 En el supuesto de que hubiera alguien allí (la actual Costa Este estadounidense), que no lo había, aparte de bisontes y secuoyas, bien podrían haber recibido a aquellos nautas de la Edad de Piedra al berlanguiano grito de «Españoles, os recibimos con alegría». Porque una vez más ha vuelto a la palestra la teoría de que fueron antepasados de los españoles los primeros en poner sus pies en el que luego sería Nuevo Mundo.
Todo empezó en 1999, cuando dos arqueólogos, Dennis Stanford y Bruce Bradley mostraron su creencia de que europeos provenientes del suroeste francés y la Cornisa Cantábrica habrían sido los primeros en llegar a América hace la friolera de entre 26.000 y 19.000 años. La teoría no fue muy bien recibida por la comunidad científica por aquel entonces.
Primero, por la dificultad de cruzar el Atlántico con la tecnología prehistórica. Unos 2.500 kilómetros. Y también por la ausencia en la llamada cultura Clovis (la que se cree la más ancestral de América) de ningún vestigio de arte parietal paleolítico.
Sin embargo Stanford y Bradley, como los legendarios pioneros Lewis y Clark, siguen dispuestos a mantener su teoría. Y ahora parece que han logrado aportar todas las pruebas necesarias: un conjunto de herramientas de piedra de «estilo» europeo (Solutrense) de 19.000 a 26.000 años de antigüedad, encontradas en seis lugares diferentes de EE.UU.
Dennis Stanford y Bruce Bradley proponen que estos europeos (o remotísimos españoles) procedentes de la cornisa Cantábrica y el sur francés, viajaron a Norteamérica por el pequeño filo de la parte congelada del entonces ultracongelado Atlántico con un bote o sobre el hielo. En pleno punto álgido de la Edad de Hielo, se sabe que tres millones de kilómetros cuadrados del Atlántico Norte eran transitables porque estaban cubiertos de hielo toda o buena parte del año.
Stanford y Bradley insisten en que aquellos hombres eran suficientemente capaces de hacerlo, pero no tenían pruebas para demostrarlo. Los arqueólogos creen que los nuevos materiales encontrados sostienen su teoría sin fisuras. Entre estos restos se encontraría un cuchillo de sílex aparecido en Virginia, y objetos similares hallados en Pennsylvania y Maryland. También se está investigando en Tennessee y hasta en Texas. Todas estas teorías e investigaciones han sido recogidas por los arqueólogos en un nuevo libro, «Across the Atlantic Ice» («A través del Océano de Hielo»). |