Tras un lapso de 40 años desde la última Copa (la de la época de Clemente) y unas cuantas finales perdidas en este siglo, por fin el Athletic ha llegado a otra final y esta vez ha vencido, en los penaltis, pero vencido. El contrincante ha sido el Mallorca; ésta podía ser su segunda copa, pero... El partido ha terminado con un 1-1, prórroga incluida, y en los penaltis 4-2, el Athletic ha marcado los cuatro que ha tirado y el Mallorca ha fallado uno y el otro lo ha parado Aguirrezabala. Nico Williams MVP del encuentro. Muy emocionante, aunque yo lo he seguido mientras dormitaba en la cama, mirando de cuando en cuando el móvil. La idea es la de siempre: si ganamos me lo veo en diferido y si perdemos... pues lo va a ver su padre de usted.
A ver, es la noticia central, mal que le pese a mí mismo. Lo de darle tanto juego al fútbol no me parece a mí muy evolucionado (no encuentro una palabra mejor); pero algo que congrega a tanta gente, ha de ser tenido en cuenta y no menospreciado. Para mi gusto el interés por el fútbol como elemento artístico cultural etcétera no debiera exceder ciertos límites y menos aún transformarse en una manera de pasión incontrolada, fanática. Lo sé, mi opinión es cero relevante. ¿Cero es equivalente a nada?
Bitácora de la cotidianeidad. Este sábado lo hemos dedicado, como era de prever, a recuperar el cuerpo y el espíritu, aunque a duras penas. Raquel ha salido a las calles a comprar. Comida variada, fundamentalmente verduras congeladas como guisantes, alcachofas, espárragos, setas y ajos tiernos. A mí me ha comprado unas pantalonetas que ya me empezaban a resultar necesarias, pues las que llevo usando desde hace años han ido pasando secuencialmente a mejores vidas y ya sólo me quedan dos. Me ha comprado tres bermudas y un pantalón largo; me encantan. La compra se ha realizado en Intimissimi. Y comentar que no han sido especialmente baratos, las pantalonetas a 25€ y el largo a 30€.
Un lunes festivo, tiempo invernal, rodilla jodida y algo más: un lunes sin chispa ni gracia. Es lo que hay; Raquel no lo lleva bien, pero yo no puedo cambiar algunas cosas, como la cosa «rodilla izquierda jodidilla»; me gustaría poder dar por resuelto este asunto, pero de momento no puedo: me duele al moverme. Raquel desea verme dando garbeos por la calle, y yo también lo deseo; pero, repito, es lo que hay. Tengo la esperanza de que al cabo de otra semana más mi rodilla ya me permita una locomoción sin excesivos problemas, al menos sin tener que ir dando saltitos extraños, y eso. ¿El lunes? Pues sencillo, sencillísimo: casa, casa y casa. ¿En casa? Pues poca cosa, poquísima: leer, PC, TV, en fin. Del cocineo se está encargando Raquel, qué se le va a hacer. Hoy hemos comido un puré de verduras... y unas tajadas de lomo adobado con pimientos extra picantes. Ciertamente una comida de aprobado justito. Y el resto del día sin nada especial que reseñar. Terín tiene un ataquito de los suyos habituales, a primera hora, para levantar a la nena de la cama con un nivel de estrés que se mantendrá a lo largo del día.
Como digo en el título, "sencillez" es el perfil general de este martes. Una hora estirando el cuerpo con Maite. Un ocuparme de atender al currela que ha venido a cambiar los contadores del agua en el edificio; justo salía yo a darme una vuelta cuando me lo he encontrado en el primero cambiando contadores, le he enganchado y me lo he llevado para arriba: en cinco minutos ya tenía yo el escenario despejado y podía volver a mi plan inicial de bajar a Bilbao a ir de tiendas. Decathlon. Un cortavientos hiper ligero del que me había hablado Raquel, 39€ y un a XL; me queda un poco grande pero mejor que apretao como la L. Y una cantimplora azulona de 250 mililitros por 9€. Primark. Dos camisetas Regular FIT por 4€ cada una; una negra y una verde caqui, la que más me ha gustado. Corte Inglés. Tijeras de cocina por 10€ y un par de paquetes de la comida que últimamente más le pone a Indalecio. Y regreso al barrio. En donde Karim compro un par de sangüiches vegetales para Raquel, que está muy estresada y me tiene... cómo me tiene. Para comer preparo carrilleras de cerdo con sus patatas y sus verduras; me quedan fenomenal. Comemos y Raquel sin pausa sale a tomar el aire; todo un descanso para los tres. Yo aprovecho para ver los capítulos que me faltaban ver de la serie Alexander y para descansar en la butaca. Raquel visita a Terín, que está recuperando su rotura de costilla de cuando se esbaró en la taza del baño... qué mujer!!!. Para cenar dos tortillas, como el lunes, una de champis y otra de espinacas. Rematamos el día viendo el último episodio de la 2ª temporada de True Detective, la que protagoniza Colin Farrell; y echamos un vistazo a la 3ª temporada... A dormir y a descansar. El día ha sido intensito. Los flamenquis están tocando los huevitos con la organización del inminente finde en Urdaibai; Jone y su incontrolable necesidad de mangonear todo... qué mal me cae la cabrona!!!. Los mendis hemos quedado mañana en montañear desde el R...
