A media tarde golpea en la puerta, viene pidiendo árnica, y árnica recibe, pero de la venenosa, de la que pica, que hace saltar lágrimas. Raquel está al límite, y no me extraña. Cómo evolucionará esto? Es difícil saberlo, pero no tiene buena pinta, no parece que las emociones y los pensamientos vayan a recuperar la sensatez y el sosiego, no parece. [un rato más tarde...] Nuevamente se dedica al aporreo de puertas, en esta ocasión le toca el turno a la puerta de Esther: exige la devolución de 2000 euros que le guarda la Tata para que no los derroche y manifiesta que ya "no tienes padre". Bueno, parece que la situación está alcanzando el límite de lo soportable, o de lo insoportable... |