 IKEA again y piernas con Maite. El trajín con IKEA da comienza el jueves, tras la colocación sobre los módulos colgantes del salón de las 4 lámparas focos negras negros y sus conexiones y artilugios. Al terminar con Maite, Raquel se conecta con sus chicos telefónicos para chismorrear como si fuera la última vez, que lo mismo sí es. Mientras ella está en eso, yo me dedico a desmontar los 4 focos negros y a rehacer los embalajes para una devolución sin pegas. Cuando la nena termina su multi, nos ponemos en marcha hacia IKEA para recuperar los dineros que costaron el carrito negro, las bisagras, los soportes de calzado y los 4 focos negros, más de 100€. Llegamos a IKEA sobre las once de la mañana. En el parking hay muchas luces verdes, lo que es buena señal, todo indica que no hay superpoblación por los intrincados pasillos y sobre todo que no habrá colas en los mostradores de devoluciones, como así es. Tras recuperar los dineros nos internamos en busca de una lámpara de pie negra o blanca a la que hemos echado el ojo fisgando en el móvil -Raquel ha sido la avezada buscadora-. Sin esfuerzo encontramos la lámpara, pero sólo la venden en blanco; da igual, nos gusta también en blanco. Una bombilla GU10 y todo al carro. Raquel necesita cajas especiales para organizar su bisutería y se inclina por 6 cajas de plástico. Alguna cosa más, un bocata de jamón enano y una cerveza calentorra y nos vamos al Leroy Merlín, que quiero echar un vistazo a las opciones para colocar un soporte bajo el monitor del PC del despachito, algo así como unas patitas y una balda; un algo similar l que hice para el PC mío. La visita al Leroy Merlin totalmente improductiva. En ese deambular tomamos la decisión de comer pollo asado y ensalada mixta del GozoGozo: hago reserva para las dos. Y poco más da el día de sí en cuanto a acontecimientos especiales. En el GozoGozo recogemos el pollo y echamos un pote. En casa comemos el pollo y echamos unos tragos. Siesta con un rato de "Mandalorian". Monto la lámpara blanca y quedamos plenamente satisfechos. Vemos una película española horrible, «Los Domingos», de una muchacha que se mete a monja; un tema que merece un Oscar por lo menos. |