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121 «El éxito es el reflejo de la soledad»lunes, 11 de marzo de 2024 Hay pocos escritores compasivos con sus personajes, que preserven su dignidad y que traten de comprenderlos desde una cierta mirada amorosa. Pablo d’Ors (Madrid, 1963), inspirado prosista de lo cotidiano y profeta de la literatura de la luz, pertenece a esa estirpe, la de Cervantes, Dickens o Tolstói. ‘Los contemplativos’ (Galaxia Gutenberg, 2023) es su segundo libro de cuentos, un género que ya practicó hace más de veinte años, con ‘El estreno’. Hoy convoca a tantos entusiastas que requiere un teatro, el de la Zarzuela, para presentar sus libros. En su último libro, el filósofo y sacerdote pretende ser un humilde repertorio de espiritualidad. Ni más, ni menos.
¿Cuál es la actitud que nos permite ser contemplativos?
Hablaría de una triple disposición. La primera, tener claro que contemplar es no actuar, por tanto, ese afán intervencionista de participar inmediatamente de la realidad habría que retenerlo, no ser reactivo. La segunda, el contemplativo actúa por dentro, se mueve en el paradigma de la interioridad. Y, la tercera, la mirada amorosa: la contemplación es mirarnos amorosamente. En la medida en que lo hacemos, vamos sanando y se va conjurando el amor en lo exterior. Este libro, mi obra literaria y mi vida entera se resumen en eso. Si nos centramos más en ofrecer la mejor versión de nosotros mismos, los cambios exteriores tendrán fundamento, si no, no.
Habla de la facultad de «ser pasivo», de dejarse afectar. Sin embargo, qué mala prensa tiene esa expresión.
Hemos hecho un mito del pensamiento y de la acción y somos víctimas del espejismo prometeico de creer que somos nosotros los que vamos a cambiar el mundo y, de hecho, estamos más que nunca en esa pretensión. Si dejásemos que las cosas siguieran su curso, descubriríamos que muchas veces su deriva es mucho mejor q... leer más | #soledad - #exito - #entrevista
122 Tachón escribiendo...sábado, 28 de enero de 2023 ―A ver, te cuento. ―Espera, ¿tienes un euro y medio suelto? ―¿Eh? Sí, tranqui, ya meto yo para el billar y las birras las pagas tú. ―Correcto. ―Pues lo que te iba a decir, a ver, la cita de ayer fue un puto desastre. ―Con la espiritual. ―Nono, esa fue el viernes, que es la otra con la que he quedado. ―Ah vale. Joder, estás a tope, colega. ―Ya, eh, dos de dos, tío, doble fracaso. Pero con la del viernes es que no me entendí y apareció en mi barrio cuando le había cancelado el plan el día anterior. ―Eso me dijiste. Pero ¿cómo no entiende si le has dicho que mejor quedar otro día? ―¡No lo sé, tío! Pero así fue. ¿Vas a lisas o a rayadas? ―Lisas. ―Ok. Pues eso, lo que te decía, que con la primera fue menos desastroso que con la que te voy a contar ahora, porque, sin más, fuimos a dar una vuelta y, como ella había quedado en Bilbao para comer con unas amigas o no sé qué, pues al final estuvimos una hora por ahí y ya está. ―¿Y desastre por qué? ―A ver, igual he exagerado con lo de desastre en este caso, porque fue… Sin pena ni gloria. ―Era el primer día que os veías y no estuvisteis ni dos horas, ¿no? ―Sí. ―Igual le puedes dar una segunda oportunidad a la chica. ―Le dije que si quería podíamos vernos otro día y me dijo que se lo iba a pensar. ―Ah, coño. ―Creo que la cosa se torció cuando se me notó que algo que había dicho me había parecido una chorrada. ―Jajaja, pero ¿te reíste de ella o qué? ―No, a ver, no me reí de ella, ¿pero igual se lo tomó así? No sé. ―¿Qué dijo pues? ―Que le gustaba creer que hay cosas en la vida que pasan porque el universo lo quiere. ―Uff… Espiritual. ―Creo que no le gustó que no me lo tomara en serio. ―El universo. ―Sí, tío, el puto universo. ―Igual el universo le ha dicho que mejo... leer más | #tachon - #literatura
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