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11 La Sed
martes, 13 de febrero de 2024

El libro que asegura que la sed es lo que ha llevado a evolucionar al ser humano
Virginia Mendoza nos habla de 'La sed', un profundo análisis antropológico que comienza en la Mancha y hace un recorrido por todas las civilizaciones que nos han precedido (y su búsqueda del agua).

"¿Y si empezamos a hablar porque teníamos sed? Dice Rousseau que esa duda mía es un despropósito (…), soy del bando de quienes creen que el lenguaje se originó de manera gradual, pero tuvo que haber una chispa que encendiese la primera palabra". La que escribe es la periodista Virginia Mendoza en su nuevo y muy interesante —¿Ensayo? ¿Novela? Ninguna de las dos parece apropiada del todo, quizás un híbrido sería lo más adecuado—: La sed (Debate), donde analiza la historia del ser humano, que ha estado guiada siempre por esa necesidad de buscar un bien, en la mayoría de las ocasiones, escaso: el agua.

Aunque el libro comienza de manera quijotesca en un lugar de la Mancha, es un análisis antropológico sumamente exhaustivo acerca de la sed y cómo ha marcado a todas las sociedades desde que las primeras civilizaciones recorrieron la Tierra y algunos de sus paisajes más áridos e inhóspitos. Lo hace con un impresionante recorrido por muchos de estos sitios que forman parte de un pasado remoto: desde la salida de África por los primeros hombres a las ciudades babilónicas de Umma y Lagash (que se enfrentaron en la primera guerra de la historia por el agua) o la cuenca del Nilo, por nombrar solo algunos. Porque la autora considera que la sed nos llevó a mirar el cielo, crear dioses a los que rezar para que lloviese (con el riesgo de crear mitos como el diluvio universal) o fundar disciplinas para predecir el agua. Y todo lo hace con una narrativa tan poética (y entrelazado con su historia personal) que no asistimos a un ensayo común.

Mucho se ha teorizado acerca del hambre (pensemos en el noruego Knut Hamsun) y poco sobre la sed, aunque siempre esté presente. Es...

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#meta - #antropologia - #paraleer

12 El día después del reinicio de la historia
lunes, 14 de marzo de 2022

La invasión rusa en Ucrania ha vuelto a sacar de paseo a Francis Fukuyama y su propuesta del «fin de la historia» (y del «último hombre», que esta última parte de la formulación siempre se nos queda en el tintero). El propio Fukuyama se ha arremangado y ya ha firmado varios análisis a lo largo de estas semanas sobre la cuestión. En cualquier caso, permítanme que sume mi voz a este largo y caótico debate. Aunque podríamos convenir que, ahora mismo, nos encontramos ante una discusión bizantina entre los defensores del fin del fin de la historia y los que creen que nos encontramos ante el fin del fin del fin de la historia. Y así, entre ideas y venidas, la querella se ha transformado en un trabalenguas artificial que facilita ensamblar columnas como esta con referencias que todos tenemos presentes en el debate público.

Como avezado epígono de Hegel, y tras la digestión que hizo de los planteamientos de ese peculiar pensador que fue Alexandre Kojève, Fukuyama consideró que el régimen político definitivo era la democracia liberal conjugada con el capitalismo: «El punto final de la evolución ideológica de la humanidad y la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno humano». Aquel libro se publicó en 1992, aunque el origen se encontraba en un artículo que había escrito para The National Interest en el verano de 1989. La Unión Soviética estaba volando por los aires en mil pedazos y Borís Yeltsin alteraba política y económicamente Rusia a golpe de decretos. Y es esa época en la que aún vive, siempre esbozada como tragedia, Vladímir Putin. Lo que, en el fondo, no deja de ser una prueba más de que la propuesta de Fukuyama no iba tan desencaminada.

Ya sea para aplaudirle o fustigarle, Fukuyama ha sido utilizado como un auténtico hombre de paja. La vida intelectual es así: a unos se les perdona todo y a otros no se les pasa ni una. Cada cual utiliza la formulación para arrimar el agua a su molino. Sus críticos han utilizad...

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#politica - #fukuyama - #historia

13 Volando a Tenerife: destino La Gomera
viernes, 07 de febrero de 2020

La Gomera
Cogemos vuelo a primera hora con destino a Tenerife Norte. Todo va perfecto, suave como la seda.
En el aeropuerto recogemos coche en CICAR; nos hacen un upgrade y nos pasan del FIAT500X a un JEEP tocho, superguay.
Sin más ponemos rumbo al Sur, dirección el puerto de Los Cristianos, donde tenemos que embarcar a eso de las 5 de la tarde.
De camino hacemos una parada en La Candelaria para tomar amaiketako; aquello está muy cambiado desde los tiempos en que fui vecino; pero estuvimos a gusto, de hecho aparqué justo en frente de la basílica.
De allá directamente a Los Abrigos, que es donde habíamos planificado comer.
Comimos en uno de los muchos restaurantes que hay a la orilla del mar; y bien: pescado y ensalada.
De allá directamente al puerto de Los Cristianos, a hacer cola para embarcar. Todo sin pegas. El barco estaba de cine, muy cómodo. Llegamos a La Gomera y en un pis pas tomamos posesión del Apartamento Miramar 5, calle La Pista 27. Nos atiende JoseMari. El apartamento está bien equipado: un dormitorio matrimonio con buena cama y bien ventilado, un dormitorio con una camita, un baño con ducha y un salón con cocina abierta, cocina con todo lo necesario (lavavajillas no). El apartamento no llega a los 60 euros diarios.
Este primer día cenamos en La Salamandra; satisfactorio.
Un día de viaje y establecimiento superado con nota alta.

#gomera2020

© Zalberto | enero - 2026