En la Quinta Regla de la Primera Semana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, dice así: "En tiempo de desolación nunca hacer mudanza, mas estar firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba el día antecedente a la tal desolación, o en la determinación en que estaba en la antecedente consolación. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar camino para acertar".
La salud está en la base de las emociones y de los pensamientos divergentes, y en la de los convergentes. Filosofar sin criterio puede ser un estupendo pasatiempo en épocas de mudanza -como bien decía aquel-. He amanecido desgastado por la acción de las pastillas y la química inorgánica, cerca de una derrota y más cerca aún de un derrotismo sin sentido. Ni levantarme de la cama me apetecía, y Raquel me ha regalado un par de horas de calorcito bajo las mantas y la protección de mi panterita maravillosa. Pero a eso de las doce he creído conveniente dar un paso adelante y tomar las riendas de mi hogar, como siempre. Raquel ha metido en la olla a presión unas carcasas de pollo con un puñado de verduras y hasta ahí ha sido capaz de avanzar, más allá las cosas se le amontonan, los cacharros se esparcen caóticamente por sobre las encimeras y todo se vuelve confuso y devastador; además ella está muy trastornada por mor de su abandono del fumar, ya se sabe. ¿La olla es el problema? Bah, chupado. En un plis plas, o en un pis pas, he colado el caldo, lo he distribuido en varios cacharros y me he aprestado a rematar el resto de la comida prevista para el mediodía: crema de calabacín con flores de coliflor, y merluza rebozada; casi ná. Bah, chupado. No eran ni las dos cuando ya lo tenía todo dispuesto, listo para cuando Raquel regresara de darse una vuelta por el mundo a no se sabe qué... ¿a nada? a respirar ...
El día es de tipo predominantemente invernal, con su fresquito, su lluvia y sus calles húmedas y atestadas de bilbainos. Raquel y yo hemos decidido que hay que salir a dar una vuelta para no quedarnos apolillados en casa: escaleras de Solokoetxe, Casco Viejo y a casa subiendo por Iturribide. En este socorrido recorrido las paradas técnicas son inevitablemente en bares y similares, o sea, en bares. En la Plaza Nueva en el de las tortillas: Raquel tortilla y yo taco de bonito, ambos un blanco Enate. En el Berton: Raquel nada de pincho y yo uno de bacalao tipo Piérolas, y ambos un rioja típico. En el Melilla y Fez: un par de pinchos morunos con un vinacho potroso. Y antes de subir al Palomar compramos una botella de Ribera en donde Telenécora, para acompañar la comida. Para comer Raquel prepara unos garbanzos con verduras que no no están como para echar cohetes, sí son comestibles y de hecho los comimos, pero preferiría haberlos cocinado yo más a mi estilo, jajaja; en fin. Para la sesión de tarde colocamos las dos butacas y nos aprestamos a comenzar la temporada 1 de Twin Peaks ¡¡¡!!!. Por cierto, en la cama estamos viendo una serie muy divertida de unos golfos que se dedican a las apuestas y todo el lío; en HBO+, y se llama Bookie (Apostando).
Muchas cosas que contar. Comienzo. Desde el pasado lunes todo va mejor para mí, para mi mente y para mi cuerpo, o al menos para mi cuerpo. Hoy no ha sido una excepción; he dormido como un lirón sin tener que recurrir a pastillas o inventos. ¿El motivo de tanta bondad? Sencillo: desde el lunes he dejado de fumar, de beber alcohol y de comer mucho y poco saludable; y me siento otro. Incluso el habitual cosquilleo en mis manos dormidas, incluso eso ha desaparecido ¿?. Raquel se ha apuntado a la fiesta, pero ella lo sufre más, ya que la decisión ha sido mía, y cuando yo tomo decisiones de este calibre suelo ser inflexible, sin esquinas ni puntos muertos. Así que hoy, como los días pasados, me he despertado muy activado y con ganas de todo. He madrugado mucho para disponer de un buen rato de tranquilidad informática y para cumplir con el ritual completo del café y baño, ya sabes. A las 8:30 clase de abdominales con Maite. Sin novedad. Intento ir cogiendo una buena forma, pero con sumo cuidado para no hacerme daño a mí mismo... en fin. Seguido, una ducha, un afeitado, unas vestimentas de abrigo y de antilluvia, y a la calle a caminar sin rumbo definido y pasar el rato sumido en mis pensamientos y en mis sensaciones. El día es gris, bilbaino. Llovizna levemente y los guantes se agradecen. Llevo en una mochila los elementos indispensables para enfrentar con éxito cualquier situación climatológica inesperada: un paraguas plegable, un chubasquero XXL y una chaleco acolchado. Me he vestido con vaqueros, camiseta manga corta, polar grueso azul chillón de Primark y zapatillas impermeables Salomon; a tope. Bajo por las escaleras de Solokoetxe inspeccionando las obras de los nuevos ascensores; marchan, que ya es bastante. Camino por el Campo Volantín hasta cambiar de orilla cruzando sobre la ría por el Puente de Calatrava. He fijado un destino: El Guggenheim, en plan sin más. Cuando estoy llegando al museo la lluvia empieza a ser más persistente e intens...
