Boris Johnson, Trump y lo que vendrá: así es como terminan los líderes narcisistas
sábado, 22 de enero de 2022

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Este trastorno está cada vez más presente en las élites políticas y económicas, pero también en nuestros propios entornos, porque la sociedad lo incentiva y no lo castiga. Todos tenemos alguno cerca. Saltan a la vista.

La prestigiosa Cínica Mayo refleja algunos de estos síntomas: sentido exagerado de prepotencia, necesidad de una admiración excesiva y constante, demanda de que se les reconozca su superioridad incluso sin logros que lo justifiquen, exageración de logros y talentos, fantasías acerca del éxito, creer que son superiores y que solo pueden vincularse con personas tan especiales como ellos, incapacidad o falta de voluntad para reconocer las necesidades y los sentimientos de los demás, sacar ventaja de los demás para lograr lo que desean, dificultades para aceptar cualquier cosa que consideren una crítica…

La mentira y la propaganda se convierten en moneda corriente porque necesitan distorsionar la realidad.

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El mundo empieza y termina donde su espejo comienza y finaliza, no cabe más.

¿Hasta dónde son capaces de llegar? Hasta el final. Primero, el ritmo de las mentiras se hace más compulsivo. Segundo, las maniobras de distracción se suceden como espasmos. Tercero, lo que sea para ganar tiempo. Y, cuarto, lo que haga falta. Las reglas no existen, la velocidad de los acontecimientos se multiplica. Si le quedan fuerzas, prepárate porque lo inesperado acaba llegando. El órdago final vendrá forzado.
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¿Quién acaba con la locura? Lo importante es que alguien dice “hasta aquí hemos llegado”. Cae el telón de un final a escala bíblica, feo y terrible, cutre, completamente irracional. Y nadie es feliz.

La tragedia es completa porque ni siquiera el narcisista ha llegado a ser feliz nunca. Nada puede parecerle suficiente. Así que todo el daño es completamente inútil. Una pena.

#joshua - #politica - #psicologia

© Zalberto | enero - 2026