Un día tranquilo y hogareño. Llueve y hace frío. Salgo a las compras pertrechado con paraguas y chubasquero. En el BM compro bacalao shrek y material variado. A eso del mediodía preparo arroz basmati y rebozo bacalao. No lo esperábamos pero he aquí que Raquel llama a su hermana para ponerse al día con las andanzas del poeta y Esther dice que se autoinvita a comer con nosotros; sin problema. La Tata aparece con unas cervezas y mucho embutido de Pinto. Comemos tranquilamente y nos triscamos unas cuantas birras. Una sobremesa breve y amena, debatiendo acerca del estado mental del rapsoda, y la reunión se levanta poco antes de las cuatro; momento perfecto para Raquel echar siesta y el menda apalanque en la butaca. Y poco más. Cenamos acelgas con patatas y a las nueve y pico nos vamos a la cama. Un par de capítulos de "To the lake", maravillosa serie apocalíptica rusa, y ya. Un día sin complejos. Mi tema central gira alrededor de la subsanación de la salida de humos de caldera. Tengo que resolverlo. |