En fin, que ya estamos en Can Ferrán, con toda la familia. Hemos descansado de cine, la habitación que nos han reservado es perfecta y el cielo luce azul y luminoso tras los cristales. Me he levantado temprano, fiel a mis costumbres. Tachón está en el comedor leyendo, escribiendo, dibujando, y tomando su cafelito mañanero. El resto de la gente va bajando poco a poco. Rubén ha venido a nuestro cuarto a jugar a lo bruto, como le gusta. Y así transcurre la mañana. Raquel y yo hemos dado un voltio por el pueblo, por los caminos que recorren los viñedos del Penedés. Y a eso de las 12 o la una, Tachón y el Fran se han dado el chapuzón prometido y comprometido; son unos valientes, jeje. Y... barbacoa con los elementos clásicos, incluso verduras. Y al mediodía macarrones con besamel y tomate; bien pasados y bastantes infantiloides, en fin. Una siesta y a jugar con los peques al pingpong y a esperar la llegada de la cena de Nochebuena, con sus villancicos y sus alegrías (y sus nervios: es noche de regalos ¡¡¡!!!)
En la estepa boscosa al noroeste del Mar Negro -hoy territorio de la República de Moldavia y Ucrania- surgieron hace unos 6.000 años los megasitios de la cultura Trypillia, con superficies de hasta 320 hectáreas. Con unos 15.000 habitantes, eran los mayores asentamientos del mundo en aquella época.
Los expertos las consideran las ciudades (o proto-ciudades, según algunos investigadores) más antiguas de Europa, incluso más que las ciudades de Mesopotamia (a las que preceden en medio milenio).
El abastecimiento de alimentos de estos megaemplazamientos ha planteado hasta ahora muchas dudas a los investigadores, ya que se creía que el abastecimiento de muchos pequeños asentamientos neolíticos se caracterizaba por una agricultura de subsistencia.
El estudio publicado por científicos de la Universidad de Kiel en la revista científica PNAS aporta ahora respuestas. El aprovisionamiento de los habitantes de los megaemplazamientos se basaba en una gestión extremadamente sofisticada de los alimentos y los pastos, afirma el Dr. Frank Schlütz, paleoecólogo de Kiel.
Casi todo el mundo conoce las historias sobre el personaje cómico Popeye, el marinero, que supuestamente debía su fuerza a su gran afición por las espinacas. Como hoy sabemos, la ciencia ha sobrestimado durante mucho tiempo el valor de esta verdura. Por el contrario, los guisantes son muy beneficiosos para la alimentación humana por su alto contenido en proteínas. Sin embargo, su importancia ha sido hasta ahora muy subestimada por la ciencia.
Incluso los primeros agricultores de la cultura Trypillia, que vivieron hace casi 7.000 años en lo que hoy es Ucrania y Moldavia, valoraban una dieta compuesta principalmente de cereales y guisantes, lo que les permitía prescindir en gran medida de la carne. Así lo demuestra el reciente estudio de la Universidad de Kiel, realizado bajo la dirección del arqueólogo profesor Johannes Müller junto con investigadores de Ucrania y Moldavia como parte d...
Raquel sube a Archanda y baja. Terín de nuevo al Hospital a Urgencias. Le hacen un TAC y sale todo limpio. Las miradas se vuelven como es habitual hacia la especialidad de Psiquiatría; pero no hay avances. Raquel cocina: crema de verduras variadas y lomo adobado a la plancha con patatas al microondas; sin pegas. Tachón se pasa por Santutxu a recoger sus ollas a presión; ha venido en su coche, creo que está satisfecho de la compra... El tiempo se ha vuelto claramente invernal, con su lluvia, con su frío, con su luminosidad atenuada. Un tiempo que llama a quedarse en casita, en la tranquilidad de las cosas sencillas.