 La gripe K me tiene sometido, no me recupero al ritmo que yo quisiera y me estoy impacientando. Hoy Raquel se ha ocupado de la cocina -con todo el desorden que eso implica, y del que antes de la siesta me he ocupado-. Ha preparado una crema ligera de berza con patata y caldo de pollo. El caldo de pollo lo he dejado listo yo mientras la chavala se iba al Mercadona de Bolueta de compras; he aprovechado dos muslos de pollo congelados con la idea de usar a posteriori su carne en alguna sopa ligera. Cuando Raquel ha regresado del Mercadona yo ya tenía el caldo en el táper gigante y la cocina despejada. La chavala ha dejado las compras y carrito en mano ha bajado al LIDL a completar la cadena de suministros para poder pasar un finde casero con de todo. El menú a base de crema de berza y pimientos rellenos congelados del Mercadona ha tenido de todo, claroscuros se dice: los pimientos para No repetir, la crema deliciosa -lo sobrante nos lo hemos cenado tan a gustito-. La crema ha llevado un remate con un par de cucharadas grandes de queso Ricota y unas hojitas de hierbabuena. ¿Las actividades? Apalanque en cama y dibujos infotecno. Apalanque en butaca y móvil y tele. Apalanque en el PC con los usos habituales. Un sábado protagonizado por el malestar general y corporal que me proporcionan unos virus que se resisten a morir. Raquel me suministra Fluimucil, Couldina, Frenadol, Magnesio, infusiones medicinales; remedios acumulativos que no se tiene la certeza de que vayan por el buen camino, pero que al menos calman la ansiedad de unos seres acostumbrados a inmiscuirse en las peripecias de la vida. Me lo intento tomar con calma, es algo de lo que creo que puedo aportar para mejorar la situación general. |