Un miércoles movidito. A primera hora, y antes del chapuzón en la piscina, me dedico un rato a mí mismo: me corto el pelo, me repasa Raquel la espalda y el frente con la depiladora Braun, me hago las uñas, en fin, todo el repertorio. Después del baño me acerco en el coche al pueblo a por tabaco y embutidos; y me tomo un tercio en la terraza del mercado, con tapa de pulga de atún. Regreso a los Cortijuelos y allá estaba José Antonio enredando con el goteo de los aguacates; nos echamos unas birras y tan ricamente. Comida en el Limonero. Carpaccio de calabacín, espectacular, y pasta y pastel de merluza sobre concha de vieira, y mousse de mango. Después un gintoni y pa casa. Pero no, hicimos parada técnica en el empalme, donde cayó otro gintoni... Y al cortijo a rematar la faena cenando huevos fritos y haciendo cosas que han quedado entre la bruma etílica... Un día potente y divertido. |