diferente. Rebeca ha organizado una de sus comidas sorpresa para celebrar su segundo aniversario de boda; como es habitual en ella ha hecho todo lo posible para que el sitio elegido fuera sorpresa hasta el último momento. Únicamente disponíamos de un dato, el lugar de encuentro: la estación de metro de Zurbarambarri. Preparamos todo en Santelices para salir de viajecito: el Indi con bien de comida y todo limpio y ordenado, los nenes guapos y recién duchados. Llegamos a casa sobre la una. Dejamos el coche en el garaje y subimos a casa. Raquel sale a visitar a Terín, que le tiene preparada una falda de las suyas para probar y tal. Total que a eso de las dos pasamos a recoger a Esther por Amadeo de Prit y subimos en coche a Zurbarambarri; recogemos en la boca del metro a Jorge y Rebeca y emprendemos viajecillo misterioso. Pero tampoco tanto misterio, el lugar elegido era el restaurante donde celebraron la comida de su boda: el Kate Zaharra. Antes de pasar al comedor hicimos un pase por la bodega a comer jamón y beber vino; lo clásico. Y nada, una comida de postín. Raquel: menestra de verduras Rebeca: garbanzos con bogabante Jorge: sopa de pescado y garbanzos Esther: menestra de verduras Txetxu: sopa de pescado Yo: como Jorge Todos estos primeros platos eran medias raciones Los segundos. Esther, rabo. Los cinco restantes, lubina al horno. Los postres fueron al centro de la mesa: pastel de queso, pastel de chocolate, torrija. Bebimos vino de Rioja y una botellita de cava Laietá, buenísimo. A media tarde Raquel y yo emprendemos regreso al pueblo; el Indi nos tiene sorbido el seso, jajaja. Una celebración sin incidentes ni contratiempos, como ha de ser. Un día diferente y entretenido.
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48 Día 8 - Comida en El Desván en Soncillodomingo, 09 de abril de 2023  Con espesor resaquero se inicia este día dominical, de asueto variado y regocijo en las vísceras. A primera hora Raquel compra napolitanas en la panadería para homenajear en el desayuno a su Rebeca & cia. Ayuda de las buenas para superar el mal cuerpo generalizado. Al rato sale Indalecio a supervisar las fronteras de su amplio territorio. Para localizarle pongo en funcionamiento el programa de GPS que lleva insertado en su collar. La sorpresa no es grande cuando en el mapa aparece el chaval dándose un garbeo por la finca del chalet de las virtudes. Cuando por fin le localizo le hago un pequeño reportaje fotográfico para dejar testimonio de sus andanzas (adjunto foto). Para rellenar la mañana con actividades propias de un día sagrado, nos caercamos Raquel y yo a donde Ascen a hacer amaiketako, a base de CocaCola Zero y pinchos ricos (empanadilla y alegría riojana rellena). El sol calienta un montón; me he vestido de modo excesivo para el tiempo que nos ha tocado, suspiro por volver a casa a cambiarme de ropa... Y nada, que hicimos reserva en el Desván en Soncillo para comer los cuatro a las dos y media. Salimos con tiempo suficiente como para tomar unos vermús en el bar de los idem. El día es espléndido, luce el sol y a la sombrita aún apetece cubrirse con un algo confortable. La comida? Muy bien, muy correcto todo el menú, muy tradicional por supuesto... Para picar: Croquetas y Pimientos de Padrón. De plato principal: 2 Entrecots de autococinado en plato de hierro forjado, con patatas y más pimientos. De postre: Tarta de queso y Chupito Baileys. De la cuenta se hizo cargo generosamente Raquel, como era de esperar, o no?. El resto del día haciendo el vaguete en casa; mucha cama , mucho apalanque. A media tarde salimos a tomar el aire. En la Piscina nos echamos una birra y pa casa. Y no recuerdo más avatares de este domingo dominguero de primavera. | #202304santelices - #ascen - #soncillo - #eldesvan - #restaurante - #rebeca
