 El perdón es un estado de las emociones que no es característico del ser humano. La emoción correspondiente sería algo así como la revancha, o la indiferencia, o la apatía. El perdón es un argumento de tipo «judaico» que ha de ir acompañado siempre de un sincero sentimiento de arrepentimiento aderezado con una dosis importante de vergüenza propia, o algo así. A primera hora, tras los abdominales laterales y las planchas solares, me pongo cómodo, con poca ropa pues el día se anuncia primaveral, y salgo a caminar por mi ruta ribereña de siempre. Al llegar al Elorrieta doy la vuelta y en el regreso entro al BM de Sarriko a hacer las compras previstas para el día; me falló el solomillo de pavo, que no tenían. Compré cosas para Indi, acelgas baby y media berza y 4 patatas para nosotros, lechuga, arroz basmati, y más cosas. Cargando 2 bolsas repletas cojo el metro hasta Santutxu. Para completar el plan alimenticio me veo forzado a dejar las 2 bolsas en casa y, tras atender un poco al Señorito, bajar al LIDL a por el pavo, y de paso leche y cebolletas. Ya en casa organizo la compra y me focalizo en colocar los "focos", je. Bueno, pus colocados quedan los focos, tras una operativa intensa y reconcentrada. Sólo queda esperar a la noche para evaluar su aportación al interiorismo de nuestra casa. Para comer... berza con patatas y solomillo de pavo macerado en mostaza y especias; todo muy rico. Siesta en la cama, donde comienzo a ver de nuevo la serie "Mandalorian" de Dysney, que me encantó en su momento. Apenas aguanto unos minutos y me dejo dormir. Al levantar me instalo en la butaca y me entretengo con mis cosas. Pendiente los focos... Es al anochecer cuando se procede al "encendido" de las luminarias, y cuando se constata que la opción no era aceptable: luz fría, ambiente gélido, iluminación innecesaria. Toda una mala elección. Por suerte para mí apenas tengo que insistir en ello a Raquel, y ambos tomamos la decisión de desmontar los chismes, reubicarlos en sus envases y hacer la devolución en IKEA; además teníamos pendiente ir allá a devolver el carrito de plástico negro, los dos paquetes de bisagras compradas absurdamente de más y los 5 soportes para calzado a 0,99€ que la nena pensó como idea brillante para organizar sus zapatos en el armario empotrado -craso error-. Así que el viernes, mañana, tocará ir a IKEA de nuevo. Cenamos tortilla francesa y en la cama seguimos con la temporada 3 de Fargo, muy entretenida como todas las temporadas. Un día movidito, positivo quede claro. |