 Esta mañana he salido a caminar por la orilla de la ría, como siempre, pero con una variante: he subido las escaleras del puente de la Salve y he caminado por la orilla del Guggenheim hasta cruzar por el puente Euskalduna y así llegar a Sani. Una variante leve pero guay. En casa, el peque lo tiene todo en perfecto estado; hoy había dejado las ventanas abiertas de par en par ¿?. Tras la parada técnica en casa he regresado a Santutxu en metro; hay que cuidar las extremidades, no hay que abusar; de hecho hoy he vuelto a fantasear con practicar el tranquing por el Paño y por Dulla... placer insuperable; veremos. Y de regreso a casa? Pues poner una colada y preparar lentejas con morcilla. Y tranquilidad sobre la butaca mientras Raquel conversaba animadamente con sus compañeros tratando el emergente tema del Movistar Home, joder, jajaja. Y ahora escribir y teclear con fervor. Y no pienso hablar de Ucrania. |