Poner a hervir el caldo con la cebolleta, la zanahoria y el puerro picados, dos dientes de ajo, la pimienta, el laurel, la mitad del oloroso y la sal.
Cuando hierva fuerte, incorporar las pechugas, tapar y retirar del fuego. Dejar una hora tapado.
Mientras, poner un chorro generoso de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y añadir dos dientes de ajo cortados en láminas.
Cuando estén ligeramente dorados, incorporar los pimientos, salar y bajar el fuego al mínimo. Dejar que se confiten unos 30 minutos.
Añadir la otra mitad del oloroso y subir un poco el fuego. Cuando se reduzca y deje de oler a alcohol, estarán listos.
Retirar la pechuga del caldo. Con él se puede hacer una sopa colándolo y añadiéndole un poco de pollo extra desmenuzado.
Filetear la pechuga, servirla sobre los pimientos y rematar con el jugo que ha quedado en la sartén. Se puede comer caliente o a temperatura ambiente. También se puede desmenuzar la pechuga con los pimientos añadiendo un poquito de caldo y aceite de oliva, y tomarlo en bocadillo.
Derretir la mantequilla en una sartén con abundantes hojas de salvia.
Cuando esté fundida, salar los filetes, saltearlos y retirarlos cuando se hayan dorado por ambos lados.
Desglasar la sartén con el vino dulce y el zumo de limón raspándola con una cuchara de madera. Moverlo un poco para que se emulsionen los jugos del pollo, el limón, el vino y la mantequilla.
Servir el pollo en un plato o fuente y verter la salsa por encima. Terminar con pimienta recién molida.
Si te has conectado a internet en las últimas 24 horas, lo habrás visto: furor por Mastodon, una especie de nuevo Twitter al que, de repente, miles de usuarios españoles se han decidido apuntar. Pero ¿qué es en realidad Mastodon? ¿Y por qué se están dando de alta ahora miles de usuarios? ¿Merece la pena probarlo? Mastodon es el Twitter libre y descentralizado, donde nadie coge más datos tuyos que la dirección de correo y una contraseña. Hay que poner énfasis en el término 'descentralización', pues es la palabra clave de la nueva revolución que vive internet, capitaneada por el padre de la World Wide Web, Tim Berners-Lee. Y un montón de 'hackers', activistas, periodistas, artistas o anarquistas, hartos del control de las corporaciones, se han sumado a la lucha.
Que los usuarios recuperen el control de sus datos y de su experiencia de internet es hoy el objetivo de las mentes más preclaras de la red, y Mastodon es su joya de la corona. Un servicio nacido en 2016, con dos millones de personas registradas y un buen ambiente que ya quisiera para sí Twitter.
La clave es que no hay algoritmos que decidan qué debemos ver, ni publicidad, ni 'trolls', ni redes de bots, ni 'haters' ni una gran empresa controlándolo todo. Aparte de esto, que agradecen los tranquilos habitantes de Mastodon, se parece mucho a Twitter, tanto en funcionamiento como en su entorno gráfico, clavado a la aplicación TweetDeck. La gran diferencia: que a los tuits se les llama 'toots' y que el máximo de caracteres de un 'toot' son 500.
Esta red se estructura en servidores descentralizados, llamados 'instancias', ahora mismo unos 1.500 repartidos por todo el mundo. Los mantienen los propios usuarios, bien poniendo el dinero de su bolsillo, bien con donaciones de simpatizantes. Solo hay un servidor pagado ...