 Bien, veamos, ayer... La gripe ya está aquí, en mi cuerpo, mostrando un esplendor de mocos aguados, estornudos, escalofríos y paladares resecos. Esther contagió a Raquel, Raquel a mí. Sencillo de entender, difícil de combatir. En estas condiciones poco es lo que se puede hacer en el mundo exterior, todo lo más bajar al LIDL a llenar el carrito de elementos de supervivencia burguesa. Por ahí van los tiros. A eso de las ocho y pico me he envalentonado y me he colocado bajo el chorro de la ducha; y, mira por dónde, me he afeitado, sin tenerlo ni previsto; soy un improvisador improvisado. Guapetón perdido he tirado del carrito en dirección al LIDL, decidido como soy yo y adormecido por la musiquita confort que uso en circunstancias similares -me funciona casi siempre-. LIDL. Papel de cocina (8). Leche (4). Yogures cremosos (8). Cebolletas. Cacahuetes tostados sin pelar (2), Nueces peladas XXL. Pan rústico de molde integral (uf). Maicena. Harina de trigo. Queso fresco de cabra en lonchas. Manzanas rojas granel (4). Tofu al natural (2). "Se abre la caja 2. Vayan pasando, respetando el orden de fila". Yo paso de moverme, que se muevan las y los nerviosos. Arrastro el carrito hasta la Farmacia de confianza; Raquel me ha encargado la recompra de la medicina que le recetó su doctor para matar sus virus. A pesar de ir pertrechado del DNI y la tarjeta sanitaria de Raquel, la farmacéutica "diferente" me ha negado los polvos, me ha dicho que llevan ¡¡¡codeína!!!, ¡¡¡ouh mamma, ne pas posible!!!. En fin, que me la sopla, tengo Frenadol para curar a un equipo de rugby, suplentes incluidos. Hoy Raquel se ha colocado el mandil y el gorrito de cocinera y se entregado con devoción al guiso planificado desde ayer: unas carrilleras en salsa española, con guarnición de arroz basmati. Lo ha bordado, un diez, sobresaliente, espléndido guiso. Las sobras de salsa y pedacitos de carne las hemos guardado para que me sirvan para comer mañana, jueves, que Raquel no come en casa, ha quedado con su pandilla de adolescencia (la Ima, el Santi, la Nekane y puede que alguien más que no sé) para comer un menú por el barrio -para hacer risas y plimplar sin vergüenza-; con arroz abundante y la salsa ésa tan deliciosa yo me monto un plato sencillo y sabroso -dabuti-. Después de comer me acuesto hasta cuando la tarde pasa a ser noche, que me instalo en la butaca a trastear con la tableta -dibujando cosas chulas- mientras Raquel busca el capítulo que aún no hemos visto, el de ayer martes, de "Batalla de Restaurantes" -4 restaurantes valencianos compitiendo por la mejor paella (las 4 de pena)-. Cenamos yogur con nueces y miel y nos acostamos a ver los dos últimos episodios de la serie "His & Hers", ni fú ni fá. Me espera una noche de mocos, toses y respiración costosa; pero bien, sin más, que todo lo malo sea esto. |