 Madrugón por lo que sea. A las 5 arriba. La paz dura poco: antes de las 6 la Maripuri de Raquel ya está leyendo la lista de tareas, las suyas y sobre todo las mías. Aunque he quedado con Tachón a las nueve menos poco y falta mucho para eso, y es de noche, optó por salir y caminar, para quitarme de encima el estrés de mi chica... Ufff. Cojo el metro en Santutxu y me bajo en Deusto, para caminar hasta Sani en plan tranqui. Hago un poco tiempo paseando por la orilla hasta Elorrieta y unos minutos antes de las nueve subo a casa. Tachón me recibe y prepara el baño con protección anti currelas; más vale prevenir. Se marcha a trabajar y al poco rato llegan los dos fontaneros andinos; una pareja muy competente. Luis se llama el de rango superior. Asunto "filtración". Tras observar la situación tanto en casa como donde Conchi, todo parece indicar que la causa de la filtración está en el inodoro de la vecina, que no está bien asentado y que no es estanco. Para solucionar actúan sellando con esmero en la bocana de Conchi y limpiando el lugar; en nuestra casa también mejoran el sellado y limpian bien la zona afectada. La idea es dejar la reparación en observación durante unos días y si no se producen nuevas fugas proceder a reparar los desperfectos, mediante escayolistas y pintores. Así que quedamos a la espera y ya sé verá. Tachón está encantado, y yo también. Por cierto, aprovechando la presencia de los fontaneros peruanos les pido que cambien el embellecedor del desagüe del bidé, el que se cargó el enano con Salfumán; y lo cambian en un pispás -lo paga el canijo, por supuesto-. Sobre las once y media termina mi actuación y salgo de buen ánimo. Camino hasta Deusto, donde subo al metro porque me estoy acalorando más de la cuenta. Raquel ya está en casa cuando llego, hoy se encarga de la cocina: pochas con acelgas. La receta le sale muy correcta y comemos con ganas. Con la barriga llena me acuesto a descansar y ella recoge y sale a acompañar a Terin al médico 🙄. |