49 Tachón escribiendo...sábado, 28 de enero de 2023 ―A ver, te cuento. ―Espera, ¿tienes un euro y medio suelto? ―¿Eh? Sí, tranqui, ya meto yo para el billar y las birras las pagas tú. ―Correcto. ―Pues lo que te iba a decir, a ver, la cita de ayer fue un puto desastre. ―Con la espiritual. ―Nono, esa fue el viernes, que es la otra con la que he quedado. ―Ah vale. Joder, estás a tope, colega. ―Ya, eh, dos de dos, tío, doble fracaso. Pero con la del viernes es que no me entendí y apareció en mi barrio cuando le había cancelado el plan el día anterior. ―Eso me dijiste. Pero ¿cómo no entiende si le has dicho que mejor quedar otro día? ―¡No lo sé, tío! Pero así fue. ¿Vas a lisas o a rayadas? ―Lisas. ―Ok. Pues eso, lo que te decía, que con la primera fue menos desastroso que con la que te voy a contar ahora, porque, sin más, fuimos a dar una vuelta y, como ella había quedado en Bilbao para comer con unas amigas o no sé qué, pues al final estuvimos una hora por ahí y ya está. ―¿Y desastre por qué? ―A ver, igual he exagerado con lo de desastre en este caso, porque fue… Sin pena ni gloria. ―Era el primer día que os veías y no estuvisteis ni dos horas, ¿no? ―Sí. ―Igual le puedes dar una segunda oportunidad a la chica. ―Le dije que si quería podíamos vernos otro día y me dijo que se lo iba a pensar. ―Ah, coño. ―Creo que la cosa se torció cuando se me notó que algo que había dicho me había parecido una chorrada. ―Jajaja, pero ¿te reíste de ella o qué? ―No, a ver, no me reí de ella, ¿pero igual se lo tomó así? No sé. ―¿Qué dijo pues? ―Que le gustaba creer que hay cosas en la vida que pasan porque el universo lo quiere. ―Uff… Espiritual. ―Creo que no le gustó que no me lo tomara en serio. ―El universo. ―Sí, tío, el puto universo. ―Igual el universo le ha dicho que mejo... leer más | #tachon - #literatura
50 Lo más normalviernes, 27 de enero de 2023  Sí, lo más normal, lo que sucede habitualmente, habitualidad habitual, es que las tardes fluyan como exhaustas por mi textarea en blanco, casi en blanco, cubierta quizás por las palabras de la mañana y del mediodía, por las cosas relevantes que acontecen a la luz del sol, o a la sombra de los momentos más cargados de energía, o como se quiera explicar. Creo que no siempre es así, es más un argumento matemático, probabilístico, estadístico, logarítmico, que tiene que ver más con el azar que dispone e impone que con las realidades de los hechos y las fuerzas en acción. Creo. Esta mañana he viajado en metro hasta el intercambiador de San Nicolás para subir al convoy que viaja en dirección a Lezama o a Matiko, pero que siempre hace un receso en la estación de Uribarri, mi destino. He descendido con paso seguro del vagón y tras otear las dos opciones de salida he optado por la que decía "San Valentín de Berriochoa". Desde luego, y más para un intelectual de mierda como yo, eso me ha dado juego, me he puesto a pensar... «San Valentín de Berriochoa, qué obsesión tienen los nacionalistas vascos con los santos y las vírgenes, pero cero patatero con los dioses y menos aún con los semidioses; no hacemos carrera». Hace tiempo que dejé de decepcionarme con los convecinos que se arrastran sonámbulos tras la sombra cenicienta de la enseña de Sabino; una fatalidad, una desgracia que nos acompaña a todos los vascos de nuestra época, una pesada carga que nos embrutece y nos empequeñece; una eme. Llovía, no demasiado, no incómodos chaparrones sino fugaces goteras celestiales, humedades y ráfagas delicadas, frescores de Bilbao, de los de toda la vida. Daba bastante lo mismo en mi caso: paraguas de metro de diámetro, chamarra forrada en azul y suavidad y calzado goretex; todo lo imprescindible para no temer "al tiempo". Esta mañana sí tenía contenido, sí. Esta mañana, a las doce, cita en la sucursal de Trauco de la BBK, la que ya existía en su lugar mucho antes de que surgiera ... leer más | #bbk - #maialen - #trauco - #chicago
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