El trabajo bien hecho y el esfuerzo con recompensa
miércoles, 28 de enero de 2026

Hoy es hoy y «esto» no, «esto» es ayer, por lo que no me exijo coherencia ni precisión; y recordar a todos que los hechos pierden su categoría "real" en el preciso instante de pasar al archivo del pasado... Sí, el archivo que todo lo contiene, todo subsumido en una solución de los tres o cuatro elementos fundamentales y colocado al azar en compartimentos intercambiables y donde nadie se ocupa del registro y, de existir tal cargo, el de archivador diplomado, de existir no quepa duda a nadie que el proceso de selección ha sido presidido por algún psicópata de los muchos que están afiliados a un selecto club, al mío, al club de la humanidad extinta.
Ayer, miércoles en reserva de mendis, montes, muelas, lomas y naturalezas inhóspitas, las actividades inscritas en el rango físico las dejamos en segundo plano, como esas aplicaciones misteriosas que se usan poco pero siempre están activas, atentas a cualquier oportunidad interesante; ayer las actividades que se hicieron predominantes tuvieron como eje central la concentración, la improvisación y la determinación. Sí, me dieron las siete de la tarde, cuando ya el sol había abandonado nuestra vega ribereña y sus destellos iluminaban las nubes del Oeste con unas tonalidades amarillentas hipnóticas -alguna instantánea tiré, con resultados mediocres, y más tarde eliminé-, cuando levanté la vista de la pantalla de cristal y relajé ambas manos mi perspicacia dio por finalizada la magna obra que en estilo «Detallismo Singular» llevaba construyendo desde un acumulado de horas cercano a la media centena. El esfuerzo había merecido la pena; pero... El «pero» era que un detalle central de la obra deshacía como azucarillo en leche caliente la sensación de triunfo y transformaba el placer en satisfacción fútil, y todo por un momento en los inicios titubeantes, cuando al personaje central le coloqué en la mano izquierda algo que quería ser una especie de bastón o de arma blanca de tamaño apreciable y que al paso de los trazos y de los vaivenes creativos se fue convirtiendo en un simulacro de falo inmenso, extralargo y absurdo, que daba al conjunto un aire insustancial y que lo empujaba sin remilgos a la letra B del Archivo General de la Memoria -Borradores, por ejemplo; o Bocetos-. Durante unos minutos, pocos pero que se hicieron horas, estuve en esforzada concentración buscando una manera de resolver aquello, una manera de borrar todo rastro del bastón Falo y que no estropeara la estructura general. Como era perentorio hacer desaparecer el elemento perturbador no me compliqué la vida y tiré de la herramienta "Goma de borrar" y, una vez eliminado todo rastro del bastón Falo, seleccioné la herramienta "Acuarela Húmeda" y repasé la zona borrada con los colores adecuados al entorno; estas actuaciones lograron que quedara en el olvido lo anterior, pero dejaban el dibujo como incompleto, como si algo no encajara, y me sumergí de nuevo en la frustración del artista. Entonces pensé «voy a probar a cambiar el color del fondo». Probé con diferentes tonalidades de azul grisáceo, pero no funcionaron. Probé con blanco; peor aún. Hasta que probé con... color negro, #000000, y... una nueva obra se mostró a mis ojos. Me quedé estupefacto, absolutamente estupefacto, ni en mis mejores previsiones hubiera pensado que meter "negro" surtiera una transformación tan grande en el efecto general. Solamente fallaban los contornos de la figura humana y "eso" tenía arreglo. Repasé los contornos con la herramienta "6B Pencil" en tono gris mediano; pero no. Probé con "blanco", sí, #FFFFFF, blanco puro y: Sí, genial, los contornos resaltaban de una manera brillante, y fue en ese momento cuando toda la obra se convirtió en la que en mi imaginación se ocultaba desde los primeros trazos incoherentes, unos brochazos verticales en azul cobalto, sin ton ni son, sin objetivo y sin plan previo. El fondo negro convirtió el dibujo en una imagen de aspecto onírico, cósmico, astronómico, galáctico, una imagen sin fisuras, redonda, acabada, presta a recibir firma, impresión y archivado en zona segura, en la letra X, donde todo lo imperecedero se difumina y desintegra lentamente, donde lo que vale la pena duerme el sueño de los justos. NO hay mejor destino para lo memorable que el Olvido.



A primera hora hice caldo de pollo con unas carcasas que compró el martes Raquel en Mercadona; suficiente cantidad como para tomar sopa al menos dos veces. Con la mitad del caldo cocí garbanzos remojados. Con el caldo de los garbanzos y una taza de fideos 0 preparé un caldero de sopa que sorbimos al mediodía, mojando en el plato los garbanzos del cocimiento. Nos pusimos las botas. Con el caldo restante, los restos de pollo de las carcasas -en una de ellas descubrí con asombro que quedaba como media pechuga- y un par de huevos cocidos di solución al menú nocturno: sopa de fideo con pollo y huevos desmenuzados; exquisita. Cenamos viendo "Juego de Cartas" y a la cama a seguir viendo la serie "El Robo".
Ah. Visité el LIDL a media mañana para comprar berza, leche, huevos, cacahuetes, manzanas, panela, tomate triturado.
Y hacía frío ayer, pero no llovía. Contacté con Tachón por WhatsApp y todo va bien.

#picassiano - #garbanzos - #LIDL - #gripe

© Zalberto | febrero - 2026